Tesoro de EE. UU. pone la mira en siete mineras que enriquecen al régimen
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Las exportaciones de Nicaragua a EE. UU. crecieron casi 7 veces en 18 años, pero EE. UU. no necesita sacar al país del CAFTA, para golpear al régimen
Banderas de Estados Unidos y Nicaragua. // Foto: Freepik
Excluir a Nicaragua del Cafta no será tan fácil como algunos suponen. La nueva Administración de Estados Unidos aseguró que no le interesa tener a Nicaragua como socio comercial, y buscan “opciones” para excluir a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio, adoptado a partir de 2004. ¿Pero qué tan fácil sería lograrlo y cuánto costaría para Nicaragua?
Nicaragua es el país que más se ha beneficiado del Cafta, porcentualmente hablando, desde que el acuerdo comercial entró en vigencia el 1 de abril de 2006. Estadísticas de la Ventanilla Única de Exportaciones de Nicaragua (Vucen, el antiguo Cetrex), muestran que ese año, las exportaciones totales hacia Estados Unidos sumaron 228.4 millones de dólares y casi se duplicaron en apenas dos años, al cerrar 2008 con 439.3 millones exportados.
Desde entonces, las exportaciones de Nicaragua a Estados Unidos no harían más que crecer: 533.7 millones en 2010; 901 millones en 2015; 1402 millones en 2020, hasta alcanzar un pico de 1804.4 millones en 2022.
El dato más reciente publicado por el Banco Central de Nicaragua, (BCN), en su Informe Comercio Exterior del tercer trimestre de 2024, muestra que, hasta septiembre de 2024, Nicaragua había exportado a Estados Unidos mercancías por 1230 millones de dólares, aprovechando los contingentes, preferencias y ventajas arancelarias, que ofrece el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta, por sus siglas en inglés).
“Yo destaco cómo se duplicaron las exportaciones totales de la economía nicaragüense después de la entrada en vigencia del Tratado. Eso representó un cambio estructural importantísimo… en términos de sus exportaciones. Creo que el país se quedó corto en exportar productos de alto valor agregado, pero esa es otra discusión”, señaló el economista Juan Sebastián Chamorro.
A finales de enero, durante una conferencia de prensa virtual, el enviado especial de Estados Unidos para América Latina, Mauricio Claver-Carone, declaró que no les interesa tener a Nicaragua como socio comercial, por lo que están buscando “opciones” con sus aliados en la región para excluir al país del DR-CAFTA. El anuncio del funcionario se enmarca en una ofensiva diplomática regional destinada a apuntalar los intereses de ese país, encabezada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, pone en alerta al tinglado económico nicaragüense que ya había sido advertido desde mediados de 2021, que perder el Cafta le costaría a Nicaragua más de 1500 millones de dólares anuales.
El impacto de una hipotética represalia “depende de la medida que se aplique”, refiere el economista Chamorro, señalando que si Nicaragua fuera expulsada del Tratado, el país quedaría sin ningún beneficio arancelario, y se aplicarían los aranceles que paga cada producto proveniente de un país que no es beneficiario.
Hacer ese cálculo es más complejo, “porque el análisis se tiene que hacer producto por producto”, advirtió.
Si se implementa un arancel fijo para todos los productos, eso afectaría a todas las exportaciones hacia Estados Unidos. El experto advierte que “productos como el café perderían competitividad con respecto a los demás países de Centroamérica. Las maquilas probablemente se movilizarían a otros lugares como Honduras o Dominicana, habría un deterioro en la balanza de pagos, así como pérdida de empleo y de inversiones”.
Para el director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano, Manuel Orozco, la pregunta es “si [Estados Unidos] impondrá tarifas a qué, o restricciones en qué sector. Una reimposición de tarifas a los más de 90 productos que exporta Nicaragua los hará más caros frente a Honduras, El Salvador y Guatemala en particular, que son países que exportan casi lo mismo a Estados Unidos”.
El profesor Jhon Fonseca Ordóñez, investigador de la Universidad de Costa Rica, observa que cualquier pérdida del acceso preferencial al mercado estadounidense tendría varios efectos comenzando porque “sin el CAFTA-DR, los productos nicaragüenses enfrentarían aranceles elevados, reduciendo su competitividad”.
Los productos más afectados serían los textiles y la confección; el café, tabaco y mariscos, así como otros productos manufacturados y agrícolas. De paso, advierte el riesgo de pérdida de empleos, en especial en las empresas adscritas al régimen de zonas franca al disminuir las exportaciones de ese sector hacia Estados Unidos, además de un potencial traslado de empresas a otros países firmantes del Tratado, Honduras o El Salvador.
El otro elemento central de la discusión es si en efecto es posible excluir a Nicaragua del tratado comercial. La respuesta corta parece ser que no, pero la Administración de Donald Trump puede tener varias opciones a su disposición.
“Ese tipo de declaraciones de cualquier delegado de la Administración Trump, demuestra que hay un total desconocimiento del derecho internacional, en el sentido de que no les interesa respetar el derecho internacional, porque el CAFTA es un acuerdo comercial entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana”, dijo a CONFIDENCIAL el analista internacional costarricense, Carlos Murillo.
El también catedrático insistió en que el acuerdo “no es entre Estados Unidos y cada uno de los países centroamericanos y República Dominicana. Es Centroamérica como conjunto, así que no tienen forma de excluir a un país signatario, porque estarían afectando a toda Centroamérica. Por eso Claver plantea presionar -sobre todo a Costa Rica- para que sea un país de la región el que plantee la posibilidad de excluir a Nicaragua, del componente Centroamérica dentro del CAFTA, y eso es prácticamente imposible, porque sería romper el tratado”.
Al respecto, Juan Sebastián Chamorro recuerda que “el artículo 21 del CAFTA establece una cláusula de seguridad nacional, que podría invocarse, aunque es cierto que no tiene un capítulo sobre la salida del Tratado. Generalmente, en los contratos y en las convenciones internacionales existen cláusulas de salida, mecanismos, requisitos y procedimientos, como en el caso de la OEA, por ejemplo”.
El Artículo 21.2 inciso b del Cafta, señala que “ninguna disposición de este Tratado se interpretará en el sentido de… impedir que una Parte aplique medidas que considere necesarias para cumplir con sus obligaciones respecto al mantenimiento o la restauración de la paz y la seguridad internacional, o para proteger sus intereses esenciales en materia de seguridad”.
“Marco Rubio habló de seguridad nacional durante su visita a Costa Rica”, recordó Chamorro, destacando que sigue en marcha la investigación de la Oficina de Comercio de Estados Unidos en contra de la dictadura, al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de ese país. Si producto de esas pesquisas se impusieran altos aranceles, eso tendría el mismo impacto que ser excluidos del Tratado porque “el país queda sin competitividad con relación a los otros países que producen más o menos los mismos artículos o servicios”.
Murillo añade que cuando Claver dice que están buscando cómo excluir a Nicaragua sin dañar las economías de los otros países, es porque hay conciencia de que el régimen puede presentar una demanda ante la Organización Mundial de Comercio -igual que prometió hacerlo China- y con eso “paralizaría todo el intercambio comercial con el resto de Centroamérica”.
Adicionalmente, señaló que Managua siempre puede jugar a la carta de cerrar las fronteras con Costa Rica y Honduras. “El problema es que eso no solo afectaría el comercio bilateral de Nicaragua con Honduras y con Costa Rica, sino todo el flujo comercial centroamericano, porque la mayoría del comercio regional es vía terrestre”.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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