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El premio al colectivo nicaragüense fue otorgado por la revista “Anoche tuve un sueño” en el Museo Reina Sofía, de Madrid
Momento en el que se anuncia el Premio Libertad de Prensa 2026, otorgado al colectivo Las Exiliadas. Foto: Colectivo "Las Exiliadas"
El jurado de la XII edición de los Premios Optimistas Comprometidos, organizados por la revista Anoche tuve un sueño, ha decidido otorgar el Premio Libertad de Prensa 2026 al colectivo “Las Exiliadas”, una agrupación de periodistas y comunicadoras feministas. Este galardón, que fue entregado el 7 de mayo en el Museo Reina Sofía de Madrid, reconoce la valentía y el rigor de este grupo de profesionales que, a pesar del destierro, mantienen vivo el derecho a la información.
Este reconocimiento llega en un momento de una grave regresión democrática en Nicaragua, y en toda de Centroamérica, donde la judicialización de la crítica y la criminalización del periodismo han configurado una diáspora regional. De acuerdo a la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), el derecho a informar ha caído a su peor nivel en los últimos 25 años. Por primera vez, más de la mitad de los países del mundo presentan una situación difícil o muy grave, y apenas el 1 % de la población mundial vive en naciones con una libertad de prensa calificada como buena.
El informe alerta sobre una creciente criminalización del periodismo, impulsada por marcos legales restrictivos que han provocado caídas drásticas en los rankings de países como Estados Unidos y Argentina. En este mapa de oscuridad, Nicaragua ocupa el puesto 172 de 180, consolidándose como el entorno más hostil de América Latina.
En un escenario global donde informar se ha vuelto una actividad de alto riesgo, el jurado destaca que preservar el optimismo y la solidaridad activa no es un gesto ingenuo, sino un acto revolucionario y una herramienta de supervivencia frente al terrorismo de Estado que busca imponer el silencio y la censura.
Aunque el premio coincide con el lanzamiento del informe 20 años del desmantelamiento de la libertad de prensa en Nicaragua (2006-2026), el reconocimiento honra la trayectoria del colectivo como una red de que apuesta por el ejercicio del periodismo y la comunicación transnacional.
“Las Exiliadas” no se han desconectado de la situación que atraviesa Nicaragua y la región, ni de la violencia de género, además de impulsar campañas como “Voces que cuentan” para visibilizar el aporte intelectual de las periodistas nicaragüenses. Su trabajo ha sido importante en la incidencia internacional, como el reclamo de una prueba de vida para la periodista desaparecida Fabiola Tercero, haciendo incidencia en el FORO CAP2025. Aunque no se puede decir que la acción haya sido la razón, el hecho es que la dictadura presentó a Tercero una semana después en un montaje mediático y desde entonces no se ha tenido más noticias de ella.
Han participado en encuentros centroamericanos de mujeres periodistas dando a conocer la situación de las periodistas de El Salvador, Guatemala, Honduras y de las nicaragüenses en Costa Rica. Retomaron acercamientos con la organización gremial de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN). Algunas periodistas de “Las Exiliadas” integran la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG).
Patricia Orozco Andrade, periodista exiliada, integrante del colectivo y portadora del Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado, describe así el desplazamiento forzado: “salvar la vida y la de la familia ha sido la razón por la cual muchas hemos decidido el exilio. Solo quedaba la cárcel o la muerte”.
Orozco denuncia que el régimen Ortega Murillo busca la muerte civil de las voces críticas mediante la anulación de títulos profesionales, pensiones y el congelamiento de cuentas, afectando a más de 300 profesionales que hoy informan desde el exterior. Las periodistas señalan que aún fuera de las fronteras, el asedio persiste a través de una persecución digital sistemática, campañas de difamación sexualizada y amenazas transnacionales que buscan vulnerar la seguridad de sus familias en los países de acogida.
El informe subraya que las periodistas enfrentan formas específicas de violencia, como ataques sexualizados y el uso de la maternidad como mecanismo de tortura psicológica. A la vez, documenta que el 76 % de las periodistas exiliadas no logra cubrir sus gastos básicos mediante el periodismo. Esta vulnerabilidad ha forzado a muchas a desplazarse hacia oficios de subsistencia en el sector de los cuidados, el telemercadeo o la venta de alimentos.
El colectivo “Las Exiliadas” enfatiza que informar sobre Nicaragua es empujar una enorme piedra cuesta arriba en un país donde el 65 % del territorio es ya un desierto informativo.
Este premio es un recordatorio de que la libertad de prensa es un servicio esencial para la democracia y que la sostenibilidad de quienes la defienden debe ser una prioridad de la solidaridad internacional.
La periodista con larga trayectoria en la profesión y en la defensa de los derechos humanos y de las mujeres, hizo un llamado a la solidaridad regional “Como periodista responsable, hago eco de este llamado urgente de ‘Las Exiliadas’ a los medios de Centroamérica. La libertad de prensa es un servicio esencial para la democracia que hoy está secuestrado en Nicaragua. Es imperativo que la comunidad internacional garantice la sostenibilidad económica y la protección transnacional de estas profesionales que siguen defendiendo la verdad desde la precariedad extrema”, señaló.
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