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EE. UU. mantiene en la mira a Rusia, minería y tráfico de migrantes en Nicaragua

Douglas Farah: Estados Unidos está mucho más preocupado por las acciones de Rusia en la región centroamericana

Rusia ha crecido como un aliado del régimen orteguista ante su aislamiento internacional debido a las violaciones a los derechos humanos. Foto: Confidencial | Archivo.

Carlos F. Chamorro

20 de mayo 2024

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El pasado miércoles 15 de mayo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones internacionales contra el centro de entrenamiento policial del Ministerio del Interior de Rusia en Managua, señalado de entrenar a oficiales de policía y del Gobierno en actividades de represión política. 

Rusia rechazó las sanciones alegando que el centro de entrenamiento capacita a policías de toda la región en la lucha contra el narcotráfico, aunque solamente en este año se han detectado dos operativos de trasiego masivo de cocaína desde Nicaragua hasta San Petersburgo, en Rusia (una tonelada en enero) y a 116 kilos a Italia (esta semana), mientras las jefaturas del Ejército y la Policía, que supuestamente dirigen el “muro de contención” contra el narcotráfico no han presentado ninguna investigación y mantienen un hermético silencio. 


Estados Unidos también sancionó a dos empresas nicaragüenses de minería Comintsa y Capital Mining, vinculadas directamente al régimen a través de Salvador Mansell, Ministro de Energía y Minas, y Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial. 

Conversamos en el programa Esta Semana con Douglas Farah, experto en seguridad nacional de Ibis Consultant, sobre las implicaciones que tienen las nuevas sanciones de Estados Unidos, la injerencia rusa en Nicaragua y Centroamérica, y el narcotráfico internacional desde Nicaragua, y esto fue lo que nos dijo.

Nicaragua como plataforma de Rusia en CA

El Departamento de Tesoro de Estados Unidos sancionó al Centro de Capacitación del Ministerio del Interior de Rusia en Managua, al que señala de entrenar a policías y funcionarios del régimen en operaciones represivas. ¿Esta sanción persigue tener un impacto práctico, o es un mensaje político hacia Rusia? 

Ya todo el mundo está sancionado y es un poco difícil ver cómo eso va a disminuir lo que hace ese centro de capacitación. Creo que Estados Unidos está queriendo decir —sabemos que está pasando ahí, sabemos que los rusos están en esto y no nos gusta y vamos a hacer lo posible para cortarlo, pero en términos reales de cortar creo que son mínimos. 

Hasta hace poco el énfasis de la vigilancia de Estados Unidos sobre las operaciones rusas en Nicaragua estaba enfocado en torno al Ejército, a la injerencia en temas de espionaje y desinformación desde Nicaragua. ¿Esto significa un cambio de prioridades? 

Estados Unidos está mucho más preocupado por las acciones rusas en la región. Esta es una institución que se creó con los rusos, que siempre ha sido un centro de operaciones del Ministerio de Interior de Rusia. Entonces, en parte el mensaje de Estados Unidos es que —estamos monitoreando, entendemos lo que hacen ahí, sabemos quiénes son. Yo creo que ahora con los oficiales del Ejército, de la Policía, de la clase política, casi todos están sancionados, no hay mucho más que uno pueda hacer para tener un impacto mayor. Ya los sancionables están sancionados, pero están diciendo— mira, nosotros no hemos quitado el ojo, sabemos que Rusia está directamente operando en esta institución y además de una advertencia, es una alarma para el resto de la región y para señalar a Rusia que Estados Unidos no está ciego. 

Nicaragua se ha ofrecido como una plataforma para la Rusia de Putin en Centroamérica, dicen que “en asuntos económicos”, pero también incluso en la utilización de los espacios de las instituciones del Sistema de Integración Centroamericana. ¿Cómo se valora el contrapeso del resto de países de Centroamérica sobre esta iniciativa rusa en Nicaragua? 

Centroamérica está en una situación muy frágil. Vemos que (Nayib) Bukele, en El Salvador, está dispuesto a hacer lo que más le convenga a él para mantenerse en el poder, puede negociar para que sea realidad la propuesta nicaragüense, si no les parece no va a apoyar a Estados Unidos o ir en contra de Rusia. 

El Gobierno de Xiomara Castro, en Honduras, es igual de transaccional en sus relaciones. Ellos quieren acercarse a Rusia. Yo creo que hay posibilidades de que entren ahí en un acuerdo en el que Rusia les pueda apoyar. 

El Gobierno de (Bernardo) Arévalo, en Guatemala, es un poco distinto. Ellos han recibido mucho apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea y aunque dicen que sale de la izquierda tradicional, dudo que Guatemala entre en eso. 

Costa Rica tampoco, pero Panamá ahora está en juego. Estamos con una nueva situación ahí. Entonces no es tan lejano pensar que el SICA podría moverse a un lado más favorable a Nicaragua de lo que uno piensa.

Minería y tráfico de migrantes en la mira

El Departamento de Tesoro también aplicó sanciones a dos empresas mineras nicaragüenses, Comintsa y Capital Mining, son empresas que se crearon recientemente y están asociadas al régimen a través del ministro de Energía, Salvador Mansell y del propio Laureano Ortega. ¿Qué significan estas sanciones? 

El problema del flujo de oro, tanto de Venezuela hacia Nicaragua y después de Nicaragua al mercado internacional, se ve ahora como un salvavidas para los regímenes más autoritarios en la región. Entonces, Estados Unidos está tratando de presionar una de las maneras de conseguir ingresos que tienen ambos países. 

En Rusia, en el mercado del oro, el origen del oro, una vez en el mercado internacional desaparece. O sea, no puedes definir de dónde viene el oro. Entonces, si Rusia consigue comprar oro nicaragüense, aún con las sanciones que están. Entonces es mucho más factible mover oro que dólares y euros o rublos para financiar los regímenes. Estas sanciones van con la intención de cortar ese flujo de oro. 

Pero ¿qué pasa con las grandes empresas norteamericanas, canadienses o internacionales, que son las que comercializan más del 90% de la exportación de oro en Nicaragua? Se dijo que habría alguna restricción para sus exportaciones, pero en la práctica no han sido afectadas por ningún impedimento. 

La complicación del oro es que se puede mover tan fácilmente y esconder su punto de origen, que esas sanciones con los brokers, si no quieren colaborar, o si valoran más su base económica que la cosa moral de apoyar dictaduras, entonces pueden zafarse de la responsabilidad diciendo que no pueden identificar el origen o si lo venden, como vimos en otro caso de Surinam también donde estaban sacando mucho oro, que no era sancionado porque era Surinam. 

Tenemos que hacer nuestro due diligence, nuestra vigilancia, para ver de dónde viene. Yo creo que con las empresas grandes es siempre el problema, muy pocos quieren asumir un costo económico, bajar un poco las ganancias para tratar de enfrentar a dictaduras. 

Estas sanciones provocaron una reacción virulenta de la vicepresidenta Rosario Murillo, pero no contra el origen de las sanciones de Estados Unidos, sino contra la oposición nicaragüense. ¿Podrían tener un efecto contraproducente y provocar una nueva ola de represión?

Siempre es un riesgo, aunque creo que muchos de los enemigos del régimen ya están fuera. Obviamente pueden enfocarse en los que quedan y como se han mostrado en los últimos años, son brutales. Pueden encarcelar a quien sea, torturar, matar. Entonces, es un dilema siempre para la política exterior de cualquier país, pero especialmente Estados Unidos

O sea, si no hacen nada, todo el mundo critica que están dejando que el régimen crezca, que consigan apoyo, que consigan dinero del oro. Y si hacen algo y el régimen responde, entonces dicen provocaron una reacción, entonces es un camino muy difícil de manejar de una manera coherente. Pero a estas alturas, las reacciones de la vicepresidenta, que siempre son virulentas y llenas de odio, puede ser una reacción previsible y ojalá no tenga impacto de crear más represión. 

Estados Unidos también lanzó una advertencia a las líneas aéreas y agencias de viaje que de forma directa o indirecta facilitan o promueven la migración irregular hacia Estados Unidos a través de Nicaragua. Un flujo de miles de personas que está llegando al aeropuerto internacional, que incluso es mayor que el que viene por la vía terrestre. ¿Qué significa esta advertencia? 

Estados Unidos está tratando de buscar una manera de frenar la migración hacia la frontera sur, en la frontera norte de México. Lo atractivo de Nicaragua es que uno salta por la parte más difícil del camino, si uno va saliendo de América del Sur. Entonces, se están dando cuenta, tal vez un poco tarde, de que hay un flujo muy grande que no pasa por vía terrestre, sino que llega por vía aérea, y de ahí van subiendo. Están tratando de identificar los brokers que están manejando ese negocio, que son de muchos países. 

Estamos viendo un flujo de gente de Asia, de África, de América del Sur. Y una de las maneras visibles de tratar de frenar el flujo es ir a los que están transportando la gente, porque es un punto muy vulnerable para las empresas que manejan eso. 

El narcotráfico internacional en Nicaragua

La otra noticia de la semana en Nicaragua es el silencio del Gobierno, y sobre todo de la Policía y el Ejército, ante el decomiso de 116 kilos de cocaína en un puerto de Italia proveniente de Nicaragua. Este es el segundo gran cargamento de droga detectado en Europa, después de la tonelada que apareció en San Petersburgo en enero, sobre la cual también el Gobierno guarda silencio. ¿Quién está detrás de estas operaciones, si la Policía y el Ejército tienen un control hermético sobre la situación? 

No tengo datos concretos,  pero mi análisis es que las dos cosas son aparte. La droga que llegó a Rusia tenía que tener, por su origen y su destino, la bendición del Gobierno de Ortega. No pueden salir hacia Rusia sin tener, a mi juicio, el beneplácito de la dictadura para hacerlo. Y no sé por qué lo agarraron en San Petersburgo. No sé si era porque era grupo de competencia o qué pasó ahí. 

El cargamento que va a Italia es lo que vemos en toda la región, el grupo la 'Ndrangheta´, de Italia, está manejando ahora narcotráfico a nivel continental en América Latina y están asumiendo cargamentos muy grandes. Y yo me imagino que pasó por el Canal de Panamá y después lo agarran en Italia. 

Los italianos están tan preocupados por lo que ven del tráfico de drogas de América Latina hacia Italia, Europa, que tienen un grupo especial en conjunto, estudiando y tratando de desmantelar las estructuras de la 'Ndrangheta´ acá en América Latina, que es cosa nueva que nunca había existido de tal manera en la región. Entonces, yo creo que ese cargamento salió bajo la protección de un grupo.

Los intereses de China en Nicaragua

¿Cómo ves el incremento de la presencia de la República Popular China en Nicaragua? Están anunciando algunas obras de infraestructura, en particular la construcción de un aeropuerto en la zona de Punta Huete, que en los años ochenta tenía un destino para uso militar. 

Hay que tomar con cierto escepticismo lo que dicen los chinos, porque muchas veces no construyen lo que dicen que van a hacer. China y Nicaragua son socios en cosas estratégicas para China que van a tener muy poco que ver con el desarrollo real, económico de Nicaragua. 

Y van hacer lo que han hecho en otros países, crear grupos secretos o convenios secretos donde se permite el uso militar en cosas que deberían ser de uso civil, como las estaciones espaciales en Argentina, lo que están tratando de construir en otras partes, donde siempre hay una parte escondida que manejan solo los militares y el pueblo nicaragüense no va a saber, ni nadie más, lo que está pasando ahí. 

La semana pasada el régimen de Ortega canceló la ley del fracasado proyecto del Canal Interoceánico con el empresario chino Wang Jing, pero reformó otra ley que le permitiría otorgar una nueva concesión. Y en el mundo oficial se habla del interés de Ortega de ofrecérselo a la República Popular China. ¿Hay interés en China en un megaproyecto de ese tipo en Centroamérica?

Eso hay que verlo desde la perspectiva de que el canal de Panamá está con una sequía enorme y hay posibilidades reales de que deje de ser parte fundamental de la cadena de negocios del mundo dentro de cinco o seis años, porque simplemente el agua no está ahí y no tienen tiempo para construir las represas necesarias para canalizar agua, de una manera que puedan solventar totalmente el problema. Puede ser que lleguen lluvias y que pasen algunas cosas, pero es muy difícil. Y Panamá está en un periodo muy delicado. 

En cuanto al canal, entonces yo creo que sí a los chinos les interesa de sobremanera tener una alternativa al canal de Panamá porque ven, como muchos, yo estuve en Panamá hace poco, están viendo la clase política, los ingenieros, los académicos, todo el mundo alarmado porque el canal ya está en una posición sumamente delicada, sin mucho tiempo para corregir los errores que se cometieron y todo el mundo está desesperadamente buscando alternativas. Y los chinos, creo que estarían felices porque el canal original (de Wang Jing) nunca fue para hacer un canal real. Esa nunca fue la intención. Sino agarrar terrenos y lavar dinero y todas las cosas que se hicieron en ese chanchullo del primer canal. Yo creo que este canal puede ser real porque es una emergencia para los chinos tenerlo. 

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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