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Ciudad Darío en alerta desde secuestro de monseñor Rolando Álvarez

Creyentes se reúnen en la noche en la iglesia Santa Lucía para resguardar al párroco Vicente Martínez. “Es una represión nunca vista", dice poblador

Octavio Enríquez

21 de agosto 2022

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Dibujaron en una noche una cruz en el adoquinado con pintura blanca. Pusieron dos veladoras en los extremos de la misma y añadieron en ese improvisado mural un “Viva Cristo Rey” frente a la parroquia Santa Lucía en Ciudad Darío, ubicada al norte de Nicaragua.

Los autores se arriesgan en un país bajo la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Una de las últimas víctimas del Estado es la Diócesis de Matagalpa, a la que pertenece su parroquia. Ocho iglesias son asediadas de manera constante en ese territorio eclesiástico.  Su Obispo Rolando Álvarez, fue secuestrado por la Policía la madrugada del 19 de agosto y lo mantienen encerrado en su residencia en Managua, mientras el ambiente permanece tenso en las comunidades eclesiales de base.


Según miembros la comunidad de la parroquia Santa Lucía, “la opresión es tan grande contra la Iglesia, que nunca se había visto una así en la historia” del pueblo. Apoyados en su fe, los moradores de “Darío” decidieron que lo mejor en el actual contexto era pernoctar la noche y madrugada del 19 de agosto en los alrededores de la iglesia, mientras otros fieles más se encuentran orando adentro.

El objetivo común ha sido resguardar la seguridad del párroco Vicente Martínez, crítico como el obispo secuestrado del régimen de Daniel Ortega, y a quien consideran en un mayor riesgo desde el desenlace de Álvarez. Una patrulla de antimotines llegó a buscar al sacerdote de Santa Lucía desde el martes 14 de agosto.

A las 3:00 a.m. de este sábado 20 de agosto, en el muro de la página Renovación Carismática, de la misma parroquia, un mensaje en Facebook resumió la fe de los feligreses después que horas antes denunciaron la presencia de antimotines. “Esta es la noche en que Cristo venció, alejamos al maligno con mil avemarías, el rosario de la Divina Misericordia y el Santo Vía Crucis, así amanecimos hoy en la parroquia victoriosos, acompañando a nuestros sacerdotes”, escribieron.

Esa nota de las redes sociales alude a Martínez y al vicario Sebastián López. Este último celebró ese 14 de agosto una misa desde el atrio para evitar que antimotines entraran al templo cuando el dispositivo policial buscó al párroco. La imagen del vicario, oficiando la misa con la gente en la calle recorrió el mundo como una muestra de la persecución religiosa en Nicaragua. También quedó otra foto: la de los católicos haciendo un esfuerzo para recibir la comunión por la malla del muro perimetral. La Policía estaba, mientras tanto, en una esquina cercana, según los testigos.

Lea:  Ortega baraja el destino de Monseñor Álvarez: el destierro o casa por cárcel

Junto a los sacerdotes, se encuentran en esta Iglesia también seminaristas, miembros del equipo de comunicación y otras personas que las fuentes no identifican por razones de seguridad. Todos están unidos en oración.

El sacerdote Sebastián López, de la parroquia Santa Lucía, de Ciudad Darío, Matagalpa, celebrando misa en la calle debido al asedio policial.
Foto: Captura de video

Tres patrullas para amedrentar en el pueblo

Según “Juan”, quien participó en la vigilia de este 19 de agosto, la Policía aumentó su presencia policial en el sector de la parroquia. Tres patrullas han circulado constantemente en un esfuerzo de las autoridades por sembrar el terror.

Esa misma estrategia represiva la implementaron en el poblado de Mulukukú, en la Diócesis de Siuna, en el caribe norte de Nicaragua. Ahí secuestraron el domingo 14 de agosto al sacerdote Óscar Danilo Benavidez Dávila, ex asesor de la Pastoral Juvenil de Matagalpa. El Estado lo investigará en un plazo de 90 días, luego de una solicitud del Fiscal Manuel de Jesús Rugama, leal al partido de gobierno, y por cargos que las autoridades no revelaron.

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“Todo mundo (los pobladores de Ciudad Darío) dicen que los policías andan como locos”, comentó “Juan”. El día del asalto contra la Curia Episcopal de Matagalpa, las campanas repicaron en la parroquia de Santa Lucía. Los pobladores del sector salieron a las calles en apoyo de Martínez. Otra postal de la solidaridad de la gente sencilla con sus sacerdotes, sometidos a una implacable persecución.

“Ligia”, otra de las integrantes de la comunidad, sostiene que la tensión siguió toda la tarde de este sábado 20 de agosto. La misa fue oficiada esta vez por López que se centró en el mensaje cristiano de recordar que los últimos serán siempre los primeros y que se debe ser un servidor de los demás.

Oraron por los religiosos y por el Obispo “para que sigan con la fe en alto”. “Las personas no dejan de estar al pendiente de nuestros sacerdotes. Todos estamos atentos a las alertas y las campanas de nuestra madre Iglesia. Estamos rezando en el templo es cierto, pero también en nuestros hogares”, agregó ella.

 La represión contra el Obispo es uno de los hechos que marca el recrudecimiento de la hostilidad del régimen contra la Iglesia.  Desde junio pasado tres sacerdotes fueron encarcelados: en junio el padre Manuel García, en julio a Monseñor Leonardo Urbina y en agosto al padre Benavidez. Cerró siete emisoras en la Diócesis de Matagalpa. El discurso de odio, liderado por la vicepresidenta Rosario Murillo, ha incrementado y no es extraño escuchar acusaciones sin fundamento contra los religiosos como “golpistas”.

Además: Policía confiesa crimen: asaltan casa cural y secuestran al obispo Álvarez

En contraste con la versión oficial, los informes de derechos humanos de organismos nacionales e internacionales denunciaron la responsabilidad del Estado en una represión masiva contra los ciudadanos en 2018. Esas acciones causaron centenares de muertos, miles de heridos y un importante éxodo de nicaragüenses que buscaron resguardar su seguridad yéndose al exilio.

En esos días, la Iglesia católica asumió la defensa de la dignidad de las personas y el respeto a los derechos humanos. La divergencia con el oficialismo causó la incomodidad de un régimen que se define como “cristiano, socialista y solidario” en su propaganda desde 2007, cuando Ortega asumió el poder, y que en la práctica ha convertido a la Iglesia católica en un objetivo de la represión.

Horas después del operativo contra Álvarez, mientras muchos se preguntaban su paradero, apareció un comunicado de la Policía. Las autoridades justificaron el mismo en una nota de prensa: querían devolver la “normalidad” a los matagalpinos, a pesar que era el dispositivo policial quien los mantenía intranquilos desde 15 días atrás.  De hecho, tanto policía en la zona cambió la vida de los ciudadanos y los negocios cercanos a la Curia Episcopal, en la calle conocida como “de los bancos”.

La Policía también acusó al obispo de Matagalpa de persistir en sus actividades “desestabilizadoras y provocadoras”.  El cinco de agosto pasado, las autoridades policiales afirmaron que él “organizaba grupos violentos” y “fomentaba el odio”. Las acusaciones fueron rechazadas por distintos sectores, pero advirtieron que todo esto podía tratarse de la fabricación de un juicio contra el jerarca. Álvarez es respetado por su voz profética y su suerte la baraja Ortega entre dos posibles opciones: el destierro o lo mantiene encarcelado en su residencia en Managua.


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Octavio Enríquez

Octavio Enríquez

Periodista nicaragüense, exiliado. Comenzó su carrera en el año 2000, cuando todavía era estudiante. Por sus destacadas investigaciones periodísticas ha ganado el Premio Ortega y Gasset, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa, y el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).

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