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Préstamo de USD 95 millones serviría para reparar 3500 casas, 200 kms de vías y proveer aperos de pesca, pero sólo se construirán 60 casas y 38.7 kms

Imagen de una de las casas que fueron reparadas en el Caribe norte, con el préstamo del Banco Mundial. Foto: Tomada por la Supervisión Técnica de UNOPS
Una evaluación del Banco Mundial (BM) considera “insatisfactoria” la ejecución de un proyecto de 95 millones de dólares, para la reconstrucción de las zonas afectadas por los huracanes Eta y Iota en Nicaragua. El informe, con fecha del 30 de junio de 2025, asegura que el proyecto enfrenta desafíos “sustanciales” que comprometen su finalización, prevista para mayo de 2026.
El proyecto es implementado por la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) y desde su entrada en vigencia, en julio de 2021, ha visto un deterioro en sus calificaciones de desempeño, pasando de “moderadamente insatisfactorio” a “insatisfactorio”. La evaluación subraya una serie de obstáculos para su implementación y el escaso avance en los indicadores clave, que afectan directamente a la población que no alcanza a ser beneficiada.
Además del Informe del Banco Mundial, CONFIDENCIAL tuvo acceso a denuncias del personal, y una comunicación interna firmada por uno de los directores del proyecto, en respuesta a esas denuncias. Todos los documentos muestran que el proyecto está lejos, muy lejos, de los objetivos propuestos.
Los huracanes Eta y Iota impactaron en Nicaragua con menos de quince días de diferencia, en noviembre de 2020, afectando a 56 municipios. Según un recuento oficial de las afectaciones más de 38 000 viviendas resultaron dañadas y 5800 fueron completamente destruidas.
El proyecto del Banco Mundial asignó una partida de 35.2 millones de dólares para rehabilitar o reconstruir un total de 3500 casas, “de acuerdo con las normas climáticas y resilientes a los desastres”. La rehabilitación o reconstrucción de estas casas beneficiaría a 17 500 personas, según un cálculo de cinco beneficiarios por vivienda.
Después de ir al terreno, se calculó que tal vez se beneficiarán a 2500 personas, siempre y cuando se construyan 147 viviendas nuevas en Haulover y 109 en comunidades rurales del Caribe Norte. A la fecha del informe se han entregado cero viviendas, y ya se descartó la entrega de otras 267 casas en Bilwi.
Primero, la meta final del proyecto fue reducida de 17 500 a 2500 personas, y luego a 1280. Sin embargo, un informe interno más reciente —en poder de CONFIDENCIAL— reduce aún más la meta de 256 casas, al calcular que quizás se reparen sólo 60 viviendas.
Sobre las 147 casas en Haulover, el Informe del Banco Mundial detalla que “dada la situación actual del proyecto, se considera que este indicador no se alcanzará”.
Después, explica que ya está adjudicada la construcción de 109 casas adicionales en comunidades rurales del Caribe Norte, pero admite que “podría verse afectada por la situación de los arreglos de implementación”.
Una de las razones alegadas en el Informe es la falta de madera, o sustitutos para terminar el proyecto. La denuncia de un grupo de trabajadores de UNOPS también señala la inoperancia de quienes estaban a cargo.
Hipólito, un funcionario internacional de UNOPS, que conversó con CONFIDENCIAL para ampliar la queja, detalló que hubo fallas en la gestión contractual y en la supervisión técnica. Eso resultó en “incumplimiento de plazos, sobrecostos y estándares de calidad cuestionados”.
Otra funcionaria, identificada como Zoila, valoró que “estamos hablando de un cumplimiento del 7.3%… si es que terminamos esas 256 (casas)”, y no descarta que algunos beneficiarios hayan vendido los clavos y el zinc “por necesidad”.
Zoila también reprocha el contrasentido que representa poner un techo sobre casas que no tienen una estructura que les permita resistir el constante asedio de las fuerzas de la naturaleza.
“Las supuestas casi 3000 ‘casitas de palitos’, esa solución resiliente e innovadora, ya se convirtieron en un caso de estudio de cómo no hacer arquitectura posdesastre”, concluye.
El componente de viviendas debía ser el más gratificante de todos, al permitir paliar la dimensión del sufrimiento vivido por miles de familias que perdieron sus casas. En vez de ello, se transformó en el fracaso más sonado dentro de la cadena de incumplimientos del proyecto.
De los 95 millones de dólares del proyecto del Banco Mundial, también se destinaron 27.4 millones para rehabilitar 200 kilómetros de caminos. Al final sólo se contrató la reparación de 101.5 kilómetros, y únicamente se han reparado 38.7.
Previamente, CONFIDENCIAL reveló que Nicaragua tendrá que pagar una pérdida de 888 116 dólares en el préstamo, porque la UNOPS no cobró las multas ni garantías a la empresa constructora Esinsa, que no cumplió con la reparación de 37.5 kilómetros de caminos, según la denuncia del grupo de trabajadores.
Otro monto del proyecto, por 10.3 millones de dólares, se asignó para ayudar en la recuperación de la actividad pesquera, que es determinante en la economía y la dieta de las comunidades afectadas. Este componente estaba diseñado para mejorar la infraestructura, adquirir y entregar materiales de pesca, ofrecer capacitación en esa actividad, y ayudarles a recuperar sus ingresos previos al desastre. Los resultados son bastante decepcionantes.
“Este indicador medirá los beneficios para la población beneficiada de los 1720 bonos productivos (kits de artículos de pesca) que se han comprado y distribuido en RACCN (Caribe Norte) y los 2601 bonos productivos adicionales que se entregarán en RACCS (Caribe Sur) en 2024”, señala el documento.
Pero, a pesar que la suma de los kits entregados y por entregar es de 4321 para igual número de beneficiarios, el proyecto contempla que al concluir, en mayo de 2026, sólo unos 800 de ellos habrán recuperado sus niveles de ingreso. El 81.5% restante deberá resolver de alguna otra forma.
El desarrollo del proyecto fue asignado a la UNOPS, pensando en lograr mayores niveles de eficiencia, y que el dinero no se perdiera en la vorágine de corrupción con la que se identifica al régimen.
Pero no sólo no se consiguió la eficiencia que se buscaba, sino que hubo muchas “irregularidades” según Hipólito y Zoila, dos profesionales de la agencia con conocimiento del proyecto.
“Ese documento [el informe] no es sólo del conocimiento del Banco Mundial (ellos lo elaboraron), sino también de UNOPS y del Gobierno de Nicaragua. Lo raro es que ni el Banco ni el Gobierno hayan hecho nada al respecto”, cuestiona Hipólito.
La denuncia expone “serias deficiencias en los sistemas internos de control de UNOPS” y “también refleja pérdidas financieras considerables para el Gobierno de Nicaragua y su ciudadanía”.
El texto añade su percepción de que es aún más preocupante el hecho que “estas irregularidades ocurrieron en el marco de un proyecto financiado por el Banco Mundial, un socio de desarrollo cuya credibilidad depende del correcto uso y la supervisión de los fondos públicos. Los daños a la reputación causados a UNOPS, sus socios financieros, los gobiernos anfitriones y a la comunidad internacional en general son profundos”.
Los denunciantes cifran su esperanza “en la documentación rigurosa, la denuncia pública, y la presión de los Estados Miembros de la ONU y de financiadores como el Banco Mundial”. Hasta ahora solamente se conoce el informe del BM que ya aplaza el proyecto, a menos de un año de su conclusión.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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