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Rodrigo Chaves es “el poder real” en Costa Rica, afirma politólogo costarricense

Daniel Calvo, consultor político, no ve fracturas entre Fernández y Chaves “en el cortísimo plazo”, pero el futuro democrático no se ve tan claro

El presidente saliente de Costa Rica, Rodrigo Chaves (iz.), habla con la nueva mandataria, Laura Fernández, en la ceremonia de investidura en el Estadio Nacional de San José, el 8 de mayo de 2026. Foto: EFE/Jeffrey Arguedas

Carlos F. Chamorro

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La toma de posesión de Laura Fernández en Costa Rica inaugura una inédita configuración del poder en el país centroamericano, con la permanencia del presidente saliente, Rodrigo Chaves, en la primera línea del Ejecutivo, asumiendo simultáneamente los ministerios de la Presidencia y de Hacienda.

El politólogo costarricense Daniel Calvo Sánchez analiza este fenómeno sin precedentes en la historia contemporánea costarricense en entrevista con CONFIDENCIAL y Esta Semana, que se transmite en el canal de YouTube debido a la censura televisiva en Nicaragua

Según Calvo, esta estructura evidencia que el expresidente Rodrigo Chaves es el verdadero poder que sostiene la arquitectura estatal. Un hecho que la oposición y analistas internacionales observan con profunda preocupación, debido a los claros “síntomas autoritarios” y de “concentración del poder” que asoman en la región.

Calvo destaca que el control de Chaves trasciende los formalismos de su doble cargo ministerial, situándolo como el eje gravitacional de la denominada “continuidad del cambio” y del proyecto de refundación estatal que el oficialismo ha bautizado como una “Tercera República”.

Para el consultor político y especialista en asuntos legislativos, la presidenta Fernández hereda y multiplica un capital político ajeno, ya que “indistintamente si Rodrigo Chaves ocupaba o no un cargo en este gabinete, ya el poder real lo iba a tener”.

“Hoy —sentencia Calvo sobre Chaves— él es la figura en la que recae la popularidad, la que sostiene a esta Administración” y también sus planes para el futuro de Costa Rica y su democracia.

Calvo también comenta la proyección internacional de este esquema de poder, incluyendo la alianza con la Administración de Donald Trump es Estados Unidos y el llamado “Escudo de las Américas”, bajo la cual la oposición denuncia supuestas transacciones políticas, como el control de flujos migratorios a cambio del retiro de visas norteamericanas a voces críticas y directivos del diario costarricense La Nación.

Sobre la dictadura en Nicaragua y la asistencia de su “cocanciller” Valdrack Jaentschke al acto de la toma de posesión, el politólogo anticipa que los intereses mineros en la zona fronteriza de Crucitas reconfigurarán la agenda bilateral hacia un enfoque de seguridad y control migratorio.

El Gobierno de Laura Fernández mantiene en sus cargos a casi la mitad del gabinete del expresidente Rodrigo Chaves y el propio expresidente es una especie de superministro con un doble cargo como ministro de la Presidencia y de Hacienda. ¿Tiene esto algún precedente en la historia de Costa Rica?

Esta transición que ha tenido Costa Rica ha sido denominada “la continuidad del cambio”. Se le da continuidad a una importante cantidad de figuras, pero sobre todo a la figura que sostiene un partido político que ya empieza a mostrar deseos de convertirse en un proyecto político, de pensar más allá de únicamente elecciones, y que es el capital político de Rodrigo Chaves, uno de los presidentes mejor calificados en la historia reciente de Costa Rica, y que se inserta dentro de esta serie de líderes que estamos viendo en la región, con algunos síntomas autoritarios, de concentración del poder, confrontativos y sobre todo disruptivos.

Y dentro de ese elemento disruptivo está este factor de que nunca, en la historia reciente de Costa Rica, el presidente que dejaba su cargo era tomado en cuenta en un eventual gabinete, y muchísimo menos en dos carteras. Y tampoco creo que se esperaba que fueran las dos carteras más importantes, que es el Ministerio de la Presidencia y el Ministerio de Hacienda.

Esta consolidación de un proyecto político de este gabinete, de esta futura bancada legislativa, provienen figuras de diferentes fuerzas políticas, de diferentes sectores, sin ninguna cuestión de carácter ideológico. Y la única figura capaz de poder sostener a esa diversidad de figuras, de sectores, era Rodrigo Chaves. Me parece que eso explica mucho del cargo del Ministerio de la Presidencia, es una persona que tiene más bien malestar o confrontación con la oposición. Y se le da la cartera de Hacienda, donde él es economista de profesión, ya había ejercido ese cargo en el gobierno de Carlos Alvarado, y ahora tendrá toda esa caja de herramientas que brinda ser ministro de Hacienda para posibilitar o buscar consensos o negociaciones, ya que en Costa Rica los 38 votos se requieren en la Asamblea Legislativa para impulsar cambios constitucionales y proyectos de alto costo político.

¿Cómo describiría el poder del expresidente Chaves? ¿Es un poder paralelo o es un poder detrás del trono? ¿Cómo será su relación con la presidenta Fernández?

Indistintamente si Rodrigo Chaves ocupaba o no un cargo en este gabinete, ya el poder real lo iba a tener. Hoy es la figura en la que recae la popularidad, la que sostiene a esta Administración. Pero creo que también ha solicitado tener un poder formal, y eso ha sido visto o censurado por parte de algunos actores, sobre todo de parte de la oposición, también de quienes nos miran desde afuera, señalando que pudiera existir una posible concentración del poder en una figura. Vivimos en tiempos de personalismo y eso creo que generará mucho ruido en esta Administración. Sin embargo, no visualizo que, al menos en el cortísimo plazo, puedan existir fracturas entre Laura Fernández y Rodrigo Chaves.

Cuando la presidenta Fernández habló en su discurso inaugural de multiplicar la herencia del expresidente Chaves, está apelando a una suerte de proyecto de refundación del Estado, eso que han llamado la “Tercera República” de Costa Rica. ¿Se mantiene vigente ese proyecto?

Totalmente. Todavía no hay mucha claridad. Lo cierto es que, entre más indefinido sea, muchísimo más exitoso puede llegar a ser, porque eso permite que todos tengan diferentes interpretaciones y se sientan parte de ello. Eso es lo que ha planteado Laura Fernández desde la campaña política. Y lo que se plantea es la posibilidad de hacer grandes cambios, sobre todo devolverle a ciertas instituciones del Estado —que creo que algunas de ellas han perdido su razón de ser— funcionalidad. Pero también algunas de ellas, quizá restringir o limitar algunos temas de controles en órganos auxiliares como la Contraloría General de la República, y sobre todo en el Poder Judicial, lo que genera mucho temor. El ala más democrática de Costa Rica.

¿Qué impacto tendría esto y qué desafíos plantea para la tradición de contrapesos que ha existido en las instituciones democráticas en Costa Rica? ¿Hay un riesgo de que se replique algo semejante al proyecto de Nayib Bukele en El Salvador?

Al menos uno empieza a observar los síntomas. Todavía no sabe si eso realmente vaya a cuajar o vaya a transformarse, pero creo que sí hay intenciones. El expresidente de la República, Rodrigo Chaves, manifestaba que ya había podido obtener una mayoría importante a nivel legislativo. Él pretendía obtener 38 votos, se ha quedado en 31, pero ahora dice que buscará la posibilidad de también intentar tomar o colocar personas más afines a su proyecto de ley en el Poder Judicial. Esto es claramente un tema que preocupa, que genera vulnerabilidad en el sistema de pesos y contrapesos, en el cual ellos hábilmente han planteado más que contrapesos, que ciertos poderes, y sobre todo ciertos personajes insertos en ellos, representan un obstáculo para el proyecto político que ellos intentan impulsar y que hoy sitúan bajo la bandera de una “Tercera República”.

La oposición está en una minoría en la Asamblea Legislativa, sumando 26 diputados de varios partidos. ¿Puede hacer un contrapeso al partido mayoritario o el Gobierno de Laura Fernández podría terminar absorbiendo a otros diputados de la oposición?

Es un temor que está hoy latente. El Gobierno anterior tuvo la capacidad de robarle a los partidos de oposición varios alcaldes. No sería distinto que puedan arrebatar algunos diputados. Eso que genera posibilidades de que se logre esa mayoría requerida de 38 votos,  que permitiría reformas constitucionales o también proyectos de alto costo político.

No obstante, en nuestro sistema costarricense hay una carta de la que ya se empieza a hablar, que es un referéndum mancomunado, donde si el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo están de acuerdo en llevar ciertos elementos al referéndum se requerirían únicamente 29 votos, 29 votos que ya tienen.

Y dentro de esos temas pudiera estar eventualmente una Asamblea Constituyente. Esto pese a que Laura Fernández, en su discurso donde recibió el mandato, anunció que ella no buscaría impulsar reformas constitucionales que atentaran justamente contra los principios democráticos.

La presidenta Fernández también hereda la alianza del expresidente Chaves con el presidente Donald Trump de Estados Unidos. ¿Cuáles son los pros y los contras de esta alianza para Costa Rica?

Costa Rica tiene de principal socio a Estados Unidos desde hace muchísimo tiempo. Se ha tenido una cercanía, diría yo ahora, desde un punto de vista ideológico dentro de esto que se llama el Escudo de las Américas, y me parece que esos líderes que comparten ciertas características permite que la cercanía entre Estados Unidos se estreche, sobre todo en temas políticos, y que lo haga también una región todavía más vulnerable de lo que ya era, en razón también de lo que vaya a suceder en la política exterior, en la política interna de los Estados Unidos.

Algunos políticos costarricenses han interpretado y han señalado que la suspensión de las visas norteamericanas a los directivos del periódico La Nación responde a una petición del Gobierno a Estados Unidos para presionar a un medio de comunicación. ¿Se puede dar una suerte de transacción política entre ambos Gobiernos: lo que Costa Rica le da a Estados Unidos y lo que Costa Rica le pide a Estados Unidos?

Es una de las tesis que se maneja en la oposición. Han existido, pues sí, diría yo, algunos cambios transaccionales. Por ejemplo, Costa Rica está recibiendo en los últimos meses, migrantes en parte de este convenio que Estados Unidos (para) poder sacar el tema de los migrantes de sus fronteras, sobre todo a las personas que no están en un término legal. Y en el caso de las visas, ciertamente se ha denunciado un manejo político, ya que personas que han sido críticas del Gobierno, entiéndase autoridades de los supremos poderes, y los hermanos Arias. Pero ahora  esto ha causado una mayor discusión, una mayor polémica, en razón de que se le ha quitado o retirado las visas a un medio de comunicación. Y justamente a escasas horas de que se celebrara el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Durante el acto de la toma de posesión llamó la atención la presencia, y sobre todo la relación cordial, con el canciller de Nicaragua Valdrack Jaentschke, señalado de ser uno de los jefes de la represión transnacional e incluso rechazado por los Gobiernos centroamericanos como posible secretario general del SICA. ¿Qué se puede esperar de la relación entre el Gobierno de Laura Fernández y la dictadura de Nicaragua?

Al menos la anterior Administración no fue cercana, no tuvo un tema de que la relación con Nicaragua se volviera un relevante para la discusión política interna, pero hay un elemento que puede disparar eso, la geopolítica y el tema de los Estados Unidos en la región. Pero me atrevería a decir que Laura Fernández, ahora que ha asumido su Gobierno, pretende poner un pie en el acelerador en el tema de (la explotación minera en) Crucitas que está justamente en la frontera con Nicaragua, del cual también ha generado temas migratorios. Hay temas también de derechos humanos, de hacia dónde van esos recursos y hacia dónde se redirecciona, que me parece puede hacer relevante el tema puntualmente de Crucitas. Pero en razón de esto también la relación con Nicaragua.

¿De qué manera incidiría esto en la relación?

Mayor control migratorio, por ejemplo, ya se empieza a hablar de cerrar un poco las fronteras, de ver temas de seguridad en razón de esa frontera tan permeable, posibilidades de buscar mayores controles, no solo migratorios, sino pensando también en temas de seguridad y narcotráfico, o crimen organizado.

Costa Rica deberá presentar próximamente candidatos para ocupar la secretaría general del SICA después que se ha logrado desbloquear el mecanismo de elección, provocado por Nicaragua. ¿Cómo se proyecta el gobierno de Laura Fernández hacia Centroamérica?

Es un gobierno que ha mostrado el deseo de tener una participación en ciertos organismos regionales. Está el caso de la presidenta del Banco Centroamericano de Integración Económica (Gisela Sánchez), inclusive Costa Rica está, en este momento, impulsando la candidatura de la exvicepresidenta de la República (Rebeca Grynspan) a la Organización de las Naciones Unidas. Si uno visualiza estos antecedentes, pensaría que Costa Rica va a tener una ambición de colocar a personas relevantes, y sobre todo con alguna afinidad, a estos cargos tan importantes dentro de nuestra región.

La crisis de seguridad ciudadana no se resolvió bajo el Gobierno de Rodrigo Chávez, y ahora Laura Fernández está promoviendo la inauguración de esta megacárcel inspirada en la estrategia de Nayib Bukele. ¿Tiene el nuevo Gobierno una estrategia integral para enfrentar la crisis de seguridad ciudadana?

No te sabría decir si la tiene. Apela muchísimo a narrativas propias del populismo punitivo de la región, eso intenta reforzar en su discurso, se ha hecho hincapié en este tema de seguridad. Por ejemplo, en algunos cambios en temas de justicia, en temas propiamente de seguridad. Ha cambiado también al jerarca encargado de esa cartera, que es relevante, y me parece que eso va a marcar mucho de la Administración.

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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