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Manuel Orozco: Minería y Zonas Francas en la mira de EE. UU.

Crisis nacional y deterioro de relación con EE. UU. alienta nueva ola migratoria: 250 000 nicaragüenses saldrán este año

Crisis nacional y deterioro de relación con EE. UU. alienta nueva ola migratoria: 250 000 nicaragüenses saldrán este año

Carlos F. Chamorro

25 de julio 2022

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El deterioro de las relaciones entre la dictadura Ortega Murillo y Estados Unidos, el principal socio comercial de Nicaragua, está provocando una nueva ola migratoria entre los nicaragüenses que no ven una solución política a la crisis nacional y "no tienen un futuro en el país”, considera el politólogo Manuel Orozco, investigador del Diálogo Interamericano. 

 “Este año son 250 000 los que van a salir del país, ya van casi cerca de 100 000, solamente a Estados Unidos,  y más de 40 000 a Costa Rica,  más otros 10 000 que han estado yéndose a España. Estamos a mitad de año,  la tendencia es bestial. Están gobernando un lugar fantasma”, afirma el experto en migración, remesas familiares y desarrollo.


Orozco considera que aunque la suspensión de la cuota de exportación de azúcar “no tiene un gran impacto económico”, es una señal de que Estados Unidos podría adoptar operaciones “quirúrgicas” dirigidas a sectores como la minería y las empresas de zonas francas. 

En una entrevista con Esta Semana y CONFIDENCIAL, el politólogo analizó el silencio del sector privado empresarial, las fisuras internas del régimen, y la estrategia del movimiento prodemocracia en el exilio.    

El 19 de Julio Daniel Ortega rechazó de forma tajante un posible diálogo con Estados Unidos.  ¿Cómo  se interpreta en Washington este rechazo,  si hace tres meses Ortega estaba buscando un acercamiento con la Administración Biden? 

Realmente él no pudo haber sido más claro con eso de -- ponerse la soga al cuello--, y básicamente refleja una debilidad del régimen de no tener ninguna otra forma de cómo vincularse con la comunidad internacional.  

Hay tres fuentes de esa debilidad,  la primera,  es que lo que ellos quisieran negociar o sacar ventaja con la comunidad internacional no lo pueden obtener,  que es una amnistía ante la impunidad, incluyendo la eliminación de las sanciones a más de 60 personas que han sido sancionadas. 

La  segunda es que no hay consenso.  Hay  una división al interior del círculo de poder sobre cuál es la relación que debe existir con Estados Unidos, unos quieren que haya algún tipo de acercamiento, otros no quieren ningún tipo de acercamiento; entonces, esa contradicción lo que hace es ponerle un alto en este momento a cualquier tipo de acercamiento a Estados Unidos. 

Y, el tercer elemento, es que el régimen tiene herramientas de represión a mano: el monopolio de la fuerza, la criminalización de la democracia, fundamentalmente, y el populismo económico, y ninguno de esos tres elementos están sustentados con el consenso o con el espíritu de cooperación y negociación, entonces estas herramientas represivas tienen una vida corta, eventualmente se van a agotar y no van a tener con qué sostenerse. 

La nueva ola migratoria

Cuando Ortega dice, --no hay diálogo con Estados Unidos--,  para mucha gente en Nicaragua eso se lee como no hay salida política, no hay futuro. ¿Tiene esto algún impacto en la ola migratoria que se está viviendo en el país?

Claro que sí.  Si vos ves las encuestas,  hay una correlación estadística muy fuerte entre la intención a migrar y la interpretación de la situación política del país, no solamente es un tema económico.  La primera ola migratoria que se produce a principios de 2021 refleja un sentimiento de frustración frente a la posibilidad de un fraude; la segunda ola migratoria que ocurre, más o menos, alrededor de noviembre de 2021,  y dura prácticamente a febrero del 22,  refleja  la constatación de que la impunidad no es positiva para ellos.  

En las encuestas,  la mayoría de los nicaragüenses dicen que ellos no ven futuro en este país.  Entonces sí,  el mensaje -no diálogo- significa para ellos que aquí no hay una opción de vida.  Este año son 250 000 nicaragüenses, por lo menos,  los que van a salir del país, ya van casi cerca de 100 000, solamente a Estados Unidos,  y más de 40 000 a Costa Rica,  más otros 10 000 que han estado yéndose a España. Estamos a mitad de año,  la tendencia es bestial. Están gobernando un lugar fantasma. 

Estados Unidos dice que estaría dispuesto a dialogar con Ortega,  pero que el régimen tiene que cambiar su comportamiento.  Pero,  si Ortega ha acumulado todo el poder para imponer un régimen totalitario, ¿ qué lo haría modificar ese rumbo?, ¿por qué va a cambiar Ortega?

 Nicaragua está gobernada por dos presidentes,  Rosario Murillo y Daniel Ortega,  y no necesariamente hay un consenso entre ellos de cuál es la forma de cómo dirigir el país. 

La forma de llegar a sentarlos a ellos en la mesa (de negociación) es mediante una señalización de dos cosas:  una,  es que su control del poder va a tener un efecto directo en el corto plazo sobre la vida económica y social de sus hijos, que son sus herederos.  Estos quieren construir una dinastía que no va a tener mucha duración, menor duración que la de los Somoza,  y eso va a tener un efecto sobre el futuro de estas personas. 

En segundo lugar, la comunidad internacional ya tiene claro que el uso de la violencia, el efecto, la saña contra los presos políticos viene directamente de Rosario Murillo.  Y  ahora lo que hay es una mayor precisión quirúrgica de cómo presionar a los bandos medios que están alrededor de Rosario Murillo: en la Policía, el sistema penitenciario,  el sistema judicial para,  precisamente, mostrar que ya no hay tolerancia para este tipo de actividades. 

Entonces por mucho que quieran radicalizar la impunidad y el autoritarismo, esto tiene corta duración, y eso va a tener un efecto sobre una presión mayor hacia sentarse a negociar. 

Esta semana Estados Unidos suspendió la cuota de exportaciones de azúcar a Nicaragua a precios preferenciales que equivalen a unos 7 millones de dólares para el año 2023. ¿Esto es un mensaje a Ortega o a los empresarios?

 Es un mensaje a los dos, es una muestra de que Estados Unidos tiene el control del poder económico sobre Nicaragua,  y que en este tipo de cosas se pueden ir apretando las tuercas poco a poco para poner las cosas en claro sobre la importancia de los cambios políticos en el país.  

El azúcar realmente no es una cuestión de impacto económico, los impactos económicos van a darse más adelante sobre la rentabilidad del régimen en otros aspectos que están vinculados, por ejemplo, en la minería, que benefician más directamente al régimen,  e incluso en algunas empresas de la Zona Franca, que están bajo el control de los sindicatos sandinistas. Entonces, esta es una señalización muy clara de que con Cafta no se juega.  

El politólogo nicaragüense, Manuel Orozco, de Diálogo Interamericano. Foto/ Elmer Rivas

El sector privado empresarial: ¿un rol cívico?

El sector privado está sometido a una extorsión permanente,  económica y también política,  hay varios presos del sector privado. ¿Puede ejercer algún contrapeso o jugar algún rol cívico frente al régimen de Ortega? 

En Nicaragua hay tres grupos dentro del sector privado: la microempresa, predominantemente informal, que es el 80 por ciento del empresariado;  la mediana y pequeña empresa, que tiene menos de 50 empleados en el país, pero que contribuye por lo menos a un 20 o 30 por ciento del ingreso nacional del país;  y el llamado gran capital, que tiene un poder económico muy fuerte,  son treinta grandes empresarios, cinco de ellos están en control de la banca,  de otros sectores económicos,  y de alguna manera ellos han tratado de mantener un tipo de rol cívico en Nicaragua mediante la denuncia de la extorsión. 

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El gran capital fue el que llevó a la oposición nicaragüense a sentarse a negociar con el régimen de Daniel Ortega en 2019; y en este momento el rol de ellos de mantener un vínculo,  un diálogo con los diferentes sectores empresariales, pero también con otros grupos cívicos nicaragüenses; y los grupos cívicos nicaragüenses, están conscientes que no paga demonizar a estos empresarios, pero que también pagará la intolerancia de aceptar más extorsiones. 

Los grupos cívicos están conscientes que los empresarios están siendo afectados sustancialmente,  y eso, pues, de alguna manera los va a ir posicionando de una forma que ellos no están dispuestos a sentarse a aceptar cualquier tipo de arreglos con el sandinismo.  Y  el sandinismo, por otro lado,  no tiene interés, en este momento, de trabajar con este sector. 

Pero,  lo único que se conoce, en este momento, es un silencio total de parte del sector privado, de los grandes capitales, de los gremios, frente a esta situación de extorsión que se vive cotidianamente, o incluso la permanencia de los propios empresarios presos políticos. 

Es un silencio parecido al silencio de los nicaragüenses frente al nivel de la cultura del miedo que prevalece en el país.  El  19 de julio es un gran ejemplo de que la gente no salió a la calle, no quiso hablar,  ellos votaron con su silencio su protesta contra el régimen;  y los empresarios también están protestando la extorsión, pero saben que si la hacen pública los van a meter a la cárcel.  Hay una mafia económica muy fuerte ahora que los está controlando, entonces,  ellos lo que están haciendo es filtrando información y conocimiento del nivel o magnitud de la extorsión por la que están siendo sometidos. 

Los  grandes empresarios tienen las puertas cerradas,  ellos no tienen acceso al régimen. No es un silencio voluntario, sino que es forzado.  El  tema es cómo vos podés estratégicamente trabajar, dentro de tu posicionamiento, como gran capital, para dar señales también de vinculación con ciertos sectores cívicos importantes nicaragüenses que sí quieren resolver esto por la vida pacífica. Yo creo que sí falta bastante comunicación necesaria que algunos empresarios no la quieren tener, en parte se sienten frustrados porque vieron que la Coalición Nacional fue un desastre, pero también porque necesitan más motivación, la motivación tiene que venir desde adentro.   

Es  muy importante que los grandes empresarios asuman un rol cívico mucho más preponderante, o por lo menos visible, frente a ciertos sectores, no  es que van a salir a la calle a protestar,  pero también que ellos hagan saber que su corazón está con Nicaragua. 

Después del azúcar: minería y zonas francas

Si el deterioro de la relación entre la dictadura y el Gobierno de Estados Unidos deja claro de que Estados Unidos dice --no puedo seguir otorgándole a Nicaragua una relación económica preferencial--, como en el caso del azúcar. ¿Qué viene después de la suspensión de la cuota de azúcar?

Yo creo que vienen varias cosas: una tiene que ver con el tema minero,  otras con la Zona Franca.  Al  fin y al cabo,  más del 50% de las exportaciones de Nicaragua hacia Estados Unidos vienen de las ciento y resto empresas de la Zona Franca, muchas son empresas extranjeras americanas que están recibiendo mensajes, desde el Gobierno de Estados Unidos, de que no produce mantener una relación en el país, si el país opera de manera impune.  

Entonces,  yo creo que van a venir elementos quirúrgicos, por ejemplo,  de hacer un rendimiento de cuentas sobre cómo Nicaragua está violando el acuerdo laboral de Cafta;  sobre cómo, por ejemplo, todas las concesiones mineras están en violación del acuerdo de medioambiente y de derechos indígenas en el país;  y también otros sectores importantes que han participado en la exportación hacia Estados Unidos,  como el café y la carne,  entre otros.

 El movimiento pro democracia en el exilio

La dictadura hoy ejerce su mayor cuota de poder político y de control total en el país, con el menor el menor nivel de respaldo político histórico,  ¿Es sostenible esta situación? ¿Qué alternativas tiene la oposición en el exilio para cambiar el balance de fuerzas políticas e incidir en esta situación?

Desde la perspectiva del régimen, ellos quieren mantener un crecimiento económico mínimo que les permita una sostenibilidad económica en el largo plazo. 

Desafortunadamente, Nicaragua es un país pobre que se puede mantener con bajos recursos, y la migración ha tenido un efecto positivo sobre el sostenimiento del régimen, porque las remesas representan prácticamente el 20 por ciento del PIB, y más del 15 por ciento del ingreso de impuestos del Estado, entonces, ellos han reprimido a la gente para que se vayan del país y le envíen dinero a sus familiares.  Esta situación no es sostenible en términos de generación de riqueza. 

El  movimiento cívico nicaragüense lo que tiene claro es que tienen que desarrollar diferentes campañas simultáneas de fortalecimiento de la autoestima del nicaragüense, empezando por la forma en cómo se está enviando la remesa, así como también en la lucha contra la censura y la desinformación. 

Los nicaragüenses no saben la magnitud de corrupción que existe en Nicaragua, no conocen el detalle de cómo la familia de Daniel Ortega y Rosario Murillo le han estado robando al país,  y yo creo que el movimiento cívico se está organizando, se está consolidando, está creando estrategias de comunicación para los nicaragüenses,  que sepan que no están solos,  y eso va a tener un efecto también de balance de poder que existe en el país,  porque la disidencia al interior del régimen sigue creciendo,  no solamente en términos del número de personas que no están dispuestas a seguir apoyando al régimen,  pero también de algunos que están dispuestos ya a restarle apoyo a Rosario Murillo. Ese es el punto medular. 

Rosario Murillo es la persona que quiere hacer tierra arrasada, no es borrón y cuenta nueva, sino tierra arrasada en el país, y los nicaragüenses, los sandinistas mismos,  no están dispuestos a pagar ese precio. Entonces  muchos se han exilado, están yéndose hasta Estados Unidos, y muchos están dispuestos a ofrecer información para debilitar a la señora. 

 

Sin embargo, el estado policial se mantiene intacto. ¿Cómo puede, desde el exilio,  la oposición recuperar espacios de libertades en el país?  ¿Hay  alguna expectativa,  de encontrar una salida para la liberación de los presos, y el estado policial?

 El  gran peso del cambio en la correlación de fuerzas, recae sobre el rol de la comunidad internacional, y esta es la posición de varios países de aumentar su presión hacia el régimen; también quieren ver una contraparte nicaragüense que le dé la cara al movimiento cívico,  y eso es lo que se está trabajando en este momento. 

En el corto plazo no hay perspectivas de un cambio en términos de la reducción del estado policial ni de la liberación de los presos políticos,  porque el régimen está dispuesto a mantener esta situación de impunidad en los próximos 18 meses,  y esa situación los hace poner todos sus esfuerzos, económicos y políticos, en función de eso.  Entonces,  eso es de corto plazo, sí, pero es muy doloroso,  para los presos políticos. 

La  campaña que se realizó recientemente mostrando el deterioro de los presos políticos tuvo un efecto sobre permitir estas visitas;  pero,  la tortura por la que están pasando, el trato inhumano e injusto de tener personas en la cárcel,  sigue siendo una cuestión de crítica internacional, que va a seguir creciendo. 

 

La  comunidad internacional se propone ejercer más presión en contra de la dictadura Ortega  Murillo, pero los presidentes centroamericanos, por ejemplo,  están discutiendo la elección del candidato del régimen a la Secretaría General del SICA. ¿Le permitiría esto una suerte de normalización de la dictadura en la región?. 

En Centroamérica,  no tenés buenos demócratas abogando por la democracia en la región; por otro lado, algunos miembros del SICA no están dispuestos a apoyar la candidatura que presentó Nicaragua frente al SICA. Entonces lo que estás viendo son diferentes maniobras.  

¿Por  qué es que Nicaragua manda a su operador principal (Valdrack Jaentschke) ,  a Costa Rica?  Porque  quieren ver como este señor trata de influir sobre el Gobierno costarricense.  

En realidad,  Costa Rica no está dispuesta a darle su apoyo a la selección del candidato nicaragüense, tampoco lo están otros países como son Panamá y República Dominicana,  entonces esto se va a quedar en un punto muerto;  y si el SICA quiere reformarse,  tiene que empezar por el tema de Nicaragua. Los presidentes tienen la situación un poco complicada;  pero la realidad es que hay que empezar por algún lado,  y ellos tienen que asumir el riesgo con el caso de Nicaragua. 


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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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