Tesoro de EE. UU. pone la mira en siete mineras que enriquecen al régimen
PUBLICIDAD 4D
PUBLICIDAD 5D
Después de detener al empresario Álvaro Baltodano Monroy cancelaron la concesión y despojaron a inversionistas guatemaltecos y mexicanos
Vista de un área de la Planta Geotérmica Momotombo, localizada en las faldas del volcán Momotombo, en el occidente de Nicaragua. // Foto | Tomada de El 19 Digital
El representante de la estatal Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL), el ingeniero Ernesto Martínez Tíffer, se apareció de sorpresa a la Planta Geotérmica Momotombo, en el occidente de Nicaragua, para consumar la toma de las instalaciones, confirmó a CONFIDENCIAL una fuente del sector empresarial con conocimiento del tema.
La cancelación de la concesión otorgada a empresarios privados para operar la planta Momotombo se ejecutó a finales de julio de 2025, unos días después de la detención del empresario nicaragüense y mexicano Álvaro Baltodano Monroy, representante de los inversionistas que adquirieron la concesión de la geotérmica.
“Positivo: ya tomaron posesión de la planta”, dijo una fuente ligada a la industria. “Lo que sé es que quien había llegado fue el señor Ernesto Martínez Tíffer a reclamar la planta, y que el hecho estaba ligado a la detención del joven Baltodano”, complementó. El ingeniero Martínez Tíffer ha sido el presidente ejecutivo de ENEL desde 2007.
Baltodano Monroy, hijo del general en retiro Álvaro Baltodano Cantarero, condenado en junio de 2025 a 20 años de prisión por cargos de “traición a la patria”, es sobrino de Pablo Monroy, inversionista mexicano que adquirió la concesión otorgada en 2013 a un grupo de empresarios privados que sustituyó a los israelitas del Grupo Ormat.
El otro socio inicial es el Grupo Paiz, de Guatemala, tal como lo confirmó Fernando Paiz, en una entrevista con la plataforma Piensa en Geotermia.
La toma de la planta Momotombo es un hecho que celebraron las bases locales del Frente Sandinista. CONFIDENCIAL supo que, durante una reunión partidaria en una comunidad cercana a las instalaciones de la central eléctrica, la lideresa local del partido comunicó a los asistentes a una reunión que ya habían “recuperado” la planta, despojando a los inversionistas mexicanos y guatemaltecos.
Mientras, empleados de la empresa geotérmica confirmaron la noticia a sus familiares y entornos cercanos, expresando la esperanza de que no “haya despidos”.
El interés de Nicaragua por desarrollar y aprovechar la energía geotérmica proviene de los años 60 del siglo pasado. Estudios desarrollados en la década del 70 mostraron que tanto el Volcán Momotombo, como el campo San Jacinto – Tizate, tenían alto potencial para generar energía a partir del calor de la tierra.
El Estado siempre mostró interés en la geotermia, al punto que a inicios de los años 90, el ingeniero Martínez Tíffer aseguraba con certeza que las perforaciones encargadas a la empresa rusa Intergeoterm, permitirían extraer suficiente vapor como para generar 500 MW de electricidad durante 500 años. Eso nunca sucedió.
En 1974 se inició la perforación de los primeros pozos en Momotombo, proceso que continuaría el resto de la década, hasta culminar con la entrada en servicio de la primera unidad generadora de 35 megavatios en 1983. En ese momento, se le denominaba “Planta Patricio Argüello Ryan”. La segunda unidad, también de 35 MW, entró en servicio en 1989.
Una década después, en 1999, la central eléctrica fue entregada en concesión a Ormat Momotombo Power Company, sociedad establecida bajo las leyes de las Islas Caimán, que la mantuvo en su poder hasta junio de 2013. En esa fecha la vendieron por 7.5 millones de dólares al consorcio conformado por mexicanos y guatemaltecos.
Datos oficiales muestran que la planta geotérmica tiene una capacidad instalada de 77.5 MW, y una capacidad efectiva de 28 MW. Esto es resultado, en parte, de un aparente agotamiento del recurso geotérmico, que requiere mayores inversiones en exploración y perforación de pozos. También es necesario invertir en mantenimiento y rehabilitación de los existentes.
“Este negocio demanda muchísima plata”, explicó un antiguo ejecutivo del sector. “Ellos creían que les iban a prestar para perforar pozos, y como no consiguieron quién les prestara, tuvieron que poner capital propio. El resultado es que la generación se quedó bastante congelada”, añadió.
Explica que tendrían que haber emprendido una campaña de perforación de pozos, y como no lo hicieron “la central se quedó produciendo prácticamente lo mismo que antes. Ellos solo sostuvieron la inversión. Los pozos tienen una vida útil, lo que obliga a perforar cada cierto tiempo para preservar el recurso y mantener la capacidad de generación”, complementó.
PUBLICIDAD 3M
Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
PUBLICIDAD 3D