Presión militar de EE. UU. en Venezuela: ¿Funcionará para cambiar al régimen?
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A los comerciantes locales no les preocupa la llegada de más tiendas chinas, sino la opacidad y competencia desleal con la que puedan operar.
A partir del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y la República Popular de China en diciembre de 2021, la dictadura de Daniel Ortega ha vendido las relaciones económicas con China como una panacea a los problemas económicos del país.
Con el gigante chino llegaron las promesas de algunos megaproyectos y el régimen otorgó decenas de miles de hectáreas para la explotación minera en manos de empresas chinas, y se firmó un tratado de libre comercio. Pero la dictadura no habla del déficit comercial en las relaciones de ambos países.
Las importaciones provenientes de China pasaron de 574 millones de dólares en 2019, a 1436.3 millones de dólares a finales de 2024. Mientras que las exportaciones hacia China en 2024, fueron de 47.2 millones de dólares. Es decir, apenas representa un 1.1% de las exportaciones totales del país en ese año, según datos del Banco Central de Nicaragua.
Pero lo verdaderamente notorio ha sido la invasión de tiendas chinas, en prácticamente todos los departamentos del país, con el favor del gobierno y la propaganda oficial.
No hay datos oficiales sobre cuántos negocios de estos han abierto en los últimos años.
A los comerciantes nicaragüenses no les preocupa la llegada de más tiendas chinas, sino la opacidad y la competencia desleal con la que puedan operar.
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