Agricultura, pesca, silvicultura y minería reportan números rojos
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Dictadura abona 879 millones de dólares a la deuda externa, pero solo obtuvo unos 11.5 millones de dólares en recursos frescos, según el Banco Central

Fachada del edificio del Banco Central de Nicaragua (BCN), en Managua. Foto: Confidencial
El endeudamiento externo de Nicaragua, público y privado, sigue creciendo sin que el país obtenga nuevos flujos para su desarrollo. El Informe de Deuda Externa del primer trimestre del año, elaborado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), muestra que al cierre de marzo de 2026 la deuda total había crecido en 107.5 millones de dólares, pero el país solo obtuvo un flujo neto de 11.5 millones de dólares.
La cifra surge de restar los desembolsos totales que recibió el país en ese período (que sumaron 890.4 millones de dólares), del servicio efectivamente pagado, que fue de 878.9 millones de dólares. Esos 11.5 millones de dólares, es todo el capital adicional que le quedó al país después de recibir recursos frescos, y de tener que hacer los abonos que ya estaban comprometidos.
Por esta vez, al sector público le fue mejor que al privado. Mientras que las instituciones del Estado captaban un flujo positivo de 18.6 millones de dólares, el de las privadas cerró en terreno negativo, con -7.2 millones. Eso, pese a que las cantidades que manejaron (tanto al recibir como al pagar), fueron entre 3.5 y 4 veces superiores a las del sector público.
“Es bueno que el sector privado sea el que recibe un mayor flujo de capitales, porque ellos son los que generan empleo y desarrollo. ¿Viste esa sobrerrecaudación del primer trimestre? Fue gracias a los esfuerzos del sector privado”, aseguró Andrés, un profesional del sector financiero que prefirió identificarse con un seudónimo.
Los datos del Informe muestran que el sector privado movió centenares de millones de dólares desde y hacia acreedores internacionales entre enero y marzo de 2026. “Eso significa que la banca comercial extranjera confía en la banca privada nicaragüense”, interpretó Andrés.
A pesar de todo, esa confianza no es absoluta. El documento muestra que los desembolsos de deuda externa que recibió el sector privado sumaron 697.4 millones de dólares. Eso refleja “una disminución de 282.6 millones (-28.8%) con respecto al primer trimestre de 2025”, cuando recibieron USD 980.0 millones.
Hay varios elementos que muestran la desaceleración de las operaciones con los proveedores internacionales de fondos. El primero es que el servicio pagado de la deuda externa privada fue de 704.6 millones de dólares. Eso representa una disminución de 30.7% (312.2 millones), con respecto a los USD 1016.7 millones recibidos en el primer trimestre de 2025.
Otro es la citada diferencia entre desembolsos y amortizaciones, que fue de -7.2 millones de dólares. Esa salida mínima de capitales podría no ser más que un fenómeno estacional, lo que podría verse corroborado —o descartado— en los siguientes informes trimestrales del BCN.
Un tercer elemento es el plazo al que está pactada la mayor parte de esa deuda. Por ejemplo, el 71.1% del total de desembolsos, (500.8 millones de dólares) fueron de corto plazo. Los restantes 196.6 millones corresponden a deuda contratada a mediano y largo plazo.
A partir de ahí, ocurre algo similar con el servicio de la deuda: el 79.5% (USD 559.8 millones) fue de corto plazo, mientras que el 20.5% restante, responde a contratos de mediano y largo plazo.
Normalmente, la cantidad de tiempo que se le concede al prestatario (así como la tasa de interés), refleja qué tan profunda es esa confianza. En el caso de Nicaragua, los proveedores externos de fondos prefieren prestar la mayor parte de su dinero a plazos de un año, lo que les permite reevaluar el riesgo inherente al mercado nica, para decidir si prestan el dinero por otro año más, o simplemente se lo llevan para prestarlo en otro lugar que ofrezca mayores garantías de seguridad.
Andrés resaltó que las cifras muestran que el sector privado aún cuenta con la confianza de sus prestamistas extranjeros. Esa confianza, transformada en recursos, le permite dinamizar la economía.
“El sector privado se endeudó y pagó de forma significativa”, en el primer trimestre de año, señaló el experto. Añade que quien está efectuando los mayores movimientos de capitales es ese mismo sector privado, que está gestionando una gran cantidad de recursos. “Al final, lo que esto te muestra es que el sector privado sí tiene capacidad para absorber deuda, administrarla, y pagarla”, reiteró.
“Ese informe revela la gran diferencia que hay entre la confianza que genera el sector privado, y la desconfianza que despierta el sector público”, señaló Andrés. “La banca privada nacional está robusta, y cuenta con el apoyo de los fondeadores internacionales, demostrando que vale la pena prestarle dinero a ellos, más que al sector público”, sintetizó.
Otro elemento a destacar es el hecho de que los bancos están hiperlíquidos. Dado que de ninguna manera resulta rentable tener el dinero guardado en sus bóvedas, así que están ahorrando en materia de pago de intereses pagando deuda. “Incluso, en estas circunstancias, muchos banqueros prefieren pagar deudas antes que reinvertir”, enfatizó.
Del otro lado, el sector público prefirió acumular en el Banco Central, casi 31 000 millones de córdobas de los ingentes recursos obtenidos gracias a una sobrerrecaudación de 30.6% en el primer trimestre del año. La administración Ortega Murillo logró acumular un superávit de 26 078 millones de córdobas, como producto de la subejecución del Presupuesto General de la República en el período analizado.
El Informe de Deuda Externa muestra que el sector público solo obtuvo desembolsos por 193.0 millones de dólares. Sus abonos a la deuda externa pública fueron también modestos, en comparación con los del sector privado: 19.8% contra 80.2%.
De los 174.4 millones de dólares enterados en concepto de servicio de la deuda externa pública, solo 96.2 millones estuvieron destinados a abonar a la deuda. Los 78.2 millones restantes se incluyeron en el renglón de pago de intereses y comisiones.
La diferencia entre desembolsos y abonos es la ya mencionada cifra de 18.6 millones de dólares. Ese es el monto adicional que recibió el Gobierno para financiar sus proyectos, con lo que la deuda total del país se elevó hasta los 16 352.6 millones (54.6% es del sector público). La cuestión es cuánto de ese dinero en realidad proviene de los prestamistas chinos.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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