Reed Brody: Régimen orteguista desmantela el Estado de derecho “sin tanques”
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El politólogo Manuel Orozco y la historiadora Dora María Téllez analizan el “día después” del 19 de julio de la dictadura
Fotoarte con las imágenes de los dictadores nicaragüenses Daniel Ortega y Rosario Murillo. | Fotoarte: Confidencial
Horas antes de la celebración del acto partidario del 19 de julio, en que Daniel Ortega proclamó que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”, para que la oposición “pueda volver al gobierno”, el politólogo Manuel Orozco y la historiadora Dora María Téllez, advirtieron que ya está en marcha un “circo electoral” para reelegir en 2027, sin competencia política, a los “copresidentes” Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Ortega anunció que la dictadura aprobará en la Asamblea Nacional, controlada por el FSLN, un “muro” de leyes para frenar cualquier intento de la oposición de regresar al poder, mientras Manuel Orozco reveló que los partidos colaboracionistas PLC, ALN, PLI, APRE, y otros como el partido Conservador y CxL de Oscar Sobalvarro, ya han recibido orientaciones de que deben participar en las votaciones de 2027, en las que “ya ganó Rosario Murillo”.
“Esos no son síntomas de fortaleza, sino de debilidad política” de Rosario Murillo, comentó la exguerrillera sandinista, en tanto Manuel Orozco, investigador del Diálogo Interamericano, calificó la sucesión dinástica de Murillo como una “fruta podrida”.
En una conversación en el programa Esta Semana, que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua, Orozco y Téllez analizaron “el día después” del 19 de julio para la dictadura: “Ellos (los Ortega Murillo) están apostando que, mientras no provoquen a Estados Unidos, ella puede seguir en el poder, y Estados Unidos a 12 meses, si no antes, va a tener una postura más fuerte hacia ellos. La Administración Trump tiene claro que este es un régimen ladrón y que le está robando incluso a Estados Unidos, aprovechándose del CAFTA. Por lo tanto, que no se hagan los tontos, ellos saben que las cosas van en esa dirección”, advirtió Orozco.
¿Cómo se ve el futuro político de Nicaragua bajo Ortega Murillo, en julio de 2027? ¿volveremos a ver otro acto de culto a la personalidad de Ortega Murillo en la Plaza de la Fe?
Dora María Téllez: Por las señas que hay ahora, posiblemente el año que viene (2027) van a arrodillarse en la Plaza de la Fe porque sacaron una encuesta de MyR donde dice que casi el 90% de los nicaragüenses está completamente feliz con el régimen de los Ortega Murillo. En esas condiciones, yo creo que Daniel Ortega y Rosario Murillo deberían de convocar inmediatamente a una elección justa, libre, transparente, porque arrasarían según MyR, y ellos tienen que creerlo porque es su propia empresa encuestadora.
Si ellos llegan a julio del año que viene, van a estar totalmente de rodillas, dando gracias a Dios de haber sobrevivido hasta ahí. Ellos mismos tienen muchas contradicciones, están totalmente abandonados, el hecho de que para este acto (del 19 de julio) obliguen a cada empleado público a llevar un acompañante que va inscrito con cédula, te da un indicativo de que están completamente en quiebra en materia de respaldo interno, y aún dentro de sus propias filas.
Según la Constitución “chamuca” en Nicaragua, debería haber elecciones o votaciones en 2027. ¿Se repetirá una nueva farsa electoral como en 2021, bajo estado policial, con candidatos opositores presos o exiliados y con partidos políticos zancudos?
Manuel Orozco: El contexto de esa consulta popular que hace MyR es la farsa electoral que se viene diseñando desde fines del año pasado (2025) y que se ha venido organizando a tres niveles. Uno es la rehabilitación del partido Frente Sandinista que ha estado prácticamente inactivo, solamente en función de la Asamblea Legislativa, dando votos por cada propuesta legislativa que manda Murillo. En segundo lugar, hacerle saber a los partidos políticos del país que tienen que ir a las elecciones, y aquí se abre una ventana política de oportunidad para los cuatro partidos que están ahorita participando como “oposición”, les están diciendo que tienen que estar ahí. Y también le están comunicando a otros partidos que fueron eliminados o no pudieron registrarse propiamente, de acuerdo al marco que había creado Rosario Murillo en el 2020, para decirles que pueden participar. Eso incluye a CxL, el Partido Conservador, y posiblemente otros dos más. La tercera parte de la estrategia es hacer todo esto sin que la gente se dé cuenta que se está estructurando una farsa electoral, porque el electorado nicaragüense realmente está desconectado de la política. Pero, realmente vamos en esa dirección, con una hoja de ruta que ella (Rosario Murillo) se ha fijado y su propuesta es decir: —“las elecciones las gané yo”.
Dijiste partidos que están en Nicaragua y que son de “oposicion” ¿Alguno de esos partidos es de oposición? ¿El PLC, PLI, APRE o el CxL que representa Óscar Sobalbarro?
Manuel Orozco: Técnicamente, son de oposición en el sentido de que los cuatro partidos, ALN, PLC, APRE y el PLI, no son un partido gobernante. Por lo tanto, técnicamente son oposición. Políticamente, no son oposición porque cuando vos ves todos los procesos de votación en la Asamblea Legislativa, desde 2022, el resultado de las votaciones de las leyes es de 91 votos a favor. La realidad es que son colaboracionistas, por ejemplo, podrías preguntarle a la señora (María Haydée) Osuna cómo es que ella votó en contra de la Ley 1055 que crea el estatus de traición a la patria, y por otro lado fue una de las promotoras que votó a favor de la “copresidencia” y la reforma constitucional del país.
Por lo que estás diciendo 2027 sería igual a 2021, ¿van a echar preso a algún candidato electoral o simplemente se van a mantener en el exilio? Y en esta farsa con los partidos zancudos, en la boleta electoral, la gente, ¿va a votar por candidatos a copresidentes y copresidentas, con un consejo electoral manejado por Brenda Rocha y Lumberto Campbell?
Dora María Téllez: Este es un circo electoral hasta que no se demuestre lo contrario. Un circo con una comparsa, unos payasos, el dueño del circo y los animales, hasta que no se demuestre lo contrario. Y lo contrario, ¿qué es?, el restablecimiento de libertad ciudadana, el restablecimiento del Estado de derecho, una reforma electoral que permita elecciones verdaderamente limpias, el restablecimiento de la libertad de los medios de comunicación, la libertad religiosa, de organización, movilización. Si no hay nada de eso, estaríamos completamente frente a un circo electoral.
Entonces, en ese caso estaríamos frente a una boleta donde van a estar como copresidente Daniel Ortega y copresidenta Rosario Murillo, y probablemente, partidos como el PLC puedan decidir que ellos también los van a llevar a Ortega y Murillo de candidatos su propia boleta. Entonces, votes a donde votes, eso está básicamente matateado, y si como anuncia MyR, los Ortega tienen un respaldo del 90%, ¿te imaginas vos cómo va a resultar esa votación? 95%, 99%, 100%.
Eso te muestra que los Ortega Murillo todavía están montados en una nube, porque no hay un solo país en el mundo que vaya a aceptar los resultados de una votación, de un circo de esa naturaleza, si no sigue una hoja de ruta de transición a la democracia. Si no hay libertad de expresión, de movilización, restitución de propiedades, regreso de los medios de comunicación, restitución de propiedades, retorno seguro de exiliados, restablecimiento de la personalidad jurídica de todos los partidos políticos en la que se la han quitado desde el año 2006, entonces estamos frente a un circo electoral.
Se puede repetir la farsa y el régimen seguirá sin legitimidad, pero seguirá mandando, aunque no tenga legitimidad democrática. La Asamblea de cancilleres de la OEA en junio en Panamá condenó de forma unánime a la dictadura, pero es una resolución sin dientes. Y por el otro lado, la política exterior de Estados Unidos que condena la dictadura en Nicaragua, pero no tiene ninguna presión efectiva. ¿Puede ese entorno internacional cambiar la correlación de fuerzas que existe hoy?
Manuel Orozco: La correlación de fuerzas en este momento es 70-30, o incluso 80-20, está a favor del régimen. La comunidad internacional tiene un rol instrumental, pero no es intrínseco a la transición democrática. Y los Ortega Murillo saben que mientras ellos tengan el control político, la concentración del poder y el uso de la fuerza en sus manos, es muy difícil que los cambien.
Lo que se requiere no es solamente la presión internacional, sino considerar los factores que producen el cambio político. Primero, la cohesión interna dentro de la estructura del círculo de poder, que se ha venido disminuyendo, contaba con más de 300 “fichas”, hoy en día son menos de 50. La segunda es la salud económica del país, que el nivel de descomposición llegue a generar una protesta social frente a la dictadura, no gente yéndose a la calle, pero otro tipo de protesta, y este momento está llegando, especialmente entre las mujeres, que jefean el 70% de los hogares nicaragüenses, y (se sienten) que ya no se puede seguir trabajando en un país no les da oportunidades. Y el tercer factor, es la oposición, el contrapeso democrático propiamente dicho que tiene a la población, el electorado, al movimiento cívico y a los activistas que funcionan como hilo conductor. Hay que alinear esos factores en la dirección hacia una ruta democrática, y ese ha sido el reto principal.
Nuestra cultura política tiene una perspectiva muy enajenada, alienada, de creer que esto no importa lo que se haga porque al final los gringos tienen la última palabra. Entonces, mientras nosotros sigamos pensando que el futuro del país está en manos de la comunidad internacional, no vamos a poder fijar metas más altas de resistencia política.
¿Cómo se puede cambiar esa correlación de fuerzas si la sociedad civil democrática en Nicaragua está aplastada y la oposición está en el exilio? Aunque el régimen tiene contradicciones y ha perdido apoyo político, se ha consolidado la sucesión dinástica de Rosario Murillo. Hay una centralización total del poder, hay purgas, hay aliados de Daniel Ortega que están en la cárcel; y sin embargo, va avanzando a un intento de reelección para legitimar esa sucesión dinástica.
Dora María Téllez: Esos no son síntomas de fuerza, sino de debilidad. El hecho de que Rosario Murillo se logre imponer, y que para eso tenga que encarcelar a una gran cantidad de líderes nacionales y locales del Frente Sandinista, que tenga amenazada a otra parte, y que se mantenga por la vía del poder de las armas, no es un signo de fuerza, sino de debilidad. El hecho mismo, de estar tratando de llamar a partidos políticos para decirles que tienen que participar en elecciones, te indica es una profunda debilidad. Ellos mataron cualquier posibilidad de alianza dentro del país, cuando inhabilitaron a todos los partidos políticos.
Dentro del poder político, Rosario Murillo se ha ido imponiendo, en efecto, está consolidada en la medida que tenés un Daniel Ortega que se desaparece dos meses como ahora, que desde el 18 de mayo no aparece, frente a un Daniel Ortega muy debilitado físicamente, mentalmente disperso, enredado, el poder de Rosario Murillo se asienta. Y ella, que tiene una ceguera importante, porque solamente se escucha a sí misma, cree que puede lograr un camino a noviembre del año que viene (2027) armando un circo electoral y que va a pasar cholo sin que nadie se percate de nada. Es una equivocación completa.
Manuel Orozco: Sí, yo coincido con Dora María, porque el hecho de que el círculo de poder se ha venido reduciendo significa que sus fichas de apoyo de lealtad se han disminuido. En segundo lugar, los relevos que está realizando, son menos fuertes, menos capacitados.
Hay tres escenarios que se vislumbran. Uno es la farsa electoral; dos, es la inercia política, la expectativa de que el muerto en vida termine muriéndose realmente, Daniel Ortega, o incluso ella. Y tres, un movimiento político coordinado de reformas políticas para (desmontar) el andamiaje de la criminalización de la democracia. Las cosas van en dirección de la farsa electora, y hay que organizarse políticamente en función de eso.
Hay un malestar creciente en distintos sectores de la sociedad y particularmente dentro de los empleados públicos, y los mismos partidarios del Frente Sandinista. Sin embargo, el efecto que tiene la centralización y las purgas no pareciera que le estén moviendo el piso al control del poder que tiene hoy Rosario Murillo.
Dora María Téllez: Ella puede tener la iniciativa y el control armado, pero no tiene el control sobre el movimiento social que desata la conducta de la dictadura. Yo veo estos movimientos como los ríos, que se entierran, no quiere decir que no hay río, es que el río enterrado después aparece más allá brotando y puede brotar en ríos gigantescos. Eso es lo que le pasó al régimen en 2018 y le va a volver a pasar si ellos no cambian la ruta. Rosario Murillo lo único que está haciendo es ponerle una curita a una gran herida sangrante. Ella no está instalada en un poder, en una base sólida, depende de la imagen de Ortega desgastado para tener su propio mecanismo de poder. Y para creerse más fuerte, pues le ha pasado la factura a todos los que considera que no eran leales, todo eso la debilita.
Rosario Murillo es la pieza más débil de eso, Humberto Ortega lo dijo con toda claridad, ella no tiene ninguna capacidad de sostenerse por sí misma en el poder porque el Ejército está preocupado de ver cuál es su futuro, hay gente dentro de la Policía preocupada de ver cuál va a ser su futuro. Todo el mundo está sacando las cuentas para adelante, está equivocada Rosario Murillo si cree que la gente saca la cuenta con ella, lo que están pensando muchos altos funcionarios es cómo vamos a quedar después, cómo vamos a resolver, porque también Rosario Murillo los tiene casa por cárcel, país por cárcel, institución por cárcel, a una gran parte de ellos.
Pero si por la víspera se saca el día, Nicaragua pasara a ocupar un lugar predominante en el radar de intereses y prioridades de la política exterior de EE. UU., ¿Eso no necesariamente quiere decir que va a derivar en una transición a la democracia?
Manuel Orozco: Yo creo que sí. Venezuela entró en una transición política que va a ir en dirección hacia la democracia. ¿Cuándo? Está en ese proceso, puede tomar dos años hasta que se convoquen nuevas elecciones.
En el caso de Nicaragua, la mitad de los nicaragüenses, que nacieron desde el año 2000 para acá, no tienen una memoria institucional e histórica que les ha sido eliminada y no quieren compararse o verse en función de Rosario Murillo porque es antiético con lo que ellos tienen como aspiración, ellos detestan la política, en primer lugar. Eso significa que apoyar a Rosario Murillo realmente es un desgaste, a menos que te lleguen a hacer algún tipo de beneficio económico, pero los beneficios son limitados.
En segundo lugar, está la población mayor de 35 años que conoce el historial reciente de este régimen y no los quiere. Entonces, la comunidad internacional está pendiente de lo que está haciendo el nicaragüense, pero realmente necesitamos conectar diferentes componentes que no se han producido por diferentes razones.
Vamos a entrar en un momento en los próximos 18 meses, donde hay fichas políticas dentro de Nicaragua que van a perfilarse y mantener un contacto con la comunidad internacional. Y aquí viene el tema importante: ¿qué va a pasar cuando los empiecen a encarcelar de nuevo? Porque va a haber encarcelamientos. Estados Unidos está al tanto de eso y Rosario Murillo sabe muy bien que Estados Unidos tiene un nivel de intolerancia, una línea roja sobre ciertas acciones.
Ellos (los Ortega Murillo) están apostando que mientras no provoquen a Estados Unidos, ella pueda seguir en el poder, y Estados Unidos a 12 meses, si no antes, va a tener una postura más fuerte hacia ellos, y ellos lo saben muy bien.
¿Tiene la oposición en el exilio redes, capacidad de incidir en la política hoy de Nicaragua, o sectores de la sociedad civil que quieren un cambio en el país? ¿Vamos inevitablemente a esta nueva farsa electoral de aquí a noviembre de 2027, o tiene alternativas la oposición?
Dora María Téllez: La única alternativa que tiene la oposición es la organización, organizarnos cada vez mejor, y despertar un mensaje de esperanza. Lo peor que pasa, a veces, con ciertos sectores de la oposición nicaragüense, es creer que los Estados Unidos van a resolver nuestro problema. Estados Unidos no van a resolver nuestro problema, pueden contribuir si nosotros actuamos. Segundo, lo único que nos queda es organizarnos dentro y fuera del país. Hay fuerzas políticas que tienen sus propias redes dentro de Nicaragua, y los mecanismos digitales, por mucho que los Ortega Murillo quieran controlar todo, no pueden controlar las comunicaciones, no pueden controlar miles de maneras por las cuales se pueden reorganizar las redes opositoras en Nicaragua. Y ese es nuestro desafío como oposición, pero es fundamental un mensaje de esperanza y un mensaje de confianza en nuestras propias fuerzas.
¿Hay alguna alternativa afuera de un esquema electoral para generar un cambio profundo en Nicaragua?
Dora María Téllez: Yo no lo veo. Lo otro es la guerra, o que la Administración Trump mande a sacar a Daniel Ortega y Rosario Murillo en una operación de extracción como lo de Maduro, que de todas maneras llegaríamos a un proceso electoral. Yo no veo eso, hay gente que sueña con una Junta de Gobierno, pero ¿quién la va a poner? Esta no es una lucha armada, no es una revolución. Estamos queriendo abrir las puertas de una transición democrática y eso tiene grandes desafíos y dificultades que vamos a tener que enfrentar.
Manuel Orozco: El trabajo político empieza por alinear tres fuerzas importantes que son la realidad de Nicaragua: El grupo cívico democrático, el electorado nicaragüense en Nicaragua, y la diáspora, ese 1.5 millones de nicaragüenses en el exterior en un país de 7 millones de habitantes. Estas personas tienen una conciencia política más clara que el nicaragüense que está en Nicaragua, porque ellos saben lo que está pasando y ellos son responsables del bienestar económico que existe en Nicaragua.
No hace falta llamarle oposición, no hace falta un líder tampoco. El tema de organización que menciona Dora María es muy importante porque esa organización te permite crear una estrategia de coordinación que tenga un mensaje común sobre lo que necesitan los nicaragüenses en el país. Más que esperanza, lo que ellos quieren son soluciones a su situación económica en deterioro. Y en el centro tenés a una diáspora, una comunidad nicaragüense que está asustada porque tienen miedo de que los deporten, pero ellos son un vehículo comunicacional y un vehículo político. Y Rosario Murillo sabe que su propia durabilidad en el poder está contada con los años de vida que tiene, y por eso está buscando a otras fichas como Fidel Moreno y a sus hijos que traten de sustituirla, de una forma en que ella tenga su legado como una imagen similar a la de Daniel Ortega, pero realmente es una política de la fruta podrida.
Es una “fruta podrida” que no cae y pareciera que no se está sacudiendo el árbol para que caiga.
Dora María Téllez: Todas las frutas podridas se caen por el efecto de la gravedad, ahí no hay vuelta de hoja, eso es lo que va a pasar con Rosario Murillo. Si ves cómo ella administra la concentración de poder, vos decís: —esta persona está completamente desquiciada. O cosas como la de los abogados.
La gran válvula de escape que era la migración, y junto con la migración las remesas, eso se acabó, ya no hay caravanas nicaragüenses, buscando cómo cruzar el Río Bravo, llegar a Estados Unidos, los grandes flujos migratorios nicaragüenses terminaron. Y esa era la gran válvula de escape porque no había empleo, la gente se iba, mandaba dinero, era un gran negocio (para el régimen), pero ahora es al revés, la gente vuelve, va a buscar empleo y deja de mandar dinero. Hay decenas de miles de familias que ya están perdiendo del dinero que les enviaban porque sus parientes han sido deportados a Nicaragua, y esa política de la migración Trump va a seguir, válvula de escape está liquidada. La economía dependía y ha dependido frágilmente de las remesas y de provocar una migración deliberada, el proceso inverso de regreso de migrantes nicaragüenses se va a acelerar, y va a tener también una repercusión en el régimen.
Manuel Orozco: La inercia política va en esa dirección, la comunidad internacional no se quiere mover, pero como dice Dora María, la situación de los deportados puede ser un punto clave porque ya son 25 000 personas que han retornado a Nicaragua en los últimos 18 meses y el número va a seguir creciendo, y además es una disminución de las remesas y no hay un sustituto económico.
Rosario Murillo creó una captura de Estado que se apoya en función de la cleptocracia. Por cierto, este es un término que ya usa el Gobierno de Estados Unidos. La Administración Trrump tiene claro que este es un régimen ladrón y que le está robando incluso a Estados Unidos, aprovechándose del CAFTA. Por lo tanto, que no se hagan los tontos, ellos saben que las cosas van en esa dirección.
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Periodista nicaragüense en el exilio. Fundador y director de CONFIDENCIAL y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998), y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). Ha recibido: Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España, 2009); Premio Maria Moors Cabot, de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York (2010); Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística (2021); Pluma de Oro de la Libertad, de la Asociación Mundial de Editores de Noticias, WAN-IFRA (2024).
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