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La música que desafió a la represión: acordes y versos de la Rebelión de Abril

La música fue protagonista de aquellas protestas. Artistas como Jandir Rodríguez, Erick Nicoya y Ludwing Gómez convirtieron la indignación en himnos

Los músicos Erick Nicoya, Ludwing Gómez y Jandir Rodríguez.

Erick Nicoya, Ludwing Gómez y Jandir Rodríguez, tres músicos de la Rebelión de Abril. Fotoarte: CONFIDENCIAL

Iván Olivares

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El arte acompañó a la Rebelión de Abril de 2018. Graffitis, poesía, pinturas, y especialmente música. Mucha música. Las protestas cívicas fueron acompañadas de fervor ciudadano y de mucho canto.

Un arte que despertó a la esperanza, que rechazaba la injusticia, y que clamaba por sus muertos. Una música que generaba identidad, y que se consolidó como parte de la unidad de los manifestantes.

El eco de la indignación: Jandir Rodríguez y los “Héroes de Abril”

Jandir Rodríguez narra el origen de “Héroes de Abril”, la canción nacida del luto que se volvió himno del dolor y la resistencia

Jandir Rodríguez
Jandir Rodríguez, cantautor nicaragüense. Foto: Cortesía

“Héroes de Abril” fue una de esas piezas. Compuesta por Jandir Rodríguez en el departamento de León en solo los primeros días al inicio de la masacre, la pieza cautivó a un país que estaba en las calles reclamando sus derechos. El cantautor explicó a CONFIDENCIAL que esa canción recogió muchas de las cosas que más le indignaban como ciudadano.

Se refiere a lo que veía que el Gobierno estaba haciendo mal. Desde esa perspectiva, la canción se convierte en una crónica de las cosas que él sentía que más indignaban a la gente en ese momento: los asesinados, la persecución religiosa, el exilio, la injusticia. En particular, el asesinato de Álvaro Conrado, y “el hecho de que lo hayan asesinado dos veces”. La primera, cuando un francotirador lo puso en su mira. La segunda, cuando no quisieron atenderlo en un hospital público.

Esa fue su primera pieza en el contexto de las protestas de abril, pero no fue la única. Le siguieron otras como “El Libertador” o “Alfonsina de Abril”, en las que seguía cantando —y contando— la tragedia. Y si todas están llenas de versos cargados de emotividad, la frase que más le mueve las fibras es la de “Héroes de Abril” que clama: “Alvarito llega pronto a contarle esto a Dios”.

Jandir recuerda que estaba en su cuarto escribiendo “Héroes de Abril”, y se detuvo. Comenzó a dar vueltas en la habitación. Le temblaban las manos. Tenía por costumbre ponerse unos tapones en los oídos para concentrarse mejor. Se levantó, se quitó los tapones, y se dio cuenta que estaba temblando después de escribir la frase, casi un rezo: “Alvarito llega pronto a contarle esto a Dios”.

Una visita policial, el exilio… un concierto

Una tarde, mientras una marcha pasaba frente a su casa en La Paz Centro, (León), los manifestantes hicieron sonar ‘Héroes de Abril’. Para Jandir, escuchar su canción fue motivo de orgullo, pero también le generó una sensación de alerta. Él vivía a media cuadra de la estación local de la Policía, y en ese momento se dio cuenta que tanta visibilidad podría ser problemática. Unos meses después, efectivamente, llegó a buscarlo la Policía. “Tuve que esconderme, y meses después tuve que salir del país porque ya no podía estar allá”, relata desde Guatemala, donde está exiliado.

En esa nación inició una vida artística junto a músicos locales. Ha brindado conciertos en varios países, incluyendo Inglaterra, un país que recuerda porque fue escenario de una de las ocasiones en las que pudo cantar frente a las Madres de Abril, la asociación que reúne a familiares de las víctimas de la masacre contra el estallido social. Una de las madres a quien cantó en esa ocasión justamente fue Lizeth Dávila, la mamá de Alvarito Conrado, el niño de esa frase emblemática por la que se levantó con las manos temblorosas durante su composición musical.

Ocho años después de aquellos días, Jandir no reniega de esa música, tanto por su valor social, como por el reconocimiento que le dio. Sin embargo, confiesa que ha dejado de cantarla. Al menos en público. Su creatividad se ha volcado en otros proyectos.

Saber que su música sigue teniendo vigencia dentro y fuera de Nicaragua es un fenómeno que él usa para sentir que sigue estando dentro del país. Que nunca salió de ahí. “Es como una parte de mí que vive en Nicaragua, en cada persona que la escucha en el país o en cualquier lugar del mundo, y se siente representada por esa canción. Es una manera de estar en muchos hogares, y de estar en muchas conciencias”, compartió.

El rap de Erick Nicoya evolucionó de los temas cotidianos a la tragedia 

Su denuncia no solo se inspiró en las protestas, la represalia y las matanzas. Desde antes denunciaba hechos como la destrucción de Bosawás, o la masacre de Las Jagüitas

Erick Nicoya
El rapero Erick Nicoya compuso varios temas dedicados a la situación de Nicaragua. Foto: Cortesía

Erick Nicoya usa un género musical distinto -el rap- para cantar la misma realidad. Aunque para muchos pareciera que él comenzó a hacer música en el contexto de la Rebelión de Abril, en realidad había comenzado mucho antes. La canción “Vende Patria”, que incluye una protesta por los despales en la Reserva Bosawás, y la canción Masacre en Las Jagüitas, para denunciar aquel “error policial”, que le costó la vida a varios integrantes de una misma familia.

Pero la efervescencia de abril de 2018 le llevó a dejar atrás el tipo de rap que solo habla de problemas cotidianos, para pasar a apuntar de forma más directa en contra de lo que estaba haciendo el Gobierno. “En 2018, el auge de las letras surge de los acontecimientos que inician en abril, todo el trayecto del 1 de abril hasta el 18 de abril”, rememora. Ahí fue reuniendo la información que le permitió estructurar el tema “Plomo, Plomo”, que lo dio a conocer dentro y fuera de Nicaragua.

El aumento de la visibilidad trajo consigo un aumento de las amenazas. Un aumento, no un comienzo, porque el asedio digital comenzó en 2016 aproximadamente. Si al inicio los mensajes que recibía de números desconocidos se limitaban a llamarle “golpista”, y a amenazar con rayar las paredes de su casa, el nivel de riesgo fue escalando. Ya para 2018 lo que recibía eran fotos que le tomaban en cualquier lugar, y se las enviaban con el mensaje: “Te tenemos ubicado. Estamos cerca”.

Un atentado fallido

Salir del país pareció la solución más lógica, y eso hizo. En noviembre de 2018 se fue al exilio en Costa Rica, pero en ese país las amenazas pasaron de las palabras a los hechos. En abril de 2019, cuando regresaba a su casa después de participar en una marcha, fue interceptado por dos sicarios a bordo de una moto. Uno de ellos martilló un arma en dirección a él, pero el mecanismo se trabó, “y no pudo realizar su cometido”, relata a CONFIDENCIAL.

Su reacción, cuando finalmente pudo reaccionar, fue buscar protección dentro de una tienda que estaba abierta. Esperó ahí hasta que llegaron agentes de la Policía costarricense, que tomaron su denuncia. Después de eso creció el asedio, los mensajes eran más insistentes, así que decidió volver a migrar. Esta vez hacia Estados Unidos, atravesando de forma sigilosa el territorio nacional.

Ahora vive en ese país, alejado de los micrófonos y las tarimas. Su día a día son las máquinas industriales con las que trabaja, y la familia a la que tiene que cuidar y proveer. Pero una parte de su público no lo olvida. Ni a él, ni a su música. Ellos siguen enviándole mensajes en sus perfiles en redes sociales, comentando cómo al volver a escuchar su música vuelven a conectar con la ilusión y las emociones de esos días de 2018.

No solo eso. A algunos, la letra de esas músicas les despertó la curiosidad por indagar los hechos que ahí se denunciaban. “Y eso es lo que más me gusta de la música que he realizado: que despierta las mentes y los motiva a tener una identidad propia y no ser solo seguidores de algo, sino tener una personalidad en la cual puedan indagar, ser autodidactas y buscar la manera de no seguir ideologías por que sí”, concluye.

“Suena la Calle”. La canción que fue tomando forma al calor de la protesta

Ludwing Gómez recuerda que la música que componían en abril, parecía ir cobrando vida por sí misma

Ludwing Gómez
Ludwing Gómez, músico nicaragüense prepara su disco “Solentiname”. Foto: Cortesía

Cuando estalló la Rebelión de Abril de 2018, Ludwing Gómez, junto a un grupo de amigos músicos, daba los retoques al nuevo material que planeaban lanzar en esos días. Pero el calor de la protesta, y la violencia con que fue reprimida, les llevó a modificar las líricas que aún estaban afinando. Cuando el disco estuvo listo, lo bautizaron “Suena la Calle” porque incluía una compilación de las historias que se estaban viviendo en Nicaragua, aún antes del estallido social.

En ese ambiente, las composiciones iban tomando forma de manera natural. Componían, grababan y modificaban, inspirados por el ardor del momento. En lo que no habían pensado es en las represalias que tomaría el régimen. En especial porque los cuatro minutos que dura la canción, se tornaban en un acto de protesta cada vez que la interpretaban en vivo. El primer resultado fue que los espacios se les iban cerrando cada vez más, hasta que se percataron que nadie quería correr el riesgo de contratarlos para evitar que los pusieran en la mira.

Gómez tardó más tiempo en salir de Nicaragua (2022), pero cuando lo hizo, fue también hacia Costa Rica. Ahí tuvo oportunidad de seguir haciendo música junto a artistas costarricenses, colombianos y guatemaltecos. Luego llevó su arte hacia Europa, donde ahora reside, brindando conciertos en Valencia, Madrid, Valladolid, Zaragoza, Berlín y Núremberg.

Mientras tanto, continúa preparando un disco al que llamará Solentiname. Usará el nombre del conocido archipiélago del Lago Cocibolca, porque siente que “cada canción es como una isleta”.

Pero en el día a día, mientras compone, descansa, o viaja por las calles de la ciudad europea en que ahora reside, a veces, de vez en cuando, viene a su mente una estrofa. Un estribillo que es en sí mismo como un pequeño himno: “Si todos abrazamos la bandera y volamos como gaviotas en libertad, no habría por qué cruzar las fronteras y romper el silencio”.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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