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Y ahora… ¿qué letra sigue?

Los dictadores Ortega Murillo prolongarán el estado policial aún más represivo, como venganza contra la mayoría que le dijo NO a su farsa electoral

El incumplimiento de Nicaragua a las resoluciones de la Corte Interamericana será discutido en la Asamblea General de la OEA

9 de noviembre 2021

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En la vieja Managua había un personaje especializado en pintar rótulos en las paredes de las pulperías de los barrios. Las letras las dibujaba con trazos bien estilizados. Pero él no sabía leer ni escribir. La práctica le había facilitado escribir sin fallos algunas palabras como Pulpería y Se vende.

Su problema era cuando tenía que agregar el nombre del negocio, lo que el pintor lo resolvía preguntándole a su cliente: Y ahora… ¿qué letra sigue?


En nuestro ambiente popular, las letras no solo son útiles para escribir, pues hacerle letra a una persona significa causarle daño, perjudicarla con cualquier acción.

Con ese propósito, y de muchas otras formas muy graves, la dictadura le ha hecho una letra electoral con sus votaciones sin competición al pueblo nicaragüense. Con esto, le causará más daños a sus derechos y sus libertades, por lo cual, consumada la farsa, todos nos preguntamos… ¿Y ahora… qué letra sigue?

A partir del triste entierro de la democracia electoral, con un silencio sepulcral en las calles y la ausencia de votantes en las urnas, nadie ignora que los dictadores Ortega Murillo prolongarán el estado policial aún más represivo, como venganza contra la mayoría del pueblo que le dijo NO a su farsa electoral.

Su letra electoral no contribuye a la convivencia nacional, sino que causará un mayor y peligroso obstáculo a la aspiración mayoritaria de recuperar sus derechos y libertades que le han robado. Por ello, a diferencia del pintor de rótulos de la anécdota, los nicaragüenses no necesitan que le digan que letra sigue, porque todo el mundo es consciente de que la situación política y económica de Nicaragua empeorará el orden social, de por sí históricamente injusto.

II

Por los largos años de experiencia bajo esta dictadura, ya se sabía cuáles serían los resultados de la letra de las votaciones del domingo recién pasado. Lo que aún no es posible saber, es cómo definirá la oposición a partir de ahora sus líneas de acción política y cuanta efectividad tendrán después de consumada la farsa electoral.

Recordemos lo que ningún nicaragüense opositor debió ignorar, pero hubo quienes lo ignoraron: unirse para concretar acciones políticas sin discriminación. Ninguna línea de acción futura podrá definirse honestamente bien sin la unidad en la acción de todos, sin los sectarismos. Con la experiencia de la aplastante abstención del domingo 7N, la oposición puede y debe pasar de ser una mayoría dispersa a una fuerza unida en la acción combatiente.

Si no se quisiera repetir errores, debe reconocerse que el sectarismo político del pasado reciente fue la causa de algo peor que la misma división y son sus consecuencias, de momento, irreparable: permitió el continuismo orteguista y su estado policial. De ahora en adelante la lucha será siempre cuesta arriba, pero también frente a una dictadura que ya no puede evitar venir hacia abajo.

Si después de la letra electoral del 7N se persistiera en los errores o sectarismos –como es más apropiado calificarlo— desechando la unidad en la acción con otros por sus militancias partidarias o sus modos de pensar, ya no sería solo errores y prejuicios, sino una actuación cómplice con la dictadura.

III

Sin embargo, el nuevo período de lucha aún está por iniciarse. Los opositores sectarios de la etapa anterior siguen siendo potenciales saboteadores de la unidad en la acción, pero ya no son los únicos. Aun antes de consumada la farsa electoral, algunos políticos que se dieron receso durante la actividad contra la dictadura y después de abril-18, comenzaron a reactivarse y buscando ser entrevistados por el periodismo televisivo para proyectarse en pantallas con sus propuestas oportunistas.

A esos políticos se les están juntando personajes que se han escudado en su condición de profesionales académicos para no participar activamente en la política opositora. ¿Con qué objetivo comienzan a movilizarse ahora? Con el confeso objetivo de fortalecer el “diálogo” con el cual la dictadura piensa conservar a su lado a los zancudos tradicionales y adquirir nuevos zancudos para su charca política después de las votaciones.

Días anteriores al 7 de noviembre, esos personajes comenzaron a disfrazar sus esfuerzos por un diálogo, que no debe ser una negociación, según el economista Néstor Avendaño, en pro de la convivencia nacional y salvar la economía de las consecuencias de las sanciones.

Ese es el pretexto del “dialogo”, cuyo diseño fue anunciado primero a través del diputado orteguista Wálmaro Gutiérrez, con argumentos solo formalmente distintos a los argumentos de Avendaño. Otro que hizo coro con el economista Avendaño, es Alejandro Bolaños Davis, miembro del zancudismo conservador de la generación parlamentaria de los años 2006-2011.

La vía que supuestamente llevará hacia la convivencia nacional con la buena intención de salvar la economía amenazada por las sanciones, fue enflorada por Bolaños Davis, en la cual el académico Néstor Avendaño introdujo una espina: culpó a la oposición por no haberse unido –nada nuevo—, pero relevó de culpas al dictador, diciendo que para provocar la división opositora… ¡El presidente Ortega nada tuvo que hacer!

Tanto descaro solo es común verlo en los orteguistas. Y ahora este descaro en los turistas con mascarilla de “acompañantes” de Ortega, quienes hablan de lo “pacífico” de las “elecciones”, sin mencionar para nada a los asesinados de abril-18 ni a los secuestrados actuales.

Superando a los orteguistas y a los turistas políticos, para el economista académico y larva de zancudo… ¡los precandidatos, los líderes opositores secuestrados, los miles de nicaragüenses obligados a exiliarse por Ortega no son nada!

Este señor no es el primero en señalar la culpa de la oposición por no haber logrado unirse, lo cual fue objeto de crítica antes, durante y después de consumada división, además de haberse señalado al dictador como el beneficiario, pero con su crítica a la oposición ha ofrecido amnistía y impunidad para los delitos de lesa humanidad. El resultado único de esta posición sería apoyar la continuidad a la opresión del pueblo a nicaragüense.

Al margen de estas cuartillas

*Alejandro Bolaños Davis, quien busca la convivencia nacional bajo la égida de Ortega, fue despojado de su curul por el Consejo Electoral orteguista en el 2007…

*Motivo: su doble nacionalidad nicaragüense-estadounidense; la Asamblea Nacional orteguista, en una acción concertada con el Consejo Electoral, y un compromiso político no confeso, le devolvió a Bolaños Davis la curul en el 2010…

*Ese compromiso lo confesó de hecho por Bolaños Davis, cuando el orteguismo no era mayoría absoluta en la AN, y él con su voto, el 52, convirtió en mayoría al FSLN en la votación de una iniciativa económica suya para mantener el acuerdo con el FMI…

*Ese voto de Bolaños Davis en favor del orteguismo en la AN lo hizo contrariando un acuerdo de su Partido Conservador…

*La maniobra dictatorial contra los líderes del Cosep, tiene una obvia coincidencia con la aparición de Avendaño y Bolaños con su propuesta de diálogo para la convivencia con Ortega…

*Michael Healy, presidente del Cosep, y su vicepresidente Álvaro Vargas, fueron secuestrados por la guardia orteguista, y a falta de ambos, el segundo vicepresidente pasó al cargo de presidente del organismo empresarial…

*Y el nuevo presidente del Cosep resultó ser César Zamora… ¡casualmente, un viejo orteguista y empresario en la misma industria eléctrica donde tiene intereses la familia Ortega-Murillo!

*Encarcelar a Healy y a Vargas, tiene la finalidad de amedrantar a los empresarios, más de lo que ya estaban con el secuestro de José Adán Aguerri, ex presidente del Cosep… ¡para obligarlos a ser parte del diálogo para la convivencia nacional bajo la dictadura!

*Esa es una prueba de que Ortega busca reconstruir el gobierno corporativo con los empresarios del Cosep o su equivalente hecho a la medida de Ortega…

*Otra prueba: secuestraron a Healy y a Vargas, bajo las mismas acusaciones con que secuestraron a Chanito Aguerrí… ¡seis meses antes!

*La confirmación está en la respuesta a esta interrogante: si a Healy y a Vargas los culpan de los mismos “delitos” de los primeros secuestrados hace nueve meses… ¿por qué esperaron tanto tiempo para secuestrarlos a ellos?

Porque el plan represivo para eliminar la competición electoral lo están completando con el propósito de revivir el espurio gobierno corporativo con los empresarios, el que feneció en abril-18.

Y el cual, ojalá no resucite. Amén.


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Onofre Guevara López

Fue líder sindical y periodista de oficio. Exmiembro del Partido Socialista Nicaragüense, y exdiputado ante la Asamblea Nacional. Escribió en los diarios Barricada y El Nuevo Diario. Autor de la columna de crítica satírica “Don Procopio y Doña Procopia”.

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