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Inyectarán 8125 millones de córdobas al INSS para “maquillar” sus finanzas en 2026

Dictadura transfiere desde 2020 casi 29 mil millones de córdobas al Seguro Social, lo que según economistas sostiene “artificialmente” a la institución

Nicaragüenses hacen filas para ser atendidos en una de las sedes del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en Managua. | Foto: Tomada del Facebook del INSS

Iván Olivares

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La “Copresidencia” orteguista asignó para 2026 más de 8125 millones de córdobas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, según el proyecto de Presupuesto General de 2026. Con esta inyección de fondos, el régimen sumará unos 28 955.5 millones de córdobas en transferencias realizadas al INSS desde 2020, lo que —según economistas nicaragüenses— grafica la magnitud del déficit financiero de la entidad.

Están desesperados por asegurarse que el INSS no se hunda, y lo comprobamos con esta decisión de meterle estos otros 222 millones de dólares” en 2026, interpretó el economista Juan Sebastián Chamorro, exviceministro de Hacienda y Crédito Público, en referencia a los C$ 8125 millones.

Ese monto es, en realidad, la suma de tres partidas distintas. La primera es el aporte estatal por 2849.9 millones. Este es el pago que el Estado —que también es empleador— debe hacerle al INSS por las cotizaciones de los trabajadores del sector público. La segunda, por 95.7 millones, es para pagar las pensiones especiales aprobadas por la Asamblea Nacional, para ayudar a personas notables que no tienen derecho a una pensión del INSS. Los 5179.7 millones restantes, denominados “apoyo presupuestario”, son la verdadera medida de la situación del Seguro Social.

Las mayores transferencias hechas al INSS en el último lustro fueron en 2023, unos 5712.2 millones de córdobas, de ellos 3350 millones en concepto de apoyo presupuestario, y 2024 con unos 5475.8 millones en total, de los que 2900 millones fueron apoyo presupuestario.

Estas asignaciones coincidieron con momentos de escaso crecimiento del número de afiliados a la seguridad social: 0.4% en 2023, y 1.5% en 2024, lo que obligó a seguir inyectándole recursos a la entidad.

Caída de afiliados al INSS

En junio de 2017, el número de afiliados al INSS rebasó los 921 100 personas. Después de eso, comenzó una lenta tendencia de descenso que le llevó a perder casi 200 000 cotizantes en los siguientes tres años. Su número comenzó a recuperarse a partir de 2021, también lentamente, hasta cerrar el registro de agosto de 2025 en casi 813 000 personas.

En los últimos meses “el INSS ha perdido afiliados de manera sostenida”, señaló el economista Enrique Sáenz. Lo dice considerando que, en marzo de 2025, su número superó los 825 000. “Al perder afiliados pierde cotizaciones y pierde la contribución de los empleadores”, destacó.

El dato es clave para determinar el estado de resultados de la institución. El Informe Anual 2024, elaborado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), indica que el INSS finalizó ese año con un superávit de 400.8 millones de córdobas. Esa cifra duplicó el superávit de 137.4 millones registrado en 2023. La razón principal para redondear ambas cifras son los 11 188 millones transferidos por el Gobierno entre 2023 y 2024, presionado por una economía que no genera suficientes puestos de trabajo.

“El reporte del Banco Central indica que no se ha recuperado el nivel de 2017, y eso es gravísimo, porque estamos hablando de los ingresos”, observó Chamorro. Añadió que los ingresos del sistema de la seguridad social “están súper comprometidos, básicamente porque el número de afiliados no está aumentando al mismo ritmo en que aumentan los gastos”.

Un economista que elige aportar a este tema desde el anonimato, asegura que “el Seguro Social se mantiene en su tendencia a la quiebra”. En este caso, porque el Gobierno mismo se está encargando de hacer crecer el número de jubilados y desempleados, al cesar o marginar a muchos trabajadores que pasan a incrementar la carga para el INSS.

“El gran problema estructural del INSS es su bajo poder de captación de contribuyentes, producto del bajo crecimiento de la población trabajadora formal”, explica. Eso se combina con los bajos salarios que paga ese sector formal. “Mientras esto continúe sin cambios, el Gobierno tendrá que seguir capitalizando y transfiriendo recursos al INSS”, sentenció.

Altas pérdidas por la migración

La continua migración es otro elemento que incide en las finanzas del INSS. Si bien es cierto las remesas representan una fuente de ingresos para las arcas del Instituto, el desangre que significa perder tanta mano de obra hace que el aporte de las remesas no sea significativo.

Los estudios muestran que al dedicarse de forma mayoritaria al consumo, las remesas alimentan fundamentalmente al sector informal, que no genera aportes a la seguridad social. No es que su efecto sea cero, siendo que un porcentaje de esos envíos familiares se usa para hacer transacciones en empresas formales, lo que permite conservar algunos empleos y cotizaciones.

A pesar de eso, el balance es negativo porque la migración reduce el número de contribuyentes al INSS. Las remesas sí generan ese aporte marginal a las finanzas del Instituto, pero no compensan la hemorragia de afiliados, o el fracaso en la captación de nuevos afiliados, admite Chamorro.

En el blog ‘El Pensamiento de un Post-Keynesiano’, el economista Néstor Avendaño detalla, citando estadísticas de empleo de julio, publicadas por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), que en el país hay una tasa de subempleo del 38.5%. También, que la tasa de inactividad es del 34.3%, dato que engloba a las personas en edad de trabajar que están inactivas y no buscan trabajo.

Ninguna de las personas que forman parte de esas estadísticas es un cotizante activo del INSS. La existencia de esas altas tasas de subempleo y de inactividad, conspiran para que el sistema de la seguridad social se vea imposibilitado de mejorar sus ingresos, como ocurriría si pudiera cobrar cuotas a esos cotizantes potenciales.

Avendaño propone que el comportamiento del mercado laboral podría explicarse parcialmente por dos razones originadas en la política estadounidense. La primera es “la incertidumbre económica generada por la reforma arancelaria de Estados Unidos, debido a la posibilidad de que las empresas radicadas en Nicaragua pudieran haber congelado sus planes de inversión por la confusa dirección de la economía mundial”.

La otra está ligada con la represión migratoria en Estados Unidos, aunque admite que esta, por sí sola, no ha impactado nuestro mercado laboral. Los datos muestran que, entre enero de 2021 y abril de 2025, un total de 446 364 nicas habían cruzado la frontera de Estados Unidos, según U.S. Border Patrol (USBP). Según esa misma estadística, “aproximadamente 2500 nicaragüenses han sido deportados por las autoridades estadounidenses”.

Inversiones corruptas

El uso correcto de las reservas técnicas del INSS debería generar nuevos ingresos a la entidad, además de impulsar el desarrollo económico del país. El problema es que tales reservas no existen, y que la política de inversiones está orientada a beneficiar a los allegados al régimen.

Chamorro explica que “cuando decimos que el sistema está quebrado, es porque ya no tiene reservas técnicas que generen ganancias o un rendimiento que pueda utilizar para hacer frente a sus crecientes gastos”. Eso mismo explica por qué el Estado presupuesta oxigenar al INSS, con una partida de 8125 millones de córdobas en 2026, apostilla.

Luego, en referencia al manejo de las inversiones del INSS, admite que, como mínimo “han sido bien opacas”, poniendo como ejemplo “ese monstruo que hicieron en Metrocentro, que no genera ningún tipo de ganancia”.

El experto también cuestiona otra decisión del régimen, en referencia a la compra de empresas médicas previsionales “para hacer negocios”. Admite que en este caso, se trata de “inversiones que podrán generar alguna rentabilidad, pero si las manejan como Estado, no creo que generen mucho dinero”.

A partir de ahí, señala que “hubieran ganado más plata si, en vez de comprar esas empresas médicas previsionales, hubieran comprado Bonos del Tesoro de Estados Unidos y en menor medida también de Nicaragua”. Cualquier cosa que representara una inversión más segura, porque “es claro que esas empresas no les deben estar rindiendo mucho”.

Al analizar las estrategias que aplica el régimen para paliar la situación financiera del INSS, el economista citado antes desde el anonimato, reconoció que si el capital contable de la institución es elevado, “es por las grandes transferencias de propiedades que recibe”. El problema es que no puede venderlas, y por consiguiente no puede usarlas para capitalizarse.

“Aunque en sus libros contables, los Estados de Cuentas reflejan mejoría financiera, en el fondo la verdad es que sigue en crisis”, señaló. Una crisis que solo puede empeorar porque, tal como explica Chamorro “los sistemas de seguridad social empeoran con el tiempo”. Puestos a buscar culpables, en Nicaragua hay que señalar al envejecimiento de la población, al aumento de las pensiones, la alta carga administrativa, la ausencia de reservas técnicas, los bajos salarios, el escaso crecimiento en el número de cotizantes, las inversiones diseñadas para beneficiar a los amigos, etc.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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