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30 años acompañando la verdad y desafiando al poder

Hay proyectos que el autoritarismo no logra destruir, solo los obliga a transformarse

Portada de a edición 40 de la revista CONFIDENCIAL en abril de 1997

"El diálogo secreto", una crónica del primer encuentro entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, que condujo al pacto entre ambos, publicada en la edición 40 de la revista CONFIDENCIAL, publicada en abril de 1997. // Mockup: CONFIDENCIAL

Mónica Baltodano

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Cuando Carlos Fernando Chamorro y un grupo de periodistas fundaron CONFIDENCIAL, en julio de 1996, nuestras posiciones políticas no coincidían. Veníamos de una profunda fractura dentro del FSLN. El Congreso de 1994 había dejado abiertas heridas difíciles de cerrar.

Por esos mismos días, Carlos Fernando era destituido de la dirección de Barricada. La intervención del periódico fue atropellada, humillante, una demostración temprana de cómo el poder podía intentar doblegar al periodismo cuando este dejaba de servirle. Eran tiempos de confrontación.

Sin embargo, cuando CONFIDENCIAL apareció dos años después, se convirtió casi de inmediato en una lectura imprescindible. Cada semana llegaba a nuestras manos con ese formato sobrio y cercano que invitaba a detenerse. No era únicamente un periódico; era un espacio para pensar. Nos ofrecía algo cada vez más escaso: contexto, investigación y reflexión.

Desde sus primeros números quedó claro que aquel proyecto periodístico había nacido con una vocación poco común: ir más allá del titular, escarbar detrás de los hechos, seguir el rastro del poder y ofrecer a la ciudadanía las herramientas para comprender, cuestionar y formar su propio juicio.

Con el paso de los años, CONFIDENCIAL, y más tarde Esta Semana y Esta Noche, se convirtieron en una memoria viva de Nicaragua. Allí fuimos siguiendo no solo el curso de los acontecimientos, sino también las señales que muchos preferían ignorar. Sus investigaciones iluminaron el pacto Ortega-Alemán, el obsceno reparto de las instituciones del Estado, la corrupción creciente que fue desmantelando la frágil institucionalidad democrática y abonando el terreno para la dictadura que hoy oprime al país.

Mucho antes de que el autoritarismo mostrara toda su crudeza, CONFIDENCIAL ya documentaba la concentración del poder en manos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el deterioro de las instituciones, la corrupción del sistema electoral que hizo posibles fraudes cada vez más descarados y las complicidades que permitieron el avance de un proyecto autoritario.

También abrió espacios para investigar aquello que con frecuencia quedaba fuera de los grandes titulares: los conflictos sociales, la destrucción de Bosawás, el despojo de los territorios indígenas, la amenaza que representaba la concesión otorgada a Wang Jing sobre el Gran Lago de Nicaragua. Comprendió que la democracia también se defiende protegiendo el territorio, los bienes comunes y los derechos de las comunidades.

Antes incluso de la Rebelión de abril de 2018, CONFIDENCIAL ya denunciaba la violencia del régimen, la actuación de los grupos paramilitares y las responsabilidades del Ejército. Por cumplir con el deber de informar sufrió la persecución de la dictadura: el allanamiento y la confiscación ilegal de sus instalaciones en 2018 y nuevamente en 2021, el exilio forzado de su equipo periodístico y la desnacionalización y confiscación de los bienes personales de Carlos Fernando Chamorro.

Pero hay proyectos que el autoritarismo no logra destruir. Solo los obliga a transformarse.

Desde el exilio, CONFIDENCIAL volvió a levantarse. Cambió el papel por las pantallas, pero no renunció a su esencia. Continuó investigando, entrevistando, contrastando fuentes, abriendo espacio para el debate y manteniendo vivo un periodismo que se niega a aceptar que la mentira pueda convertirse en verdad por decreto.

En tiempos en que la propaganda pretende sustituir a los hechos, CONFIDENCIAL representa una forma de resistencia cívica. No resiste con consignas, sino con periodismo. Con documentos, testimonios, investigación rigurosa y compromiso ético. En medio del ruido de las redes sociales y de la manipulación sistemática, sigue ofreciendo algo profundamente transformador: información verificada, pensamiento crítico y confianza.

Quizá dentro de algunos años las nuevas generaciones no recuerden cuántas veces CONFIDENCIAL fue allanado, confiscado o perseguido. Lo que sí recordarán es que, cuando Nicaragua atravesó una de las noches más oscuras de su historia, hubo periodistas que decidieron no apagar la luz.

A Carlos Fernando Chamorro y a todo el equipo de CONFIDENCIAL, gracias por estos treinta años de dignidad. Porque el buen periodismo no solo informa: preserva la memoria, protege la verdad y mantiene viva la esperanza de que ningún país está condenado para siempre a vivir en la oscuridad.


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Mónica Baltodano

Mónica Baltodano

Guerrillera, revolucionaria y política nicaragüense. Participó en la insurrección contra la dictadura somocista. Exdiputada de la Asamblea Nacional. Fundó el disidente Movimiento por el Rescate del Sandinismo. Tiene una licenciatura en Ciencias Sociales y una maestría en Derecho Municipal de la Universidad de Barcelona, España. Es autora de la serie "Memorias de la Lucha Sandinista".

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