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Factura petrolera nicaragüense se dispara en medio de guerra con Irán

Nicaragua pagó USD 102.9 millones en hidrocarburos en febrero, pero tras los ataques de EE. UU. a Irán, el desembolso se elevó a USD 173.2 millones

Dos conductores cargan de combustible sus vehículos, en una gasolinera de Managua. Foto: Confidencial

Iván Olivares

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La factura petrolera nicaragüense se elevó en 70.3 millones de dólares (68.3%), entre febrero y marzo de 2026. Esa alza es, hasta ahora, el indicador más directo del costo para Nicaragua de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero de este año. El conflicto trastoca la cadena global de suministro del crudo y sus derivados, y mantiene en jaque a la economía global.

En febrero, la factura petrolera fue de 102.9 millones dólares y para marzo siguiente aumentó hasta los 173.2 millones de dólares, según estadísticas oficiales.

De acuerdo con el Banco Central de Nicaragua (BCN), la factura petrolera nicaragüense tiene cuatro componentes:

  • Petróleo crudo.
  • Combustibles.
  • Lubricantes.
  • Energía eléctrica.

Si bien el dato conglobado muestra un sobrecosto del 68.3%, ese no fue el peor de los aumentos. Visto por segmentos, el récord negativo se lo lleva el ítem de combustibles, con 102.7%. El de energía eléctrica creció 93.7%; lubricantes se incrementó en 42.3%, mientras que petróleo crudo se multiplicó por 18.0%.

Los cuatro segmentos están separados porque se trata de mercados con proveedores distintos y especificaciones particulares para cada uno. De ahí que sea ilustrativo ver el comportamiento del precio de los combustibles por separado, en donde hay aumentos aún mayores.

La factura de fuel oil, que se usa para generar electricidad, creció en 185%; el diésel, en 174.8%; la gasolina regular en 41.1%, y la gasolina súper en 28.3%. 

Persiste el riesgo de inflación

Mientras el mundo ve cómo se acumulan las jornadas sin que haya una solución a la crisis de suministro de hidrocarburos causada por la guerra en Oriente Medio, países como Nicaragua enfrentan un problema por partida doble. El aumento de su factura petrolera y el riesgo de que no sea posible adquirir todo el crudo y derivados que se requiere, ante el probable agotamiento de las reservas mundiales.

Aunque la política del régimen de mantener congelados los precios permite que los consumidores compren los combustibles al mismo (alto) costo de los últimos años, hay otras vías por las que las cosas pueden volverse más caras en el país. Los más apremiantes son los incrementos en los costos de generación de electricidad, así como el encarecimiento de la producción industrial y agroindustrial, ante el aumento del precio de diversos insumos.

En menor medida, estos dos últimos elementos también podrían presionar al alza el costo del transporte.

Datos del Banco Central muestran que, hasta antes del 28 de febrero de 2026, el país parecía encaminarse a un quinto año consecutivo de disminución de su factura petrolera total. Después de alcanzar su pico en 2022, con 1768 millones de dólares, ese monto siguió disminuyendo año con año, hasta cerrar 2025 en 1430 millones. Un ahorro de 19.1% entre ambos momentos de la medición.

Hasta antes que estallara la guerra los datos de enero y febrero permitían calcular, de forma muy preliminar, que la factura también podría disminuir en 2026. Las compras de ambos meses eran ligeramente superiores a los cien millones de dólares en cada mes. 102.8 millones en enero, y 102.9 millones en febrero. El precio promedio fue de 87.5 dólares por barril.

En marzo, las compras se elevaron hasta los 173.2 millones de dólares, mientras que el precio promedio se elevó a 93.5 dólares por barril.

Factura petrolera nicaragüense sigue al alza

Los datos del primer bimestre ofrecían razones para suponer que el gasto total del país estaría por debajo de los 1300 millones de dólares, permitiendo aligerar aún más el gasto en hidrocarburos. La factura del primer trimestre de 2024 fue la más alta de la serie trimestral de ese año: 415.6 millones de dólares.

De ahí en adelante, la factura disminuyó en el segundo, tercero y cuarto trimestre, para cerrar el año con un acumulado 1558.2 millones. Luego, en 2025, la factura del primer trimestre fue la más baja de todas, con 331.9 millones. Si bien subió en el segundo y tercer trimestre, se moderó en el cuarto (355.2 millones), para cerrar el año en 1430.2 millones.

Todos estos montos incluyen el costo del petróleo crudo, el de los combustibles y lubricantes (este valor representa más de la mitad de la factura anual), y el de la energía eléctrica que el país importa en cada vez mayores montos.

Cuando el calendario marca el cierre del quinto mes del año —y el tercero desde el inicio de la guerra— es evidente que todo eso ya cambió. Al momento de comenzar la guerra, el precio del barril de petróleo WTI, que es el que se usa como referencia en el continente americano, se cotizaba por debajo de los 70 dólares. En solo la primera semana rompió la barrera de los 90 dólares por barril.

La barrera de los 100 dólares —y también la de los 110— fue rota en muy poco tiempo, imponiendo una sobrecarga onerosa sobre la balanza de pagos de los países importadores de petróleo y derivados. Como Nicaragua.

Hace ya varios años que Venezuela dejó de ser el proveedor del petróleo y los combustibles que importa Nicaragua. En particular, a partir de 2019, con la imposición de sanciones estadounidenses al negocio petrolero de la dinastía, el país comenzó a surtirse con otros proveedores. A veces de México. A veces de Ecuador. Muchas, muchas veces, de Estados Unidos.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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