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Precariedad y violencia institucional marcan la vida de mujeres miskitas nicaragüenses desplazadas en Costa Rica, según estudio
Imagen de La Carpio, uno de los cuatro lugares donde fueron encuestadas las mujeres miskitas en Costa Rica. //Foto: Archivo Confidencial
Un mapeo de la situación socioeconómica, condiciones de vida y violencia que sufren las mujeres indígenas nicaragüenses en San José, Costa Rica, reveló que la mayoría de ellas viven en condiciones precarias, no perciben ingresos formales y son víctimas de diferentes tipos de violencia.
El estudio denominado Mujeres indígenas nicaragüenses desplazadas en Costa Rica: lo que sienten, lo que piensan y lo que han vivido, fue realizado entre agosto y octubre de 2025. Fueron encuestadas 678 mujeres en cuatro localidades de la provincia de San José: Pavas, Purral, Alajuelita y La Carpio.
Además, se realizaron tres conversatorios en los que participaron 36 mujeres indígenas, con el fin de profundizar en las razones del desplazamiento y las condiciones de vida en Costa Rica, detalla la investigación realizada por el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) y la organización de mujeres miskitas Isin Mairin Kupia kumi Muskitia Nicaragua (IMATKUMN).
Más del 90% de las mujeres encuestadas se identifican como miskitas, procedentes de Bilwi y Waspam, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua. Todas ellas son víctimas de desplazamiento forzado que llegaron a Costa Rica durante los últimos siete años, y más de la mitad cuenta con solicitud de refugio y permiso de trabajo.
La investigación revela que el 48% de las mujeres indígenas encuestadas viven en precarios, como se le conoce en Costa Rica a los asentamientos informales; 28% habita en cuartos, 9% viven en casa de un familiar o amigos y el porcentaje restante vive en casa, apartamento, albergue u otro tipo de vivienda.
Una de las mujeres que participó en los conversatorios expresó: “Yo vivo en un precario, ¿verdad? […] Y ahí en ese lugar, pasamos necesidades. Los niños se van para clase con lodo, cuando está lloviendo, no hay agua limpia, nosotros tenemos que bajar a un lugar para recoger agua. Pues sufrimos por agua y luz y por los niños que se van para la clase. Eso es lo que hay en ese lugar”.
En cuanto a la jefatura del hogar, el 49% de las encuestadas manifiestan que esa responsabilidad recae en su marido o compañero, 40% dijeron que ellas son responsables y 7% la jefatura recae en otra persona.
Al ser consultadas sobre sus ingresos, el 38% de las mujeres expresó que no trabajan del todo, otro 18% afirmó que trabaja en la casa, 17% que realizan trabajos informales y otro 14% trabajan fuera de casa. Solamente el 2% afirmó tener un trabajo formal, y otro grupo trabaja tanto dentro como fuera de la casa o no trabajan por dinero, 3% en cada caso.
Otra de las participantes en los conversatorios manifestó: “En mi comunidad este nosotros vivíamos de la cosecha de la siembra, siempre había productos para consumir o también podía pescar u otra cosa que podía conseguir y teníamos nuestra tierra y nuestra casita también. Ahí no pagaba nada, pero aquí todo tiene que pagar, si no trabaja no come y yo no trabajo, simplemente mi esposo trabaja, de ahí estoy viviendo. Mi esposo trabaja, pero no es suficiente, no gana suficiente para poder pagar el alquiler y comer tres tiempos, entonces solamente comemos un tiempo”.
El estudio también indica que las mujeres indígenas no tienen acceso a educación en Costa Rica. El 91% de las entrevistadas afirmó que actualmente no está estudiando y entre las principales dificultades señalaron la falta de recursos económicos, falta de documentos, por el idioma, por la burocracia y porque priorizan el trabajo.
Al ser consultadas si durante los últimos seis meses, ellas o algún familiar había sido atendido en algún centro de salud, en los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS) u hospital, el 70% de las mujeres respondió que no y solamente el 30% afirmó positivamente. Cuando se les consultó si habían tenido alguna dificultad un 28% mencionó la falta de recursos económicos, el 23% mencionó el idioma, y 20% la falta de documento.
“Mi hijo mayor tenía calentura y llegó en el Ebais (centro de salud) y lo dejaron cuatro horas en espera y no lo atendieron. Solamente pregunto a guarda, si podía pasar o no, pero le dijo que espera para más horas para poder ver si alguien sale para poderlo dejar entrar”, manifestó una participante de los conversatorios.
El estudio también revela que las mujeres miskitas en Costa Rica sufren distintos tipos de violencia, aunque no la reconocen explícitamente. El 74% de las mujeres afirmó que desde que llegó a Costa Rica ningún hombre la había hecho sentir mal por gritos, palabras, frases ofensivas o gestos groseros; solamente el 19% respondió afirmativamente. Pero cuando se les pidió identificar al agresor, el 41% señaló al esposo o compañero actual, el esposo o compañero anterior u otro pariente.
“Yo tuve un novio tico. Eh, no le voy a mentir, es buen muchacho, trabajador, atento, le gustaba cocinar, era cariñoso con mis hijos. Bueno, todo. Pero era muy tóxico. Entonces, revisaba mi teléfono detalle por detalle, tenía que poner su foto con la mía, tenía que poner de todo, que todas mis amistades de Facebook tenían que saber con quién ando”, expresó una participante en los conversatorios.
Las mujeres indígenas nicaragüenses también manifestaron haber sufrido violencia de parte de instituciones públicas en Costa Rica. El 13% de las encuestadas señaló que en algunas instituciones públicas les han negado información y servicios por su condición de mujer indígena.
Sin embargo, al igual que sucedió con la violencia de género, el 39% identificó a una institución donde experimentó esa situación de violencia. En primer lugar, con 16%, aparece la clínica o EBAIS, 12% el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y 12% Migración y la Unidad de Refugio. Un poco menos de la mitad (49%) identificó una diversidad de instituciones.
En relación con el trato recibido en instituciones, se les preguntó si durante los últimos doce meses habían visitado alguna institución del Estado donde le hicieron sentir culpable, le señalaron de forma negativa o estigmatizado. El 12% respondió que sí y el 80% respondió que no. Al momento de identificar una institución, el 38% lo hizo y las principales fueron la clínica o EBAIS, el IMAS, Migración y la Unidad de Refugio y ACNUR.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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