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Sergio Ramírez: “me honra entrar a la RAE como centroamericano”

El escritor será incorporado a finales de 2026 y disertará sobre Mario Vargas Llosa y el papel del “boom” en la modernización de la lengua americana

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez posa con una letra “L”, en referencia a la silla que ocupará en la Real Academia Española (RAE). | Foto: Cortesía/Daniel Mordzinski

Carlos F. Chamorro

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El jueves 21 de mayo de 2026 los miembros de la Real Academia Española eligieron al escritor nicaragüense Sergio Ramírez como el primer centroamericano en ingresar a la RAE, para ocupar la silla “L”, vacante desde el fallecimiento en 2025 de Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura.

Ramírez recibió la noticia en Panamá, mientras se celebraba el Festival Literario Centroamérica Cuenta, que fundó en Nicaragua en 2013 y que desde 2019 se organiza en el exilio, de forma itinerante entre Costa Rica, Panamá, Guatemala y República Dominicana y España.

“Yo creo mucho en la identidad centroamericana y me honra muchísimo entrar en la Academia como centroamericano”, dijo el escritor, periodista e intelectual público, en una conversación en el programa Esta Semana que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua.

Para Sergio Ramírez es una paradoja que la violencia del exilio y el destierro que vive desde 2021, le permitiera ser electo en la RAE al haber recibido la nacionalidad española, tras el despojo de su nacionalidad nicaragüense en 2023, y anunció que ingresará a la Academia entre octubre y noviembre de 2026, con una disertación “sobre Mario Vargas Llosa su relevancia en la lengua, cómo modernizó la lengua americana y el papel que tuvo el boom en la modernización de la lengua americana”.

¿Qué significa este reconocimiento a tu trayectoria literaria como escritor, tu elección a la Real Academia Española como escritor nicaragüense exiliado?

Distintas cosas, la primera reflexión que yo me he hecho es que en la vida hay grandes paradojas. Si no fuera por la violencia de mi exilio, de haber sido desterrado, despojado de mi ciudadanía, pues no hubiera llegado a vivir a España y no me hubieran dado la ciudadanía española, y por tanto entrar en la Real Academia de la Lengua hubiera sido imposible.

¿Es un requisito ser español?

Sí, las academias en los países latinoamericanos están juntas en la Asociación de Academias, la ASALE, y está la Real Academia, que es la Academia Española, entonces se necesita ser ciudadano español. Pero se creó el precedente de que un latinoamericano residente en España, nacionalizado en España, sirviera como vínculo de comunicación directa en el pleno de la Academia, y ese papel lo jugó por casi dos décadas Mario Vargas Llosa, que vivió casi todo el resto del último periodo de su vida en España.

Al quedar vacante esa plaza, yo fui propuesto para ocuparla y se siguió el procedimiento ritual que tiene la Academia de que tres académicos tenían que proponerme, el propio director de la academia, eso es bastante inusual, encabezó la propuesta, Santiago Muñoz Machado, junto con otros dos académicos. Y luego se hizo lo que se llama la lectura de méritos, luego tiene que salir en La Gaceta, es decir, en el BOE, que es el Boletín Oficial, la convocatoria de que hay una plaza libre. No hubo más candidatos y por lo tanto yo fui candidato único.

El siguiente paso era en un pleno la semana anterior que se reunió la Academia en León, Castilla, se hizo la lectura de méritos y luego se procedió el día de ayer (jueves 21 de mayo), a la elección.

Sos es el primer centroamericano que ocupa este asiento en la Academia después del premio Nobel Mario Vargas Llosa. ¿Tiene eso una significación particular?

Mucha, porque yo siempre he promovido dentro de mí mismo y hacia afuera mi carácter centroamericano. Yo creo mucho en la identidad centroamericana. Y soy el único centroamericano que ha ganado el Premio Cervantes también, y ahora entrar en la Academia como centroamericano, me honra muchísimo.

Recordabas lo que decía Rubén Darío sobre las academias. ¿Ya te reconciliaste con Rubén?

En las Letanías de nuestro señor Don Quijote, que es uno de los poemas más hermosos de la lengua, Rubén hablaba, al hablar de todos aquellas formalidades que se le han puesto a El Quijote, la ceremonia, siendo Don Quijote la libertad, la vida, y esto de ser objeto de culto, en este listado metía a las academias, cuando dice “de las academias, de tanta blasfemia, líbranos Señor”, refiriéndose a nuestro señor Don Quijote.

Yo creo que esto es conciliable a través del trabajo creativo que la Academia ha venido haciendo, la Academia de la Lengua no es un órgano muerto, es un órgano que ha logrado una gran vitalidad, sobre todo desde una perspectiva para mí importante, y es que la Asociación de Academias de la Lengua, la ASALE, donde están todas las academias latinoamericanas, además la Academia de Filipinas, y la Academia de Guinea Ecuatorial, donde se habla español. Y hay una academia norteamericana de la lengua también, todas estas están organizadas en la ASALE que a su vez su secretario general funciona dentro del recinto de la academia en Madrid.

Y hay una comunicación fluida, y sobre todo porque en términos de la lengua, el alejamiento de la lengua americana respecto a la lengua peninsular española era muy grande.

En el pasado, en tiempos de Darío, y todo lo que venía de América en los diccionarios se llamaban barbarismos, como que eran formas incorrectas de hablar el español, y el español verdadero solo se hablaba en la península. Eso pasó a la historia, hoy en día el diccionario está siendo nutrido constantemente por términos americanos, se llaman americanismos, que están en pie de igualdad como una lengua que se habla en la península.

La RAE es una tribuna cultural de renovación del idioma, ¿puede ser también una tribuna cultural para un escritor exiliado, desterrado?

Sí, es una tribuna en el sentido de que tiene una gran relevancia ser miembro de la Academia, por supuesto, pero no es de ninguna manera una tribuna política. Mi propia tribuna política se edifica sobre la relevancia que yo puedo tener en el mundo hispánico, y de la altura en que yo puedo hablar, de los altavoces de que yo disponga, yo lo seguiré haciendo toda mi vida, hablar en favor de la democracia, la libertad, en contra de la dictadura. Y obviamente el hecho de hablar, no de la decisión de la Academia, sino como miembro de la Academia, contribuye a esta relevancia.

¿Cuándo asumirás tu asiento en la RAE? ¿Has decidido sobre el discurso que tienes que pronunciar en tu incorporación?

Cuando me llamó Santiago Muñoz Machado, el director de la Academia, aquí a Panamá para comunicarme la decisión después de la votación, quedamos de acuerdo en que vamos a hablar, voy a visitarlo para ponernos de acuerdo. Supongo que la ceremonia será más o menos en algún mes del otoño, entre octubre y noviembre de este año (2026), porque yo tengo que dedicarme a preparar el discurso de ingreso, que es una cosa muy seria. No se trata de ir a decir cuatro palabras, sino una reflexión sobre el tema que uno escoge, es una conferencia, una charla que se pronuncia en una ceremonia muy solemne, se celebra en el salón de pleno de la Academia.

Yo tengo que preparar el discurso y he pensado, y así se lo comuniqué al director de la Academia, que será sobre la obra y la vida de Mario Vargas Llosa, de los muchos aspectos que se pueden tratar sobre Vargas Llosa, su relevancia en la lengua, cómo modernizó la lengua americana y el papel que tuvo el boom en la modernización de la lengua americana, y en legitimar lo que te estaba diciendo de los términos americanos.

Cuando se publica La ciudad y los perros en Barcelona, es la primera vez que un libro latinoamericano no lleva un glosario de términos. Antes los libros en España se publicaban con glosarios para explicar términos que en España no se entendían. Eso se puso de un lado y era la lengua como era, y así se publicó este libro, eso fue un cambio profundo.

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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