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Ortega sufre una “derrota política” en la Corte Internacional de Justicia

Dictadura Ortega–Murillo reconoce a CIJ y “fracasa en su intención de presentarse como la gran defensora de las convenciones internacionales”

El equipo legal de Nicaragua en La Haya escucha el fallo del alto tribunal sobre el caso contra Alemania, el 30 de abril de 2024. Foto: CIJ

Iván Olivares

1 de mayo 2024

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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo sufrió una derrota política —pero no jurídica— cuando la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya (Países Bajos), rechazó la solicitud de medidas provisionales de carácter urgente solicitadas por el Estado de Nicaragua en contra de Alemania, explicaron cinco fuentes a CONFIDENCIAL.

Este martes 30 de abril de 2024, el tribunal, integrado por 16 jueces, decidió por una abrumadora mayoría de 15 a 1, rechazar la solicitud de los abogados contratados por la dictadura para que Alemania dejara de exportar armas a Israel, alegando que el Estado judío las estaba utilizando para cometer un genocidio en contra de los habitantes de la Franja de Gaza.


La Corte razonó que “los hechos al día de hoy, y las seguridades aportadas por Alemania… sobre la reducción drástica de sus exportaciones de armas hacia Israel, no ameritan ordenar medidas provisionales urgentes a Alemania”, explicó Nicolas Boeglin, profesor de Derecho Internacional Público, de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La dictadura, por su parte, usando un tono mesurado pero triunfalista, se autocongratuló al sugerir que las decisiones germanas de reducir en más de un 99% sus exportaciones de armas a Tel Aviv, así como de reanudar los recursos para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), fue “resultado de su campaña por el cumplimiento de las obligaciones internacionales de Alemania”.

“Independientemente de las causales y los temas de fondo de estas demandas que son motivos de una discusión más a profundidad, lo cierto es que es una verdadera incongruencia, una hipocresía, que la dictadura Ortega - Murillo que es la que más viola los derechos, aparezca en los tribunales internacionales como el gran defensor de estas convenciones”, aseveró Juan Sebastián Chamorro, excarcelado político y miembro de la Concertación Democrática Nicaragüense - Monteverde.

Para el exembajador José Dávila, la decisión de acudir ante el máximo tribunal fue “una leguleyada internacional de un dictador que no tiene autoridad moral alguna para meterse a esos temas, sin entender lo que eso significaba. Fue un golpe político de muy bajo nivel”, pensado como propaganda antigermana, y para identificarse con una causa ideológica, afirmó.

La Haya no “engaveta” demanda de Nicaragua

Si bien es cierto que Ortega no logró una condena clara en contra de las políticas de Berlín, y que la Corte rechazó su solicitud urgente de medidas provisionales, eso no significa que Alemania haya ganado este primer round. La Corte “rechazó la petición de Alemania de archivar la demanda por falta de bases legales”, señaló el profesor Boeglin, mientras que el hecho que el caso no fuera engavetado como solicitaba Alemania, puede interpretarse como “un cierto logro”, para la dictadura, opinó Chamorro.

El catedrático explicó que la Corte le dijo a Alemania: “¿Usted me pide archivar el caso por falta de bases legales? Pues, qué pena, hay bases legales muy sólidas”, por lo que “es incluso mayor el revés para Alemania al haber pedido a la CIJ archivar el caso por falta de fundamento legal. La demanda continúa, y en próximos días se fijarán los plazos para la presentación de escritos a los jueces de la CIJ”, explicó.

Fiel a la tradición salomónica de la Corte, los alemanes tampoco pueden sentirse derrotados, toda vez que los jueces le dijeron a Nicaragua “usted no me ha demostrado que hay verdadera urgencia y sobre todo Alemania me ha convencido que ha hecho lo necesario para reducir sus exportaciones de armas hacia Israel y además desde el 24 de abril, ha vuelto a financiar a la UNRWA”.

Chamorro opinó que, el hecho que el caso no se haya engavetado, “no tiene nada que ver con las medidas cautelares presentadas por Nicaragua”, si no con el rol que terceros países suscriptores de la Carta Constitutiva de la Corte Internacional de Justicia, pueden tener en conflictos donde no están involucrados, como es el caso de Nicaragua, en referencia al concepto ergo omnis partes, por el que un firmante del convenio, puede acusar a cualquier otro país que sea parte del mismo Convenio.

Félix Maradiaga, presidente de la Fundación Libertad, consideró que la decisión de la Corte fue “un revés significativo para la dictadura”, añadiendo que “es evidente que la mano de Vladímir Putin, de Rusia, está detrás de los movimientos de Ortega en Nicaragua, intentando manipular la situación en beneficio de sus intereses geopolíticos”, denunció.

El periodista y exembajador Arturo McFields Yescas, dijo en un audio publicado en X, el fallo fue “un duro golpe” para la dictadura de Nicaragua, para “la dictadura de Rusia que estaba moviendo los hilos detrás de esa demanda" y para “todos aquellos interesados en promover el terrorismo contra el pueblo de Israel".

El caso sigue abierto

“La Corte va a dejar abierto el caso para pronunciarse en mayor detalle, muy probablemente esperando a que termine de avanzar el otro caso promovido por Sudáfrica, también patrocinado e impulsado por el régimen Ortega-Murillo, de declarar un caso de genocidio en Gaza”, añadió Chamorro.

“No hay una sentencia firme por genocidio, así que no se puede declarar a nadie ‘cómplice de un genocidio’, porque la acusación que hizo Sudáfrica, tampoco ha sido llevada a juicio, así que tampoco se ha declarado culpable a Israel. El régimen acusa de complicidad en un genocidio que el derecho internacional no ha declarado y sentenciado”, reflexionó Dávila.

Renglón aparte, las fuentes rechazan que los magistrados que integran el alto tribunal estén, de alguna forma, ignorando la alta letalidad causada por los ataques israelitas, especialmente entre la población civil, y menos que lo apoyen.

En lo que va del año, la Corte ha publicado cuatro textos en los que “claramente condena la forma desproporcionada e indiscriminada de Israel de bombardear a la población civil en Gaza, y el saldo de casi 34 500 muertes y casi 78 000 heridos, siendo la mayoría mujeres y niños”, detalló Boeglin.

Al respecto, recordó que “las ordenanzas del 26 de enero de 2024, y del 28 de abril, son particularmente contundentes, decisiones tomadas ambas casi por unanimidad”, mientras que en esta decisión del caso entre Nicaragua y Alemania, “se refiere varias veces a ambas ordenanzas tomadas en el marco de la demanda de Sudáfrica contra Israel”.

Para el exembajador Dávila, que la Corte fallara de esa manera, no significa que está de acuerdo con la actuación de Israel en Gaza, sino que lo que dijeron es que no procede la petición de Nicaragua. Lo que hizo la Corte con ese voto de absoluto rechazo, es considerar improcedente la petición de Ortega”, y lo descalifica por introducir una acusación de ese tipo, poniéndolo en su lugar, usando el consabido lenguaje diplomático.

Al reaccionar a la declaración de la dictadura, que afirma que “ningún Estado puede darse por no enterado de sus obligaciones con respecto al riesgo de genocidio en Gaza y otras violaciones de derecho internacional”, Chamorro resaltó “la hipocresía, la doble moral de la dictadura Ortega–Murillo, que quiere presentarse… como la gran defensora de las convenciones internacionales, particularmente la de genocidio, cuando ellos violan estas convenciones. Han violado la Carta Universal de Derechos Humanos; la Convención de 1961 Contra la Apatridia; la Convención en Contra de la Tortura, y no han querido suscribir el Convenio de Roma”, enumeró.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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