“Nos llevan acarreados”: Exigen llevar “acompañante” para llenar la plaza el 19 de julio
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Testimonios de empleados públicos obligados a “celebrar”, exiliados y opositores revelan declive de un 19 de julio secuestrado por Ortega y Murillo
El 19 de julio de 1979 triunfó en Nicaragua la insurrección armada contra la dictadura somocista, pero la fecha ha sido secuestrada por el culto obligatorio a Daniel Ortega y Rosario Murillo. // Fotoarte: CONFIDENCIAL
Pablo hizo el servicio militar obligatorio. Fue herido en un combate y desde entonces es uno de los miles de lisiados de guerra en Nicaragua. Hasta hace algunos años, él se consideraba “sandinista hasta la muerte”. Pero todo cambió desde el retorno al poder de Daniel Ortega. “Abrí los ojos y vi que era un tirano. Además, mi esposa y mi hijo sufrieron en carne propia los atropellos de los sandinistas”, explica. Al cumplirse 47 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio, dice que esa es una fecha que ya no significa nada. “Estamos bajo otra dictadura”, afirma.
El 19 de julio es una fecha que divide opiniones en una sociedad nicaragüense altamente polarizada. En un extremo, los simpatizantes de la dictadura de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, celebran el derrocamiento de la tiranía familiar de los Somoza en 1979, mientras obligan a los empleados públicos a participar en variedad de actos partidarios.
En el otro extremo, opositores, exsandinistas, estudiantes y ciudadanos, denuncian que el país vive “una nueva dictadura, igual de sangrienta y totalitaria que la dinastía de los Somoza”.
Para el 19 de julio de 2026, el régimen anunció que colocará pantallas en cada municipio de Nicaragua. Aquel acto de masas, que se celebraba cada año en la Plaza de la Revolución y luego en la Plaza de la Fe, ya es cosa del pasado. Murillo incluso tuvo que acomodar su programa con la final de la Copa Mundial de Futbol.
“Estamos preparando el 19 de julio que va a ser grandioso. Vamos a estar por las mañanas en los desfiles en todos los municipios del país; y por la tarde, al final de la tarde, después del juego de fútbol que todo el mundo quiere ver, es la final (del Mundial), vamos a estar reunidos desde las plazas municipales y desde la Plaza de la Fe, congregados, celebrando la paz”, declaró Murillo, en una alocución ante medios oficialistas.
Como ocurre desde 2019, el régimen Ortega-Murillo celebrará un acto en la Plaza de la Fe con un número reducido de invitados y una cadena nacional obligatoria, evidenciando que el FSLN enfrenta su peor nivel de desgaste y repudio nacional.
CONFIDENCIAL conversó con ciudadanos de distintos sectores de Nicaragua, tanto en el país como en el exilio, sobre qué significa el 19 de julio y cómo ven el futuro de esa fecha histórica. Estas son sus opiniones:
“Hacen cualquier cosa para tratar de vender que Nicaragua sigue apoyándolos, pero nos llevan acarreados”, dice trabajador del MINT
Como trabajador del Ministerio del Interior (MINT), Félix cuenta que en julio debe asistir a una innumerable cantidad de actividades partidarias, porque de lo contrario “de inmediato perdería el trabajo”.
“La gran mayoría de la población sabe que estamos secuestrados y que seguimos por miedo a que nos hagan algo o quedarnos sin empleo, pero es cansado. Es un calvario grande todo el mes de julio porque cada vez se inventan más actividades partidarias a las que llegamos los mismos obligados”, detalla.
Menciona que ha tenido que participar en dianas a las seis de la mañana, en llevar flores a tumbas y mausoleos de héroes. “Hacen ferias, han hecho caravanas, y cualquier cosa para tratar de vender la imagen de que Nicaragua sigue apoyándolos, pero los que vamos siempre somos los acarreados”, sostiene.
Cada año, Félix siente que se muestra más “el desgano” de los trabajadores públicos obligados a participar en las concentraciones y actos oficiales. “Para mí el 19 de julio, ya no es una fecha de celebración, sino un día más de trabajo al que debo asistir para evitarme problemas, en el que se pasa lista, nos toman fotografías y esperan que estemos sonrientes festejando”, explica.
Félix lleva más de 12 años trabajando para el Estado y valora que los actos del 19 de julio promovidos por el régimen sandinista “son una farsa de la historia”.
“Han intentado vender que el derrocamiento de la dictadura de los Somoza fue el fin de los males para Nicaragua y que los salvadores son primero Daniel Ortega y ahora Rosario Murillo, hablando en vano en nombre de Dios y de una tierra prometida que no existe”, advierte Félix.
“Los principios que alguna vez nos unieron (en la revolución), fueron sustituidos por el miedo, el silencio y la intolerancia”
El recuerdo de los 19 de julio de su juventud, Pablo los atesora en su memoria. “Fui sandinista por convicción, creí en la revolución como un camino hacia un cambio para la dignidad y la igualdad para los más pobres. Pero nada de eso existió nunca”, confiesa.
Dice que le costó admitir que “siempre fue una falsedad” porque nunca hubo mayores cambios y “solo surgieron nuevas élites de poder que terminaron en una tiranía familiar que concentra todo”.
“Con orgullo defendía al sandinismo y le enseñé a mis hijos a ir a la plaza a recordar la caída de una tiranía, incluso cuando empezaba a darme cuenta de que Daniel Ortega era otro tirano”, admite.
Pero en 2018, tras la masacre de ciudadanos ordenada por la dictadura contra las manifestaciones sociales, Pablo decidió sepultar para siempre su militancia.
“Uno se va dando cuenta cómo los principios que alguna vez nos unieron, fueron sustituidos por el miedo, el silencio y la intolerancia. Me costó aceptar que el proyecto por el que tantos luchamos había tomado un rumbo equivocado”, insiste.
Para Pablo, la convocatoria de 2026 es solo una “triste evidencia de la soledad de los tiranos” Ortega y Murillo. “Ellos saben que no tienen gente, que son una minoría, que se mantienen por las armas y tienen miedo de que los municipios se levanten, todo es parte de su paranoia”, dice el excombatiente que hoy se considera un exsandinista.
Relata que el propio 19 de julio están obligándolos a participar en actos en los que deben “acarrrear” a por lo menos dos familiares.
El 19 de julio, afirma, “ya no representa una celebración, sino una invitación a reflexionar sobre lo que pudo haber sido y no fue”.
“Pienso en quienes entregaron su vida creyendo en una Nicaragua más libre, más democrática y más justa. Ellos han sido los principales traicionados. También pienso en las nuevas generaciones, que merecen otro país”, reflexiona.
Lludely Aburto, integrante de la Articulación de Movimientos Sociales, afirma que Nicaragua volvió a caer bajo “otra dictadura asesina”
Hay “sentimientos encontrados” cuando Lludely Aburto, integrante de la Articulación de Movimientos Sociales, piensa en el 19 de julio. A ella se le vienen a la mente “los recuerdos de una revolución que esperábamos significara cambios de vida para la población nicaragüense y la caída de una dictadura asesina y oprobiosa”. Pero ahora, piensa en que Nicaragua volvió a caer bajo “otra dictadura asesina”.
“No se consolidó el cambio necesario para que Nicaragua fuera libre y democrática. Así que siento que en lo cotidiano la gente no encontró el valor de lo que significó el 19 de julio, a pesar de la muerte de miles de jóvenes, de muchos desaparecidos”, lamenta.
Para Lludely, en un futuro en Nicaragua sin dictadura deberá haber “un gran debate nacional” alrededor del 19 de julio, en el que ella espera “no haya ganadores y perdedores”.
“Tenemos que recordar que Nicaragua no puede seguir viviendo bajo dictaduras, porque traen dolor, separación, exclusión”, estima.
Lludely opina que el valor de esa fecha “estará en recordar que el caballo de Somoza cayó”, pero seguro habrá una “próxima fecha” cuando caiga la dictadura Ortega-Murillo.
“Ojalá sea para colocar bloques de la base de una nueva sociedad (…) pero creo que el 19 de julio estará ahí siempre, también para recordar a más de 50 000 muertos y el dolor de esas muertes, tanto que la gente ahora no quiso repetir una lucha con armas”, señala.
“También para recordarnos el peligro de a quién dejamos gobernar nuestro país”, agrega Lludely.
Dora María Téllez, historiadora y exguerrillera sandinista, afirma que “necesitamos la construcción de una memoria nacional”
Con el nivel de polarización que hay en Nicaragua, es difícil saber qué significa el 19 de julio para todos los ciudadanos, opina la historiadora y exguerrillera, Dora María Téllez. Pero la realidad es que el régimen Ortega-Murillo “ha vaciado de contenido” esa fecha y hoy “no tiene nada que ver con una fecha en que se derrocó una dictadura y es usada para llenar de elogios a los tiranos”.
“No les interesa una fecha que recuerde a los nicaragüenses que fuimos capaces de derrocar a una dictadura, lo que les importa es el culto a Daniel Ortega y Rosario Murillo”, asegura.
La historiadora señala que la tendencia general con las fechas históricas es “vaciarlas de contenido” porque “no existe una memoria que represente identidad ciudadana”, opina.
Las fechas históricas, siempre están sujetas a revisión, valora. Pero se debería trabajar en “la construcción de una memoria nacional” para que no terminen siendo “un feriado más”.
“Tenemos memoria de partidos y facciones (…) todas las connotaciones y fechas dependen de la perspectiva en que uno se situé en cada momento”, dice.
“Lo esencial es que tuviéramos una memoria histórica, que tuviéramos fechas que celebrar que representen avances democráticos, avance de sectores tradicionalmente excluidos (…) el desafío es construir esa memoria y esa identidad que contribuyan a hacernos avanzar del círculo vicioso en el que hemos estado”, expresa la exguerrillera.
Diana Silva, universitaria graduada en el exilio, miraba el 19 de julio como “un feriado más”, hoy lo ve como sinónimo de duelo y migración
Hasta antes de 2018, para Diana Silva Carballo, una estudiante del último año de Matemática en la UNAN-Managua que tuvo que salir al exilio, el 19 de julio era un día feriado más.
Para ella, ahora todo el mes de julio toma otra connotación. “Es de duelo y de migración”, dice. Recuerda a todos los asesinados durante la Operación Limpieza ordenada por Ortega y Murillo para levantar los tranques durante las protestas en 2018.
Diana comenta que para ella el 19 de julio debería estar vinculado “a la traición de todo el pueblo de Nicaragua que se volcó por una transformación” y que terminó “en una dictadura igual que la de los Somoza”.
Esta joven que tuvo que empezar de cero y actualmente trabaja tras concluir la carrera de Contabilidad, dice que la revolución sandinista nunca más volvió a ser una celebración masiva “sino que hacen microeventos en los municipios”.
“La revolución se la robaron, los Ortega-Murillo se adueñaron de la celebración, así que la gente nunca la sintió como algo nacional sino como una cosa partidaria (…) contrario a las fiestas patrias en que mucha gente sacaba sus banderas de Nicaragua”, opina.
Según Diana, aunque la dictadura de Ortega y Murillo se vaya, el 19 de julio no es una fecha que se debe olvidar “porque fue algo importante para Nicaragua”.
“Creo que se debe rescatar lo positivo, pero darle un resignificado que vendrá acompañado de recordar nuestra historia, para querer cambiarla. Si Daniel Ortega se va, creo que habrá otras fechas más importantes que ojalá signifiquen un verdadero cambio en la cultura política, porque hay mucho por hacer en ese sentido”, estima.
El abogado opositor, Juan Diego Barberena, valora que, una vez que caiga la dictadura Ortega-Murillo, el 19 de julio cobrará su “verdadero significado”
En términos generales, el 19 de julio “no tiene el significado histórico de cambio político que en algún momento derivó, hoy el significado es el de una actividad estrictamente familiar, en un gran símil con la dictadura que se derrocó en 1979”, asegura Juan Diego Barberena, abogado e integrante de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).
“Lo que se celebra es a la familia Ortega-Murillo, y a Daniel Ortega como el máximo dirigente de la revolución, aunque sabemos que eso no es cierto y a Rosario Murillo como sucesora de ese liderazgo”, estima.
Por eso define el 19 de julio como “una gran falta a la verdad histórica” porque se niega y se ha intentado borrar la participación de cientos de nicaragüenses contra la dictadura somocista.
Para el jurista, desde 2018 el desgaste político y la ausencia de la militancia, los ha obligado a recurrir a “chavalos influencers” para fingir respaldo popular. “Han perdido la capacidad de convocatoria, y además la represión, vigilancia y purgas internas han generado inconformidades dentro de los sandinistas”, indica.
Juan Diego valora que una vez que caiga la dictadura Ortega-Murillo, el 19 de julio cobrará su verdadero significado. “Fue el momento en que se derrocó a una dinastía familiar, que fue una gesta de diversos sectores (…) que tuvo la intención de instaurar una nueva realidad”, señala. Sin embargo, admite que también será un recordatorio de un momento histórico “que no pudo cambiar nuestra cultura política” permitiendo la instauración de una nueva tiranía.
El periodista en el exilio, Gerall Chávez, considera que para mucha gente, el 19 de julio“significa la perpetuación del luto y del exilio”
Para el periodista Gerall Chávez, la celebración del 19 de julio “en el contexto de represión” que vive Nicaragua “representa una fecha que recuerda al partido que ha sido considerado una organización terrorista y que ha cometido crímenes de lesa humanidad”.
“El acto es un culto a la personalidad, un evento cerrado en el que solo cabe el círculo cercano y los aliados de Daniel Ortega y Rosario Murillo”, detalla.
Valora que se convirtió en una “fiesta política” en la que no se recuerda la caída de los Somoza, sino más bien en la que Ortega “intenta dar clases de historia tergiversada”.
“Este año mucha gente está interesada en la final del Mundial de Fútbol y la gente no quiere saber nada del 19 de julio, el régimen ha tenido cada vez menos audiencia en sus actos”, estima.
El periodista, que además es cofundador de la plataforma de noticias Nicaragua Actual, destaca que el 19 de julio “significa hoy para mucha gente la perpetuación del luto y del exilio”.
“Es muy anticipado saber qué pasará con la fecha cuando la dictadura Ortega-Murillo haya caído, pero creo que el FSLN tiene muy poca posibilidad de sobrevivir porque es una organización con las manos manchadas de sangre”, expresa.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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