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Las pasiones del jesuita de la UCA Adolfo López: Dios, ciencia y moluscos

El religioso de 98 años, desalojado de la residencia confiscada a los jesuitas, es un estudioso de la malacología, el gran científico de Centroamérica

jesuita Adolfo López

El sacerdote jesuita Adolfo López tiene 98 años. Foto/Tomada de las redes sociales

Octavio Enríquez

1 de septiembre 2023

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Cuando los agentes del régimen de Daniel Ortega llegaron a confiscar la residencia Villa Carmen de los jesuitas en Managua era la tarde del sábado 19 de agosto de 2023, el sacerdote Adolfo López de la Fuente, S.J., de 98 años, no se encontraba. Salió antes, portando únicamente el reloj y su billetera. Dejó el resto de sus pertenencias, entre ellas 12 000 piezas de conchas y caracoles.

En el complejo habitacional vivían seis jesuitas, entre ellos el padre Adolfo. El sitio perteneció a la Asociación Compañía de Jesús de Nicaragua, registrada el 16 de mayo de 1995 y cancelada arbitrariamente por el Ministerio de Gobernación, que ordenó la confiscación de sus bienes el 23 de agosto de 2023, es decir, cuatro días después de la intervención policial que dejó sin hogar a los religiosos.


La confiscación de la casa de los jesuitas se sumó a la apropiación ilegal del Estado de la Universidad Centroamericana (UCA), una institución con 63 años de historia señalada por una jueza sandinista de funcionar como “un centro de terrorismo”. En ese proceso, la dictadura de Daniel Ortega se quedó también con el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA)–ubicado en el campus–, un centro con un acervo de  casi 70 000 documentos, incluido algunos del siglo XVI, lo que fue valorado como una pérdida para la región por historiadores internacionales.

Sorprendido por el operativo de la Policía en la residencia de los jesuitas, el padre Adolfo explicó a Onda Local que él pidió su nacionalidad, pero nunca se la entregaron. Él atribuye esta negativa del régimen a que fue uno de los especialistas que escribió sobre el impacto ambiental de la construcción del canal interoceánico, uno de los fracasos del orteguismo.

Después de la expulsión de los jesuitas en Villa Carmen, varios religiosos de la tercera edad fueron trasladados a El Salvador, donde podrán recibir mejor atención y cuidado médico. Sin embargo, el padre Adolfo, a pesar de sus 98 años de edad, "insistió en quedarse en Nicaragua por su amor al pueblo nicaragüense", explicó una fuente de la Compañía de Jesús. Los jesuitas respetaron su decisión y lo dejaron en Nicaragua, mientras no necesite algún tipo de tratamiento o atención especial.

Una vida dedicada a la ciencia. En 2019, el jesuita Adolfo López fue incorporado a la ACN. Foto/Tomada de las redes sociales

El padre Adolfo ingresó a la compañía de Jesús hace 75 años y desarrolló su vocación científica de manera paralela a la religiosa. El geógrafo y naturalista Jaime Incer Barquero, un amigo del religioso, y asesor en su momento de temas ambientales de la Presidencia, afirma que el primero que escribió sobre moluscos en la historia de Nicaragua fue Thomas Belt, un inglés que llegó a Nicaragua en 1868 para supervisar las minas de oro en Chontales y quien,  luego, estudió la flora y fauna del país.

El sacerdote llegó a Nicaragua en 1979 y, a partir de entonces, comenzó a estudiar la naturaleza del país centroamericano. Su interés por los moluscos era un trabajo compartido con su fallecido hermano, el jesuita Julio López de la Fuente, un prestigioso experto en radiación solar. Ese entusiasmo hizo que ambos sacerdotes compartieran viajes con Incer Barquero, en los que conversaron sobre sus hallazgos en las costas nicaragüenses.

“Los conocí hace 15 ó 20 años. Me invitaron a acompañarlos en sus excursiones a las costas para ver si encontraban especies nuevas, y aprendí de ellos”, dice Incer vía telefónica, quien se encuentra radicado fuera de Nicaragua.

Para el científico nicaragüense, el trato que el régimen de Nicaragua dio a Adolfo López de la Fuente es una “barbaridad contra un anciano”. “Yo no estoy en Nicaragua, ojalá que (Adolfo) permanezca en Nicaragua y ojalá que lo respeten por su edad y conocimientos”, afirmó.

El legado de los hermanos López

Según información oficial de la Compañía de Jesús, el sacerdote enamorado de los moluscos es originario de Bilbao, España, donde nació en 1925. Fue incorporado en noviembre de 2019 como académico honorario de la Academia de Ciencias de Nicaragua. Tiene un doctorado en energía electromecánica por la Universidad de Missouri, aunque durante su vida como científico se concentró en el estudio de las ciencias naturales.

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En 2019 fue incorporado como miembro honorario a la Academia de Ciencias de Nicaragua. Lo acompaña en la imagen el científico Jaime Incer Barquero. Foto/Tomada de las redes sociales

Desde muy niño vivió en Inglaterra con una familia católica, integrada por ocho hermanos–cuatro de ellos varones y cuatro mujeres–. Permanecieron en ese lugar hasta el final de la guerra civil española. Tres años después de haber ingresado a la Compañía de Jesús, lo enviaron a China. En 1979, se quedó en Nicaragua, donde su aporte científico es apreciado.

En octubre de 2013, las autoridades de la UCA inauguraron un laboratorio de ingeniería al que bautizaron con el nombre de los hermanos Julio y Adolfo López de la Fuente, S.J., en reconocimiento al incansable aporte de ambos al conocimiento.

CONFIDENCIAL intentó comunicarse con el padre Adolfo para hablar sobre su trabajo científico y lo que vivió durante la confiscación de la villa de los jesuitas. Sin embargo, no quiso hacer comentarios.

El científico académico

Sus obras académicas y sus enseñanzas están en pie frente a las arbitrariedades cometidas por Ortega. Fundó el Centro de Malacología y Diversidad Animal que tenía en 2019 “un inventario de más de 2000 especies de moluscos, la mayoría originarias de Nicaragua y otras recolectadas en el Mar Mediterráneo, Nueva Zelanda, Australia, Japón, Chile, Cuba y Filipinas. También en su centro de investigación se han realizado decenas de publicaciones científicas, incluidos 4 libros”.

En los años noventa, el ecólogo Fabio Buitrago Vannini conoció al padre Adolfo. Se  acuerda de los muebles del sacerdote con gavetas llenas de conchas, desde el tamaño más chiquitito hasta las más grandes como “el caracol reina que tenemos en el Caribe”.

Según Buitrago, el sacerdote se había propuesto recolectar también moluscos que no están ligados a cuerpos de agua. Tenía ya otra colección de caracoles que viven en los bosques. “El padre Adolfo es el principal referente de malacología que hay ahora en Centroamérica”, afirma Buitrago.

En su trayectoria como docente,  el religioso  tenía una manera especial de comunicarse con sus estudiantes. Siempre hizo énfasis en lo científico, a pesar de que es un sacerdote. Incentivaba la curiosidad y le gustaba que los estudiantes aprendieran haciendo.

Buitrago afirma que si los estudiantes llegaban con un caracol, preguntando sobre la especie, entonces Adolfo López de la Fuente comenzaba a guiarlos para que lo compararan con otras del laboratorio y así pudieran ir sacando sus conclusiones y aprendiendo.

“Él se encargaba de que vos recorrieras el proceso completo para ir por todas las partes taxonómicas del ejemplar (molusco) hasta que llegara a identificar uno mismo la especie que él ya sabía de antemano”, agrega Buitrago.

Fueron pocas ocasiones que el padre se quedó sin respuesta ante la pregunta de un estudiante. La imagen del padre, dilatando los ojos detrás de sus lentes gruesos, le quedó a Buitrago, junto a una frase que repite como si fuese una norma sagrada: “¡Está muy interesante, hijo, hay que seguir investigando!”.

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Octavio Enríquez

Octavio Enríquez

Periodista nicaragüense, exiliado. Comenzó su carrera en el año 2000, cuando todavía era estudiante. Por sus destacadas investigaciones periodísticas ha ganado el Premio Ortega y Gasset, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa, y el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).

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