“Economía del malestar”: Detrás del espejismo de bienestar económico de la dictadura
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Un informe de coyuntura de la Fundación Sin Límites alerta sobre los aranceles, los precios del petróleo y la investigación comercial de EE. UU.
Una mujer observa desde una pequeña venta o pulpería en Managua, el 18 de julio de 2025. // Foto: EFE/Stringer
En el segundo semestre de 2025, la economía nicaragüense enfrentará serios desafíos de índole externa, que podrían disminuir el crecimiento del producto interno bruto (PIB), que el Banco Central de Nicaragua (BCN) calcula en 4%. Los tres riesgos están asociados con Estados Unidos: la investigación de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), la aplicación de un arancel del 18% a las exportaciones nicaragüenses hacia ese país, y un menor crecimiento en las remesas.
El último Informe de Coyuntura preparado por la Fundación Sin Límites para el Desarrollo Humano, analiza la imposición de aranceles, y la evolución de los precios internacionales del petróleo, para advertir que “la evolución de los factores externos será determinante para el comportamiento de la inflación en el segundo semestre del año”.
La inflación acumulada fue de 1.11% al cierre de agosto de 2025, según el BCN. Dato que es notoriamente menor al 2.53% y 3.59% observados a agosto de 2024 y 2023, respectivamente, y un respiro para las familias. El problema es que hay señales que indican que eso puede cambiar en lo que resta del año.
Al respecto, la Fundación hace notar que el incremento de la inflación interanual fue de 0.1 puntos porcentuales entre abril y mayo, y que ese mismo dato creció 0.3 puntos porcentuales entre mayo y junio. Esto sugiere “un posible cambio de tendencia, atribuible al reciente aumento en los costos de mercancías importadas derivado del alza en los aranceles”, y podría representar uno de los primeros reflejos de las nuevas políticas comerciales adoptadas por Estados Unidos.
La FSL cita un estudio del Banco Central para aseverar que “la transmisión de precios desde ese país hacia Nicaragua ocurre con un rezago de entre seis y nueve meses, y es del 100%”. A partir de ahí, consideran que si esas presiones se intensifican, no puede descartarse que tengan un mayor impacto sobre la inflación nicaragüense en el segundo semestre del año, especialmente en rubros como alimentos, electricidad, gas y otros combustibles.
Ese no es el único riesgo. El Informe de Coyuntura recuerda que la investigación iniciada el 10 de diciembre de 2024, por la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos sobre posibles violaciones al DR CAFTA por parte del Gobierno de Nicaragua “sigue su curso y podría concluir en el segundo semestre de 2025”. Ese procedimiento pretende determinar si la situación de derechos humanos, laborales y del Estado de derecho en Nicaragua afecta negativamente el comercio con Estados Unidos, recalca.
Como parte de ese proceso, en enero de 2025 se celebró una audiencia pública con la participación de seis agencias federales estadounidenses, que recibieron 19 testimonios orales y 148 escritos. Con esa información, los investigadores prepararán un informe técnico que servirá de fundamento a la Administración estadounidense al momento de tomar una decisión con respecto a Nicaragua en su calidad de socio comercial.
Si el informe concluye que las condiciones en Nicaragua contravienen lo estipulado en el tratado, Estados Unidos podría imponer sanciones comerciales, aranceles o incluso suspender algunos de los beneficios establecidos en el acuerdo. Por ello, el Informe destaca la importancia de dar seguimiento a la manera en que evoluciona ese proceso, “por sus posibles implicaciones sobre las exportaciones, la inversión extranjera y el empleo en Nicaragua”.
En otro apartado, detallan que “el precio internacional del petróleo ha mostrado gran volatilidad en 2025, con riesgos inflacionarios para Nicaragua si persisten las tensiones geopolíticas”. Al respecto, destacan que el barril WTI (el que se usa como referencia en el continente americano) marcó un máximo de casi 81 dólares en enero, aunque tuvo mínimos de 58.5 dólares a lo largo del primer semestre.
Algunos factores que incidieron en su precio fueron el menor inventario en Estados Unidos, que produjo un alza en junio. Eso se vio rápidamente contrarrestado por el alto al fuego entre Israel e Irán. El precio volvió a subir debido a menores niveles de producción en Estados Unidos y a los ataques de los hutíes en el mar Rojo. Dado que países como Nicaragua son solo tomadores de precios, el Informe advierte que de prolongarse las tensiones geopolíticas, “el encarecimiento del crudo podría traducirse en un aumento de los costos de importación para la economía nicaragüense”.
Con todo, no se espera que la economía familiar se beneficie de una racha de precios bajos. No, mientras los precios se mantengan congelados con base en un costo de casi 100 dólares por barril, pese a que “entre enero y mayo de 2025, el precio promedio del petróleo importado fue de 82.5 por barril”.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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