9 de julio 2026
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¿Cuándo una celebridad nacida en los algoritmos deja de ser un fenómeno de nicho y se convierte en noticia para todos?
Aplicaciones de las redes sociales vistas desde la pantalla de teléfono celular. | Foto: EFE/Adam Vaughan
La trágica muerte de dos youtubers argentinos —Chatterbox y Gaspi— en pocas semanas dejó una imagen curiosa. Para millones de seguidores eran figuras familiares desde hacía años. Para buena parte del público, en cambio, eran completos desconocidos. Sin embargo, cuando fallecieron, sus nombres aparecieron en diarios, radios y noticieros de todo el país.
No es un caso aislado. En los últimos años, los medios tradicionales de América Latina han informado sobre la muerte de creadores digitales que apenas habían trascendido fuera de sus comunidades. El venezolano Gabriel Sarmiento fue asesinado durante una transmisión en vivo de TikTok después de denunciar presuntos vínculos entre policías y bandas criminales. La mexicana Valeria Márquez murió baleada en 2025 mientras realizaba un directo en esa misma plataforma. En ambos casos, millones de personas conocieron sus nombres por primera vez a través de la prensa.
Estos episodios plantean una pregunta cada vez más relevante: ¿en qué momento una fama nacida en los algoritmos deja de pertenecer a un nicho y adquiere relevancia periodística para toda la sociedad?
Durante décadas, la televisión, el cine y la prensa actuaban como grandes fabricantes de celebridades. Quien aparecía en ellos se convertía en un rostro conocido para casi todo el mundo. Ese modelo ha cambiado.
“No son dos ecosistemas, sino muchos más”, dice a DW el investigador argentino Carlos Scolari, catedrático de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. En su opinión, el antiguo sistema de difusión masiva ya producía famosos nacionales e internacionales, pero las redes sociales han multiplicado los circuitos donde “emergen, se desarrollan y decaen las celebridades”. El resultado es un gran ecosistema mediático híbrido, en el que conviven medios tradicionales, plataformas digitales y una enorme diversidad de comunidades.
Cada plataforma genera sus propios referentes. Un creador puede reunir millones de seguidores en YouTube o TikTok y seguir siendo prácticamente desconocido para quienes consumen principalmente televisión, prensa escrita, o sencillamente, siguen a otros influencers.
Paradójicamente, los medios tradicionales siguen desempeñando un papel decisivo, aunque diferente al del pasado. Ya no crean necesariamente la celebridad. En muchos casos, llegan después.
Según el especialista en medios digitales Carlos Scolari, los medios han pasado “de la lógica del rating a la lógica del clickbait“. Si un fenómeno sacude las redes y concentra la atención de millones de usuarios, acaba llamando también la atención de radios, periódicos y televisiones. Además, a medida que los medios tradicionales pierden audiencia, “tienen que ir a buscarla donde se encuentra: en las plataformas digitales”.
Pero no cualquier influencer logra ese salto. La mayoría permanece dentro de su comunidad. Los casos que sí llegan a los titulares suelen combinar la notoriedad digital con criterios clásicos de noticiabilidad: una muerte inesperada, un asesinato, una transmisión en directo, un escándalo o un fuerte impacto político. El influencer deja entonces de ser únicamente una figura de internet para convertirse en protagonista de una historia de interés general.
Para la investigadora Leonie Alatassi, del Instituto Leibniz de Investigación sobre los Medios de Hamburgo, este cambio refleja una transformación mucho más profunda.
Las redes sociales han reducido el papel de los medios tradicionales como guardianes de la fama. “Hoy ya no es necesario pasar por la puerta del periodismo para hacerse famoso”, explica a DW. Plataformas como YouTube, TikTok o Instagram permiten que personas sin trayectoria previa construyan enormes comunidades sin necesidad de televisión ni grandes grupos de medios.
Eso no significa que existan dos mundos completamente separados. Alatassi considera que ambos se mezclan constantemente: artistas nacidos en la televisión fortalecen su presencia en redes, mientras que creadores digitales terminan apareciendo en los medios tradicionales cuando ocurre un acontecimiento suficientemente relevante.
El cambio también afecta a la forma en que los jóvenes se informan. Según Alatassi, las nuevas generaciones han crecido en un entorno “digital, híbrido y guiado por algoritmos”.
Mientras muchos adultos mantienen una fuerte identificación con marcas periodísticas, los jóvenes establecen con frecuencia vínculos de confianza con personas concretas: creadores, divulgadores o periodistas que siguen habitualmente en las plataformas. Esa relación personal puede convertirse en una brújula para orientarse en un entorno saturado de información.
Lejos de interpretar esta evolución únicamente como una amenaza, la investigadora cree que el periodismo debe comprender estas nuevas formas de consumo sin renunciar a sus principios. A su juicio, los medios tendrán que aprender de las plataformas para conectar con nuevas audiencias, pero “manteniendo sus propios estándares de verificación, independencia y rigor”.
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Deutsche Welle (DW) es el medio de comunicación público alemán. Con una distribución multiplataforma de información y análisis de la actualidad mundial, ofrece formatos de una amplia variedad temática. Sus contenidos periodísticos son reproducidos en CONFIDENCIAL gracias a un acuerdo de distribución entre ambos medios.
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