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Jóvenes a la fuga: “Fantasma” del exilio empuja a miles a apostillar sus documentos en Nicaragua

“Debemos estar listos para buscar otro rumbo”, opinan jóvenes que tratan de apostillar sus documentos en la Cancillería

Nicaragüenses hacen fila para apostillar sus documentos en la Cancillería en Managua, en febrero de 2025. // Foto | Tomada de radio La Primerísima

Redacción Confidencial

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En una ciudad del sur de Nicaragua, cerca de uno de los lugares más transitados y marcados por las protestas de 2018, vive Pablo, un joven veterinario graduado hace poco tiempo de la universidad. Al lado de su cama, tiene una maleta con ropa que empaca y desempaca cada dos meses y, sobre el equipaje, una mochila donde guarda todos sus documentos actualizados y apostillados. “Por si me toca”, suele repetirse de vez en cuando, al observarlos.

Pablo se ha negado a dejar el país. Aunque nunca estuvo involucrado en las protestas, sabe que por ir a asomarse a las marchas, por sacar su bandera de Nicaragua y por sus vecinos sandinistas está “quemado”. Pero la posibilidad de marcharse lo acompaña todos los días. “Uno nunca sabe, creo que todos debemos estar listos para buscar otros rumbos”, reflexiona con resignación.

Este joven no ha encontrado trabajo fijo y se dedica a atender a algunas mascotas a domicilio o en casa de sus padres y a cubrir algunos días en una clínica veterinaria. Por eso, admite que la falta de dinero es “otro gran motivo” para saber que le puede tocar marcharse.

A inicios de 2025, Pablo decidió autenticar sus certificados de notas, diplomas y su título de Veterinaria en la Cancillería de Nicaragua, ubicada al oeste del Parque Luis Alfonso Velásquez, en Managua. Recuerda que fue un “dolor de cabeza” y que tuvo que viajar en tres ocasiones, porque las filas eran inmensas y la gente llegaba desde la madrugada.

La primera vez que llegó no sabía que debía madrugar y a eso de las diez de la mañana, cuando se acercó, se percató que la fila era “inmensa” y ni siquiera intentó formarse. La segunda vez llegó desde las siete de la mañana y, aunque hizo fila, no logró alcanzar cupo de atención. La tercera vez, lo logró porque prácticamente se fue desde la noche anterior a esperar afuera del lugar.

“Me daba miedo estar en la calle toda la noche, pero me di cuenta, por los comentarios de la gente, que era lo que tocaba hacer para lograrlo. Eso o comprar cupos que algunos revendían a precios elevados”, detalla.

Se acabaron las filas, pero demanda no cesa

Diplomas, certificados de notas, récord policial, certificado de nacimiento y estado civil, son algunos de los documentos que más solicitan apostillar en la Cancillería. El proceso no tiene ningún costo.

La apostilla es una certificación de autenticidad de un documento que valida el Ministerio de Relaciones Exteriores para que sea reconocido en el extranjero.

En el caso de los documentos académicos, las personas primero deben certificarlos en la institución correspondiente. En el caso de los bachilleres, deben acudir al Ministerio de Educación (Mined), mientras los títulos universitarios, primero deben solicitar la autenticación ante el Consejo Nacional de Universidades (ahora Consejo Nacional de Rectores).

Después de meses, en que cientos de nicaragüenses madrugaron y abarrotaron los cupos, desde el 14 de abril de 2025 el Gobierno decidió implementar un nuevo sistema de atención con citas en línea a través del sitio web citas.cancilleria.gob.ni ofreciento una atención continua desde las 8:00 a. m. hasta las 5:00 p. m., según divulgaron medios oficialistas. Sin embargo, al 15 de agosto de 2025, la página lleva un par de meses fuera de línea.

A pesar de que cesaron las imágenes de redes sociales, mostrando cientos de personas haciendo fila para apostillar documentos, lo cierto es que la demanda no ha cesado. Una realidad que refleja un éxodo silencioso en Nicaragua.

“La demanda es constante y es un reflejo de que muchos se quieren ir o al menos tener listos sus documentos ante la posibilidad de abandonar Nicaragua”, confiesa Ismael, un trabajador de la Cancillería, que pidió proteger su identidad.

Isamel acepta que el sistema colapsa constantemente y que muchos días las filas se mantienen porque “no todos conocen el sistema en línea”. Sin embargo, niega que haya trabas para apostillar los documentos, aunque igual admite que “es un proceso burocrático”.

“Al Gobierno le interesa que (los nicaragüenses) se vayan, porque saben que esas personas desde el extranjero tienen posibilidades, en el futuro, de enviar remesas”, afirma Ismael.

Nicaragüenses hacen fila para obtener un “cupo” para poder apostillar sus documentos en la Cancillería en Managua, en febrero de 2025. // Foto | Tomada de radio La Primerísima

 “Mi futuro no está en Nicaragua”

“Nunca me imaginé viviendo sola en otro país”, dice tajante Roxana, una universitaria de 22 años, que estudiaba Psicología en la Universidad Centroamericana (UCA), confiscada y cerrada por la dictadura en agosto de 2023.

Pero esta joven, que hoy vive en El Salvador, admite que el exilio “era como un fantasma que la rondaba siempre”. Primero porque en 2022 se quedó sin beca, cuando el régimen excluyó a la UCA del 6% universitario. Después, porque vio irse a muchos familiares, amigos y conocidos de su barrio en Granada.

“Mi familia fue sandinista toda la vida, pero la mayoría dejó de serlo desde que vieron cómo la dictadura masacró a la población que salió a las calles a protestar en 2018 y a muchos nos tocó salir del país”, relata.

Roxana apostilló su diploma de bachillerato, tres meses después del cierre de su universidad, por el consejo de unos amigos de su familia. “Sabía que lo que tenía me serviría para al menos tener un soporte de mis estudios”, explica.

Decidió estudiar la misma carrera y empezar de cero. “Apenas había empezado la carrera y digamos que tuve la suerte de perder solo un año”, dice. Comenta que ha sido un proceso duro, pero dice que prefiere tener un título que “valga algo” y no uno “de una universidad que solo adoctrina a los estudiantes para adular a una tiranía”.

“Es triste, pero mi futuro por ahora no está en Nicaragua. Tampoco sé donde viviré, porque no creo que quiera quedarme aquí (en El Salvador) para siempre, pero ahora es lo que toca”, apunta.

Listo para viajar “en cualquier momento”

El “fantasma” del exilio, también es algo que ronda la vida de Manuel, un joven graduado de Administración de Empresas en una universidad privada. Hace poco tiempo decidió apostillar su diploma, su partida de nacimiento y otros documentos académicos.

“Lo hice por insistencia de mis padres”, confiesa. Migrar a España es algo que “resuena en mi cabeza”, por eso ha buscado opciones de beca para estudiar una maestría.

Por ahora, Manuel trabaja en un call center, porque no ha encontrado trabajo en su carrera. “Eso es triste, pero también es algo que me permite estar listo para viajar en cualquier momento”, asegura.

“Creo que todos los nicaragüenses, especialmente los jóvenes debemos estar listos para buscar otro rumbo porque el país cada vez está más aislado y las oportunidades son más escasas”, expresa este joven originario de una ciudad del centro de Nicaragua.

Fuga de cerebros “alarmante”

Se desconoce cuántos profesionales y estudiantes han apostillado sus documentos, porque el régimen no transparenta esa información. Tampoco se sabe cuántos de ellos se han marchado del país. Para el académico nicaragüense y exrector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) y la Universidad Americana (UAM), Ernesto Medina, es “alarmante” que la mayoría de las personas que buscan pasaportes y apostillan documentación sean jóvenes.

“Es casi seguro que la razón del apostillado es para salir del país”, apunta. Para el académico, significa “una mayor sangría del recurso más importante que tiene Nicaragua, que es su juventud y sobre todo la juventud educada”.

Medina valora que muchos estudiantes se quedaron en el país, tras la represión y expulsión de cientos de estudiantes “para ver qué pasaba en las universidades” y se han dado cuenta que la mayoría hoy en Nicaragua “son una estafa”.

“Los jóvenes ven que únicamente tienen autoridades políticas (en las universidades) que están ahí para cumplir las órdenes de un Gobierno que lo único que quiere es controlar para su fin principal que es la consolidación en el poder”, advierte el exrector universitario. 

El académico insiste que la “fuga de cerebros de jóvenes en formación” va a tener una consecuencia “gravísima” en Nicaragua. Primero porque los que están saliendo probablemente no regresen, y sigan saliendo muchos más. Y segundo, porque la preparación de los profesionales “se va deteriorando cada día” en Nicaragua. 

“Viendo ese panorama desolador, con instituciones educativas que no convencen a los jóvenes, veremos que más formarán parte de ese ejército que cree que tiene que salir del país para buscar alternativas para formarse dignamente y con calidad”, subraya Medina.

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Redacción Confidencial

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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

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