Morir fuera de Nicaragua: el largo camino para volver a casa
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Policía oculta paradero de los presos políticos Yerri Estrada y Luis Francisco Ortiz. Sus padres buscan desesperadamente información
Yerri Estrada, de 30 años, y Luis Francisco Ortíz, de 29 años, detenidos el 13 de agosto de 2025. Ambos están en condición de "desaparición forzada". Fotos tomadas de redes sociales.
Rosa Ruiz lleva más de 15 días buscando a su hijo, el médico leonés, Yerri Estrada, quien fue arrestado el 13 de agosto de 2025 tras regresar de una brigada médica al Hospital Departamental Amistad Japón-Nicaragua, en Granada.
Lo último que supo fue que a su hijo le ordenaron ir a la dirección del hospital apenas volviera y así lo hizo. Lo que ni ella ni él sabían era que en esa oficina lo estaban esperando oficiales de la Policía Nacional para detenerlo.
“Allí lo detuvieron, lo esposaron y lo subieron a una de las dos patrullas” que llegaron, dice la madre de Estrada, el joven que se encontraba en ese hospital haciendo su residencia médica.
Ese mismo día, pero en Masaya, fue detenido Luis Francisco Ortiz, de 29 años. Llegó a su casa a eso de las dos y treinta minutos de la tarde y se disponía a almorzar cuando llegó la Policía para llevárselo.
Entraron con violencia, revolvieron todas las cosas y le exigían que entregara “la computadora”, pero Ortiz no tenía computadora, asegura su papá Francisco Ortiz.
La Policía revolvió toda la casa y se llevó la tablet y el celular de Luis Francisco, después lo montaron a una camioneta negra y desde entonces, su familia no sabe nada de él.
“Ha sido un calvario. Ha sido duro. No están matando psicológicamente, pero no los van a vencer porque hay un Dios que sabe que es injusto lo que se está haciendo, desapareciendo a estos jóvenes que no tienen nada que ver con ninguna ideología política”, dice el papá de Luis Francisco Ortiz.
Tanto Yerri Estrada, como Luis Francisco Ortiz, estaban apartados de cualquier organización política, dicen los padres de ambos en entrevista con CONFIDENCIAL. A pesar de eso, Estrada recibía visitas semanales por parte de la Policía.
La vigilancia era constante, dice la mamá del médico, de 30 años. “Llegaban a la casa una o dos veces por semana. No llegaban de forma violenta, pero siempre iban a preguntarle cómo estaba, qué estaba haciendo y él les decía que estaba estudiando”, recuerda doña Rosa Ruiz.
Él me decía, recuerda Ruiz, “Mami, ya me acostumbre a que vengan y vean que no estoy haciendo nada malo. Que no ando metido en ningún tema político”. Incluso, dos días después de haber sido arrestado en Granada, llegó a buscarlo un policía a su casa en León.
“Por lo visto, la Policía de León desconocía que lo habían detenido en Granada”, dice su mamá.
A Luis Francisco Ortiz no lo tenían bajo este régimen, dice su papá. Pero estaba en la mira del régimen porque en 2018, él y su papá fueron arrestados. A Francisco Ortiz, incluso, lo condenaron a nueve años, pero luego fue excarcelado.
“Desde que salimos (de la cárcel) nosotros no nos metimos en ninguna cuestión política. Pero a mí sí me amenazaban donde quiera que fuera. Si trabajaba en una parte, les decían que no me dieran trabajo. Así que me dediqué a andar vendiendo frutas y verduras en la calle”, describe Ortiz.
Sin embargo, “varias veces me quebraron el carretón en el que vendía frutas, nunca tuve sosiego”, agrega. Por lo que, decidió irse del país por temor a ser encarcelado de nuevo. Su hijo se quedó en Masaya y se dedicó a su trabajo y a su esposa e hija. “Su único vicio era jugar fútbol”, cuenta su papá.
Yerri también se había involucrado en las protestas de 2018, en ese tiempo él estaba cursando quinto año de la carrera de medicina en la UNAN-León. Pero desde 2020, se retiró de cualquier organización social para dedicarse a sus estudios. En 2022, regresó a la casa de su familia y fue hasta marzo de 2025 que se mudó a Granada para cumplir con su internado.
Ninguno de los familiares de ambos prisioneros políticos tienen certeza de dónde están recluidos. A la familia de Yerri Estrada la mandan de un lado a otro a preguntar por él.
“Admitieron tenerlo, pero no nos dicen dónde está. Mucho menos verlo ni pasarle alimento ni sus cosas de prioridad”, dice doña Rosa, quien religiosamente publica en su cuenta de Facebook cada día que pasa sin saber de su hijo.
A la familia de Luis Francisco Ortiz le pasa lo mismo. Con la diferencia que contra ellos ya han tomado medidas represivas. “Amenazaron a mi hija, le dijeron que tenía una orden de captura y que la iban a agarrar, que se desapareciera. Me amenazaron a mí también. Tengo una orden de captura también. Ellos no saben que estoy fuera del país”, explica.
“En este momento, yo no sé si mi hijo está vivo o si está muerto. Vivo una incertidumbre con lo del señor (Mauricio) Alonso, que fue entregado muerto a su familia después de 38 días de desaparición forzada, que nunca dieron el paradero de él, mucho menos que lo vieran. Entonces, yo vivo la misma angustia porque no sé nada de mi hijo”, lamenta Ruiz.
El padre de Luis Francisco reitera que su petición es de libertad para su hijo y para todos los presos políticos y le pide a los organismos internacionales que los apoyen.
Al menos 28 personas, entre ellas cinco núcleos familiares, fueron detenidas en las redadas que ejecutó el régimen sandinista entre el 12 y el 18 de agosto de 2025, según el Monitoreo Azul y Blanco. Estos detenidos se encuentran en condición de “desaparición forzada”.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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