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Represión orteguista “aniquila” el periodismo independiente en Nicaragua

La información crítica sobre Nicaragua “se produce casi exclusivamente desde el extranjero”, concluye Informe sobre el periodismo en Centroamérica

Camarógrafos durante una cobertura de prensa.

Camarógrafos dan cobertura a una rueda de prensa en El Salvador. Foto: EFE

Iván Olivares

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La libertad de expresión es un bien cada vez más escaso en Centroamérica, con Nicaragua como el país donde se ha llegado más lejos en la criminalización del periodismo. Con todo, eso no significa que ejercer el oficio sea más seguro o menos conflictivo para el resto de periodistas de la región, según el IV Informe sobre el Estado de la Libertad de Expresión y el Periodismo en Centroamérica.

En el capítulo dedicado a Nicaragua, el Informe asegura que el país “continúa representando el caso más extremo de anulación de la libertad de expresión y de prensa en la región”.

“A diferencia de otros contextos, donde persisten disputas institucionales o márgenes limitados de acción, en Nicaragua el ejercicio del periodismo independiente dentro del país ha sido prácticamente aniquilado como consecuencia de la represión sistemática desplegada por la dictadura liderada por Daniel Ortega y Rosario Murillo”, sostiene el documento.

Adicionalmente, se reporta cómo el periodismo independiente ha sido severamente reducido en nuestro país. “La represión sistemática del régimen liderado por la familia Ortega-Murillo ha provocado el cierre o confiscación de medios, la persecución judicial y el exilio masivo de periodistas”. Eso ha generado un escenario en el que “la información crítica sobre el país se produce casi exclusivamente desde el extranjero”, graficó.

El IV Informe, elaborado por el Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica y la Fundación Heinrich Böll Centroamérica, estuvo a cargo de Oscar Jiménez Alvarado, Johanna Rodríguez López, y Geannina Sojo Navarro. Ellos lideraron un equipo multidisciplinario que analizó centenares de publicaciones periodísticas, y entrevistó a 110 colegas de toda la región.

Misión: atacar al periodismo incómodo

Ingrid Hausinger, Directora Regional de la Fundación Heinrich Böll Centroamérica, indicó cómo opera la “hoja de ruta” en contra de los periodistas. Lo primero que hacen los poderosos es tratar de desacreditarlos llamándolos terroristas, delincuentes, faltos de objetividad, o que recibieron paga para investigar algo, o para callar algo. El resultado es una ciudadanía confundida que deja de creer en los periodistas.

“Eso nunca es una narrativa inocente, sino una forma de tratar de impedir que puedan cuestionar al poder”, definió. Sin periodismo libre, es difícil ver los despojos, las desigualdades e injusticias que ocurren en nuestros países. Acallar a un periodista impide conocer las historias que ese periodista iba a investigar, así que eso también afecta el derecho de todos a estar informados.

“Por eso es importante el periodismo”, sentenció.

Luego, al tratar de resumir una lista de problemas comunes a los periodistas de la región, el informe señala cómo se intensifica la presión contra los periodistas, y el hecho que las formas de hostigamiento son cada vez más complejas. A la par, “la autocensura se consolida como un mecanismo de supervivencia profesional, y el exilio continúa expandiéndose como una realidad regional”.

Riesgo también en Costa Rica

Costa Rica se ha convertido en el refugio de alrededor de dos centenas de periodistas que migraron de sus países buscando la protección de un Estado que les permitiera seguir recolectando y difundiendo información. En este momento, la mayoría de esos periodistas son nicaragüenses, pero crece el número de salvadoreños y de otras nacionalidades que eligen exiliarse en ese país.

Al detallar la principal fuente de presión e intimidación contra periodistas, la investigación concluye que los actores político institucionales continúan ocupando el primer lugar, según la percepción de los periodistas que respondieron el sondeo. Los consultados señalaron en especial a presidentes, autoridades gubernamentales, simpatizantes de partidos políticos y otros actores vinculados al poder. Es notorio que en países como Honduras, eso también puede incluir al sector privado.

El informe también advierte cómo los periodistas se autocensuran “como una estrategia para reducir riesgos personales y laborales”, incluyendo los de Costa Rica. Para el sector es evidente el enrarecimiento del trabajo periodístico en Costa Rica, similar a lo que ya vivieron los colegas de otros países de la región en años previos. Eso incluye ataques y descalificaciones desde el poder, retiro de pautas, amenaza de demandas judiciales, etc.

El documento añade que “el exilio de periodistas continúa creciendo, especialmente en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, donde cientos de profesionales han tenido que abandonar sus países para proteger su vida o su libertad”. El documento cita otros informes que cuantifican entre 280 y 300 el número de periodistas nicaragüenses en el exilio, más otros 40 a 50 salvadoreños.

Menos dinero para hacer periodismo

Otro elemento desarrollado en la investigación es “la reducción y el redireccionamiento de los fondos de cooperación internacional”, lo que debilita la sostenibilidad de numerosos medios independientes de Centroamérica. Las respuestas a las entrevistas realizadas evidencian “despidos, reducción de investigaciones periodísticas, precarización laboral y la necesidad de desarrollar nuevos modelos de financiamiento para sostener el periodismo de interés público”.

Oscar Jiménez Alvarado, coautor del estudio, destacó cómo decisiones políticas tomadas en las capitales de la Unión Europea y en Washington están afectando la manera en que los periodistas de varios países de Centroamérica pueden ejercer el periodismo. Se trata en el caso del Viejo Continente, de un redireccionamiento de sus fondos como consecuencia de las guerras en Irán y Ucrania, por ejemplo. En el caso estadounidense, el cierre de su agencia de cooperación internacional (USAID), representó un verdadero terremoto para miles de organizaciones, incluyendo periodísticas.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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