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“Detrás del rosado chicha”: El sobrecosto de los “megahospitales” de la dictadura

Cinco hospitales costaron 112.7 millones de dólares más de lo previsto. El régimen oculta la ineficiencia con inauguraciones apresuradas y propaganda

Mega hospitales en Nicaragua

Cinco "megahospitales" construidos en los últimos años en Nicaragua han dejado un sobrecosto desde el 10% hasta el 74% de su presupuesto original. // Ilustración: CONFIDENCIAL

Redacción Confidencial

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Los hospitales de Nicaragua dejaron de ser edificios blancos para teñirse de “rosado chicha” y rojinegro. Bajo la estética impuesta por Rosario Murillo, la red hospitalaria funciona como extensión del aparato de propaganda del Frente Sandinista. Sin embargo, detrás de las fachadas se esconde una realidad financiera opaca: los “megahospitales” de los últimos años tuvieron sobrecostos de hasta el 74%, marcados también por la ruptura con cooperantes internacionales y la reorientación discrecional de préstamos externos.

Una investigación de CONFIDENCIAL, basada en un análisis de datos y verificación, revela que es falso que Nicaragua tenga la red hospitalaria más grande de Centroamérica. El régimen infló sus cifras de 33 a 79 unidades usando “hospitalitos” y clínicas del Seguro Social, mientras la capacidad real sigue estancada: el país tiene apenas una cama por cada mil habitantes y el promedio de médicos más bajo de la región.

“Megahospitales” costaron 112.7 millones de dólares más

De los 71 hospitales que componen realmente la totalidad de la red hospitalaria pública del país —incluyendo 42 “hospitalitos”—, al menos 48 han tenido remodelaciones o cambios en la infraestructura desde el regreso al poder de Daniel Ortega, en 2007, según verificó CONFIDENCIAL.

El doctor José Antonio Delgado, médico nicaragüense en el exilio y máster en Salud Pública, explica que “lo que hay es una sustitución de hospitales, porque la población es más grande, los centros que estaban ya no dan abasto y obligatoriamente se tenían que construir otros edificios”.

Para esta investigación, CONFIDENCIAL construyó una base de datos propia con todos los hospitales de Nicaragua, el registro de su fundación, su categoría, capacidades instaladas, estado de la infraestructura, remodelaciones y reemplazados o ampliaciones registradas durante las últimas dos décadas.

De esas 48 remodelaciones, se confirmó que 42 corresponden a construcciones menores de hospitales primarios o remodelaciones en hospitales existentes como el Lenín Fonseca, en Managua, o el San Juan de Dios, en Estelí. 

Sin embargo, hay cinco construcciones terminadas que destacan con una inversión total de 494.6 millones de dólares. El problema es que ese monto es de 112.7 millones más de lo originalmente presupuestado. Un sobrecosto de casi el 30%.

Esos “megahospitales” —como les llama la dictadura para sobredimensionar su capacidad—  también se construyeron en más tiempo del esperado e incluso se inauguraron cuando aún no estaban completamente listos para la atención sanitaria.

El Hospital Fernando Vélez Paiz, en Managua

La primera obra fue el Hospital Fernando Vélez Paiz, en Managua. La inversión sirvió para reemplazar el viejo edificio construido en 1944. Setenta años después, en 2014, el antiguo hospital fue demolido por daños irreparables en su  infraestructura a causa del tiempo y los terremotos en la capital.

El hospital fue construido por el consorcio SGHO, compuesto por dos empresas nicaragüenses: Dudley Guerrero y Llansa Ingenieros, y la empresa española Sacyr y la portuguesa Somague.

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Inicialmente, el régimen dijo que el nuevo hospital costaría 76.5 millones de dólares, de los cuales 40 millones serían prestados por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), 20 millones fueron donados por el Fondo para el Desarrollo de la Infraestructura (ORIO), de Holanda, y 13.1 millones serían de una contrapartida nacional.

Sin embargo, cuando el hospital fue inaugurado en enero de 2018, se detalló que el aporte estatal fue de 30 millones, es decir que la partida pública aumentó en casi un 130%, elevando el costo final a 90 millones de dólares.

El Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello, de León

Lo mismo ocurrió con el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (HEODRA), de León. El edificio original era de 1960 y ya estaba obsoleto. Así que en 2014 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo por 85 millones de dólares con el que se construiría y equiparía un nuevo edificio.

Después, la dictadura alegó que el monto no alcanzaba y sumó una partida estatal de 5.5 millones de dólares, para un nuevo costo de 90.5 millones. 

Sin embargo, cuando el hospital fue inaugurado en septiembre de 2025, Rosario Murillo reveló que el costo total fue de 105.8 millones de dólares.

Fuentes sanitarias también confirmaron a CONFIDENCIAL que el hospital fue inaugurado de prisa por “órdenes de arriba”, a pesar que no estaba listo para brindar atención hospitalaria.

Los hospitales de Ocotal y Chinandega

La construcción del Hospital “Héroes de Las Segovias” también fue para reemplazar —y rebautizar— un hospital que ya existía, pero ya había dado su vida útil: el Hospital Departamental Luis Alfonso Moncada, en Ocotal, Nueva Segovia.

El proyecto del reemplazo tenía una inversión inicial de 72 millones de dólares, pero acabó costando 21 millones más.

Igual que con los hospitales anteriores, el sobrecosto se conoció hasta su inauguración, cuando Murillo dio el monto final. 

En Chinandega, el Hospital Departamental Dr. Mauricio Abdalah, también fue un reemplazo de otra infraestructura previa y tuvo un costo final de 107 millones de dólares, con un sobrecosto de 9 millones. 

La propaganda oficialista promociona este hospital como el más grande de Centroamérica, porque tiene 591 camas. Sin embargo, el Hospital Roosevelt de Guatemala tiene el doble de capacidad de internamiento y es más grande.

El Hospital de Bilwi: polémica y el mayor sobrecosto

En Bilwi, ciudad cabecera de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, un “megahospital” que prometía llevar salud pública a una de las zonas más vulnerables de Nicaragua, acabó en un sobrecosto de 45.1 millones de dólares y con la ruptura de relaciones diplomáticas con Países Bajos, uno de los principales cooperantes del sector privado nicaragüense.

La obra, bautizada como Hospital Regional Nuevo Amanecer, se anunció desde 2015, con un costo de 60.9 millones de dólares. De estos, el Estado aportaría 7.8 millones y el resto sería cubierto por un préstamo aprobado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

El hospital prometía brindar atención a más de medio millón de habitantes, con 207 camas censables y tecnología de punta. Entre esta, una cámara hiperbárica, que se usa para salvar a los buzos artesanales que sufren el síndrome de descompresión tras las inmersiones profundas para pescar langostas o el exótico pepino de mar.

La construcción fue inaugurada el 21 de febrero de 2026, once años después de la aprobación del préstamo de 52.9 millones de dólares para empezar su construcción, que estuvo marcada por el fin de las relaciones diplomáticas con Países Bajos.

Hospital Sandino Nuevo Amanecer
Vista aérea del Hospital Sandino Nuevo Amanecer inaugurado en Bilwi, Costa Caribe Norte. Foto: El 19 Digital

La ruptura diplomática con Países Bajos

En mayo de 2017, Países Bajos se sumó como cofinanciador del hospital de Bilwi, tras firmar un acuerdo de donación por 18.4 millones de euros, equivalentes a 20 millones de dólares.

La firma del convenio de cooperación fue calificada por la propaganda como “un día histórico”.

“Construir un hospital en la Costa Caribe después de años de marginación, para nosotros es un gran desafío y una muestra más chiquitita, pero inmensa en valores, para toda esa población de la Costa Caribe Norte que va a tener realmente un hospital”, dijo la entonces ministra de Salud, Sonia Castro.

Pero en 2018, Países Bajos decidió congelar el desembolso de los fondos por un plazo de tres años, debido a la represión estatal contra las protestas de la Rebelión de Abril y las “quejas sobre la obstrucción y la grave demora en el acceso a la atención médica para los manifestantes en Nicaragua”. 

En paralelo a las tensiones diplomáticas, la obra incrementó de costo. En 2019, cuando finalmente se inició la construcción, la dictadura dijo que el costo sería de 82 millones de dólares y no de 60.9 millones, como se proyectó antes.

En 2022, la dictadura no consiguió que Países Bajos “descongelara” el desembolso y en represalia rompió relaciones diplomáticas acusando al país europeo de “injerencista, intervencionista y neocolonialista”.

La ruptura con Países Bajos y varios millones más

“Ese señor (el embajador) vino aquí a decirnos ‘no hay hospital’. Ah, y ellos creen que no vamos a hacer nada… Claro que hicimos y seguimos haciendo el Hospital, con las uñas, pero ahí está el hospital”, dijo Murillo el 4 octubre de 2022.

Ese mismo día, Murillo aseguró que el hospital estaba construyéndose con fondos del Presupuesto General de la República y con el préstamo del BCIE. Pero su costo ya no era de 82 millones de dólares, sino de 99.3 millones. La mandataria no  explicó el sobrecosto, ni cuánto de ese monto saldría de la partida estatal.

El cuarto y último incremento se reveló el 21 de febrero de 2026, cuando Daniel Ortega y Murillo inauguraron el hospital de Bilwi, desde Managua, a través de un acto en el Centro de Convenciones Olof Palme, enlazando imágenes de la Juventud Sandinista desde el centro hospitalario.  

En el acto, Ortega se limitó a decir que esta unidad médica costó más de 100 millones de dólares. Más tarde, ante los medios de propaganda, Murillo detalló que el monto final fue de 106 millones de dólares.

“El pueblo de Nicaragua es más grande que cualquiera de esas miserias humanas —descalificó Murillo—. Y pudimos nosotros, por nuestra cuenta, seguirlo construyendo, paso a paso. Por eso, es un orgullo, es una demostración de la calidad, la capacidad y la fuerza de nuestro pueblo”, celebró.

Sin explicar por qué el hospital de Bilwi costó un 74% más que el monto inicial y cómo se completó su financiamiento, Murillo selló así la opacidad de los sobrecostos millonarios de los “megahospitales”, los mismos que mandó a pintar de rosado chicha y a decorar con la bandera partidaria del Frente Sandinista.

Pero el aumento en obras de concreto y pintura no logra compensar la baja de  los indicadores críticos: Nicaragua sigue sin superar el déficit de una cama por cada mil habitantes y mantiene el personal sanitario más bajo de Centroamérica. Detrás de las cifras oficiales, el acceso efectivo a la salud sigue siendo la gran deuda de un sistema estancado.


El engaño de los hospitales

Este reportaje es parte de la serie especial de CONFIDENCIAL: “El engaño de los hospitales”, una investigación que desmiente la propaganda oficial sobre la red sanitaria de Nicaragua. La serie analiza las mentiras y el costo humano de un sistema que presume tener la red hospitalaria más grande de Centroamérica, mientras oculta un déficit crítico de camas y médicos.


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Redacción Confidencial

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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

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