Logo de Confidencial Digital

PUBLICIDAD 4D

PUBLICIDAD 5D

Cae consumo de turistas en Nicaragua: qué hacen los empresarios para enfrentarlo

Gasto de turistas cayó más de C$8000 millones en 2024 y en 2025 se espera una caída similar. Empresarios cuentan cómo intentan sobrevivir al desplome

Turismo en Nicaragua.

Un grupo de turistas extranjeros visita el mirador de Catarina, en Masaya, al oriente de Nicaragua. | Foto: Tomada de El 19 Digital

Iván Olivares

AA
Share

Los empresarios turísticos de Nicaragua se apoyan entre ellos o tratan de incentivar el turismo interno para mantener sus negocios a flote, ante una caída de más de 8000 millones de córdobas en el consumo de los turistas nacionales o extranjeros en el país.

Un informe del Banco Central de Nicaragua (BCN) revela que el consumo turístico en 2024 fue de 18 707 millones de córdobas. Ese monto es de unos 8244 millones de córdobas menos que los 26 951 millones registrados en 2023. O, en otras palabras, un 30.6% menos en 2024 respecto a 2023.

A la par, los Resultados de la Encuesta de Turismo del Segundo Trimestre de 2025, elaborada por el el Instituto Nacional de Información de Desarrollo, (Inide), detallan la profundidad del problema: ya van seis trimestres consecutivos en que desciende la estadía promedio de los turistas, y cuatro trimestres en que decae el gasto diario per cápita.

Con base en datos del Banco Central, el investigador nicaragüense Manuel Orozco asegura que los ingresos por turismo cayeron de 736 millones de dólares, en 2023, a 514 millones de dólares en 2024. Además, el experto calcula que el descenso seguirá en 2025, que podría cerrar con 500 millones de dólares.

Adelantó que 2026 no será muy distinto, ya que “el turismo disminuirá a nivel mundial” y asegura que “la tendencia en Centroamérica y Nicaragua muestra signos de desaceleración”.

Ante la ausencia de una organización gremial que consolide los datos –tras la cancelación de las cámaras empresariales y las oenegés por parte del Gobierno–, los empresarios turísticos de Nicaragua esbozan algunas razones para explicar la debacle. “Creo que la advertencia del Departamento de Estado de Estados Unidos recomendando ser ‘cuidadoso’ al invertir en Nicaragua, nos ha afectado enormemente”, señala Marcos, un empresario capitalino que ofrece servicios a esa industria.

Para Juan, un empresario hotelero matagalpino, la explicación está relacionada con la conmoción que viven muchos en Estados Unidos por la persecución contra los migrantes indocumentados y la inestabilidad en algunos sectores de la economía de ese país. 

La percepción de inseguridad que proyecta Nicaragua —más allá de lo que dicen los discursos oficiales— también suma puntos a la colección de números rojos que acumulan las contabilidades de las empresas turísticas, sostiene Rosmeri, una empresaria del sector.

Desplome del turismo es generalizado

Rodrigo opera un hotel que tiene al río San Juan como uno de sus principales atractivos turísticos; sin embargo, ya no basta para balancear las cuentas de su negocio. “La situación es terrible”, opina en referencia a la caída de 90% que observa en su negocio durante 2025, y se suma con la de 2024. En su caso, ni siquiera tiene la opción de tratar de vender, siendo que la propiedad está dentro de los 15 kilómetros que incluye la Ley de Fronteras que confiscó de facto a todos los propietarios.

Desde Matagalpa, Juan grafica la gravedad de su situación, al compararla con lo vivido durante la pandemia de covid-19. Señala que la crisis afecta también a otros rubros como restaurantes y negocios comerciales. Estos últimos golpeados por la invasión de tiendas chinas. Ya ni siquiera cuenta con la clientela corporativa, que le permitía cierto respiro, porque “hasta las compañías comerciales están reduciendo su presencia en campo”, refirió.

Andrés, que opera un hotel en el departamento de Granada, corrobora que los malos datos oficiales de 2024 son “correctos”, y que 2025 “la situación pinta más o menos igual”. 

Un grupo de turistas extranjeros entran a unas tiendas de artesanías y otros productos nicaragüenses en el mirador de Catarina, en Masaya. | Foto: Tomada de El 19 Digital

El turismo internacional —que siempre fue relevante para una ciudad y un departamento con tantos atractivos como Granada— pesa cada vez menos en sus cuentas de resultados. “No estamos teniendo reservas anticipadas, sino solo las de último minuto, realizadas por gente que decide viajar de último momento”, explica.

Manuel relata, con frustración, cómo muchas veces la gente llama a su oficina para preguntar precios y detalles de los servicios que presta y, después de recibir la información y dar las gracias, sencillamente no vuelven a llamar. Acostumbrado a atender flujos de hasta centenares de turistas, todavía hace poco se conformaba con atender a grupos e individuos extranjeros, e incluso a familias nicas deseosas de viajar por el país.

Buscar opciones dentro y fuera de Nicaragua

Al verse golpeados por una crisis que no parece que vaya a amainar, los empresarios han ensayado una serie de soluciones que les han procurado diversos grados de satisfacción. En este sentido, quizás el más afortunado sea Eduardo, un touroperador que pudo montarse sobre la ola de nuevas amistades hechas por el régimen. Él cambió sus mercados naturales que eran Estados Unidos, Europa y Canadá, por clientes o grupos que le llegan desde China o Rusia.

Sorprendentemente, también los recibe de países que no son amigos del régimen como Ucrania y Corea del Sur, pero gracias a eso su empresa sigue sobreviviendo.

Si la solución de Eduardo es una excepción, no lo es la alianza de facto que están ejecutando los empresarios de otros sectores y ciudades. Andrés refiere que ha conversado con varios hoteleros para hacer ofertas especiales para el turismo local y “eso es lo que nos ha salvado, hasta ahora”.

Manuel reconoce lo difícil que es implementar esa solución, en una época en que no hay más organizaciones gremiales del sector turístico. “Ahora nos reunimos y nos vemos muy poco. No hemos tenido ningún encuentro donde podamos compartir ideas”, dice, pero eso no le ha impedido compartir en bilateral con algunos colegas, y tratar de emprender juntos.

Hasta este momento, eso se ha materializado en hoteleros que le informan de algunos servicios que piden sus clientes. En esos casos, él organiza alguna actividad, “pero eso no es siempre ni en grandes cantidades”, reconoce.

Recurrir al turismo interno será siempre la “opción B”. La que enseñan en las academias de administración turística, o susurran los colegas en apuros de cualquier época o latitud. La misma que recomienda Rosmeri

“Al ver que el turismo internacional no está llegando, tenemos que hacer crecer el turismo interno”, sugiere la empresaria al pensar en dos cosas. La primera, que el turismo en general, es una salida temporal para el estrés que viven muchos nicaragüenses. La segunda, que aquellos con mayor poder adquisitivo no se atreven a salir del país, “porque tienen miedo de que no los dejen entrar”.

Otras opciones —dado que el turista interno gasta mucho menos que el llegado desde el extranjero— es buscar al turista centroamericano, en especial el costarricense, atraído no solo por las bellezas naturales y culturales de Nicaragua, sino también por sus bajos precios. Pero otros, como Rosmeri, también temen que las noticias de violencia y represión afecten más la imagen del país ante los potenciales visitantes ticos.

PUBLICIDAD 3M


Tu aporte es anónimo y seguro.

Apóyanos para que podamos seguir haciendo periodismo independiente en el exilio. Tu contribución económica garantiza que todas las personas tengan acceso gratuito a nuestras publicaciones.



Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

PUBLICIDAD 3D