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Toma de Planta Momotombo fortalece el negocio energético del régimen

Confiscar la geotérmica los reinserta como parte de un sistema del que habían sido desplazados por causa de las sanciones

ista de la Planta Geotérmica Momotombo, en Nicaragua. // Foto: ENEL

Iván Olivares

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La toma de Momotombo Power Company (MPC), ocurrida a finales de julio de 2025, dota a la familia Ortega-Murillo de un activo más para incrementar su participación en el negocio de la generación de energía eléctrica en Nicaragua. Aunque en este momento no se ha informado si buscarán un nuevo concesionario, o si el Estado se quedará administrándola, tres fuentes consultadas por CONFIDENCIAL, no dudan que, tarde o temprano, la planta geotérmica pasará a ser parte del conglomerado empresarial familiar.

El negocio de la generación y distribución de la energía eléctrica en Nicaragua paga cientos de millones de dólares a la familia presidencial, a través de las plantas térmicas de Alba Generación, la rama del amplio conglomerado de Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), con la cual controla alrededor del 50% del mercado de generación energética. Siendo juez y parte en cada etapa del proceso (generación, transmisión, distribución y ente regulador), la familia se receta generosos contratos en los que se paga los mejores precios por potencia instalada, según confirmó una investigación de CONFIDENCIAL.

“Hay que recordar lo que ocurrió con la distribución de combustible, que estaba asignada a la empresa suiza Glencore, y después se ‘recuperó’ supuestamente para el Estado”, recordó el economista Enrique Sáenz. “Sin que nadie supiera cómo, la empresa apareció después, siendo propiedad de la familia en el poder. Con esos antecedentes, tampoco nos podría extrañar que la planta Momotombo aparezca directamente como propiedad privada de la familia”, aseveró.

En enero de 2019, el Gobierno de Estados Unidos sancionó a Albanisa (lo que incluyó a Alba Generación), y después a la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP). Como resultado, al negocio energético de la dictadura le quedó solo la generación de energía eólica, así como el rubro de comercialización, por medio de Disnorte-Dissur, que fue adquirida por un inversionista misterioso.

Al verse obligado a cerrar Alba Generación, el Grupo Ortega-Murillo tuvo que sacar de servicio las plantas Hugo Chávez y Che Guevara, con una capacidad nominal de 330.8 megavatios, y seguir operando solo sus aerogeneradores. Al confiscar la Planta Momotombo, suman unos 25 MW al negocio, con la ventaja de que la operación geotérmica está exenta de sanciones.

“Este es un punto de inflexión”, señaló Alfonso, un profesional del sector energético que pidió ser identificado con seudónimo. “Si los que toman decisiones en este país pudieran quitar las licencias y concesiones a los privados, no dudarían en hacerlo. Ellos no aceptan que la iniciativa privada participe y compita de forma eficiente en este sector. Ahora, está por verse si van a invertir para aumentar la capacidad de generación” de Momotombo, cuestionó.

Nicaragua seguirá pagando altas tarifas de electricidad

El despojo de la concesión a Momotombo Power Company le permite al economista Enrique Sáenz reiterar que “estamos frente a un Estado mafioso”. Al ver el panorama de la Nicaragua actual, observa “un grupo mafioso que controla todos los espacios de poder: sea una alcaldía, la Asamblea Nacional, o el aparato judicial, y lo administra en función de acumular fortuna de manera fraudulenta, dotarse de impunidad, e intentar permanecer en el poder”.

Añade que, para la familia presidencial, “la electricidad es uno de sus grandes negocios fraudulentos: son propietarios de la empresa que tiene mayor capacidad generadora, que es Alba Generación. Es un secreto a voces que son los dueños de Disnorte y Dissur, que ejerce el monopolio de la distribución, y tienen el control de la institución que supuestamente debería regular este sector”, en referencia al Instituto Nicaragüense de Electricidad (INE).

Es por eso que descarta que este movimiento alrededor de Momotombo vaya a generar cambio alguno en la tarifa de electricidad. Alfonso coincide con esa posición. “A ellos les gustaría poder bajar las tarifas, pero no pueden hacerlo, por sus evidentes conflictos de interés”, señaló, en referencia al hecho de que son generadores, distribuidores y comercializadores a la vez.

“Al final, se ven obligados a actuar como políticos, así que no van a subir las tarifas a la población. Las utilidades de [la Empresa Nicaragüense de Electricidad] ENEL se seguirán usando para cubrir los subsidios a los jubilados, y a los consumidores menores de 150 Kw, entre otros”, explicó.

Saúl, un ejecutivo con amplia experiencia en materia energética, hace notar que la Planta Geotérmica Momotombo genera entre 25 y 28 MW, por lo que su peso relativo es muy pequeño. “Desde ese punto de vista, no creo que represente mayor cosa en función de recomposición del mercado o de la tarifa”. A renglón seguido, explica que no cree que tengan intención de hacer cambios en la tarifa, ni en la dinámica de generación, porque “eso implica invertir para sostener el recurso” geotérmico.

“Aquí lo que hay de fondo es esta acusación para eliminar al grupo económico que poseía la concesión, más que una cuestión que tenga que ver mucho con el sector de energía. En otras palabras, esto es más político que técnico, básicamente”, sentenció.

Seguirán siendo juez y parte

Eliminar a esos competidores no cambió nada del statu quo. El Estado, copado por la familia Ortega-Murillo, sigue siendo juez y parte en el sector energético. “Es lógico que así sea porque controlan al INE”, y porque “son un generador fuerte, que tiene una gran capacidad instalada. Si no generan tanto, es porque —además de estar sancionados— mucha de la capacidad que tienen [las Plantas Hugo Chávez y las Che Guevara] no es la más eficiente”, argumenta Saúl.

No es el caso de Momotombo, que tiene una capacidad nominal de hasta 77 MW, pero requeriría fuertes inversiones para reinyectar agua al campo geotérmico, así como excavar nuevos pozos de exploración y producción.

Como conocedor del rubro energético, Alfonso rechaza una de las justificaciones de la Procuraduría para quitarle la concesión a Momotombo Power Company. “No pueden alegar que la empresa no estaba cumpliendo, porque el Ministerio de Energía y Minas posee todos los planes que le entregó la empresa”, asegura. Adicionalmente, también recuerda que esa entidad tuvo que haber realizado visitas de seguimiento y verificación, además de elaborar informes de evaluación.

Alfonso calcula que, antes de hacerse con la empresa, el régimen hará que ENEL, que sí es sujeto de crédito internacional, se endeude en nombre del Estado para hacer que Momotombo produzca más. La primera opción es el Banco Centroamericano de Integración Económica, “porque el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo no le prestan a Nicaragua”, argumentó.

De momento, este profesional explica que no ve a los chinos entrando a invertir en MPC porque “los amigos asiáticos no quieren entrar en conjunto con el Estado ni en un joint venture con alguna otra empresa. Quieren entrar solos y ganar el triple de lo que lleguen a invertir, si eso es posible”, detalló.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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