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Bukele, “el rey desnudo” se reelegirá (otra vez) en 2027, bendecido por Trump

Óscar Martínez: “Bukele es un dictador con altísima popularidad, pero en El Salvador cualquiera puede caer en desgracia”

Nayib Bukele, presidente de El Salvador.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habla durante un acto en Antiguo Cuscatlán, el 19 de marzo de 2025. // Foto | EFE/Rodrigo Sura/Archivo

Carlos F. Chamorro

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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, inscribió su precandidatura para buscar un tercer mandato consecutivo en las elecciones generales de 2027, gracias a una reforma constitucional que establece la “reelección indefinida”, aprobada en 2025 por la aplanadora política de su partido Nuevas Ideas, que controla la Asamblea Legislativa, el Órgano Judicial, y el Tribunal Supremo Electoral.

Esta sería la segunda reelección consecutiva de Bukele en el poder, después que en 2024 se reeligió de forma inconstitucional, violando al menos cuatro prohibiciones expresas establecidas por la constitución.

Irónicamente, con la reforma de 2025, el período electoral de Bukele se amplió a seis años hasta 2029, pero ahora se autorecortará su mandato para reelegirse en 2027. El periodista Óscar Martínez, autor del libro “Bukele, el rey desnudo”, tiene una interpretación sobre esta operación, aparentemente “contra natura”. “Alguien diría, ¿por qué el señor que quiere quedarse en el poder se está restando un año?” pregunta Martínez,  “bueno, porque Trump se va en el 2028, y Bukele quiere ir a elecciones en 2027 con Trump en el poder, él quiere dejar ordenado el país antes de que Trump se vaya, porque ya experimentó la inclemencia de todas aquellas denuncias y sanciones del inicio del Gobierno de Biden”.

En una entrevista en el programa Esta Semana, realizada durante el festival literario Centroamérica Cuenta en mayo de 2026 en Panamá, Martínez, Jefe de Redacción de El Faro, exiliado desde hace un año, analizó el ejercicio del poder de la “dictadura” de Bukele, que tiene algunas similitudes, pero también grandes diferencias con el régimen Ortega-Murillo en Nicaragua. Por ejemplo, “le ha copiado algunas cosas como la Ley de Agentes Extranjeros, que es muy efectiva, es una ley que es un cuerpo de ilegalidades para echar a la gente, pero a diferencia de Ortega, Bukele es popular, la gente lo quiere, Bukele no tiene que llenar la plaza con nadie, convoca, y la gente llega”, afirma Martínez.

En 2019 Nayib Bukele ganó de manera aplastante una elección democrática, y en 2024 se reeligió, violando todas las prohibiciones establecidas en la Constitución salvadoreña. ¿En qué momento Bukele se convierte en un dictador?

La postura editorial de El Faro fue que lo hizo cuando asume el poder después de haber competido en 2024, algo que no ocurría desde el general Maximiliano Hernández Martínez en los años 30, violando 4 artículos de la Constitución que son concretos, específicos, literales. Es imposible leerlos de otra forma como los había leído la Sala de lo Constitucional que le impuso, para poder hacer ese truco. El solo hecho de haber competido en las elecciones de 2024 ya lo convertía, violando esas normas, en un dictador. Si no tienes arriba la Constitución de la República, ¿qué queda? Es decir, si ya ni siquiera respetas esas normas, ¿qué te controla más allá de tus impulsos?

Además de esa violación a la Constitución, Bukele concentra y controla de manera absoluta todos los poderes del Estado, pero sigue teniendo un gran respaldo político y una altísima popularidad. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción?

Bukele logró sacar bastante lucro del hartazgo de la población de los otros dos partidos, de los partidos de la posguerra (FMLN y ARENA). Cuando Bukele llega en 2019 a la candidatura presidencial, el FMLN ya había completado su ciclo. Puso a un outsider en 2009, Mauricio Funes que fracasó, y (tras ser acusado por la Fiscalía) después dejó el país. Después de eso el FMLN recula y dice –vamos a poner un comandante, a Salvador Sánchez Cerén, uno de los comandantes históricos de la guerra, y Sánchez Cerén nos hizo pasar por el año más homicida de la historia de El Salvador, 106 homicidios por cada 100 000 habitantes en 2015. Entonces cuando ese ciclo se cierra y Bukele aprovecha eso, le da mucha gasolina, venderse como un outsider, crear lemas como “los mismos de siempre”, que es como se refiere a ellos, aunque la mitad de su gabinete ha trabajado para ese Gobierno.

Pero hay otro elemento que hay que poner sobre la mesa, como lo decía Martín Caparrós en una columna donde le llamaba la “eficracia”, Bukele consiguió una cosa que el pueblo le sigue agradeciendo, consiguió desarticular a las pandillas, eso es lo principal. Luego puedes preguntarte a qué costo, pero acabó con un mal que parecía imposible de acabar, y eso la gente lo sigue votando. no solo acabó con eso, las desarticuló, sino que ha convencido a la población de que si él sale del poder las cosas van a volver a ser como antes. Es decir, ha caricaturizado eso de que –si yo salgo del poder van a liberar a todos los pandilleros capturados.

¿La gente hoy en El Salvador vive mejor?. ¿Al recuperar la seguridad ciudadana ha cambiado la vida, ha mejorado de alguna manera la condición socioeconómica de la población?.

No hay ningún indicio, nosotros hicimos un especial en El Faro que se llamaba “El Salvador con hambre”. Es un tema de subsistencia, es decir, la gente se está comiendo las flores, la flor nacional de El Salvador se come, más de 300 000 personas que han caído de la línea de la pobreza, y El Salvador es mucho más costoso que antes, el salario mínimo no alcanza para la canasta básica, todas las estadísticas hablan de eso.

Hay una bonanza aparente que es la que tienen cierta burbuja que ha creado el bukelismo, el centro histórico de San Salvador, que para turistas y zonas como Surf City, por ejemplo. Bukele continúa siendo profundamente popular, en muchos sectores las personas que antes tenían a las pandillas encima han visto una mejora en sus vidas. Gente que puede sacar una parrilla y vender pastelitos en el pasaje de la colonia Las Margaritas en Soyapango, que otrora fue dominado por la Mara Salvatrucha 13.

La pregunta es cuándo te va a tocar la ruleta rusa de la desgracia. Porque las madres y los padres de muchachos capturados que eran inocentes en el régimen de excepción y que se están pudriendo o ya murieron y salieron cadáveres de las cárceles, no estarán pensando en que no hay pandilleros afuera, estarán pensando en que les mataron al hijo. Y eso le ha ocurrido a un montón de gente. Uno de cada 50 salvadoreños está preso, según las cifras oficiales que dicen que han capturado 97 000 personas. El problema es que esa mejora conlleva una espada de Damocles, no sabes cuándo va a descender sobre vos.

Los casos están comprobados, en el Espíritu Santo, donde nunca hubo pandillas, se llevaron a 22 muchachos, uno acaba de morir por las secuelas que tuvo después de salir de la cárcel. No eran pandilleros, eran lancheros, eran vendedores de fruta, eran campesinos, y así un montón de gente.

Entonces mucha gente, que la espada no ha descendido sobre ellos, están muy contentos con esa desaparición.

En tu libro hablas del ejercicio de la crueldad por parte de Bukele en el poder, y también de su corrupción y la corrupción de su familia. Y lo describís como un “rey desnudo”, pero ¿los salvadoreños lo ven como un rey desnudo o lo siguen viendo como una especie de Mesías, como un salvador?

Hay muchos salvadoreños que a Bukele lo ven como una herramienta de Dios. Hay una escena memorable cuando Bukele se toma la Asamblea Legislativa antes de mayo de 2021, y se la toma y dice que la va a disolver, pero que primero hablar con Dios. Y se sienta, y en una escena muy dudosa en términos actorales, hace como que llora, se tapa la cara y dice que está hablando con Dios. O sea, el hombre transmitió en un evento nacional consumido por todo el país una idea muy sencilla: –yo le hablo a Dios y Dios me contesta en el momento mismo. Porque él dijo: –ya vengo, voy a hablar con Dios. Entró y se puso a hablar con Dios.

Hace poco, en el Día de la Oración, que es un día que él se ha inventado, llevó a un montón de políticos trumpistas a ese Día de la Oración. Y Bukele describió ampliamente cómo lo que había ocurrido en El Salvador había sido una batalla entre Dios y el diablo. Así lo dijo. Y que evidentemente Dios había ganado porque estaba de su lado, y el diablo, eran las pandillas que habían perdido. y sí, mucha gente lo ve de esa forma, y abrirle los ojos a alguien que confía en un político por fe, es bien difícil.

Lo que el periodismo salvadoreño ha descubierto de corrupción durante la pandemia, y después, y de enriquecimiento familiar con documentos oficiales del Centro Nacional de Registros, es brutal, así como sus pactos con pandillas, pero también que en las cárceles del régimen se está torturando sistemáticamente. Pero hay mucha gente a la que no le hemos podido abrir los ojos.

En El Faro ustedes han documentado los pactos de Bukele con las pandillas, incluso los de gobiernos anteriores, y posteriormente la ruptura de ese pacto con los asesinatos que se produjeron, y luego la imposición del estado de excepción. Y hace poco publicaron este documental con PBS que agrega nuevas evidencias en relación con eso. ¿Qué queda de ese pacto o de la relación de Bukele con las pandillas, ahora bajo el Gobierno de Donald Trump?

Al parecer, el juego de deportar a los demás, de que la Fiscalía les retire cargos y los puedan devolver a Bukele, es cada vez más complejo, porque ya hay jueces que han dicho –momento. Y le han pedido al Departamento de Justicia explíqueme qué son “razones geopolíticas”, porque tardamos mucho tiempo en cazar a estos mareros con dinero público. Entonces ahora los queremos devolver, ¿por qué?

Internamente, en El Salvador quedan un montón de preguntas, ¿por qué liberaron a El Crook? El Crook es el pandillero líder fundador de la pandilla que liberan antes de que se rompiera el pacto en noviembre de 2021. El pacto se rompe en marzo de 2022, lo liberan para que controlara las calles, pero lo dejan salir a Guatemala, le entrega un arma según el departamento, según las autoridades estadounidenses, y luego el FBI lo captura en México y él está allá.

¿Él está en Estados Unidos?

Él es la prueba viviente del pacto de Bukele con las pandillas. El Washington Post reveló que él ya estaba colaborando hasta que Marco Rubio le ofreció a Bukele que iba a quitarle ese estatus de colaborador de la justicia para devolvérselo.

Es decir, ¿Bukele está pidiendo que le manden a los mareros que están presos en Estados Unidos para que estos no revelen ante la justicia de Estados Unidos el tipo de arreglos que han tenido con el Gobierno de El Salvador?.


Sí, es correcto, pero va más allá. El hermano de Bukele habló con la oficina de Marco Rubio y les ofreció un descuento por presos que le mandaran al CECOT a cambio de los 9 líderes pandilleros que estaban capturados. Ya devolvieron a uno, a Greñas. Cuando llega el primer vuelo de 200 venezolanos, ahí en medio venía César Humberto López Larios. Y ya intentaron devolver a otro, a Vampiro, solo que los abogados de Vampiro, a quienes yo entrevisté en Nueva York, los abogados de Vampiro fueron mucho más dedicados en la defensa y dijeron: –si yo mando a mi cliente allá, lo matan, porque él tiene una información que ese señor no quiere que se sepa.

El Diablito de Hollywood es el más notable líder del MS desde el año 2000, él está preso en El Salvador. El día que empezó la masacre más grande de salvadoreños que ha ocurrido en toda la posguerra, desde 1992, el sábado 26 de marzo de 2022, la MS asesina 62 salvadoreños, es el día más sangriento de la historia. Estaban protestando por algo que Bukele les había incumplido. El viernes antes de la masacre, al Diablito lo sacan de la cárcel de máxima seguridad, lo corroboramos, y lo llevan al Hospital Bautista, que es un hospital privado famoso por servir como tapadera de las reuniones entre pandilleros y sus grupos.

¿Qué hacía el mayor líder del MS fuera, antes de que empezara la mayor masacre perpetrada por su grupo? ¿Por qué lo había sacado el Estado esa noche? ¿Qué órdenes dio? ¿Fallaron las órdenes que dio? ¿Él ordenó matar? No hemos terminado.

El modelo Bukele y el estilo de liderazgo de Bukele es reverenciado por otros líderes de América Latina, y tiene una influencia considerable en Costa Rica, en Colombia. ¿Qué le dirías a las poblaciones de estos países en relación a ese interés de replicar el modelo de Bukele?

Sé que tiene unas características el encarcelamiento masivo, la acumulación de poder, pero yo me resisto a llamarle “modelo” porque no me parece que sea un arquetipo real. Pongo un ejemplo, Bukele va dando tumbos, de repente decide que el Bitcoin nos va a salvar, pero luego pide un préstamo al Fondo Monetario Internacional, pacta con pandillas durante 8 años, dice que un plan que se llama control territorial, promete un plan más amable de socialización y después decreta un régimen de excepción. Si vos analizás algunas de las medidas de Bukele, componen un cuerpo de decisiones psicóticas. Imposible de comprender.

¿Qué le diría yo a alguien que quiere a Bukele en su país? ¿Ha leído, ha visto lo que han padecido algunas personas? En segundo lugar, entiendan que con esa regla viene un paquete. Si usted quiere aceptar que alguien tenga todo el poder para poder manejar al Ejército y a la Policía de una forma inmediata, y también controlar a los jueces para poder condenar a la gente que usted quiere y meterlos a la cárcel, usted también asuma que pueden llevarse a su hijo cuando les dé la gana. Y en el momento en que le metan preso a un hijo, usted no va a poder presentar un habeas corpus porque la Corte Suprema de Justicia tomada por Bukele no se lo va a resolver. Usted asuma que está a la merced de las decisiones de un señor. Si eso quiere, dele. Yo creo que Latinoamérica ha sido muy elocuente para decirnos qué pasa cuando le damos todo el poder a un hombre. Pero usted quiere intentarlo, hágalo. Reconozca, eso sí, que usted no es demócrata, a usted le gustan los dictadores.

¿Cómo ves la relación entre Bukele y Ortega? Hay algo que ha llamado la atención: el ministro de seguridad de El Salvador constantemente ha estado denunciando operaciones de narcotráfico provenientes de Nicaragua en aguas del Pacífico. Pareciera que hay una atención especial a ese tema de Nicaragua.

Sí, (el ministro de seguridad) Villatoro ha dicho eso en varias ocasiones, pero no han entregado ninguna información que al menos nosotros hayamos podido verificar. Yo creo que son bien diferentes. El Salvador le ha copiado algunas cosas, porque eran pasos muy efectivos,  la Ley de Agentes Extranjeros era muy efectiva, es una ley que es un cuerpo de ilegalidades para echar a la gente.

Entonces algunas cosas eran obvias de copiar, pero hay enormes diferencias en varios términos. Por ejemplo, a diferencia de Ortega, Bukele es popular, la gente lo quiere. Bukele no tiene que llenar la plaza con nadie, convoca, y la gente llega.

Este mes cumplió un año en la cárcel Ruth López, defensora de derechos humanos. ¿Cuántos presos políticos hay en El Salvador?

Hay decenas de presos políticos, nosotros logramos detectar a varias decenas de presos políticos el año pasado. Acaba de salir un informe de organizaciones internacionales y de Cristosal donde hablan de cientos de presos políticos, no estoy diciendo que toda esa gente no cometió algún delito, es gente a las que se les ha negado el debido proceso, se han violado normas dictadas por los jueces, como prisión domiciliaria, hay una evidente razón política de animadversión por las que se los pueden llevar, y el proceso además está ocurriendo en completo secreto, esas son características que te definen como preso político.

Y Bukele va para largo, lo acaba de volver a dejar claro en mayo del año pasado, cuando apresan a Ruth López, a la gran denunciadora de corrupción del gobierno de Bukele, lo dejaron claro, y ahí viene el gran exilio de activistas y periodistas. Pero va a continuar, recientemente, ha empezado a meterse con embargos, congelar (bienes de) accionistas del periódico (El Faro), Bukele pronto va a venir en otra embestida, que es –los que no han entendido. entiendan, váyanse o vayan presos.

Bukele tiene algo muy claro: él debe dejar este país como quiere antes de que Trump se vaya. Y Trump se va a mediados del 2028. Bukele sabe que debe dejar el país ordenado para sus siguientes años de mandato antes de que eso ocurra, porque ya experimentó la inclemencia de todas aquellas denuncias y sanciones del inicio del Gobierno de Biden.

Óscar Martínez, jefe de redacción de El Faro.

Pero en este momento en El Salvador ¿está vigente una especie de reelección indefinida, es decir, Bukele puede continuar en el poder al terminar este periodo?

Bukele modificó la forma en la que se modificaba la Constitución, antes necesitaba dos asambleas para ratificarla, hoy sus mismos diputados en media hora la pueden cambiar. Y ya modificaron la Constitución para permitir la reelección indefinida. Pero no solo hizo eso, la modificó, y en una cosa muy rara, tiene ahora su periodo inconstitucional hasta 2029, pero adelantó las elecciones para el 2027. Entonces es contranatura. Alguien diría, ¿por qué el señor que quiere quedarse en el poder se está restando un año? Bueno, porque Trump se va en el 2028. Bukele quiere ir a elecciones en 2027 con Trump en el poder, y Bukele amplió el periodo presidencial hoy de 6 años a indefinido.

La prensa independiente salvadoreña está en el exilio, pero ¿pueden ir a reportear periodistas a El Salvador?¿Hay censura en El Salvador?

A diferencia de Nicaragua, aún pueden entrar periodistas de otros medios. No van a obtener información pública.

¿Pero pueden hablar con las fuentes?

Sí, pueden hablar con las fuentes. En un país que tiene mucho temor, más del 60% de la población encuestada le dijo a la UCA, que pensaban que si expresaban una opinión crítica, iban a sufrir consecuencias en el régimen de Bukele. Es decir, eso es amor con miedo, pero, pero es amor también. Bukele ya insultó a los periodistas (extranjeros), y dentro de las similitudes con Nicaragua pronto van a empezar a vetar la entrada de periodistas.

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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