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Ortega lanza discurso virulento contra “obispos del demonio” y “terroristas”

“Estos creen que tenemos un pie en el avión; ¡están locos!, ¡pobres diablos!” dijo, después de quejarse ante el canciller de Putin

Ortega y Murillo

Daniel Ortega y Rosario Murillo durante una comparecencia pública el miércoles 19 de abril de 2023. Foto: Presidencia

20 de abril 2023

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Antes de la recta final de su mensaje a la nación, cuando hizo una contradictoria invitación a la paz, Daniel Ortega sembró con insultos su discurso de casi 81 minutos, llamando “caínes” a sus adversarios, “terroristas” a los presos políticos, “obispos del demonio” a la jerarquía católica y cuestionando “las corrientes” existentes en El Vaticano que le son adversas, cuando se cumple el quinto aniversario de la rebelión de abril.

Ortega ofreció su mensaje este miércoles 19 de abril de 2023, cuando su dictadura conmemoró el “día nacional de la paz”, proclamado a prisa por la Asamblea Nacional el fin de semana pasado, mientras la represión se ha intensificado en este mes y sigue vigente el reclamo de justicia de las familiares de las víctimas de la represión estatal.


En aquellos días de abril de 2018, miles de ciudadanos desafiaron al régimen de Nicaragua con masivas protestas en las calles, que fueron brutalmente reprimidas dejando al menos 355 asesinados y más de 2000 heridos, una crisis de derechos humanos en que se cometieron delitos de lesa humanidad, según un grupo de expertos de Naciones Unidas (ONU) y otro de la Organización de Estados Americanos (OEA). 

Sin embargo, el gobernante intentó reescribir la historia en la que obvió que nunca detuvo la represión y que el diálogo nacional, iniciado el miércoles 16 de mayo de 2018, sirvió para identificar a los principales líderes de las manifestaciones para darles persecución. De manera paralela, instauraron un estado policial de facto y así se  conculcaron los derechos de la ciudadanía, a partir de septiembre de 2018.

Ortega repitió que la Policía—su principal brazo represor—acató la orden de quedarse en los cuarteles y culpó de la violencia a los “terroristas”. Tampoco mencionó las operaciones conjuntas que los oficiales hicieron con los grupos de choque ni los paramilitares posteriormente para agredir a los ciudadanos, obviando casos tan brutales como el asesinato de una familia en el barrio Carlos Marx de Managua, que murió a causa de un incendio provocado por sus fanáticos.

Las críticas y los insultos del gobernante estuvieron dirigidos esta vez a los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Los religiosos promovieron el diálogo nacional. En ese contexto, él relató que le entregaron una carta enumerando las reformas institucionales que demandó el Diálogo Nacional, lo que  él asumió como un intento “golpista”. 

“Están locos; pobres diablos”

Ortega dijo que no dio explicaciones a los obispos en ese momento, pero para sí mismo rechazó que se creyeran “el cuento” de que se irían del país. “Pensé estos creen que ya nosotros tenemos un pie en el avión, que ya tenemos el avión encendido, están locos digo yo, pero no quise decirles nada, está bien vamos a analizarla (la carta) les dije claro que sí, con diplomacia, con modo para qué pelear ahí con ellos porque al final de cuantos pobres diablos, que Dios los perdone como yo los perdono, yo no guardo odio para ellos, nunca he guardado odio”, aseguró.

Para él, el país venía “recuperándose” antes de las protestas en 2018. Lo hacía de la “destrucción” que había quedado después de los 17 años de gobiernos neoliberales, cuando el FSLN estuvo en la oposición y en realidad lideró campañas de desestabilización en búsqueda de beneficios políticos, lo que vendían públicamente como un ejercicio democrático de reivindicación de sectores sociales.

Ortega dijo que algunas iglesias fueron “cuarteles de donde salían grupos armados a atacar a la población” y acusó a los obispos de “alentar a los terroristas”. “Obispos del demonio, de Satanás, no pueden ser de Cristo, no pueden andar con la cruz en el pecho. ¡Enlodan esa cruz, profanan el santísimo cuando lo levantan en sus manos manchadas de sangre! No tiene que ver nada con el cristianismo, ni con Cristo, ni con el catolicismo”, culpó exaltado.

También recordó al papa Juan Pablo II, quien visitó Nicaragua en dos ocasiones. La primera en 1983 durante el primer Gobierno sandinista y en 1996 en el período de doña Violeta Barrios de Chamorro. Según el caudillo, el polaco no entendía la revolución, porque estaba influido por el Gobierno estadounidense de Ronald Reagan, pero además porque venía con “una mentalidad alejada de la esencia de Cristo”.

“Nuestra práctica ha sido de creyentes. Una cosa es creer en Dios, en Cristo, otra cosa es creer en la actuación de los fariseos, sepulcros blanqueados”, insultó. La dictadura mantiene una persecución contra la Iglesia católica, condenó a 26 años y cuatro meses de cárcel a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, prohibió las procesiones en Semana Santa y en 2022 intensificó el espionaje en los templos y el hostigamiento a  las comunidades eclesiales.

El dictador Daniel Ortega (izquierda) saluda al canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, durante una reunión en Managua, Nicaragua. Foto: EFE/Presidencia de Nicaragua

Le pone quejas al canciller de Putin

El dictador compareció con la vicepresidenta Rosario Murillo, luego de recibir la visita del canciller ruso Serguéi Lavrov que respaldó al régimen en “su derecho a decidir independientemente”, frente a posibles “intromisiones desde afuera”. El encuentro se transmitió de manera independiente al discurso a la nación.

Lavrov hizo referencia con esas palabras a la demanda de justicia de la comunidad internacional, la que la dictadura califica de “injerencismo” y usa como falso argumento para proseguir su persecución contra la oposición.

Con el canciller ruso, Ortega se quejó de la Unión Europea y Estados Unidos, representantes del “imperialismo”. Ortega dañó más la relación con Bruselas, luego de retirar el placet al nuevo embajador en Managua, supuestamente molestos por un comunicado del organismo regional sobre la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde hace cinco años.

De las autoridades estadounidenses, se mostró irritado con las sanciones, de las cuales aseguró que sus funcionarios deben sentirse orgullosos. “Honrados”, añadió Murillo, quien fue castigada por Estados Unidos desde el 27 de noviembre de 2018.

En ocasión del quinto aniversario de la rebelión de abril, EE. UU. sancionó a una jueza y dos magistrados de apelaciones de Managua: Nadia Tardencilla, Ernesto Rodríguez y Octavio Rothschuh. Ortega reconoce que son varios funcionarios de Estado los que han sido amonestados, pero, de acuerdo con él, eso no provoca ni temor ni preocupación entre los “compañeros”. 

En el caso de los judiciales Tardencilla, Rodríguez y Rothschuh, el tirano aseguró que los habían castigado por aplicar la justicia a “los terroristas” en referencia a los presos políticos, de los cuales 222 fueron desterrados a Estados Unidos. Quedaron 36 en las prisiones del régimen, entre ellos el obispo Rolando Álvarez Lagos.

De acuerdo con información oficial del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, las autoridades de ese país han impuesto al menos 52 sanciones vinculadas con Nicaragua: a Murillo, a cuatro de sus hijos—Rafael, Camila, Juan Carlos y Laureano—, a cuatro compañías de su red de empresas—Difuso, red de gasolineras DNP, Inversiones Zanzíbar y la empresa de vigilancia El Goliat—y otras vinculadas con el negocio petrolero como el Banco Corporativo y la Cooperativa de Ahorro y Crédito Caruna, R.L. Además de testaferros presidenciales, funcionarios, jefes policiales y militares e instituciones como la Policía y el Ministerio Público.

Lavrov fue acompañado a la reunión con Ortega por representantes de su embajada en Managua, por la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, la representante de América Latina, mientras del lado nicaragüense aquello parecía una reunión de los Ortega Murillo. 

Cuando Ortega se dirigió al canciller invitado, al lado tenía a Murillo en la misma mesa y a su hijo Laureano; en tanto, dos hijas más de la pareja gobernante fungieron como asistentes de la vicepresidenta: Camila y Luciana. También estuvieron el canciller Denis Moncada y el ministro de Hacienda, Iván Acosta.

El canciller ruso les dijo a Ortega y Murillo que las sanciones son vistas, en el caso de Rusia, como un avance “en la protección de los intereses” de su país. Ortega correspondió al apoyo público y afirmó que el Kremlin está “librando una batalla por la paz” en el caso de la invasión rusa a Ucrania. 

De acuerdo con el régimen nicaragüense, Rusia está combatiendo contra “los nietos de Hitler” que están gobernando Ucrania, lo que contrasta con la denuncia internacional de que Vladímir Putin invadió ese país, provocando graves violaciones de derechos humanos. En marzo pasado, la Corte Penal Internacional acusó al líder ruso, luego que Naciones Unidas encontró evidencia de la comisión de crímenes de guerra. 

En Managua, Lavrov escuchó complacido a Ortega y su tesis de Ucrania, antes de partir hacia Cuba, el último país de su gira por América Latina que incluyó a Brasil y Venezuela. Se trata de naciones, ideológicamente críticas a Estados Unidos.


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Octavio Enríquez

Periodista nicaragüense, exiliado. Comenzó su carrera en el año 2000, cuando todavía era estudiante. Por sus destacadas investigaciones periodísticas ha ganado el Premio Ortega y Gasset, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa, y el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).

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