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El organismo constató que los mayangnas presos políticos son “encadenados” al solicitar atención médica y vigilados con cámaras en sus celdas
Indígenas mayangnas presentados junto a otras bandas delincuenciales, a finales de 2021. // Foto | Tomada de El 19 Digital
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) confirmó la “grave” situación en la que se encuentran, al menos, cuatro de los ocho guardabosques mayangnas presos políticos, señalando que en la cárcel “La Modelo” solo reciben un tiempo de comida y los habrían “encadenado” cuando solicitaron atención médica.
La CIDH constató que Rodrigo Bruno Arcángel, Oliver Bruno Palacios, Evertz Antonio Bruno Palacios y Tony Alberto Bruno Smith —que forman parte de un grupo de ocho guardabosques que han sido criminalizados por el régimen Ortega y Murillo—, “solo comen una vez al día y nada más”.
“Sienten que los están matando de hambre, ya que no reciben ninguna otra ración de comida durante el día”, señaló el organismo de derechos humanos en la resolución de medidas cautelares 209/2026, publicada el 6 de febrero de 2026.
Al 17 de diciembre de 2025, cuando los guardabosques mayangnas recibieron la última visita de sus familiares, las “condiciones seguían siendo deplorables” en la prisión.
“Están obligados a dormir en el piso y solo reciben un tiempo de comida en raciones bajas o escasas (…) la comida es muy poca y de mala calidad”, agregó la CIDH. Durante la visita se constató que Rodrigo Bruno tiene el cuerpo “muy inflamado” y refirió que no está ingiriendo alimentos porque la “comida es insalubre”.
Asimismo, la alimentación que reciben es “insuficiente”, y su situación se agrava, debido a que en “La Modelo” se les rechaza de manera deliberada la “comida culturalmente adecuada, bajo expresiones estigmatizantes que vinculan sus prácticas alimentarias con la brujería”, reiteró el organismo de derechos humanos.
La CIDH verificó que los guardabosques están recluidos en celdas de máxima seguridad y salen solo dos veces por semana en un espacio de 30 minutos, con excepción de Rodrigo Bruno, quien desde su detención “no ha salido ni una sola vez de su celda”.
Rodrigo y su hijo Oliver comparten una “celda pequeña”, calurosa y vigilada “a toda hora a través de una cámara”. “Hay cámaras que cuentan con audio por lo que los guardias se enteran si dentro de las celdas intentan hablar (…) Siguen teniendo prohibido hablar entre ellos en su lengua indígena”, señala el documento.
Sus familiares denunciaron que deben convivir con una “plaga de zancudos”, y que tienen que “rotarse entre ellos para soplarse el uno al otro y poder tener un relativo descanso”. Adicionalmente, su celda tiene “acceso limitado al agua, ya que solo está disponible dos veces al día por breves instantes”.
La CIDH señala que estas condiciones inhumanas afectan su salud, y alerta que cuando solicitan atención médica suelen ser encadenados de manos y pies, lo que aumenta su condición física y psicológica.
“Oliver Bruno Palacios presentó cuadros recurrentes de fiebre, mareos extremos y descompensación física, solicitando en al menos una ocasión ser trasladado a un hospital. En respuesta, fue sacado encadenado y dejado durante toda la noche en una silla, sin atención médica, lo que agravó su estado de salud”, señaló la CIDH en la resolución.
Durante la visita del 17 de noviembre de 2025, Rodrigo estaba con un “estado de salud delicado”, y sin acceso a atención médica especializada, a pesar de “sufrir dolores intensos y persistentes de oído y cabeza”, producto de los golpes recibidos al momento de su captura.
En septiembre de 2025, el organismo recibió información de que los guardabosques viven bajo “constantes amenazas” por parte de agentes de la Policía Nacional, quienes les viven diciendo que “morirán en la cárcel”. La última visita, en diciembre de 2025, se llevó a cabo a través de un “vidrio con cámaras y policías que vigilaban lo que conversaban”.
Por otro lado, Evertz Antonio denunció acoso y agresiones físicas por parte de un preso común, pero en respuesta las autoridades penitenciarias le habrían advertido que “no tiene derecho a hablar”. En represalia fue “atado de manos y pies sin justificación, por períodos prolongados”.
Otras formas de violencia que documentó la CIDH incluyen la prohibición de “comunicarse entre sí”, así como hablar en idioma mayangna; dormir en el suelo, sin colchonetas ni cobijas; y el impedimento de hablar con otros presos.
“Las condiciones de detención estarían teniendo repercusiones en la salud física y mental (…) habrían presentado afecciones cutáneas, problemas digestivos y pérdida de peso, atribuibles a las condiciones insalubres y a la alimentación inadecuada”, puntualizó la CIDH.
Los cuatro guardabosques mayangnas fueron detenidos el 13 de agosto de 2023 en la comunidad Musawas, ubicada en el territorio Mayangna Sauni As dentro de la Reserva de Biosfera Bosawás. Dos días después, la Policía Nacional los presentó en una conferencia de prensa como miembros de una banda criminal denominada “Bruno”.
Sin embargo, un informe de Naciones Unidas agrega que, “el Estado utiliza a los indígenas condenados como ejemplo para que los demás miembros de las comunidades indígenas se abstengan de defender sus tierras y territorios tradicionales y ancestrales”.
Un estudio presentado por dos organismos no gubernamentales en agosto de 2025 reveló que los indígenas presos políticos en Nicaragua sufren una constante discriminación en las cárceles “La Modelo” y “La Esperanza” —ambas en Tipitapa, Managua—, cuyas autoridades y custodios los llaman “brujos” y tachan de “hechizos” sus bebidas y medicinas naturales, además les prohíben hablar sus lenguas originarias.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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