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Haydée Castillo, Espacio de Diálogo: “No es una carta al niño Dios, es un llamado a la unidad en la acción” de la oposición, para salir de la dictadura
Haydée Castillo, defensora nicaragüense de derechos humanos. | Foto: Cortesía
El Espacio de diálogo y confluencia entre actores nicaragüenses, una de las cinco plataformas de la oposición política y cívica nicaragüense, propuso una hoja de ruta de 16 puntos para lograr la transición democrática, que parte de la confluencia de todas las fuerzas opositoras, en Nicaragua y en el exilio, para luchar por la salida de la dictadura.
La propuesta “no es una carta al niño Dios, sino un llamado a la unidad en la acción, en la lucha, para cambiar la correlación de fuerzas, y salir de la dictadura”, dice Haydée Castillo, fundadora del Instituto de Liderazgo Las Segovias y miembro de la Coordinación del Espacio de Diálogo.
En una entrevista en el programa Esta Semana que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva, Castillo habló también del contexto internacional y del pero que tiene el gobierno de Estados Unidos como factor de presión internacional: “Estados Unidos tiene un papel, lo estamos viendo en el movimiento geopolítico internacional. Pero esa responsabilidad no se puede delegar, y para poderla asumir necesitamos como oposición estructura y organización, para tener un lugar en esa mesa donde poder poner, las reivindicaciones, las prioridades de las víctimas, las exigencias de justicia y que no sea una transición en la que volvamos a repetir la historia de Nicaragua. No podemos volver a los tiempos en que dejábamos todo en manos de Dios o en manos de un poder extranjero para que nos resolviera los problemas en Nicaragua”.
La propuesta del Espacio de Diálogo para una transición democrática en Nicaragua parte de la premisa de que se necesita reactivar la lucha política y lograr una confluencia de los principales grupos opositores en la lucha para salir de la dictadura. Pero ¿dónde está hoy la oposición y cómo se organiza esa lucha conjunta? Hemos visto comunicados conjuntos de algunos grupos: Monteverde AUN, el Espacio de diálogo y PUDE, para tener más incidencia en foros internacionales. Y la semana pasada se reunió en Miami otro grupo, la Gran Confederación opositora. ¿Existe alguna estrategia de unidad en la acción entre estos cinco grupos?
Como Espacio de Diálogo, no podemos hablar en nombre de las otras plataformas a quienes respetamos mucho, pero estamos estableciendo muchos vasos comunicantes con otras organizaciones y se ha creado un clima favorable para este salto en calidad organizativa que es a lo que nos referimos en esta propuesta para la transición, la urgencia de conducir a una estrategia, para llenar ese vacío de poder. Necesitamos que estas voces colegiadas legitimadas puedan realmente llevar la voz de las urgencias, de las necesidades que tiene el pueblo de Nicaragua en este momento, para cualquier proceso de transición.
Con la represión que hay en Nicaragua desde 2021, no hubo ninguna actividad visible de protesta o de resistencia cívica. ¿Qué capacidad tiene la oposición para ejercer una resistencia cívica en Nicaragua bajo estado policial?
Es cierto que la situación dentro del país está bajo un estado de terror. El pueblo de Nicaragua no ha dejado de resistir de diversas maneras. La dictadura Ortega-Murillo, su prioridad como política represiva en este estado policial, lo que ha hecho es romper completamente el tejido social comunitario y ese tejido natural de resistencia que despertó en 2018.
Nosotros estamos planteando, y sé que el pueblo de Nicaragua lo está haciendo, la urgente necesidad de volver a establecer conexiones, articulaciones, comunicaciones, una resistencia que viene desde la familia, el barrio, la comunidad, porque como no se pueden hacer expresiones visibles de esa resistencia, la resistencia no significa brazos caídos, sino que necesitamos expresarlo, y estamos conversando de la importancia de fortalecer esa comunicación entre el pueblo de Nicaragua, que somos uno mismo adentro y afuera.
El pueblo si está haciendo resistencia, y necesitamos darle un cauce, fortalecerla, definir esa estrategia con un plan claro. Un proceso de transición requiere de una correlación de fuerzas, de esa movilización política que respalde ese proceso de transición.
Cómo se configura el liderazgo de la oposición en el exilio y en Nicaragua, que sería el interlocutor de esa comisión internacional para la transición de Nicaragua que proponen con miembros de la comunidad internacional y de organizaciones de los derechos humanos ¿Quién es el liderazgo de la oposición?
Hemos tenido muchísimo temor al caudillismo o a repetir las experiencias del pasado. En el Espacio de Diálogo, hemos planteado que antes de pensar en las personas, había que poner sobre la mesa las propuestas. Hay varias propuestas y están dadas las condiciones para ponerlas en común y poder construir un consenso de los pasos para esta transición, y urge la conformación de un liderazgo colectivo de la oposición.
Debería de salir de un consenso entre las principales plataformas, organizaciones de sociedad civil, y ponerse de acuerdo bajo criterios que puedan satisfacer esa legitimidad que no puede estar dada en una consulta total al pueblo de Nicaragua, que muchas veces no quiere ni opinar por la vía de un teléfono, expresarse, ni mucho menos, por ese nivel de control policial que hay dentro de Nicaragua.
Hay muchas personas hombres, mujeres con capacidades que pueden conducir este proceso de transición. Este no es un momento electoral, este es un momento para sacar a la dictadura, para poder crear las condiciones de estas demandas de liberación de los presos, de una serie de demandas esenciales en este proceso de transición.
Los países de la OEA fracasaron en sus gestiones para lograr elecciones libres en Nicaragua y que la dictadura cediera a una transición. Ese vacío, al menos con las dictaduras de Venezuela y Cuba, lo está llenando la Administración Trump con su política intervencionista. En el caso de Nicaragua, ¿qué papel juega la política de Estados Unidos en esta propuesta de transición?
Queremos que la oposición de Nicaragua sea un pilar fundamental en este proceso de negociación. Nosotros agradecemos profundamente todo el trabajo que está haciendo el Grupo de Expertos en Naciones Unidas, las presiones que se están haciendo en el Consejo de Derechos Humanos, el trabajo que ha hecho el Departamento de Estado de EE. UU., la Unión Europea, son actores que juegan un papel importante, pero quien debe conducir este proceso de transición y quien debe de presentar la propuesta para esta transición debe de ser la oposición política y social de Nicaragua, porque no podemos volver a los tiempos en que dejábamos todo en manos de Dios o en manos de un poder extranjero para que nos resolviera los problemas en Nicaragua.
Definitivamente que Estados Unidos tiene un papel, lo estamos viendo en el movimiento geopolítico internacional. Pero esa responsabilidad no se puede delegar, y para poderla asumir necesitamos como oposición estructura y organización, para tener un lugar en esa mesa donde poder poner las necesidades, las reivindicaciones, las prioridades de las víctimas, las exigencias de justicia y que no sea una transición en la que volvamos a repetir la historia de Nicaragua.
La propuesta tiene una hoja de ruta de 16 puntos que empieza con la liberación de los presos políticos y la suspensión de la represión. Pero, ¿cómo se puede lograr la suspensión del estado policial?
EL fondo de los que proponemos es que la transición no es una “carta al niño Dios”, lo que queramos lograr, no va a caer del cielo y no se resuelve con ponerlo en una lista de demandas. Necesitamos construir una correlación de fuerza, una presión colectiva de todas las fuerzas sociales, y volver a reconectar todas las fuerzas populares, la fuerza viva de abril, con las diferentes para poder darle forma a una estrategia de movilización popular permanente Porque en una mesa (de negociación), en el contexto en el que estamos ahorita, la dictadura Ortega Murillo no es que va a llegar a decir —aquí estoy y me voy.
Necesitamos construir esa correlación de fuerza porque en este momento en que el régimen está aislado políticamente, y poner esta correlación de fuerza a favor de la salida de la dictadura y del tránsito a la democracia para que sea irreversible.
Según el calendario de la dictadura, en noviembre de 2027 deberían celebrarse elecciones para elegir a la copresidenta Rosario Murillo. Esta hoja de ruta habla de hacer reformas electorales y convocar elecciones “en un plazo razonable”. ¿Elecciones con Ortega y Murillo o sin Ortega y Murillo?
Estando el orteguismo en el poder nunca vamos a tener la posibilidad de tener elecciones como lo manda la Carta Democrática Interamericana, libres, sin presión para el pueblo decida por quién tiene que votar, y no bajo represión como sucedió en el caso de Venezuela y como lo vivimos en 2021.
La aspiración es que pudiéramos llegar a un momento en que logremos que a la dictadura se le ponga un final. Pero depende de nuestra capacidad en estos meses, porque la transición es urgente, dar este salto en calidad organizativa, y en coordinación de fuerzas y esfuerzos tiene un plazo corto. Y de aquí a noviembre se tienen que dar muchísimos de estos procesos, tenemos que obligar a que esta transición se dé, pero esto solo lo vamos a lograr realmente si ejercemos la suficiente presión para que podamos arrinconar a la dictadura al momento de un proceso de negociación.
¿Ese programa de 16 puntos de transición democrática implica primero la salida de Ortega y Murillo, la caída de la dictadura?
A la luz de lo que pasa en Venezuela y en Cuba, estamos viendo, en el contexto de la geopolítica mundial, está habiendo una especie de transiciones tuteladas por Estados Unidos. De manera que la propuesta, la demanda, es que seamos capaces de que el rol de EE. UU. sea complementario, igual con el resto de la comunidad internacional, que los nicaragüenses podamos ir dando las pautas para que no haya repetición.
La hoja de ruta habla de garantías para los servidores públicos que no tienen cuentas pendientes con la justicia. ¿Qué papel tienen los servidores públicos, civiles y militares, en esta propuesta de transición?
Nosotros pensamos que no se vale si vos sos liberal, conservador, socialcristiano, sino que el hecho de ser nicaragüense sea tu carta para que seas parte de toda esta transformación que pidió la Rebelión de Abril. Porque no se pedía un cambio de un personaje en el poder, la Rebelión de Abril hablaba de un cambio de sistema político económico, incluso por el colapso que tuvieron el sistema de partidos políticos en Nicaragua. De manera que todos tenemos un papel importante que jugar, incluidos los trabajadores del Estado que no tienen cuentas con la justicia.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.
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