Logo de Confidencial Digital

PUBLICIDAD 4D

PUBLICIDAD 5D

Amenazas externas generarán “incertidumbre” económica en 2026

Economía nicaragüense será afectada por la reducción del envío de remesas familiares de EE. UU. en 2026 y 2027

Dos ciudadanos caminan frente a la sede del Banco Central de Nicaragua, en Managua. Foto: Tomada de la Voz de América

Iván Olivares

AA
Share

El futuro económico de Nicaragua en 2026 estará marcado por la “incertidumbre”, de acuerdo con tres economistas independientes y un experto en migración y remesas consultados por CONFIDENCIAL.

En el cierre de 2025, Estados Unidos anunció la imposición gradual de nuevos aranceles pero sin afectar las exportaciones protegidas por el tratado CAFTA 2025 fue un año cuyo crecimiento económico se mantuvo en línea con lo observado en los últimos años: entre 3% y 4%. El dato preliminar será presentado a finales de marzo, cuando el Banco Central de Nicaragua (BCN), publique su informe anual. Mientras tanto, lo oficial es el 3.8% que el Gobierno acordó con la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), que visitó Managua.

Las previsiones para 2026 varían desde el 3.4% publicado por el Fondo (de común acuerdo con el Gobierno), al 2.9% que también publicó el Fondo, solo que sin pedir el visto bueno del Gobierno. Cualquiera de los dos números que se acerque más a la realidad, fundamenta la percepción del economista Enrique Sáenz, de que “la economía de Nicaragua seguirá mostrando una dinámica reptante”.

El panorama internacional sugiere que el envío de remesas familiares desde Estados Unidos hacia Nicaragua caerá en 2026 y 2027. Las razones son la reducción en la migración nica hacia ese país, un aumento en las deportaciones de nicaragüenses, y el alto costo de la vida en EE. UU., según Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano. El impuesto del 1% ordenado por Donald Trump para el envío de remesas hechas por indocumentados, también incidirá en esa reducción, aunque en mucho menor grado.

El especialista en desarrollo económico, Marco Aurelio Peña, advierte que la imposición de nuevas sanciones generarían contracción económica, porque una sanción conlleva una caída en el volumen de las exportaciones, y “al caer los ingresos, cae la captación de dólares”.

Por décadas, los economistas han indicado que el crecimiento económico del país tendría que rondar el 8% anual para poder sacar a las mayorías de la pobreza. Las previsiones oficiales para 2026 no se acercan ni a la mitad de esa meta ideal. 

El resultado de una sanción en 2026 que se materialice en nuevos aranceles (se sumarían al 18% que desde el mes de agosto pagan los productos nicas destinados al mercado estadounidense), o que el país pierda las ventajas que le otorga el CAFTA, es siempre el mismo: reducción del comercio exterior. “Una reducción de los ingresos por exportaciones tendrá un efecto muy significativo en la economía nacional y el ingreso de los trabajadores”, asegura el también economista Juan Sebastián Chamorro.

Múltiples riesgos externos

En 2026, los riesgos que más podrían afectar a la economía nicaragüense serán de tipo externo. La posibilidad de mayores aranceles, o la pérdida de las ventajas en el marco del CAFTA. La reducción en la llegada de remesas, o un aumento en el precio del petróleo y los combustibles. Y hasta el riesgo de que este año las empresas chinas tampoco cumplan el compromiso de financiar el 80% del costo de varios de los megaproyectos con los que sueña el régimen.

Todos esos factores tienen un elemento en común: están fuera del control de la dictadura y, “en consecuencia, son los que se encuentran en la raíz de la incertidumbre que marca el desempeño hacia el 2026”, destacó Sáenz.

El economista ve con aprensión la proyección de que la economía siga esa “dinámica reptante” en 2026, que la lleve a crecer ese 3.4% que admite el Gobierno. Y a pesar de lo mediocre de esa previsión, duda que llegue a cumplirse, porque tiene como condiciones indispensables que se sostengan el flujo de las remesas, y los ingresos por exportaciones.

“Al descansar en dos pilares de origen externo, la estabilidad del país se asocia al entorno internacional inmediato caracterizado por dos posibilidades”, advierte Sáenz. La primera es que el clima internacional en general siga enrareciéndose. La segunda, la posibilidad de que le impongan cualquier tipo de sanciones al régimen.

Aunque el BCN no ha publicado datos desde abril, el economista destaca que la tendencia en la recepción de remesas, como resultado de la política antiinmigrante de la administración estadounidense, está determinada principalmente por la magnitud de las deportaciones. “Este año es récord en relación con los años anteriores, y lo previsible es que los flujos [de deportados] sigan creciendo”, alertó.

En referencia al crecimiento en los ingresos por ventas al extranjero, explica que eso ocurrió “no porque haya mejorado la productividad o porque hayan aumentado los volúmenes, sino por el comportamiento favorable del precio de los principales productos de exportación”. El oro, que tuvo un año formidable, llegando a superar la barrera de los 4500 dólares por onza troy, y el café, que también está recibiendo precios récord.

La trampa de los préstamos chinos 

Cuando los países y los organismos financieros multilaterales que le prestaban -o donaban- dinero al régimen dejaron de ser una opción, la pareja gobernante puso sus ojos en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), y Dante Mossi fijó su mirada sonriente en ellos. Cuando esa fuente regional dejó de ofrecer nuevos créditos, los copresidentes recordaron que ahora eran amigos de China, y comenzaron a hacerle guiños a la potencia asiática.

El resultado, desde el punto de vista de conseguir financiamiento externo, fue que llegaron los contratos y, con ellos, los compromisos (en el mejor de los casos, el país recibiría 1437 millones de dólares, pero tendría que pagar 2048.6 millones). También las promesas… y los cobros. Una investigación de CONFIDENCIAL mostró que la dictadura ya pagó más 64 millones de dólares en “intereses y comisiones”, y solo ha recibido 14.2 millones.

Chamorro añade una dimensión más para entender esta línea de acción del régimen. A su criterio “a Ortega le encantan los megaproyectos” tal como carreteras, puertos, refinerías, o canales interoceánicos. China puede otorgar préstamos, aunque sean en condiciones muy leoninas, pero esos préstamos ayudan a aceitar la pequeña economía nicaragüense.

“Él busca estos proyectos para mostrarle a la población que su Gobierno sí hace cosas. Lo cierto es que el contrafactual sería que se hubieran podido hacer muchísimas más cosas con más transparencia, con otras fuentes de financiamiento mucho más barato, y en un Gobierno donde no esté Ortega”, señaló.

Al analizar el trasfondo de las decisiones del régimen, el especialista Peña opina que “ellos no están pensando en el bienestar del país o de la gente, sino que en su supervivencia política”. Considera que esa “es una conducta esperable, porque transgredieron todas las líneas rojas que no debían transgredir, y están en un punto de no retorno”.

Producir para exportar ¿hacia dónde?

Los tres expertos consultados también analizaron la posibilidad de que China se convierta en el destino alternativo para los productos que Nicaragua no pudiera seguir colocando en Estados Unidos, si el presidente Donald Trump decide imponer sanciones más fuertes al país. Sáenz señala que es posible que China quiera comprar azúcar nicaragüense, pero no frijoles o queso, que se exportan hacia Estados Unidos.

Peña también ve “difícil” que el sector exportador pueda sustituir su mercado principal, que sigue siendo Estados Unidos, porque “eso no se logra de la noche a la mañana”. Ni siquiera teniendo a disposición a China continental, porque otros países de Centroamérica, como El Salvador, Panamá o Costa Rica tienen una oferta similar a la nuestra, como los granos básicos. “Lo que hace atractiva a Nicaragua actualmente es el oro, pero no es el único país que ofrece oro”, matizó.

El elemento más reciente de la apuesta por China, son las zonas económicas especiales. Las ZEE, cuyo objetivo declarado es atraer grandes inversiones (preferible -pero no únicamente- chinas), y comenzar a producir en el país… para colocar esos productos en los mercados internacionales.

“¿Exportar qué, y hacia dónde? ¿Hacia Centroamérica, México o Estados Unidos?”, cuestiona Sáenz. De paso también se pregunta si Nicaragua tiene la fuerza de trabajo calificada como para justificar inversiones en alta tecnología, recordando que “hasta se eliminó la carrera de Física” de nuestras universidades. Otro problema es que “nuestra mano de obra está hecha para la manufactura simple, como la industria textil, vestuario o tabaco, pero no para inversiones de gran magnitud”.

Chamorro identifica que el régimen simplemente está copiando un modelo que le funcionó a China en la segunda mitad del siglo pasado, gracias a dos elementos básicos: disponibilidad de una inmensa cantidad de mano de obra barata, y reglas claras para los inversionistas, pero “Nicaragua no tiene ninguna de ellas”.

Al respecto, recuerda que “Nicaragua tiene una fuerza laboral bastante limitada, [en número] con un nivel de formación que es de los más bajos de la región. Obviamente, no hay reglas claras para los inversionistas de ninguna nacionalidad. Ni siquiera para los inversionistas chinos, porque inversionista es inversionista”, sentenció.

Chamorro cree que las ZEE fracasarían incluso si su objetivo fuera triangular exportaciones desde China hacia Estados Unidos a través de Nicaragua. Ese tipo de comercio ilícito “sería fácilmente detectable, así que tampoco creo que pudieran funcionar de esa manera”, adelantó.

Peña añade un elemento: “A pesar de la política de puertas abiertas y la alfombra roja que se le extiende a China en Nicaragua, creando una zona económica especial; ni así hay garantía de que próximamente lleguen las grandes inversiones que ellos esperan”.

La mega estafa de los combustibles

La estrategia de congelar el precio de los combustibles en la parte alta de la escala “es una de las expresiones más connotadas del Estado mafioso”, asegura el economista Sáenz. Su argumento base es “cómo una mafia es capaz de trastornar no solo los derechos humanos o las leyes, sino también instrumentos económicos que fueron concebidos para otros fines”.

En la práctica económica, un congelamiento de precios se establece como un estabilizador, pensado para proteger principalmente a los consumidores. “Ese es su sentido, y ese fue el argumento que se utilizó para establecerlo cuando se produjo el alza en el precio de los hidrocarburos. Tenía una lógica de proteger a los consumidores, y garantizar estabilidad en los precios, porque el combustible es un precio líder”, detalló el experto.

No fue así en el caso de Nicaragua. En nuestro país, congelar los precios de los combustibles se transformó en una estrategia para generar ganancias, al seguir vendiendo cara la gasolina y el diesel, aunque el precio de estos productos haya bajado en los mercados internacionales.

La política de congelamiento “es un instrumento mafioso para continuar exprimiendo los bolsillos de quienes compran combustible para su vehículo, pero el precio del combustible también afecta al precio de la cebolla, del corte de pelo, del par de zapatos. Va metido en la consulta con el odontólogo… incide en los precios de todas las actividades”, señaló.

PUBLICIDAD 3M


Tu aporte es anónimo y seguro.

Apóyanos para que podamos seguir haciendo periodismo independiente en el exilio. Tu contribución económica garantiza que todas las personas tengan acceso gratuito a nuestras publicaciones.



Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

PUBLICIDAD 3D