Rosa María Payá: “No podemos permitir la normalización de una dictadura en Nicaragua”
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En acto denominado “Por la paz”, criticó a Trump por “asesinatos” y demandó a Estados Unidos cesar sanciones contra su familia y funcionarios
Daniel Ortega durante un acto denominado por "la paz" realizado el 20 de abril de 2026. Foto: CCC
El dictador Daniel Ortega calificó de “desquiciado mental” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su discurso en un acto para celebrar el ‘Día de la Paz’ en Nicaragua.
“El presidente de los Estados Unidos que dice que él es un hombre de paz, hasta el premio Nobel de la Paz estuvo peleando, no se lo dieron si (…) y es un problema, diríamos, de desquiciamiento mental, como decimos aquí, no está en sus cinco sentidos”, cuestionó Ortega.
La letanía de Ortega versó sobre los temas de siempre: Sandino, William Walker, las intervenciones estadounidenses en Nicaragua, el bloqueo contra Cuba, etc. También, temas más recientes como la guerra de Estados Unidos contra Irán, o la captura del dictador venezolano, Nicolás Maduro. Pero esta vez, Ortega atacó varias veces y de variadas formas, la salud mental del gobernante estadounidense.
Manifestó que si el “presidente de una potencia como esa (en referencia a Estados Unidos) que no está en sus cinco sentidos, va a acabar con su pueblo, y está acabando con la paz en el mundo”.
“Las guerras impuestas en la forma en que las impone el presidente de Estados Unidos, son propias de alguien que perdió la cabeza y cree que puede hacer cualquier cosa, cualquier barbaridad. Puso una imagen donde él está con el traje de Cristo, y está curando. ¿A cuántos ha curado? El pueblo de Estados Unidos le va a pasar la cuenta para saber a cuantos ha asesinado, porque no ha salvado a nadie”, enfatizó.
En su discurso, el dictador pidió a Estados Unidos que se quiten las sanciones en contra de ciudadanos nicaragüenses, en referencia a las dictadas en abril de 2026 por el Departamento del Tesoro estadounidense a dos de sus hijos y varios funcionarios públicos, entre ellos el viceministro de Energía y Minas y el viceministro del Interior de Nicaragua, Luis Roberto Cañas Novoa, por participar en “graves violaciones de los derechos humanos”.
Ortega no solo pidió por sus aliados de Caracas, La Habana y Teherán. También abogó por los suyos. “Están lanzando sanciones. Ya no hallan a quien sancionar en Nicaragua”, aseguró. Hasta ahora, las sanciones dictadas por Estados Unidos, Canadá y varias naciones europeas, han apuntado de forma específica en contra de los hijos de Ortega y Rosario Murillo, a varios funcionarios de su Gobierno y empresas ligadas a la corrupción de la familia gobernante.
“¡Que suspendan las sanciones que tienen en contra de muchos países! Cuba, Venezuela, Nicaragua… sanciones que atentan contra la vida de los ciudadanos, la soberanía de los pueblos, y las leyes internacionales. Han sancionado a tantos nicas, que andan buscando a quién más sancionar… ¿con qué autoridad?”, preguntó.
Ortega también tuvo palabras para recordar el inicio de lo que se conoce como la Rebelión de Abril, aunque la narrativa oficial trate de presentar a las protestas ciudadanas como un intento de golpe de Estado. “Nos habían arrebatado la paz, pero logramos recuperarla hace ocho años”, aseguró.
Dijo que “lo que aconteció en esos momentos de terror dejó convencido al pueblo nicaragüense que no había más camino que la paz”. Su discurso obvió que fueron la represión armada y la imposición de un Estado policial de facto, lo que posibilitó desmovilizar a los ciudadanos. Tampoco hizo mención a los 355 asesinados durante las protestas.
“Todo lo que hemos avanzando en tiempos de paz está a la vista: los programas, las viviendas, la construcción de carreteras, los hospitales”, defendió.
Después de un rato en que Ortega invocó a Cristo y defendió a los migrantes, volvió el tiempo de recordar los temas históricos, recurriendo a uno de sus tópicos favoritos: la sentencia de La Haya en contra de Estados Unidos. Esta vez, con un mensaje personal para su homólogo estadounidense. “Que los consejeros le digan al presidente de Estados Unidos que ese país tiene una deuda con Nicaragua, y la deuda está activa. ¡Pagá! ¡Pagá! ¡Pagá!, y no andés matoneando y sancionando a los pueblos del mundo”.
La puesta en escena del mandatario y su esposa, responde a la conmemoración de un ‘Día de la Paz’, que sustituya el recuerdo del inicio de las protestas en contra del régimen sandinista, en abril de 2018. En diferentes ciudades del mundo, se realizaron decenas de actos y actividades organizadas por exiliados nicaragüenses para mantener vivo el reclamo de democracia y justicia para Nicaragua.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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