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Dos temas distintos de un mismo conflicto

Las opiniones de Humberto Ortega, dando lecciones ante cada conflicto que agrava la crisis política nacional, siempre provocan críticas

Humberto Ortega

Onofre Guevara López

21 de marzo 2023

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I

Las opiniones de Humberto Ortega, dando lecciones ante cada conflicto que agrava la crisis política nacional, siempre provocan críticas, y no por su cercano parentesco con quien ostenta la responsabilidad principal, ni porque el propio Humberto tenga su cuota particular en el origen de los problemas post revolución. Y, aunque estos motivos parezcan suficientes para que sus opiniones no causen simpatías, el rechazo se lo ganan sus propuestas, porque tienen la intención de proteger a su pariente al omitir los delitos de lesa humanidad.


Son delitos tan graves, que parecieran opacar sus violaciones al orden constitucional, pese a que estas ofrecen suficientes razones para que su hermano no merezca continuar en el poder. Tampoco hay condiciones para en un diálogo, sino más bien para reclamarle su renuncia.

Además, Humberto sabe que ya hubo un diálogo de cuyos acuerdos se burló Daniel y, para confirmar su desprecio aceleró la represión. ¿Cómo puede pensar entonces, en que existen condiciones para que la oposición busque ser víctima de una nueva burla?

Entonces… ¿para qué dialogar?

Aun en el supuesto de que, por demencia o una extraña situación vital, aceptara un diálogo, surgirían otras interrogantes:

¿Podría ponerle marcha atrás a su maquinaria de represión, para que todo volviera a la “coyuntura” anterior al 18/04/18? Como el retorno es imposible, entonces… ¿los daños causados quedarían en el olvido, perdonados… o borrados para abrir una cuenta nueva?

En otro supuesto de que una amnesia absoluta borrara de la conciencia nacional e internacional las tragedias que ese día se iniciaron, y aún no cesan, tampoco cabe una “tregua santa”, porque no hay guerra entre dos, sino la agresión de la dictadura contra sus críticos…

Un supuesto más: se produce el milagro del diálogo, y detrás del milagro, se constituye su otra propuesta, la “cohabitación”. ¿le gustaría a Humberto ser el vicepresidente de su hermano presidente? O tal vez… ¿tener un cargo ministerial en el Gobierno cohabitado? ¿O quizá volver a la jefatura del Ejército Nacional?

Fueren esos los objetivos de Humberto, o no lo fueren… Daniel ganaría su continuidad en el poder, y para el pueblo se refrendaría la represión con los mismos resultados.

Los opositores rechazan ese diálogo, y no será por “…el miedo, el rencor [que] les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo porvenir”. (Miguel de Cervantes).

II

Tenemos dos siglos más dos años de estar libres del colonialismo y de su cohabitación con la Iglesia católica. Y tenemos 130 años de separación Estado-Iglesia, pero su influencia espiritual siguió reflejada en nuestras Constituciones republicanas (hechas “en el nombre de Dios”), lo que cesó oficialmente hace 73 años.

Pero pasaron 63 años más funcionando de hecho la influencia eclesial sobre el Estado (a Somoza García, lo hizo “príncipe de la Iglesia”) y fue con la Constitución de 1987 aún vigente (aunque remendada y violada) que al Estado se le declaró sin religión oficial. (Artículo 14)

Desde entonces y durante un largo período hubo separación oficial, aunque la Iglesia a través del cardenal Miguel Obando, tuvo una serie de incidentes con el Estado revolucionario. Luego vino la cohabitación extraoficial con Daniel Ortega, como su confesor y aliado político. (Una versión del remoto pasado).

Fallecido Obando Bravo, Ortega solo halló aliados en sacerdotes y algún obispo de bajo perfil que poco le ayudaban, y comenzó a dar concesiones a pastores evangélicos de poca presencia y aceptación entre un pueblo mayoritariamente católico.

Entonces, Daniel y Rosario asumieron funciones de guías espirituales y con ritos copiados a la Iglesia. (“Dios pone y quita reyes”, dice él cuando entrega un cargo; “Nicaragua siempre bendita”, dice ella dando a entender que ellos la bendicen con su presencia en el poder)

Por su parte, la Iglesia católica mayoritaria, con obispos y sacerdotes con opción por los pobres, no criticaban a los dictadores, sino las injusticias políticas y sociales del sistema. En la crisis de 2018, aceptó mediar en el diálogo entre Gobierno y oposición; Daniel no cumplió lo acordado y desplegó persecución y acoso contra obispos y sacerdotes. Les aplicó las mismas medidas represivas que a los políticos, con el cuento de haber participado “en el intento de golpe de Estado”.

En medio de estas agresiones es que la dictadura rompe relaciones con el Vaticano por su defensa de sus sacerdotes y obispos y confirmar sus críticas a Ortega. Esta ruptura es extraordinaria, y la condena del papa Francisco a la represión contra el pueblo nicaragüense es única, sin parangón en la actualidad latinoamericana.

Pese a esta realidad, surgió la mediocridad política en ciertos comentarios, haciendo comparaciones que no vienen al caso ni tienen semejanza con las relaciones Estado-Iglesia en Cuba. Una comparación antojadiza, de un anticomunismo trasnochado y una inercia ideológica, pues son ideas preestablecidas en una propaganda política ya tradicional.

Veamos:

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1) La Revolución Cubana del 59 instaló “el comunismo”.

La historia no registra la “instalación” de una sociedad “comunista” en ninguna parte. Los teóricos anteriores a la revolución soviética de 1917 fueron quienes pensaron en una futura sociedad comunista, como una etapa superior del socialismo, no mediante una “instalación” mecánica, sino como resultado de su proceso de desarrollo. Lo sabemos: a esa segunda etapa nunca llegó la URSS, sino a su derrumbamiento. (Por causas que no es del caso explicar aquí)

De modo que el concepto comunismo solo es un concepto político ideológico, no un implante.

2) El Partido Comunista tenían prohibido a sus miembros ser católicos.

Una versión infantil de un asunto que, por lo visto, quien lo escribió desconoce. La política de afiliación de los partidos marxistas-leninistas, es contar en su membresía con los mejores luchadores sociales entre los obreros, campesinos e intelectuales sin importar la cuestión religiosa, porque ya el hecho de alcanzar el nivel de luchador social, indica que se tiene concepciones de avanzada, con o próximos a las concepciones materialistas de la naturaleza y la sociedad. De todos modos, la práctica revolucionaria y el estudio sobre los conflictos sociales le aproximarán a tener un pensamiento científico.

Y quien nunca llega a esas concepciones, al partido no le importa mientras su actividad sea acorde con las causas políticas y sociales por las cuales ingresó a sus filas. Pero si en esta lucha pareciera en algún momento una política anti religiosa, es porque las corrientes políticas ideológicas anti comunistas, reaccionarias o conservadoras que defienden el sistema capitalista se cobijan con cualquier manto religioso.

Pero no es casual que ese manto sea el católico, porque el catolicismo es mayoritario en América Latina, y los partidos de derechas, cuyos líderes no son católicos sinceros (desde luego) no tienen opción por los pobres, sino que fingen serlo para ganar el apoyo de los creyentes para sus objetivos políticos.

Lo religioso no tiene especial importancia en esos partidos. Se conocen casos de ex militantes y ex dirigentes comunistas que se convirtieron en ideólogos de ideas que antes combatían, amparados en la religión. No es una conversión “milagrosa”, sino que conservaron sus creencias sin que nadie intentara quitárselas.

3) En Cuba, a raíz de enero 59, hubo represión contra sacerdotes y obispos. Aquí están algunos motivos:

a) Monseñor Agustín Román, junto a otros sacerdotes expulsados de España, en Cuba se involucraron en actividades clandestinas utilizando las iglesias; b) el sacerdote Ismael Testé, escondió una tonelada de explosivos en el sótano de una iglesia; c) el sacerdote Ricardo Velazco, fue detenido en agosto del 59 cuando ingresaba armas al país; d) junto a los invasores auspiciados por Estados Unidos en Bahía de Cochinos, llegaron dos sacerdotes armados –un español y un cubano— amparados en sus funciones de “capellanes”.

Comparar algunos casos de curas cubanos con lo que les pasa a los sacerdotes nicaragüenses, los desprestigia, porque: a) monseñor Silvio Báez, es perseguido, no porque le encontraran arma alguna; b) ningún tipo de armas le encontraron en su iglesia de Matagalpa a monseñor Rolando Álvarez, para merecer la condena de más de 26 años de cárcel; c) Edwin Román y los sacerdotes perseguidos, encarcelados y desterrados… ¡nunca utilizaron sus iglesias para guardar armas y explosivos!

Comparándolos así… ¡mejor no los defiendan, compadres!

Al margen de estas cuartillas

*La alfabetización, la educación gratuita en todos los niveles hasta la universitaria, son medios para lograr un pensamiento científico, sin absurdas lecciones de “ateísmo”…

*No es casualidad que gobiernos de derechas, al mismo tiempo que se muestran muy religiosos… ¡nieguen una educación universal gratuita!

*“Me siento que he vuelto a casa”, expresó un político español, porque de militante del Partido Comunista, y del partido Podemos, pasó a ser miembro del partido fascista Vox…

*Significa que no fue objetivo de formación “ateísta”; su vocación ideológica lo volvió a “casa”, a Vox, que tiene sus cimientos en el franquismo…

*La casa de Franco, “caudillo de España por la gracia de Dios”, pero asesinó a miles de españoles, entre ellos Federico García Lorca y Miguel Hernández…

Tres comadres

Ana Coreta: En los felices días de la colonia, a mis antepasados los conquistaron con todo y sus tierras, con la espada y con la cruz…

Ana Conda: Mis abuelos heredaron el poder, la espada, las tierras con sus campesinos, y a los de la cruz Zelaya los remitió a su iglesia…

Ana Lisis: En mi tiempo, la iglesia es El Carmen, rezan el Rosario, la cruz la lleva el pueblo y a los sacerdotes los sacan de sus templos… los mandan al Chipote y al exterior.


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Onofre Guevara López

Onofre Guevara López

Fue líder sindical y periodista de oficio. Exmiembro del Partido Socialista Nicaragüense, y exdiputado ante la Asamblea Nacional. Escribió en los diarios Barricada y El Nuevo Diario. Autor de la columna de crítica satírica “Don Procopio y Doña Procopia”.

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