Panamá estudiaría posible regularización de nicaragüenses por trabas para tener documentos
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El menú del nuevo local nicaragüense incluye platillos y postres caribeños como el rondón de res, lukluk, wabull, queque de quequisque y pan de coco
Mamá Grande junto al grupo de mujeres exiliadas "Voz de resistencia" que están detrás de la soda Casa Miskita.// Foto: Confidencial
En una esquina del bullicioso centro de San José, Costa Rica, el aroma del rondón de res y el pan de coco recién horneado transporta a los comensales a las costas del Caribe nicaragüense. El sabroso olor sale de la cocina de la soda “Casa Miskita”, la primera comidería administrada por mujeres indígenas miskitas exiliadas de Nicaragua.
La soda “Casa Miskita” abrió sus puertas el 7 de julio de 2025, y no es solo una historia de sabores, sino una historia de supervivencia y resistencia en el exilio. Las mujeres al frente de “Casa Miskita” llegaron a Costa Rica huyendo de la violencia en sus territorios, y encontraron en la gastronomía una forma de preservar su identidad cultural.
“Incertidumbre, temor y hambre, la inseguridad, la persecución, obligó a nuestro pueblo a salir de nuestro territorio”, afirma Susana Marley, mejor conocida como “Mamá Grande” y quien lidera el grupo de mujeres de “Casa Miskita”.
“Hasta el día de hoy —continúa—, los hermanos secuestrados nunca han sido devueltos, no han aparecido, pensamos que les pasó lo peor”.
“Para nosotras, ‘Casa Miskita’ es el resultado de nuestro esfuerzo, nuestro sacrificio y la hambruna que pasamos. Si no nos hubiéramos organizado, no hubiéramos logrado surgir nuestro emprendimiento”, sostiene la miskita nicaragüense.
El origen de “Casa Miskita” se remonta a 2023, cuando un grupo de mujeres se organizaron bajo el grupo “Voz de resistencia”, y comenzaron a reunirse en las llamadas “Tardes de Wabul”. En estos encuentros comunitarios comparten recetas tradicionales, hablan en su lengua materna, cuentan sus problemas, se acuerpan y buscan apoyos institucionales.
“Estamos organizadas en ‘Voz de resistencia’ indígena para poder dar respuesta a las demandas y necesidades de nuestro pueblo indígena, que emigró para acá sin saber hablar el español. Y para poder gestionar documentos migratorios”, recuerda Susana Marley.
Al llegar a la capital costarricense, las familias miskitas se establecieron en zonas populares como “La Carpio”, “Pavas” y “Alajuelita”. Además, enfrentaron barreras como el idioma y la falta de documentos migratorios.
“Buscamos apoyo con la organización civil Cenderos, ellos nos abrieron sus brazos como un padre de familia acoge a su hijo perdido”, opina la lideresa miskita.
Maricela Palma, encargada de incidencia de la Fundación Cenderos, explica que la organización capacitó a la mujeres en cómo abrir y desarrollar un negocio en Costa Rica, aprovechando que muchas de las miskitas tenían pequeños negocios informales en sus comunidades.
La organización Cenderos se encargó de capacitarlas en manipulación de alimentos, contabilidad básica, manejo de carnes y mariscos, almacenamiento seguro y técnicas profesionales de cocina. Todo esto para garantizar que el emprendimiento cumpliera con las normativas legales costarricenses.
La apertura de “Casa Miskita” recibió también apoyo internacional. “El proyecto contó, inicialmente, con el respaldo de la organización Sueca, Diakonia, y la Embajada de Francia, que aportó 43 000 euros para equipar la cocina industrial y cubrir los primeros gastos operativos”, según Palma.

La carta de “Casa Miskita” es un recorrido por los sabores del Caribe nicaragüense. Rondón de res, luk luk, wabull, queque de quequisque y pan de coco, forman parte de una oferta gastronómica que preserva técnicas culinarias heredadas de generación en generación, de acuerdo con las miskitas nicaragüenses.
La cocina está a cargo de unas 15 mujeres, y han logrado equilibrar sus emprendimientos con la atención en la soda. Ellas se dividieron en dos grupos de trabajo, uno que atiende los primeros tres días de la semana y las otras el resto de los días; además, unas hacen las labores de limpieza, otras cocinan y otras atienden a los comensales.
Los precios son accesibles para el público general: desayunos por 2500 colones y almuerzos por 3500 colones. La soda “Casa Miskita”, que abre de lunes a sábado desde las 7:00 a. m., está ubicada de la catedral metropolitana de San José, 600 metros al norte y 25 al este.
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Nicas Migrantes es un proyecto periodístico de CONFIDENCIAL especializado en abordar temas de interés y utilidad para la población nicaragüense migrante en el mundo, principalmente en Costa Rica, Estados Unidos y España. El proyecto pionero nació en 2020 y produce contenidos en diferentes formatos periodísticos y plataformas.
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