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El inspector Dolores Morales, exiliado en Costa Rica, investiga el crimen de un magnate ligado al régimen, en un velero de lujo varado en el Pacífico
Fotoarte con la imagen del escritor Sergio Ramírez y la portada de su libro La maldición de Ramfis. | Foto original: Daniel Mordzinski // Fotoarte: CONFIDENCIAL
El 11 de junio de 2026 llegará a las librerías en la Feria del Libro de Madrid, España, la cuarta novela negra del escritor Sergio Ramírez, La maldición de Ramfis, en la que el inspector Dolores Morales, exiliado en Costa Rica, investiga el asesinato de un magnate vinculado al régimen Ortega Murillo en un velero de lujo, que está varado en aguas del Pacífico costarricense cerca de la frontera con Nicaragua.
El velero Sea Cloud que realiza travesías turísticas para clientes muy ricos, fue el velero Angelita, que perteneció al Generalísimo Rafael Trujillo, el dictador de República Dominicana y después a su hijo Ramfis Trujillo, explica Ramírez en una conversación con CONFIDENCIAL, al describir el escenario en que transcurre la trama de la novela, en la que desfilan la corrupción, el lavado de dinero, y el tráfico de migrantes.
Precedida por El cielo llora por mí (2008), Ya nadie llora por mí (2017) y Tongolele no sabía bailar (2021) censurada por la dictadura Ortega-Murillo y prohibida en las librerías de Nicaragua, en La Maldición de Ramfis, la cuarta novela policiaca del inspector Dolores Morales, alter ego del escritor, nuevamente desfila la historia contemporánea de Nicaragua.
“La vida del inspector Dolores Morales está ligada a la suerte política del país”, dice Ramírez, sobre su personaje que está envejeciendo en las últimas dos décadas. “Si sigue en el exilio, pues algún otro caso se encontrará en el exilio. Si hay un cambio en Nicaragua, volverá a Nicaragua y abrirá de nuevo su oficina de investigaciones. Este es un personaje que está regido por la realidad, como personaje contemporáneo, no se puede escapar de la realidad”, advierte el escritor.
Tu cuarta novela sobre el inspector Morales, está escrita en un español muy nicaragüense y también universal, ¿que simboliza el nombre de tu personaje. Por ejemplo, el detective de la novela negra de Manuel Vázquez Montalbán se llama Pepe Carvalho; el de Leonardo Padura, Mario Conde; el de Paco Ignacio Taibo, Héctor Belascoarán Shayne, son nombres que tienen cierta peculiaridad. Pero el nombre del detective de tus novelas negras, parece más bien una declaración de intenciones, ¿cómo nace ese nombre de Dolores Morales?
El primer sentido que tienen los nombres de los detectives de las novelas es que es un juego, y esto viene desde Chesterton con su detective que era un cura, el padre Brown. En aquel tiempo, 1930, finales de los años 20, un cura que fuera detective era una verdadera novedad, porque los detectives tradicionales están en los cuarteles de policía, tienen un escritorio, son gente que no tiene una distinción particular.
Luego vienen estos detectives norteamericanos inventados en los años 40, que son buenos al trago, neuróticos, mujeriegos, de allí nace luego la figura de James Bond, o el detective Marlowe. Y el mío se trata de un antiguo policía que luego se convierte en detective privado, pero la mayor singularidad que tiene es que va siguiendo a la historia contemporánea, desde la derrota del sandinismo en 1990 a los gobiernos democráticos que hubo después, hasta el regreso de los Ortega al poder. Entonces es un personaje contemporáneo.
Pero se llama “Dolores Morales”
Claro, y eso tiene una resonancia extraña, porque hay gente que no entiende cómo un hombre se puede llamar con nombre de mujer. Y eso es tan común en Nicaragua, yo tenía un tío que se llamaba Mercedes Gutiérrez, y existen, existen Guadalupe, existen Mercedes, existen Dolores. Y yo supongo que porque las madres encomendaban a los niños varones a las vírgenes, la Virgen de la Luz, la Virgen del Pilar. Yo tenía un tío que se llamaba Francisco Luz, de la luz, del pilar, más o menos clásicos.
Ese personaje viene de la lucha guerrillera en la revolución contra Somoza, sandinista, fue policía antidrogas, que luego se convirtió en un investigador privado y terminó expulsado a la frontera de Honduras, y luego en la tercera novela regresa a Nicaragua durante la Rebelión de Abril, y luego de hacer varias investigaciones termina exiliado en Costa Rica. ¿Está inspirado en personajes del mundo de la policía, o es también tu alter ego?
Es un alter ego, realmente, la única diferencia es que yo quedé exiliado en España, al final, y él quedó exiliado en Costa Rica, pero como su vida va creciendo, siempre los libros de esta serie comienzan con una página de Wikipedia donde se cuenta su biografía. Y la biografía va creciendo, en la página de Wikipedia se van resumiendo cada uno de los libros anteriores, donde se cuentan distintas aventuras de distintas partes de su vida hasta llegar a este último exilio cuando ya viudo, emigra, se va a Costa Rica con doña Sofía y vive en el borde fronterizo, en Bahía de Salinas, como seguridad de un hotelito, pero prácticamente como el administrador del hotelito en Puerto Soley.
El escenario de la novela es un crimen a un magnate nicaragüense que ocurre en un velero de lujo que termina varado en esas aguas del Pacífico de Costa Rica, frente a donde está el inspector Morales. ¿De dónde salió ese barco?
Este barco nace de que una mañana, estando en San Juan del Sur, frente al mar, me desperté y encontré fondeado en la bahía un velero. Me llamó mucho la atención, y el nombre de ese velero es el Sea Cloud. Me puse a investigar qué estaba haciendo ese velero allí y me di cuenta que era un velero de lujo que hacía estaciones en distintas partes del Pacífico, a veces en el Caribe, a veces iba a Europa, como los veleros de alta gama, como dicen, para clientes ricos, para pasajeros verdaderamente ricos. Y luego, mi mayor sorpresa fue que el Sea Cloud antes había sido el velero Angelita, que era de la familia Trujillo. Se lo compraron unos millonarios norteamericanos al Generalísimo Trujillo, y Ramfis Trujillo, por eso se llama La Maldición de Ramfis la novela, lo convirtió en un cabaret flotante.
Todas las grandes estrellas de Hollywood, desde Frank Sinatra hasta Dean Martin, a Jerry Lewis, Ava Gardner, Rita Hayworth, pasaron por ese velero, en las grandes francachela que armaban ahí, y cuando matan a Trujillo, Ramfis, que se va del país, saquean el Banco Central, meten los cajones de dinero en la bodega del barco junto con el cadáver de Trujillo y se lo llevan para Europa. Pero a la altura del Atlántico, la marina portuguesa detiene el barco y lo hace devolverse y comienza una errancia del barco anda por distintos puertos, nadie lo deja atracar, hasta que finalmente Trujillo es enterrado en España, en el mismo cementerio donde ahora está enterrado el general Francisco Franco.
No vamos a entrar en los detalles de ese crimen y cómo es descubierto el asesino por el inspector Morales, porque la audiencia tiene el derecho de descubrirlo leyendo la novela. Pero lo que sí se puede decir es que por ese velero y en torno a ese crimen también desfila la historia reciente de Nicaragua, y se habla de otro tipo de crímenes, de lavado de dinero, del tráfico ilegal de migrantes y cosas que están pasando en el día a día en Nicaragua.
Claro, porque el barco en la novela sale de San Juan del Sur, pero no trae pasajeros normales, sino que viene contratado, exclusivamente. Fíjate cuántos millones cuesta. para uso de una familia, de un grupo de empresarios nada más. Y este empresario nicaragüense que está ligado al régimen lo contrata para hacer un tour que, pasando por una isla del Caribe, va a terminar en Venezuela, y esta es la historia que el lector va a a desenmascarar ahí.
Las personas que van en ese velero, los lectores nicaragüenses podrán reconocer que están conectado de alguna manera con eventos de Nicaragua, pero esta es una novela que se leerá en España, en cualquier país de América Latina, ¿Cómo se hace universal esta historia que está basada en hechos muy locales y específicos.
Lo local tiene que ser transformado a universal, contándole a la gente historias que le podrían suceder frente a sus propios ojos o ser comunes a su propio ambiente. ¿Y qué es lo que es común al propio ambiente de alguien que esté en Costa Rica o que esté en Guatemala o en Brasil o en España o en Francia? El lavado de dinero, el tráfico de personas, el negocio de los migrantes. Todo eso está en la agenda del día hoy, de las noticias, y por lo tanto son factores muy comunes que van a formar parte de una trama muy particular a bordo de este velero, que es donde se comete el crimen, que el lector va a ir siguiendo paso a paso en la novela.
Y después que el inspector Dolores Morales descubre quién es el autor de este crimen, cuál es su destino en esta Nicaragua que hoy vivimos, que parece un túnel que no tiene salida, pero que inevitablemente se va a producir un cambio en Nicaragua. ¿Puede el inspector Morales mañana investigar sobre los escombros de la dictadura, crímenes de lesa humanidad?, ¿Qué va a hacer mañana el inspector Morales?
Está ligado a la suerte política del país. Si sigue en el exilio, pues algún otro caso se encontrará en el exilio. Si hay un cambio en Nicaragua, volverá a Nicaragua y abrirá de nuevo su oficina de investigaciones. Este es un personaje que está regido por la realidad, como personaje contemporáneo, no se puede escapar de la realidad.
Algunos de los personajes que lo acompañan son sus memorias, son personas que ya no están en este mundo, pero están con él.
Como Lord Dixon, que siempre lo acompaña. Lord Dixon fue muerto en la primera novela (El cielo llora por mí) en una balacera con sicarios, con traficantes de drogas en Managua. Pero se ha convertido en una especie de voz de la conciencia del inspector Morales, que siempre está hablando al oído. Y le dice cosas a veces muy graciosas, muy agudas, se burla de él, se pelea con él, realmente, a dos personas escucha el inspector Morales, a la voz de Lord Dickson y los consejos de doña Sofía (Smith), que siempre le está ayudando a que ponga los pies sobre la tierra.
Después de terminar de escribir La Maldición de Ramfis, en este momento tenes otro proyecto literario, ¿estás escribiendo otro libro?
Estoy escribiendo otro libro que está programado para salir el año que viene (2027), que son mis memorias de infancia. Este libro se va a llamar Retrato de familia con volcán, que es la historia de mi familia Ramírez, y de mi familia Mercado, que era una familia muy numerosa. Y se llama Retrato con volcán porque en mi pueblo (Masatepe), desde cualquier calle se divisa el volcán Santiago, es una sombra tutelar sobre el pueblo.
Lo que yo recuerdo, todavía con más estremecimiento de mi infancia, es en la oscuridad de la madrugada, en la medianoche, escuchar los retumbos de ese volcán como cañonazos lejanos, y al amanecer ver el volcán como que no había pasado nada, siempre con su fumarola eterna. Esa sombra del volcán, que me ha acompañado siempre, es la que marca el libro. Voy a contar mi infancia con las historias cruzadas de mis abuelos, de mis bisabuelos, de mis tíos, hasta que me voy a estudiar a la Universidad de León. Y el siguiente libro que escribiría es sobre mis años cuando llegué a León a estudiar a la universidad. Tengo ese proyecto todavía, pero el libro (Retrato de familia con volcán) ya está cocinándose, ha avanzado mucho, y estoy haciendo la tercera revisión, y es lo que saldrá el año que viene.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.
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