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El sector registra caídas entre 2023 y 2025, mientras pierde impulso por menos financiamiento
El sector agrícola de Nicaragua registra una contracción seguida entre 2023 y 2025. La falta de financiamiento le resta impulso al sector. Foto | El 19 Digital
La actividad agrícola de Nicaragua ha encadenado tres “malos” años, entre 2023 y 2025, como resultado de una combinación de tres factores: el fenómeno climático “El Niño”, un menor dinamismo productivo y un deterioro progresivo en el acceso al crédito, según datos oficiales analizados por CONFIDENCIAL.
Desde 2023, cuando el Banco Central de Nicaragua (BCN) reportó una contracción de 6.1% en el valor agregado del sector, principalmente por el impacto del fenómeno meteorológico de El Niño, el desempeño de la actividad refleja una secuencia de caídas sostenidas.
Aunque en 2023 el BCN inicialmente estimó la caída en 3.8%, el dato final revisado en las cuentas nacionales confirmó que la agricultura retrocedió 6.1% ese año, debido a la sequía que “redujo los rendimientos” agrícolas.
El efecto climático impactó directamente los principales cultivos. El café cayó 4.5% por el “retraso de las lluvias” y una menor demanda externa, mientras la caña de azúcar tuvo una contracción equivalente a 6.1%, debido a las variaciones climáticas.
Los granos básicos, en 2023, registraron una caída de 8.9%, con menores cosechas de frijol, arroz granza y sorgo, lo cual fue “parcialmente contrarrestado por el crecimiento que reflejó la producción de maíz” en ese periodo.
En 2024, aunque la contracción fue menor, el sector no logró recuperarse. Las condiciones generaron inestabilidad en los ciclos de siembra y pérdida de áreas cultivadas. El sector cerró ese año con una caída de 0.8%, según datos del BCN.
El mayor impacto en 2024 se concentró en los granos básicos, cuyo valor agregado se redujo un 13.2%, debido a la menor producción de frijol, maíz y arroz. Ese mismo año, algunos rubros como el café, que creció 1.6%, y la caña de azúcar (13.9%), mostraron un comportamiento positivo.
En 2025, la actividad agrícola volvió a caer 2.9%, por el desplome en los granos básicos. Esta contracción estuvo asociada a una reducción en las “labores culturales”, es decir, menos mantenimiento y cuidado de los cultivos, lo que afectó directamente la productividad de maíz, frijol, sorgo y arroz de secano.
El BCN, sin embargo, informó que “se mantuvieron volúmenes de producción que permitieron garantizar el abastecimiento primario en los mercados nacionales y los flujos de exportación”.
El Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio para el ciclo 2025-2026 contemplaba un crecimiento del 8.9% en la agricultura, pero la realidad del sector fue otra.
Según el Plan, en el ciclo productivo anterior se esperaba un crecimiento de 7.7%, pero el año cerró con una contracción de 13.6%.
A esto se sumaron caídas en la caña de azúcar, pese a que hubo ampliación del área de siembra de los ingenios. El Plan proyectaba un crecimiento de 1.4%, pero en la práctica disminuyó en -1.6%.
El BCN muestra que hubo menores niveles de producción en otros rubros como soya, maní y tabaco.
El Producto Interno Bruto (PIB) del país a precios constantes en 2025 —sin el efecto de la inflación— se ubicó en 221 656.0 millones de córdobas. El valor real de la agricultura fue de 14 028.6 millones ese año, pero en términos de crecimiento restó 0.2 puntos porcentuales.
En años anteriores, los resultados tampoco fueron alentadores. La agricultura representó el 7.1% del PIB en 2023 (14 569.4 millones de córdobas) y el 6.8% en 2024 (14 447.5 millones). En términos de crecimiento, el sector restó 0.3 puntos porcentuales en 2023, mientras que en 2024 tuvo una contribución prácticamente nula.
Arnoldo es un pequeño productor que tiene una finca en Matagalpa en la que desde hace muchos años siembra café, predominantemente, y ha sabido sortear la situación.
Aunque 2025 fue un año en el que la caficultura vio mejorar sus ingresos, esa bonanza no benefició a todos por igual. En términos generales, los ganadores fueron los grandes productores que tienen acceso a recursos para cuidar sus plantíos, y a conocimientos para buscar las mejores ventanas de oportunidad para negociar su café.
En el otro extremo de la balanza, los pequeños productores vieron cómo el clima, y la falta de financiamiento, les negaron la posibilidad de mejorar sus ingresos.
El terremoto que sufrió el gremio con el cierre de CISA Exportadora desequilibró su esquema productivo, al negarle acceso al actor más grande del rubro, y dejarlos en manos de competidores que se aprovecharon de la posición dominante que adquirieron al desaparecer el líder del sector.
“Ahora es más difícil conseguir financiamiento, o tener la esperanza de obtener un buen precio por nuestra cosecha”, explicó el finquero. Adicionalmente, la variabilidad del clima introduce un elemento adicional de incertidumbre, que obliga a tomar decisiones sobre la marcha. Como cuando llueve antes (o después) de tiempo, o hace más calor de lo que las plantas pueden soportar sin consecuencias.
Otro momento dramático es cuando las plantas florecen fuera de tiempo, porque trastoca la búsqueda de mano de obra, lo que afecta a los productores que deben pagar más por conseguir cortadores, o ver cómo se pierde parte de la cosecha.
Ese mismo fenómeno afecta también a las familias que se van moviendo con las cosechas porque ya no pueden ir a cortar a una finca después de haber concluido labores en la anterior. En vez de eso, deben aceptar un trabajo mientras se pierden de obtener los ingresos que habrían conseguido si hubieran podido ir de finca en finca.
El crédito agrícola también ha tenido altos y bajos en los últimos tres años.
La cartera de créditos bruta del Sistema Bancario y Financieras (SBF) totalizó 238 105.3 millones de córdobas. El sector concentró el 7.3%, equivalente a 17 282.9 millones, mostrando una reducción de 4.7% con respecto a 2024 cuando la cartera de crédito fue de 18 142.3 millones.
En 2023, el crédito agrícola se ubicó en 16 963.3 millones, lo que evidencia que, pese al repunte en 2024, el financiamiento volvió a contraerse en 2025.
Los datos confirman que el campo nicaragüense sufrió un retiro neto de liquidez bancaria de casi 860 millones de córdobas en el último año, lo que coincide con la profundización de la caída de la producción agrícola observada en el mismo periodo.
El sector primario —que incluye las actividades agropecuarias, caza, silvicultura y pesca— se mantuvo como el quinto empleador del país en el período analizado, pese a la caída productiva. En 2025 registró 62 493 afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), mientras que en 2024 contabilizó 62 621 afiliados.
Según el Índice Mensual de Actividad Económica de enero de 2026, los agricultores están realizando mayores labores culturales y hay avances en la salida de producción en cultivos como café, caña de azúcar, arroz de riego y maíz.
La variación promedio anual se mantuvo con una contracción del 2.5%, lo que indica que el sector continúa una fase prolongada de debilidad, en la que siguen influyendo factores climáticos, productivos y financieros.
En contraste, entre 2023 y 2025, el sector pecuario mostró una evolución con variaciones en su ritmo de crecimiento. En 2023 se registró un aumento del 1.4%, seguido de una ligera desaceleración en 2024, cuando el crecimiento fue de 1.3%. Sin embargo, en 2025 se observó una recuperación significativa, con un incremento del 6.3%, según datos oficiales.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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