“Nos tienen de hospital en hospital”, relata familia de nica desaparecida en Venezuela tras terremotos
PUBLICIDAD 4D
PUBLICIDAD 5D
La nula respuesta de Nicaragua a la tragedia venezolana revela, según analistas políticos, un “distanciamiento” de las cúpulas orteguistas y chavistas
Maquinaria pesada retira escombros el jueves 9 de julio de 2026 de un edificio destruido por el doble terremoto en Caracas, Venezuela. | Foto: EFE/ Ronald Peña R
Un minuto de silencio en la Asamblea Nacional y expresiones de condolencia en una carta pública han sido todo el “aporte” del régimen de Nicaragua ante los dos terremotos que destrozaron a Venezuela, el 24 de junio de 2026. La apatía orteguista contrasta con la solidaridad de decenas de países y revela —según analistas políticos— una ruptura en la relación entre la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, con el Gobierno chavista de Delcy Rodríguez.
“Les escribimos desde nuestra profunda hermandad, para expresarles nuestros sinceros y permanentes sentimientos de solidaridad”, escribieron Ortega y Murillo en su carta. Pero no enviaron ningún tipo de ayuda humanitaria, a pesar que, entre 2007 y 2018, la familia gobernante se embolsó unos 5058.4 millones de dólares de la cooperación venezolana, de acuerdo con diversas investigaciones periodísticas.
Más de 27 países del mundo —que no son aliados políticos de Venezuela— y organismos internacionales han enviado más de 700 000 toneladas de ayuda humanitaria, más de 30 toneladas de medicamentos, 3000 brigadas de rescate y 140 perros para atender la emergencia causada por los terremotos.
Entre los países de Centramérica, El Salvador movilizó a 300 especialistas en búsqueda y rescate urbano, miembros de la Fuerza Armada, Protección Civil, el Sistema de Emergencias Médicas y la Unidad Canina de Rescate del Ejército. Además, envió cinco toneladas de alimentos.
Costa Rica movilizó una misión de 48 rescatistas y entregó 12 toneladas de ayuda humanitaria. Panamá envió 38.9 toneladas de ayuda humanitaria, que fue entregada a Protección Civil, Cáritas de Venezuela y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Mientras que el gobierno de Guatemala ha dicho que se encuentra coordinando el envío de un grupo de rescatistas.
Estados Unidos, otrora “enemigo” de Venezuela, Estados Unidos ha destinado hasta la fecha más de 386 millones de dólares en ayuda humanitaria para atender a los afectados por los terremotos, según el Departamento de Estado. La ayuda incluye atención médica de emergencia, alimentos, agua potable, saneamiento, refugios temporales, protección y apoyo logístico para los damnificados canalizados a través de organizaciones como Cruz Roja, UNICEF o el Programa Mundial de Alimentos, entre otras.
La nula ayuda orteguista no es por falta de recuros. En tragedias similares, Nicaragua ha enviado a su Unidad Humanitaria y de Rescate (UHR) principalmente a los países de Centroamérica. Además, cuenta con personal capacitado por el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED).
En agosto de 2022, Nicaragua envió un cargamento de alimentos, medicinas y otros enseres a Cuba, otro de sus aliados políticos en la región, para ayudarlos ante una escasez.
En noviembre de 2020, tras el paso de los huracanes Eta e Iota en Centroamérica, Nicaragua envió apoyo humanitario a Honduras. Esta asistencia incluyó el despliegue de helicópteros con brigadas de rescate del Ejército para auxiliar en las inundaciones y evacuar personas atrapadas.
En Venezuela, la cifra de muertos por los terremotos subió el jueves 9 de julio a 3899, mientras que la de heridos se mantuvo en 16 740, según el balance oficial.
De acuerdo con un boletín compartido por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, la cifra de ciudadanos sin vivienda se mantiene en 17 907 y las rescatadas en 6462.
Además, indicó que han sido atendidas por las autoridades 86 794 familias desde el doble terremoto de magnitud 7.2 y 7.5, y que unas 16 892 personas están en los 89 campamentos transitorios habilitados por el Estado venezolano.
Actualmente, hay 856 edificios afectados, entre ellos 190 colapsados.
La indiferencia del régimen nicaragüense ante la tragedia venezolana “no sorprende” al exdiputado y analista político, Eliseo Núñez. Señala que está “acorde con la reacción que ha tenido desde el 3 de enero (de 2026)”, cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en Venezuela y ungió a Rodríguez como presidenta encargada del país.
“El régimen no quiere que se dé una lectura de que la traición es bien compensada”, advierte el analista. “Lo que hizo Delcy, los hermanos Rodríguez, de dejar a Maduro básicamente en manos de los americanos y continuar como si no pasara nada, pudiese ser un efecto contagio hacia Nicaragua”, continúa.
Frente a lo que consideran una “traición”, apunta Núñez, los dictadores nicaragüenses tienen dos maneras de reaccionar: “la primera es la que estamos viendo, ser muy fríos con la relación con Venezuela para no levantar olas, no levantar ningún tipo de discusión alrededor de ese tema. Que no se acuerden de que eso existe”.
La segunda opción, que plantea el analista, es que la familia Ortega-Murillo “mantenga una relación con gente cercana a los chinos, a los rusos y los demás, para mostrar una fortaleza que según ellos no mostró Venezuela”.
La frialdad del régimen nicaragüense es la última muestra del “distanciamiento” con Venezuela, valora el politólogo nicaragüense, José Antonio Peraza. Apunta que, en los últimos meses, Ortega moderó su discurso sobre Venezuela, nacionalizó a los miembros del cuerpo diplomático venezolano acreditado en Managua e hizo una serie de movimientos en su embajada en Caracas.
Ortega y Murillo “básicamente se solidarizaron en la tragedia, pero ahí lo dejaron. No entraron con la perorata que ellos tienen siempre, que los hermanos, que estamos dispuestos a sacrificarnos. Es evidente que hay un distanciamiento y un enfriamiento de estas relaciones”, sentenció el politólogo.
La nacionalización del exembajador de Venezuela, José Francisco Javier Arrué de Pablo y otros venezolanos del cuerpo diplomático, el 23 de abril de 2026, dos meses y medio después de la extracción de Maduro, demuestra “que hay un problema” y que “la permanencia de esas personas en el país será permanente”, remarcó Peraza.
Además, después de la caída de Maduro, el régimen Ortega-Murillo removió a su embajadora en Venezuela, la exalcaldesa de Managua, Daysi Torres, y la trasladó a Cuba. En los meses siguientes intentó llenar el vacío en Caracas, con los nombramientos de Isidro Rivera y Valezka Fiorella López, pero al final, en mayo de 2026, le devolvió el cargo a Torres.
Esos movimientos en el cuerpo diplomático del régimen mostraron “incongruencia”, advierte Peraza. “Ellos no están claros de lo que están haciendo” y “están desesperados por buscar aliados, pero en toda esta búsqueda de aliados se acercan cada día más a China, a Rusia y a Irán, que es el enemigo número uno en este momento de Estados Unidos”, remarca.
Nuñez y Peraza coinciden en que Nicaragua no posee grandes recursos para ayudar a Venezuela en este momento, pero en tragedias similares —al menos— han enviado brigadas de la Defensa Civil. Un gesto “simbólico” que, enfatizan, es mejor que nada.
PUBLICIDAD 3M
Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
PUBLICIDAD 3D