Ortega convierte a Nicaragua en la “base rusa” de Centroamérica

Analistas coinciden en denunciar como una amenaza regional los crecientes vínculos de  Putin con la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo

Analistas coinciden en denunciar como una amenaza regional los crecientes vínculos de Rusia con la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua

5 de diciembre 2022

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La alianza entre Rusia y Nicaragua, reforzada en los últimos meses con una serie de acuerdos oficiales como un programa  para “uso de energía atómica con fines pacíficos” denunciado la semana pasada por Estados Unidos, representa un riesgo para la seguridad regional, indicaron analistas internacionales consultados por CONFIDENCIAL.

El expresidente costarricense Luis Guillermo Solís dijo que no sorprende esta relación, que data desde antes de la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)—ocurrida en 1991—, pero se perciben factores riesgosos, dado el contexto de la invasión rusa a Ucrania y la radicalización de la dictadura Ortega-Murillo.


“Lo más peligroso que se percibe son dos grandes conjuntos de factores.  El primero, es el establecimiento en pleno corazón de Centroamérica, de una verdadera base militar rusa con amplia capacidad operativa en una zona de alta sensibilidad estratégica”, afirmó Solís, quien ejerció su mandato entre 2014 y 2018. 

Para el exmandatario, la renovación de las Fuerzas Armadas de la dictadura con apoyo ruso, la construcción de instalaciones militares de alta tecnología y, ahora también, el anuncio del inicio de programas para el desarrollo de plantas de energía nuclear, son tan solo tres ejemplos del peligro al que se refiere en su análisis.

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Solís añadió que el otro factor de preocupación es el apoyo ruso a la consolidación de la tiranía nicaragüense, dado que Rusia, Nicaragua, Venezuela y Cuba se han fundido en una alianza que no ayuda en nada a la causa de la “paz y el desarrollo” en el mundo.

Cuestionan poco interés de EE. UU.

Cuestionó también “la falta de interés de los EE. UU.”  en atender precisamente este tema, lo que él estima ocurre desde mediados de la década pasada, aunque una fuente del Departamento de Estado alertó la semana pasada sobre la “fuerte presencia” rusa en Nicaragua durante y después de la toma de posesión ilegítima  de Ortega en enero de 2022, tras unas votaciones sin garantías democráticas, a causa de la represión estatal a través de la cual encarceló a sus principales rivales políticos.

“Ello (la falta de interés), por entender la potencia continental, equivocadamente me parece a mí, que las Fuerzas Armadas del régimen de Ortega-Murillo le han servido bien deteniendo los flujos migratorios hacia el Norte y colaborando en la interdicción del tráfico de drogas ilegales.  Ambas valoraciones me parecen falsas y ponen en riesgo a toda la región”, denunció Solís a través de un mensaje de WhatsApp, respondiendo una consulta de este medio.

Además de alertar sobre los “vínculos crecientes” entre Moscú y Managua, una fuente del Departamento de Estado dijo que la cooperación militar de Estados Unidos con Nicaragua se ha reducido en la última década y admitió que es bastante “limitada” en la actualidad.

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Esa situación obedece a un tema de falta de confianza, cuya pérdida se acrecentó a partir de 2018, cuando la dictadura de Ortega reprimió a civiles, usando a la Policía, grupos de choque y parapoliciales, a los cuales precisamente el Ejército se negó a desarmar pese a las peticiones de la sociedad civil. Según organismos internacionales, en total fueron asesinadas 355 personas y más de 2000 resultaron heridos, al menos 200 000 personas se han ido al exilio desde entonces, mientras los militares han argumentado su apego a la Constitución para sujetarse a la voluntad del dictador.

“Hoy en día tenemos poca relación entre el Comando Sur y las Fuerzas Armadas de Nicaragua. Esa cooperación ha disminuido notablemente en los últimos diez años y eso es lamentable, pero tiene que haber confianza, valores compartidos para llevar ese tipo de cooperación. Eso hoy en día no existe”, dijo la fuente del Departamento de Estado citada anteriormente.

Evan Ellis: “Ortega y Murillo quieren escapar al aislamiento”

Evan Ellis, investigador de estudios latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, explicó en una entrevista en el programa Esta Semana, que el objetivo de la cercanía rusa de Ortega y Murillo es escapar al aislamiento impuesto por Washington y la Unión Europea.

Las sanciones han afectado al círculo cercano del FSLN por violaciones de derechos humanos y corrupción, mientras el régimen orteguista argumenta sin evidencia que fue víctima de un intento de golpe de Estado, en que señala a los sacerdotes de la Iglesia católica como partícipes, a los cuales ha convertido en objeto de una feroz persecución.

“Quieren mostrar que todavía tienen amigos en otras partes del mundo, porque Ortega y Rosario Murillo se encuentran muy aislados”, dijo Ellis en una entrevista con el periodista Elmer Rivas, transmitida este domingo 4 de diciembre.

Ellis se refirió a un “enfriamiento” de la cooperación militar entre Nicaragua y Estados Unidos y también a las sanciones que se vienen imponiendo desde el gobierno de Donald Trump, y que se han profundizado en la Administración Biden tras la escalada represiva de Ortega contra la ciudadanía en general, la Iglesia católica, el cierre de medios de comunicación independientes, agresiones a civiles y “simplemente parece que sigue esto”.

El académico cree que existe preocupación de parte de los aliados de Ortega de perder acceso al mercado estadounidense. EE. UU. es el principal socio comercial de Nicaragua. 

En abril pasado, el politólogo nicaragüense Manuel Orozco, de Diálogo Interamericano, dijo que la Administración Biden ha quedado en deuda con la implementación de la Ley RENACER. Precisamente esta legislación abre la posibilidad de que se revise la participación de Nicaragua en el acuerdo comercial entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana, conocido como CAFTA.  

Por su parte, Euclides Tapia, profesor de la escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, explicó que los lazos entre dictadores, como Ortega y Putin obedecen a la búsqueda de un apoyo externo para sostenerse en el poder, mientras a nivel interno lo hacen apoyándose en las fuerzas de seguridad.

“Esos vínculos ponen en entredicho la seguridad (regional): la geopolítica del Caribe en razón de los vínculos que desarrolla con Rusia y particularmente el canal de Panamá. Esas maniobras son acciones rusas para decirle a Estados Unidos: `lo que estás haciendo en Ucrania, yo te lo voy a hacer acá`. Voy a usar este país (Nicaragua) con un dictador. Ortega se presta para eso y lo que sea con tal que apoyen la mantención de su régimen dictatorial”, afirmó Tapia.

Para Tapia, Nicaragua es como una “cabeza de playa” rusa en el continente americano. Esa relación con Putin se ha venido consolidando desde 2007, cuando Ortega asumió el poder. 

Cooperación militar secreta entre Rusia y Nicaragua

Los datos sobre la cooperación militar de Rusia con Nicaragua son manejados con absoluto secretismo. Los más recientes fueron publicados por la Revista Envío, de la Universidad Centroamericana, en 2016. En ese momento se denunció un rearme del país centroamericano en un contexto del reposicionamiento geoestratégico de Rusia.

En ese texto, citando a medios rusos, se mencionó la existencia de un contrato para el suministro de un lote de 50 tanques modernizados T-72B1—a un costo estimado de 80 millones de dólares— y el encargo de cuatro lanchas patrulleras del proyecto 14310 Mirazh en 2013, entre otras adquisiciones.

“La falta de información oficial en Nicaragua y el hecho de que la economía rusa no está para regalar o donar -salvo material de descarte-, sumada a la evidencia de que Nicaragua no tiene los recursos para comprar esos medios y equipos, generaron nuevos interrogantes. ¿Quién financiaría esas millonarias adquisiciones? ¿Se trataba de una operación de compra-venta, de una donación o de una combinación de ambas?”, se preguntó entonces la prestigiosa revista.


Octavio Enríquez

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Comenzó su carrera en el año 2000, cuando todavía era estudiante. Por sus destacadas investigaciones periodísticas ha ganado el Premio Ortega y Gasset, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa, y el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).

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