Ministerio de Hacienda se constituye como una gran “tienda virtual” del Estado
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Oficialmente la “tasa de ocupación” es del 97.8%, aunque el 46% son subempleados, que ganan menos del salario mínimo y no completan la canasta básica
Vista de unas vendedoras en unos comercios de un mercado de Managua, Nicaragua, el 15 de octubre de 2025. | Foto: EFE/STR
En Nicaragua se “acabó el desempleo”, según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE). Mes a mes, la entidad mejora la estadística que indica cuántas personas laboran en Nicaragua, y en su informe de agosto 2025 aseguró que “la tasa neta de ocupación nacional fue del 97.8%”.
Utilizando datos del INIDE, el Banco Central de Nicaragua (BCN), publica un gráfico en el que muestra que el desempleo no hizo más que descender a lo largo de 2025. Si enero arrancó marcando 3%, ese indicador bajó todos los meses, y solo subió en dos ocasiones: abril y junio, que repuntó para subir a 2.8%. Luego, marcó 2.4% en julio, hasta llegar al inédito 2.2% de agosto.
“La definición de desempleo no es relevante para Nicaragua, porque es una definición que está diseñada para economías formales y mercados laborales distintos”, asegura el economista Juan Sebastián Chamorro, exviceministro de Hacienda.
“Es una estadística que no tiene sentido”, reitera.
Para entenderlo mejor, explica que cuando alguien pierde el empleo, pone una fritanga frente a su casa o en una esquina del barrio. “Esa persona podrá hacer muy poca plata, pero ya no está desempleada: ahora es un subempleado”, apunta Chamorro.
Sostiene que esos cálculos no se pueden hacer en un país desarrollado —como Estados Unidos o Japón— donde el que se queda sin trabajo no puede instalar un negocio de venta de comida frente a su casa. De ahí que el dato sobre subempleo no sea comparable.
Más allá de las razones técnicas que Chamorro expone, hay una realidad que el nicaragüense vive en su día a día: un desempleo agobiante que afecta a muchos más que ese 2.2%, y un subempleo angustiante (situado en 38%) que deja sin cubrir muchas necesidades del diario vivir. Un empleo informal, o mal pagado, que quizás permite comer, pero no alimentarse apropiadamente.
La realidad del mercado laboral en Nicaragua es la alta informalidad y el alto subempleo, sentencia el economista. Es por eso que prefiere centrarse en las estadísticas que presenta el Inide sobre el subempleo, aún sospechando que ese tampoco es un dato fidedigno, y está solo parcialmente maquillado porque “no se puede ocultar algo tan obvio”.
El informe de agosto de 2025 sitúa el subempleo en 38%, pero Chamorro opina que “lo bajaron unos ocho puntos porcentuales”, así que en realidad podría oscilar entre 45% y 46%, “que es altísimo”, valora. Para él, “el subempleo es la variable relevante”.
En general, se considera subempleada una persona que recibe un ingreso menor al salario mínimo, o trabaja menos horas laborales de lo definido por el Código del Trabajo. El resultado directo de estar en el subempleo es la dificultad para poder comprar la canasta básica.
“Decir que casi la mitad de los empleados tiene problemas para poder adquirir (la canasta básica) es una verdadera catástrofe. Esa es la variable más relevante, porque el desempleo no admite una situación en la que estés subempleado. Tiene que estar con cero actividad posible, y eso obviamente no es fácil en un país como Nicaragua”, detalla el economista.
Cuatro actividades económicas concentran poco más de las tres cuartas partes de la mano de obra asalariada, según los datos oficiales.
En agosto de 2025, la actividad económica que concentró la mayor participación en la ocupación fue la que engloba al sector agropecuario, caza, silvicultura y pesca, con 25.6% del total. El comercio fue la segunda, con 22.6%. Servicios comunales fue la tercera, con 18.2%, y la industria manufacturera fue la cuarta, con 9.5%. Las cuatro concentran el 75.9% del total de ocupados, asevera el Informe del INIDE.
Al medirlo por áreas, la gran macrozona denominada “Managua ciudad” es la que presenta menores niveles de empleo (97.4%), mientras que el resto de la población que vive en áreas urbanas está ligeramente mejor: 97.5% tienen algún tipo de empleo, según el INIDE.
Quienes se acercan al pleno empleo son aquellos que trabajan en las zonas rurales, que marcan un luminoso 98.2% de tasa neta de ocupación. Ahí, solo el 1.8% de las personas en edad de trabajar que buscan un empleo, no encontró ninguna actividad en la cual colocarse. Ni siquiera una hora.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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