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Taiwán rechaza “ocupación ilegal” de su antigua embajada en Managua

Taipéi denuncia al “régimen dictatorial” de Ortega que este domingo otorgó “absoluta propiedad y dominio” del edificio a la República Popular China

Fachada de la que fue la sede de la embajada de Taiwán en Managua hasta el pasado 10 de diciembre, cuando el régimen de Daniel Ortega rompió relaciones con la isla para establecerlas con la República Popular China. Foto: Connectas/ Manuel Esquivel

27 de diciembre 2021

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El Departamento de Asuntos de América Latina y el Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán calificó, en un pronunciamiento este lunes, como “ocupación ilegal” la entrega del dominio de su sede diplomática en Managua a la República Popular China (RPCh) que el régimen de Daniel Ortega hizo a través de un pronunciamiento de la Procuraduría General de la República (PGR).

La apropiación del edificio de Taiwán se oficializó la noche del domingo 26 de diciembre, luego que se difundieron versiones de prensa sobre la intención de Taiwán de donar las oficinas diplomáticas a la Arquidiócesis de Managua de la Iglesia católica. La institución religiosa ha criticado al Ejecutivo nicaragüense por las violaciones de derechos humanos cometidas contra la población, en especial a partir de 2018, y las votaciones de noviembre pasado sobre las que denunciaron la falta de condiciones para la realización de unas elecciones democráticas.


“El Gobierno de Taiwán no puede aceptar y protesta enérgicamente por la ocupación ilegal de su propiedad y su transferencia ilegal a la República Popular China”, dice el comunicado en que nombra como “régimen dictatorial” al Gobierno de Ortega, cuyas acciones califica como ilegales y como una obstrucción a la “venta simbólica” (es decir, la donación) a la Iglesia Católica de Nicaragua, firmada el 22 de diciembre por ambas partes y notariada por abogados locales.

También recuerda que es una nación soberana e independiente y a Nicaragua le dice que, de conformidad al artículo 45 de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, tiene la obligación de proteger sus instalaciones, junto a su propiedad y archivos.

“Frente a la represión conjunta hacia la democrática Taiwán y la Iglesia católica, por parte del régimen dictatorial del presidente Ortega y el Gobierno totalitario de China, el Ministerio de Relaciones Exteriores reitera que Taiwán nunca ha sido parte de la República Popular China y que el régimen del Partido Comunista de China no tiene derecho a interferir en asuntos exteriores de Taiwán o heredar la propiedad estatal de Taiwán. El Ministerio de Asuntos Exteriores insta a la comunidad internacional a condenar conjuntamente tales acciones malévolas de los Gobiernos de Nicaragua y China, y solicita que todos los sectores ayuden a la Iglesia católica en Nicaragua a luchar por sus derechos, para que la propiedad de la antigua embajada pueda ser registrada y transferida a la Iglesia Católica en Nicaragua”, dice el comunicado.

Un experto diplomático, consultado por CONFIDENCIAL, dijo que, aunque no conoce precedentes sobre el comportamiento de los estados receptores cuando concluyen sus relaciones con Taiwán, le parece evidente “que la República Popular de China no es propietaria de los bienes de Taiwán, una misión saliente que tendría el derecho de liquidar sus bienes y patrimonio de forma ordenada, pues aún en caso de una declaración de guerra, se tiene la obligación de proteger y respetar estos bienes”.

Durante la ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán, bajo el Gobierno de Oscar Arias en Costa Rica (2007) y en El Salvador (2017) en el Gobierno de Salvador Sánchez Cerén, los Gobiernos centroamericanos que se adhirieron a China Popular no confiscaron los bienes del Estado de Taiwán, como pretende el régimen de Ortega, sino que respetaron el derecho de Taipéi de liquidar sus bienes.

La adhesión a RPCh

Ortega decidió reconocer a China Popular el 10 de diciembre pasado, dejando a un lado a Taiwán, su donante más generoso, que aumentó su respaldo económico, mientras callaba ante los abusos de derechos humanos cometidos a nivel interno por el dictador sandinista, los que sí son cuestionados por buena parte de la comunidad internacional.

Precisamente, ante el aislamiento, Ortega reconoce a China y se acerca a Rusia, de Vladimir Putin, lo que a juicio de analistas deja a Nicaragua en una situación frágil en la geopolítica mundial.

Por otro lado, la despedida de Taiwán ha estado marcada por una falta de cortesía diplomática y el abuso de parte del régimen nicaragüense, que incluso dio un plazo de dos semanas para la retirada del personal de la embajada en Nicaragua, lo que Taiwán calificó como “no acorde con la práctica internacional y desconoce las disposiciones del derecho internacional”.

“Tras la terminación unilateral de las relaciones diplomáticas con Taiwán el 10 de diciembre, el Gobierno de Nicaragua violó la práctica internacional al exigir que todos los diplomáticos y el personal taiwanés fuesen retirados de Nicaragua antes del 23 de diciembre. En estas difíciles circunstancias y limitaciones de tiempo extremas, la Embajada de la República de China (Taiwán), debidamente responsable del manejo de la propiedad del Gobierno de Taiwán en el extranjero, vendió simbólicamente sus oficinas a la Arquidiócesis Católica Romana de Managua con el propósito de servir al interés público”, explicaron los diplomáticos.

La versión de la Procuraduría: defienden “propiedad ajena”

La nota de prensa de la Procuraduría General de la República, difundida por medios oficialistas.

El comunicado de la PGR de Nicaragua sorprendió la noche del domingo, pero en el documento dejó claro, que, según esta institución controlada por el actual régimen, el reconocimiento de China Popular implicaba el registro de todos los bienes inmuebles, equipos y medios a favor del Estado que Nicaragua reconoce.

“Por lo tanto y de acuerdo a nuestra legislación, no caben transacciones, traslados o traspasos (entre estas supuestas donaciones), cuya intención solo evidencia la naturaleza ilegal y voraz, de quienes pretenden con maniobras, y subterfugios, apropiarse de lo ajeno”, acusó la PGR, quien advirtió que las entidades que insistan en reclamos quedarán expuestas a “los tribunales y acciones judiciales correspondientes”.

Hasta ahora, la Iglesia católica en Managua como institución no se ha pronunciado sobre la obstruida donación de Taiwán. No se logró tampoco obtener la versión del arzobispo, el cardenal Leopoldo Brenes, quien no se encontraba en su residencia esta mañana.


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Octavio Enríquez

Periodista nicaragüense, exiliado. Comenzó su carrera en el año 2000, cuando todavía era estudiante. Por sus destacadas investigaciones periodísticas ha ganado el Premio Ortega y Gasset, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa, y el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).

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