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Las dos Nicaraguas: La falsa piedad y los presos políticos

Pueden excarcelar a miles de reos comunes para simular paz, pero ninguna cifra borrará el patrón de tortura y desaparición que ejecuta el régimen

Caricatura recordatorio de los presos políticos

Thelma Brenes Muñoz

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Este próximo 19 de julio, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo intentará escenificar, una vez más, la mentira de su revolución. En vísperas de su fiesta partidaria, anunciaron la excarcelación de 2000 reos comunes, sumando más de 6400 liberados en lo que va de 2026. Con esto pretenden vender una imagen de piedad y tal vez hasta de (falsa) justicia.

Esto es una muestra de las dos realidades que existen en Nicaragua. Mientras los reos comunes salen en fechas conmemorativas, a los presos políticos los sepultan en el aislamiento. El caso de mi padre, Carlos Brenes, y de Salvadora Martínez, es la prueba cruda de este odio. Llevan casi un año en condición de desaparición forzada. A los presos políticos, se les niega la atención médica, un libro o una Biblia, llamadas y visitas. Es un ensañamiento que no se le desea a nadie, ni siquiera a alguien que haya cometido en crimen.

Mi padre no está solo en esa situación. Junto a él están el obispo Juan Abelardo Mata, Angélica Chavarría, Steadman Fagoth, Eddy González, Víctor Boitano, Santos Ariel Rodríguez, Larry Martínez y tantos otros. Incluso quienes reciben la medida de “casa por cárcel” viven bajo el acoso diario de paramilitares; para ellos, su casa es solo una extensión de la cárcel.

La comunidad internacional no se ha tragado el engaño del régimen. El pasado 18 de junio, el Parlamento Europeo aprobó una resolución exigiendo la liberación inmediata de mi padre y Salvadora y demás presos políticos, pidió y respuestas sobre la muerte de Brooklyn Rivera, advirtiendo que estos actos configuran crímenes de lesa humanidad. La CIDH también ha exigido medidas provisionales. Ante la ley internacional, el régimen solo ha respondido con un silencio cobarde.

Nicaragua puede excarcelar a miles de reos comunes para simular paz, pero ninguna de esas cifras borrará el patrón de tortura y desaparición que hoy ejecuta el régimen. Exigir pruebas de vida, atención médica independiente y la liberación incondicional de los presos políticos no es pedir un favor; es exigir el cumplimiento de obligaciones internacionales que el Estado nicaragüense pisotea a diario.

No estoy diciendo nada nuevo, el pueblo de Nicaragua conoce perfectamente el odio de este régimen, pero el silencio no es una opción para mí. Este 19 de julio vamos a ver una celebración amurallada, militarizada y con miedo. Encarcelan a sacerdotes, a ancianos y a mujeres porque saben que ya no tienen el respaldo del pueblo, lo perdieron hace mucho. El miedo los domina a ellos, más que a nosotros.

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Thelma Brenes Muñoz

Thelma Brenes Muñoz

Hija del coronel retirado Carlos Brenes Sánchez, preso político desaparecido, desde el 14 de agosto del 2025. Doctora en Economía Agrícola y Desarrollo Rural. Especialista en temas de financiamiento para el desarrollo sustentable del sector privado a nivel global.

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