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Exportaciones nicaragüenses pagarán aranceles del 18% a partir del 1 de agosto en EE. UU.

A diferencia de los demás países de Centroamérica, no hay señales de alguna negociación entre la dictadura y el Gobierno de Donald Trump

Movimiento en el Puerto de Corinto, en el occidente de Nicaragua.

Movimiento de cargamentos en el Puerto de Corinto, principal salida de las exportaciones de Nicaragua. // Foto: Tomada de la EPN

Iván Olivares

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Si nada cambia, a partir del 1 de agosto de 2025 las exportaciones de Nicaragua con destino a Estados Unidos, pagarán el 18% de aranceles anunciados por el presidente de ese país, Donald Trump. Tres fuentes consultadas por CONFIDENCIAL aseguran que, a diferencia del resto de países de Centroamérica, no hay indicios de que la dictadura encabezada por Daniel Ortega y Rosario Murillo esté tratando de negociar con Washington para rebajar ese monto.

“No. No hay arreglo ni conversaciones”, aseguró el politólogo Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano. Un economista nicaragüense que reside en Estados Unidos aseveró que “no he sabido de algún esfuerzo de negociar”. A ello se suma la opinión de un líder gremial, quien explica que no hay certeza entre los antiguos estamentos del sector privado nacional, de que exista tal negociación.

El 2 de abril, el presidente estadounidense impuso aranceles a más de un centenar de países, pretendiendo con ello cerrar la brecha comercial, que es en muchos casos deficitaria para su país. Si bien a las naciones centroamericanas se les impuso un arancel general del 10%, a Nicaragua se le castigó con un 18%. Fuentes consultadas, desde entonces, señalan que eso hace que la economía nacional pierda competitividad frente a sus pares de la región.

Luego de muchos vaivenes, Trump decidió extender hasta el 1 de agosto de 2025, el plazo de 90 días que él mismo había decretado, y que concluyó este 9 de julio. Lo que sigue después de esa fecha afectará a cada sector exportador de diversas maneras, y también tendrá efectos sobre la economía en general, tal como reconoció el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, en una entrevista con Rusia Today.

Dado que “somos una economía pequeña”, la opción es “buscar mejoras de productividad y mejoras de competitividad a lo interno, para poder compensar por (el efecto de) esas tarifas”, aseguró. “Frente a acciones de esa naturaleza, lo único que queda es buscar nuevos mercados”, añadió.

¿Cuáles acciones para producir más?

El titular del Banco Central dijo que, en el caso de Nicaragua, “lo que se hizo fue impulsar acciones para que los sectores productivos no se confiaran, y buscaran mejoras de productividad y aumentos de producción que compensaran esta acción que puede tener, a la larga, la consecuencia que los economistas están señalando que pudiera tener en los precios”.

Dos productores consultados por CONFIDENCIAL dijeron que no conocen de acción alguna emprendida desde el Ejecutivo para aumentar la producción o la productividad. “Ya no quedan organizaciones gremiales que aboguen por nosotros, ni autoridades que nos escuchen y nos atiendan”, aseguró un antiguo líder del sector cafetalero. “Estamos manos arriba. Nadie del Gobierno da la cara cuando llegamos a hacer un planteamiento. Esto es sálvese quien pueda”, señaló un productor de carne.

La previsión de ambos sectores es que Nicaragua tendrá más cuesta arriba competir contra el resto de Centroamérica, que también exporta café, carne, o azúcar, entre otras materias primas.

“Esto nos deja en desventaja en todos los aspectos, con respecto al resto de Centroamérica que también produce café. Un productor nicaragüense que tenga que pagar el 18%, en vez del 10% que tienen que pagar sus competidores de la región, sencillamente recibirá menos plata. Eso nos limita para poder pagar mejor precio por lata de café cortada, mientras que Costa Rica y Honduras —que nos hacen competencia por la mano de obra— tendrían una ventaja comparativa en relación con Nicaragua, porque ellos pagarán ocho puntos menos que nosotros”, advirtió el cafetalero.

Para el sector ganadero —inmerso siempre en un conflicto con los mataderos locales, a los que acusan de pagarles mucho menos de lo que paga el mercado internacional— asumir ese arancel del 18% para acceder al mercado estadounidense, se traducirá en una pérdida automática de competitividad con el resto de Centroamérica. “Recordemos que no solo nosotros producimos carne: también México, Guatemala, Honduras, El Salvador no tanto, y Costa Rica”, detalló el productor.

Un sector que se siente tranquilo es el azucarero, confiando en las relaciones de vieja data que tienen con sus clientes estadounidenses, que son quienes tienen que asumir los impuestos, tal como lo estipulan los contratos vigentes. Los exportadores nicas descartan que sus compradores en Estados Unidos busquen otros proveedores que no tengan ese arancel del 18%, contando con que la larga relación cimentada por décadas, prime por sobre el tema arancelario que les subirá sus costos.

No hay negociaciones por el arancel del 18%

Tres de las fuentes consultadas coinciden en que no hay visos de que la dictadura esté intentando negociar con Estados Unidos. Ni siquiera al incluir en el análisis, la docilidad con que el régimen está recibiendo a los connacionales deportados por Trump, más allá de la retórica que Daniel Ortega usa en sus discursos.

El politólogo Orozco descarta que aceptar deportados sea parte de un acuerdo arancelario no escrito entre Managua y Washington, porque “en todos lados es lo mismo”. Por su parte, el economista citado antes, señala que la Administración de Trump no tiene como prioridad promover la democracia en Latinoamérica, o sancionar con aranceles a las dictaduras. “La región representa un mercado relativamente pequeño que le provee materias primas a costos bajos. Lo que sí es prioridad es deportar latinoamericanos. A pesar que Estados Unidos ha sido condescendiente con los Gobiernos que colaboran, no creo que eso garantice aranceles más bajos para Nicaragua”.

“No creo que el Gobierno haya tenido algún acercamiento con la Administración Trump”, dijo el líder gremial. Opinó que “siempre será complicado ser el único país de Centroamérica que tenga que pagar 18% de aranceles, mientras a los demás solo se les impuso el 10%”.

Recordó la época en que el sector privado nicaragüense podía concertar a sus homólogos de la región para tratar de incidir juntos, sea como sector privado, o impulsando a sus Gobiernos para que trabajaran juntos. La nueva dinámica regional, en donde la dictadura se esfuerza por aislarse del concierto internacional, hace que suene cada vez más improbable ver a Centroamérica queriendo juntarse con Nicaragua para negociar como bloque con EE. UU. Más aún, en un contexto en el que “los países, comenzando con las economías más grandes, han ido solos y por separado, a emprender esa negociación”, señaló.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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