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Nicas se trasladan a Costa Rica, El Salvador y Honduras para tomar vuelos más baratos

Lucy Valenti: Recorren 300 a 500 kilómetros en Centroamérica para evadir los altos costos de volar a Estados Unidos o Europa, saliendo de Managua

Sin vuelos

Iván Olivares

14 de julio 2022

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Los viajeros saliendo de Nicaragua con destino a ciudades de Estados Unidos, Canadá o Europa, no solo viajan a Costa Rica para abordar un avión en alguno de los aeropuertos internacionales de ese país, sino también a los de Tegucigalpa y San Pedro Sula en Honduras, o al de Comalapa, en El Salvador, explicó la expresidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Lucy Valenti.

Los requisitos impuestos por el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo a las aerolíneas para permitirles volar hacia y desde Managua, hicieron que el país dejara de ser atractivo para las que todavía atendían el mercado nicaragüense. Eliminar la obligatoriedad de presentar una prueba PCR para entrar al país, no fue suficiente para convencer a los directivos de esas empresas, que era momento de regresar a Nicaragua.


La coordinadora de mercadeo de United Airlines, Helena Posada, dijo al responder a una consulta de CONFIDENCIAL, que “United espera volver a reanudar los vuelos desde y hacia Managua. Actualmente nos encontramos evaluando los requerimientos relacionados a este mercado. Una vez tengamos certeza de los siguientes pasos a seguir, lo estaremos compartiendo con ustedes”.

Mientras eso sucede, los viajeros llegando a (o saliendo de) Managua, tienen solo dos opciones: pagar altísimos costos por un asiento hacia el destino escogido, o viajar por tierra a los países vecinos, donde la alta competencia entre aerolíneas limita los montos que estas pueden cobrar a sus clientes.

Los viajeros “no solo salen por Costa Rica; hay otros, especialmente los que viven en la zona norte del país, que viajan, por ejemplo a Tegucigalpa para tomar desde ahí un vuelo a otros destinos con costos mucho más competitivos”, explicó la expresidenta del gremio turístico, al ser entrevistada en el programa Esta Noche, que solo se emite en línea, por causa de la censura oficial.

Al ser turismo emisivo, “el impacto mayor lo tienen las agencias de viaje, que dejan de vender boletos desde Nicaragua, aunque obviamente sí venden los boletos desde los destinos donde vaya a salir el pasajero, ya sea Costa Rica, Tegucigalpa, San Pedro Sula, o San Salvador, que es donde la gente está buscando opciones para conseguir boletos más baratos”, explicó.

Aunque les resulte molesto, la gente prefiere el tedio de tener que hacer un viaje de más de 360 kilómetros por tierra hasta Tegucigalpa, o de más de 560 hasta el Aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, porque “la reducción en el costo es bastante significativa, y eso amerita que el pasajero haga ese esfuerzo”, dijo Valenti.

Además del impacto económico que sufren las agencias de viajes, el otro gran perdedor es “el Estado nicaragüense, que deja de percibir impuestos por los boletos que no se están comprando en el país”, lo que representa una merma en las recaudaciones, señaló la lideresa gremial.

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Clave: salvar al turismo

Además de los perjuicios al bolsillo de los pasajeros (y a la fiscalidad del país), hay todo un sector de la economía nicaragüense que languidece —y seguirá haciéndolo— mientras el Gobierno de Nicaragua no tome las decisiones pertinentes para normalizar la actividad, a los niveles previos a la pandemia: el turismo.

Ese sector —que ya estaba postrado desde 2018, cuando explotó la crisis política nicaragüense— sigue en declive, en parte, “porque la operación aérea hacia Nicaragua no se ha normalizado, y eso hace que el flujo de turismo que visita Nicaragua sea bastante reducido en este momento, por falta de asientos y porque los boletos son tremendamente costosos. “Obviamente, un turista va a escoger otros destinos de la región donde puede comprar boletos aéreos -y paquetes turísticos- a precios más competitivos”, detalló la experta.

El problema de las líneas aéreas afecta el flujo de turismo hacia Nicaragua, y es una de las razones principales por las cuales el número de viajeros no ha podido normalizarse a los niveles prepandemia, lo que representa “un impacto tremendo en las empresas turísticas que en su mayoría son mipymes, pues los hoteles y turoperadores, dependen casi exclusivamente de la actividad del turismo internacional”, añadió.

A su juicio, además de eliminar la prueba PCR, el Gobierno debe reconsiderar otros requerimientos que exige a las aerolíneas (como presentar la lista de los pasajeros con 72 horas de anticipación), “si de verdad le interesa reactivar la actividad turística”, recordando que el resto de países de la región ha flexibilizado al máximo sus medidas, de tal forma que las líneas aéreas han vuelto, y en el caso de Panamá, hasta hay nuevas líneas aéreas llegando.

“Si de verdad el turismo es un tema importante para las autoridades, y les preocupa la reactivación económica -en la cual el turismo tenía un papel muy importante- deberían priorizar en su agenda los problemas que enfrenta el turismo en Nicaragua para darle solución de una vez por todas y no seguir imponiendo medidas, que lo único que buscan es ejercer el control de la población”, declaró.

Aunque hay esfuerzos por promover el turismo nacional, y eso ayuda un poco, Valenti recordó que ni la industria turística de Nicaragua, ni la de cualquier país, puede vivir solo del turismo interno, “y menos en una economía débil como la nicaragüense”.

En los países con economías sólidas, donde hay una clase media fuerte, con un alto porcentaje de la población en esos niveles económicos, el turismo interno tiene un peso importante, pero nunca sustituye al turismo internacional, que es el que aporta las divisas necesarias para compensar su balanza de pagos, pagar deuda, etc.

“El turismo internacional, que es el que trae las divisas al país, debería ser prioridad para el Gobierno, que debería buscar cómo facilitar las cosas, pero no veo que eso esté sucediendo”, concluyó.


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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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