Anatomía de un cerco: irse para sobrevivir, quedarse para resistir en El Salvador de Bukele
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Costa Rica sostiene que en Cuba se ha producido un “agravamiento” de la crisis de derechos humanos, pero expertos costarricenses dudan de ese argumento
Imagen de archivo del presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves. | Foto: EFE/Jeffrey Arguedas
La decisión de Costa Rica de reducir las relaciones con Cuba al ámbito consular, alegando un “agravamiento significativo de las restricciones a las libertades fundamentales” no responde —según analistas— a una “defensa real de la democracia”, sino a una estrategia de la Administración del presidente Rodrigo Chaves Robles para “congraciarse” con Estados Unidos.
El 18 de marzo de 2026, a través de un comunicado, Costa Rica ordenó el cierre de su embajada en La Habana y el retiro del personal diplomático de Cuba acreditado en el país. Actualmente permanece en San José solo el “personal consular y administrativo necesario para la prestación de servicios a los ciudadanos cubanos residentes en Costa Rica”.
“Creo que el gobierno de Costa Rica lo que hace es tratar de congraciarse con los Estados Unidos, porque no hay nada que indique que fue una solicitud de Washington, sino que fue por iniciativa costarricense”, dijo a CONFIDENCIAL, el experto en relaciones internacionales, Carlos Murillo.
Lo que el Gobierno costarricense hizo fue “bajar el nivel político de la relación al más bajo nivel”, explicó Carlos Cascante, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Costa Rica.
“Bajar el nivel de la representación no es algo tan grave como romper relaciones diplomáticas”, señaló Cascante, quien agregó que “mientras no cierren el consulado cubano en Costa Rica no habrá afectaciones”.
“El asunto es verificar qué disposición va a tener el Gobierno cubano, si va a mantener abierto el consulado o lo va a cerrar”, apuntó el experto costarricense.
El Gobierno de Cuba aseguró que fue una “decisión arbitraria e injustificada” de Costa Rica y un “acto de clara sumisión ante las presiones y dictados del gobierno de EE. UU., que intenta arrastrar a otros países de la región a su intento, históricamente fallido, de aislar a Cuba”.
La medida, según Costa Rica, se da ante un “agravamiento” a los derechos fundamentales, incluyendo las “limitaciones a la libertad de expresión, asociación y manifestación pacífica” que viven los cubanos.
Según el comunicado del Gobierno, se suma el “progresivo deterioro de las condiciones de vida”.
“Dice que rompe con el régimen cubano, pero deja desamparada a la población tanto costarricense en la isla como cubanos”, advirtió Murillo, quien recuerda que cuando Costa Rica restableció relaciones diplomáticas con Cuba en 2009, el objetivo era ayudar a la sociedad, no respaldar al régimen.
La decisión de la Administración Chaves, que habla de un “agravamiento significativo de las restricciones a las libertades fundamentales” en la isla, según Murillo, no se aplica igual a Nicaragua, donde el régimen de Daniel Ortega reprime a la población desde 2018.
“En el caso de Nicaragua, Rodrigo Chaves ha dicho en varias oportunidades que él mantiene consultas periódicas directamente con Daniel Ortega”, cuestionó el experto.
Cascante, sin embargo, recordó que Costa Rica no tiene un embajador nombrado en Nicaragua de forma continua desde julio de 2018, y en el caso de Cuba, el gobierno “nunca habló de ruptura de relaciones diplomáticas, habló de cierre de embajada”, que son dos situaciones distintas.
“Lo que Costa Rica hizo fue bajar el nivel de su representación en Cuba, si lo ponemos frente al caso de Managua tenemos embajada, pero no embajador y en Cuba no tenemos embajador ni embajada, pero con ambos tenemos relaciones diplomáticas”, explicó Cascante.

En Costa Rica vive una amplia comunidad de cubanos, muchos de ellos en condición migratoria regular o en procesos de refugio:
Alexander llegó a Costa Rica hace un año en condición de refugiado, y consideró que, en medio de una situación migratoria ya compleja para quienes han tenido que salir de su país, el quiebre de relaciones con Cuba podría tener consecuencias, especialmente a quienes necesitan realizar trámites consulares o requieren asistencia por el mínimo personal diplomático aún presente en San José.
“Debe afectarnos, porque casi todos los trámites se hacen a través de la embajada en Cuba y al no estar eso trae problemas (…) Decidieron hacerlo, no sé con qué objetivo, porque con cerrar la embajada no van a resolver nada en Cuba”, dijo Alexander, quien es originario de Guantánamo y habló bajo anonimato para evitar consecuencias sobre su familia que sigue en Cuba.
Viajar a Nicaragua para realizar trámites, según Alexander, no es una opción debido al “alto costo” para un migrante que debe enviar dinero a su familia a Cuba. A ese costo se suma el gasto para la solicitud de visa, tras la eliminación del libre visado que permitía a los ciudadanos de Cuba ingresar a Nicaragua desde noviembre de 2021 y que fue suspendido el 8 de febrero de 2026.
Gaby Bonet llegó hace dos años a Costa Rica junto a su familia procedente de La Habana. La decisión del Gobierno costarricense no le sorprende, porque “Cuba es igual que Nicaragua”, y sostiene que hasta que el “gobierno no caiga no sé qué va a pasar”.
“Los cubanos que conozco, que han tenido que ir a la embajada antes del cierre, es porque han tenido la posibilidad de hacer la residencia por un hijo, o porque se casó con un tico o una tica y tienen mucho tiempo aquí, entonces el cierre afecta”, sostuvo Bonet.
Costa Rica señaló que, en la medida de lo posible, “prestará servicios consulares” en Panamá a los costarricenses residentes en Cuba.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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