¿Quiénes son los nueve presos políticos que siguen en “desaparición forzada” en Nicaragua?
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Hija del líder indígena Brooklyn Rivera denuncia que cuerpo de su padre “sigue secuestrado” y afirma: “No nos dejaron llorarlo”
Tniniska Rivera, hija del líder indígena Brooklyn Rivera. //Foto: Tomada de redes sociales
“A mi padre lo asesinaron”, denuncia Tininiska Rivera Castellón, hija del líder indígena Brooklyn Rivera Bryan. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo encarceló arbitrariamente, lo desapareció por casi tres años aislándolo totalmente de su familia y lo presentó hasta que estaba por morir. “Lo asesinaron durante tres años”, remarca.
Aún después de muerto “mi padre sigue secuestrado”, advierte Tininiska Rivera. La dictadura se negó a entregar el cuerpo y “nadie de la familia” pudo participar en el funeral exprés que montaron. “Ni siquiera ese derecho nos dieron, el derecho a despedirnos de él”, enfatiza Rivera en entrevista con CONFIDENCIAL y Esta Semana.
En la entrevista, Rivera enfatiza que la herida abierta con la muerte de su padre bajo custodia del régimen, el 30 de mayo de 2026, se ensanchó un día después con el arresto de seis de sus familiares que reclamaron el cuerpo. “No sabemos dónde están, no sabemos qué ha pasado con ellos en estas últimas horas desde la detención el 31 (de mayo). Simplemente sé que la Policía se los llevó”, dijo.
Reclama que su familia “tenía derecho a estar en el entierro y acompañar a mi padre en su último adiós” y “no funcionarios de un Gobierno en cuyas manos falleció”. Advierte que continuará “demandando su liberación” para que sus restos descansen en Sandy Bay, como era voluntad del líder indígena.
Mucha impresión porque yo no me esperaba una foto así de mi papá. Tenía la esperanza de que él pudiera tener su libertad y poder verlo en persona y no en esas fotos. Verlas me incomodó, me dio tristeza, me dio mucha ansiedad, me dio sentimientos muy encontrados porque yo anhelaba ver una foto, un video, lo que sea de mi papá. Pero verlo en esa situación postrado en una cama, cuando ellos se lo llevaron vivo, totalmente lúcido y caminando salió de su propia casa y —después de casi tres años— volverlo a ver en una cama en toda esa situación, con todos esos aparatos. Había muchos sentimientos al ver esas fotos.
En los primeros comunicados, ellos se refirieron a la vida muy activa que llevaba mi papá. Si llevaba una vida muy activa, quiere decir que era una persona que hacía ejercicio, una persona que comía bien, una persona que tenía disciplina a la hora de comer, una persona que llevaba sus tratamientos médicos. Entonces no podían alegar eso. Después, cuando empecé a contradecir, los comunicados empezaron a decir que por el covid. A mi papá le dio covid en el 2020, pero eso se superó y él tenía una vida normal.
La situación médica de mi padre no fue por el covid, porque días previos a su detención, él y yo tuvimos una conversación muy larga. Hablamos de toda su situación y él estaba bien, él caminaba bien, él comía bien, platicamos por casi dos horas y a mí me pareció que todo con él estaba bien. No pueden alegar después de tres años —que no sabemos en qué condiciones se encontraba, en dónde lo tenían, no había visita, no teníamos paquetería como familia y todos sus derechos fundamentales fueron vulnerados— que ya tenía una situación de salud previa. Yo lo niego rotundamente.
Yo siempre exigí que dieran prueba de lo que estaban diciendo. Ellos mostraron pruebas de que Nancy (Henríquez) tuvo visita, pero Nancy está con un régimen de casa por cárcel. No sé por qué se tomaron la molestia de sacar a Nancy de donde la tenían para llevarla a ver a mi papá, cuando mi papá tenía familiares. Hoy están seis familiares presos, amigos cercanos, la señora que siempre asistió a mi padre y mi sobrino, mi primo, mi tía. No pueden alegar que no había familiares. Los familiares hemos buscado por tres años, pero el Gobierno nos ha negado la visita. Mi familia, por parte de mi abuelo, lo han intentado buscar. Mi familia, por parte de mi abuela, han tratado de buscarlo y nos han negado todas las visitas. Hemos solicitado con cartas, hemos ido de manera personal, y siempre nos han negado las visitas. Ni siquiera nos habían dicho en qué cárcel se encontraba. Entonces, ¿cómo íbamos a saber dónde buscarlo? Nosotros buscábamos y, cuando los medios divulgaron que él estaba enfermo en un hospital, tratamos de ir a los hospitales a buscar información. Lo que nos dijeron es que no había ninguna persona con ese nombre, que no había ningún paciente con ese nombre. Entonces, se nos ha negado ver a mi papá de todas las formas posibles.
Yo sé que el último día llevaron a Nancy con uno de mis hermanos, pero también le negaron la visita a mi tía. Tú sabes que ir de nuestras comunidades o ir desde la costa Caribe hasta Managua implica gasto, tiempo, y mi tía llegó el 30 (de mayo de 2026) a tratar de ver a mi papá. A ella le negaron la visita. Ellos tomaron la cédula de mi tía y le dijeron que para las próximas visitas tal vez la tomarían en cuenta, pero no fue así. Cuando hicieron el comunicado público pusieron el nombre de mi tía, como que mi tía había visitado a mi padre, cuando era mentira. En el momento de la muerte de mi padre nadie, nadie, lo estaba acompañando. Él estaba solo.
No. Había un silencio total acerca de mi petición. Ahí entendí que ellos no aceptaban mi entrada a Nicaragua para hacer la despedida. Yo me conformaba con que ellos hubieran entregado el cuerpo de mi padre a mi familia y que le dieran la cristiana sepultura como él se lo merecía, como el pueblo de la costa Caribe estaba pidiendo darle el último adiós. Ni siquiera ese derecho nos dieron, de despedirnos de él. No importa que yo no estuviera, con el dolor de mi alma, pero preferiría que le hubieran entregado el cuerpo a mi familia para que fuera mi familia la que hiciera la misa y el entierro a mi padre, y no como lo hicieron ahorita.
Cuando yo tenía 13 años, falleció la madre de mi padre, mi abuela paterna. Entonces, a los 15 años fui —por primera vez— a la comunidad donde nació mi padre. Él y yo tuvimos una plática encima de la tumba de mi abuela y él me hizo jurar, a los 15 años, que el día en que él falleciera lo enterraríamos al lado de su madre. Entonces, yo tengo un compromiso con mi padre de que él descanse en paz al lado de su madre. Y la voluntad de mi padre no se respetó, la voluntad de mi familia no se respetó, y el compromiso que yo tenía con mi padre tampoco lo respetaron. Yo hice la petición porque yo sabía lo que mi padre quería en vida para él, para su entierro.
Ellos reclamaron el cuerpo, ellos pidieron el cuerpo para que fuera trasladado a Bilwi, Puerto Cabezas. Hacerle una misa en Bilwi, Puerto Cabezas, y después trasladar el cuerpo hacia Sandy Bay Tara, Lidaukra, que es donde nació mi padre y donde descansa mi abuela.
Le negaron y le dijeron que no iba a ser entregado el cuerpo a mi familia. Esa fue la molestia y el reclamo, y por esa razón hoy están presos, y desconocemos el lugar o paradero donde se encuentran actualmente.
Evidentemente no consultaron a mi familia. Mi familia llegó, desde Puerto Cabezas, dándose cuenta por los medios de comunicación o por las redes sociales del fallecimiento de mi padre. A nosotros no nos fue avisado. Mi familia viajó de Bilwi, Puerto Cabezas, hacia Managua para reclamar el cuerpo. Nosotros, obviamente, sabemos que si alguien fallece se debe entregar el cuerpo a la familia. ¿Por qué un Gobierno debe conservar un cuerpo que no es su familiar? No, no, no entiendo la actitud del Gobierno, ¿por qué retener un cuerpo, secuestrar un cuerpo, y encima dirigir una misa en la que no participó ningún familiar? Nadie de mi familia tampoco estuvo en el entierro. No tengo ninguna explicación del actuar del Gobierno hacia todo lo que hicieron con mi padre.
Todavía no asimilo el por qué hicieron esto, por qué arrebatar el cuerpo de un hombre que merecía tener un descanso y merecía que los familiares, que los amigos, que las personas que lo conocían, que la población de Bilwi lo acompañara, que las comunidades lo acompañaran hasta darle su último adiós y llorarle. Para nosotros (la comunidad indígena) es muy importante llorarle a nuestros muertos, acompañarlos, porque cuando alguien muere en alguna comunidad, toda esa comunidad se paraliza y apoyan a la familia doliente y sufren con la familia doliente y apoyan a la familia doliente porque saben el sufrimiento que tienen en esos momentos. Entonces, no nos permitieron llorarle a mi papá y para mí es una falta de respeto hacia nuestra cultura (miskita) y hasta nuestra forma de enterrar a nuestros muertos.
Mi familia está muy triste, está muy asustada también por lo que pueda pasar. Tienen miedo y, pues, ya tienen secuestrados a seis personas por el simple hecho de pedir el cuerpo de mi padre. Entonces mi familia está muy, muy asustada. No nos imaginábamos que simplemente por pedir el cuerpo iban a llevar a la cárcel a seis personas que estaban con el dolor encima. No solamente sufrimos nosotros (sus hijos), también está sufriendo mi familia, porque nosotros no estamos dentro de Nicaragua y ellos fueron en nombre de nosotros, sus hijos, para pedir el cuerpo de mi padre.
Estamos esperando la liberación. A nosotros no nos han notificado absolutamente nada de lo que está sucediendo con nuestros familiares. No sabemos dónde están, no sabemos qué ha pasado con ellos en estas últimas horas desde la detención el 31 (de mayo de 2026). Simplemente sé que la Policía se los llevó, pero no tenemos el rumbo, no sabemos dónde fueron y qué está pasando con ellos.
Hay un descontento de la población. No esperaban este actuar del Gobierno después de hacer sufrir, torturar, denigrar a mi padre. Y para mí es denigrante también ver esas fotos en un hospital, ¿por qué no nos enseñaron una foto de cuando él estaba bien sino que esperaron hasta el último momento? Yo veo esa foto y a mí me salen las lágrimas. Yo no he podido ver esa foto después de la primera vez que la vi porque me da mucha tristeza. Ese no es mi padre, el hombre que yo conozco, con el que la última vez que hablamos, ese no es él. Me lo destruyeron, no solamente mentalmente, me lo destruyeron físicamente.
Todavía estamos pensando en qué acciones tomar. Vamos a esperar que terminen los nueve días, el novenario, y ya con la cabeza más fría pensar de ahora en adelante qué acciones se deben de tomar… Exigir la libertad de mis seis familiares que están presos actualmente. Creo que ellos no han hecho nada. Cualquier familia hubiera pedido el cuerpo. Mi familia tenía derecho a estar en el entierro y acompañar a mi padre en su último adiós. Mi familia tenía derecho a participar en la misa, tenían derecho a dirigir la misa como él quería, a como él había pedido, y no ver a funcionarios de un Gobierno en cuyas manos falleció mi padre. Mi padre fue asesinado, esa es la verdad. Después de toda esta situación, lo que hicieron con mi padre fue asesinarlo durante tres años. No sabemos qué tipo de torturas habrá sufrido mi padre para llegar a ese estado y fallecer.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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