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Taupla Brooklyn Rivera: El aliado incómodo del sandinismo

El líder indígena fue un adversario político, negociador, aliado e interlocutor de los pueblos indígenas con el Frente Sandinista

Taupla Brooklyn Rivera

Brooklyn Rivera, líder indígena miskito fundador de Yatama. //Fotoarte: Confidencial.

Redacción Confidencial

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Brooklyn Rivera Bryan fue uno de los líderes indígenas más relevantes de la historia contemporánea de Nicaragua. Adversario político, negociador, aliado e interlocutor de los pueblos indígenas con la dictadura de Daniel Ortega. Dictadura que lo desaforó dos veces de la Asamblea Nacional, lo desterró de facto de su patria y lo encarceló hasta sus últimos días.

El Taupla Brooklyn, como le llamaban en las comunidades indígenas miskitas, falleció el 30 de mayo de 2026, a los 73 años de edad, bajo custodia del régimen orteguista, que lo arrestó ilegalmente y con engaños el 29 de septiembre de 2023. Rivera fue uno de los fundadores de Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, que significa “Hijos de la Madre Tierra”, en miskito), un movimiento indígena que se transformó en partido político.

Originario de la comunidad miskita de Lidaukra, en el Caribe Norte, Rivera emergió como dirigente social en la década de los años ochenta. Fue ministro de Desarrollo de las Regiones Autónomas en los noventa, líder social en los dosmiles, diputado ante la Asamblea Nacional desde 2007, pero sobre todo: un líder que dedicó más de cinco décadas de su vida a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes.

Este es un recuento de las veces que Brooklyn Rivera se alió y se enfrentó al Frente Sandinista.

Denuncia de la Navidad Roja

Durante el primer Gobierno de Daniel Ortega, en los años ochenta, los líderes miskitos fueron perseguidos y señalados de “contrarrevolucionarios”. Rivera fue uno de ellos. Apresado en 1981 y liberado un año después, por liderar la organización Misurasata (Miskito Sumo Rama Sandinista AslaTakanka).

Misurasata, coordinada por Rivera, se enfrentó al Gobierno revolucionario y presentó la primera denuncia formal sobre las violaciones a los derechos humanos cometidos contra los pueblos indígenas miskitos por parte del Gobierno de Nicaragua entre diciembre de 1981 y enero de 1982.  El hecho, que incluyó la masacre y desplazamiento de miles de indígenas, incluyendo mujeres y niños, fue bautizado en Nicaragua como la Navidad Roja.

En 1985, Rivera firmó un acuerdo de paz con los sandinistas a cambio de que la autonomía de la Costa Caribe fuese establecida en la Constitución Política de Nicaragua. La autonomía se incluyó en la Constitución en 1987.

Años más tarde participó en las negociaciones de Sapoá y en el proceso de desarme de la Contra en los años noventa. 

La alianza con el FSLN en 2006

Durante la campaña electoral en el 2006 Yatama, bajo la dirección de Rivera, fue parte de la alianza Unida Nicaragua Triunfa, que organizó el FSLN para regresar al poder en las votaciones del año siguiente. 

En aquella alianza, el FSLN se comprometió a avanzar en el proceso de titulación y saneamiento de los territorios indígenas y afrodescendientes, una petición histórica del movimiento social encabezado por Rivera.

Cobijado por esa alianza y respaldado por los pueblos indígenas del Caribe nicaragüense, Rivera llegó en 2007 a la Asamblea Nacional de Nicaragua. Donde fue negociador, aliado e interlocutor de los pueblos indígenas con el FSLN.

La denuncia de “fraude descarado” en elecciones regionales 

Después de las elecciones regionales de 2014, Rivera tomó distancia del FSLN y denunció el “fraude descarado” cometido por el partido gobernante. Rivera presentó pruebas y recursos de revisión que fueron ignorados por el entonces presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), el magistrado Roberto Rivas.

En una entrevista que brindó en 2014 al programa Esta Semana, Rivera afirmó que el Frente Sandinista entregó cédulas y pagó dinero en efectivo a adolescentes para inflar el número de votos, mientras que a los militantes de Yatama les aplicaron “el ratón loco”, enviando a los votantes a juntas de votos equivocadas.

El presidente nacional del partido indígena Yatama, Brooklyn Rivera, en una manifestación en Bilwi, Caribe Norte. // Foto: Archivo | CONFIDENCIAL

El incumpliento de las promesas del FSLN

En esa misma entrevista, Rivera explicó que la alianza Yatama-FSLN comenzó a resquebrajarse en 2012. Cuando el FSLN comenzó a actuar “unilateralmente”. Rivera lo atribuyó a los reclamos del partido indígena por el incumplimiento del Gobierno para delimitar, titular y sanear las tierras indígenas. 

Ese tema resultaba “muy incómodo para las autoridades del Gobierno”, remarcó.  

Al incumplimiento de la promesa de sanear los territorios indígenas se sumó, en 2013, la aprobación de la ley creadora del gran canal interoceánico. Un megaproyecto que no fue consultado con los pueblos indígenas, a pesar que atravesaría sus territorios ancestrales. Eso profundizó la ruptura entre Rivera y el FSLN.

“Cuando hemos insistido que no se expropiaran los territorios indígenas en ese marco legal, también insistimos que consultaran a la población y se han negado”, denunció Rivera. 

Echado de la Asamblea Nacional en 2015

Un año después que Rivera rompió formalmente la alianza con el FSLN, el presidente de la bancada sandinista, Edwin Castro, promovió su desaforación como diputado y lo acusó de ejercer influencias para vender tierras ilegalmente en el Caribe de Nicaragua. Rivera fue desaforado por la bancada oficialista el 22 de septiembre de 2015, pero no sería la única vez.

El líder indígena catalogó los señalamientos de Castro como un “montaje político” para desaforarlo del curul en la Asamblea Nacional. “No me entregaron copias del informe con las pruebas, agregó el líder del partido indígena Yatama. La acusación también buscaba deslegitimar ante su comunidad en la lucha histórica por el derecho a la tierra.

Rivera señaló que la decisión del FSLN de desaforarlo era errada. “Se equivocan”, dijo. “Piensan que con quitarme la diputación me cortan las alas, pero antes de diputado soy líder y vamos a seguir en la lucha por nuestras tierras”, prometió. 

Acusación contra “traficantes del FSLN”

Luego de su desaforación como diputado en 2015, y ante señalamientos del diputado Castro, de que ejerció influencia en la venta ilegal de territorios indígenas; Rivera contraatacó acusando a varios dirigentes del Frente Sandinista de ser responsables del tráfico de tierras indígenas, que por ley de la república no pueden ser transferidas a terceras personas. 

“Las autoridades regionales y nacionales, la Policía y el Ejército y los consejos regionales en el Triángulo Minero están implicados en la venta de tierras indígenas”, sostuvo Rivera en el programa Esta Semana. Señaló a Waldo Müller, un concejal del Frente Sandinista, como el más grande traficante de los territorios indígenas, operando bajo la protección del secretario del Consejo Regional de la RACCN, Carlos Alemán Cunningham . 

En esa misma entrevista, Rivera dijo que “el Frente Sandinista sabe (de la situación) y toda la gente que está vinculada a eso”. Enfatizó que la venta ilegal de territorios indígenas en el Caribe no es algo nuevo y que estaba siendo señalado por el diputado Castro porque “buscan chivos expiatorios”, por lo que los retó a “que me pruebe un caso”.

“Llevo 35 años luchando por las tierras indígenas y no tengo ni un palmo de tierra para mi sepultura… lo que pasa es que el Gobierno hace y deshace de forma autoritaria”, acotó. 

De independiente a la oposición política

La promesa de “seguir en la lucha” se cumplió en 2016, cuando Rivera fue elegido nuevamente como diputado ante la Asamblea Nacional, en representación de Yatama. Sin alianza con ningún partido político y enfrentado al mismo partido que lo echó, Rivera volvió por la puerta grande a la Asamblea: electo por Yatama, demostró su liderazgo en las comunidades del Caribe.

En 2018, durante el estallido social de la llamada Rebelión de Abril, se unió a las protestas masivas contra el régimen de Ortega y Murillo y en 2020 se integró a la Coalición Nacional, que intentaba unificar a las fuerzas opositoras.

El paso de Rivera por la Coalición Nacional fue breve. Cinco meses después de haber anunciado su participación, fue expulsado por haber votado junto al Frente Sandinista a favor de la reelección de Lumberto Campbell, como magistrado del Consejo Supremo Electoral. Rivera alegó afinidades históricas para dar su voto, aunque sostuvo que Yatama había propuesto a la defensora de derechos humanos Anexa Alfred para ocupar ese cargo.

Después de la expulsión de su líder, el partido indígena se retiró del bloque opositor y lo acusó de “intolerancia, discriminación y menosprecio” hacia los pueblos indígenas del Caribe nicaragüense.

Cuestionado por la Voz de América, Rivera admitió que votó por Campbell —que también es secretario político del FSLN en el Caribe— porque “somos amigos” y le restó importancia al hecho de que no respetó la alianza política que tenía con la oposición. “Lo hemos hecho porque ya está electo con los votos del Frente, mi voto simplemente se suma uno más”, argumentó.

Desterrado de facto en 2023

En marzo de 2023, Rivera fue desterrado de facto después de participar en el Foro Permanente sobre asuntos indígenas en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La dictadura le impidió regresar al país, pero reingresó en abril de 2023, a través de puntos ciegos de la Mosquitia y estuvo moviéndose en casas de seguridad.

En un video publicado meses después, el líder indígena explicó que su salida del país fue autorizada por el régimen y que —inclusive— dejó acreditada a su suplente en la Asamblea Nacional, la diputada Nancy Elizabeth Henríquez. Pero, cuando intentó abordar un avión de regreso a Nicaragua, se enteró que “había una orden de impedimento migratorio”. 

Rivera se negó a permanecer en el exilio. Viajó hasta Honduras e ingresó a Nicaragua de forma irregular. “Estoy aquí asumiendo algunos niveles de riesgo por amor a mi tierra, a mis comunidades, a mi pueblo y a mi gente”, sentenció el líder indígena en su último video público.

Detenido y en condición de desaparición forzada

Brooklyn Rivera fue detenido el 29 de septiembre de 2023, aproximadamente a las 8:30 de la mañana, en su casa de Bilwi, ciudad cabecera del Caribe Norte, y desde entonces no volvió a ser visto por ningún familiar.

Brooklyn Rivera
El líder misquito Brooklyn Rivera en su última foto, al ser detenido en su vivienda en Bilwi, Caribe Norte. // Foto: Cortesía.

Por más de un año el régimen negó el arresto del líder indígena. Fue hasta noviembre de 2024, durante el Examen Periódico Universal de la ONU y por la presión de delegaciones de Brasil, Noruega, Canadá y otros Estados, que la dictadura orteguista reconoció la detención.

La dictadura señaló a Rivera por traición, conspiración y socavamiento de la integridad nacional. Pero nunca presentó una acusación formal, no hubo un juicio público y nunca se le permitió ser visitado por sus familiares. Por lo que organismos de derechos humanos consideran que estuvo en condición de desaparición forzada.

El robo del escaño en la Asamblea Nacional en 2023

Durante la desaparición forzada de Brooklyn Rivera, el Frente Sandinista usurpó su escaño en la Asamblea Nacional. El 13 de octubre de 2023, el escaño fue asignado a la diputada suplente del Frente Sandinista, Ana Valeria Rafael Alfred.

La usurpación del escaño de Rivera en la Asamblea Nacional ocurrió sin que existiera un proceso penal en contra del diputado de Yatama y sin cumplir con su desafuero en el Parlamento. Además, Rafael Alfred era suplente del diputado del Caribe Sur, Antenor Urbina, del FSLN.

La diputada suplente de Rivera, Nancy Elizabeth Henríquez, también fue detenida por la dictadura días después de Rivera, por demandar su libertad. También la personería jurídica de Yatama fue cancelada.

Muerte como preso político

A pesar de las múltiples solicitudes de “pruebas de vida” hechas por los familiares de Rivera y la comunidad internacional, la dictadura de Ortega y Murillo ocultó su grave estado de salud.

El régimen rompió el silencio sobre la condición del líder indígena y preso político hasta el 27 de mayo de 2026, mediante un alarmante comunicado que reveló el irreversible deterioro de su salud tras casi tres años de desaparición forzada.

También divulgó unas fotografías en las cuales el líder indígena aparece agonizante en una cama hospitalaria, conectado a ventilación mecánica a través de traqueotomía y alimentación intravenosa.

El Taupla Brooklyn, un referente de las luchas de los pueblos indígenas de Nicaragua, falleció prácticamente solo, sin la compañía de su familia, después de pasar más de 970 días de encierro ilegal. La dictadura ocultó el deceso del líder indígena por más de quince horas y mantuvo su cadáver bajo custodia policial. De tal manera que, aun muerto Brooklyn Rivera sigue estando preso.

La dictadura que lo desaforó, lo desterró, lo encarceló y lo mató, también le negó su última voluntad: ser enterrado junto a su madre Pulcida en Lidaukra, una comunidad indígena miskita ubicada en Sandy Bay, dentro del municipio de Bilwi, en el Caribe Norte.

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Redacción Confidencial

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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

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