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¿Se está tomando China a Nicaragua, o Nicaragua se ha vendido a China?

Aumenta el endeudamiento y la dependencia comercial con China: a finales de 2025, el 20% de las importaciones de Nicaragua vendrá de China

Nicaragua se está vendiendo a China

En el plano diplomático y comercial, Nicaragua se ha convertido en uno de los actores latinoamericanos con mayor dependencia de la República Popular China. // Fotoarte: CONFIDENCIAL

Manuel Orozco

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Dentro del cambio estratégico del régimen Ortega Murillo para afianzarse en el poder después de 2021, tras aplastar la protesta social y anular las elecciones, uno de los factores claves para mitigar el aislamiento internacional ha sido su dependencia de China. Ciertamente, en términos de seguridad interna y externa, depende de Rusia, al integrar a la policía rusa dentro de la nicaragüense, obteniendo apertrechamiento militar ruso, e incluso buscando contratos comerciales con ese país. 

Sin embargo, en el plano diplomático y comercial Nicaragua se ha convertido en uno de los actores latinoamericanos con mayor dependencia de la República Popular China, tanto a nivel comercial como financiero. Ante la presión externa hacia el BCIE de reducir sus préstamos, Nicaragua se volcó hacia China de manera casi absoluta, mientras tanto, gradualmente ha aumentado su dependencia comercial de ese país. 

La sociedad nicaragüense resiente cada una de estas decisiones porque son sus impuestos los que pagan esas deudas que benefician a pocos, y el comercio que jalan los negocios chinos es injusto y desleal. ¿Será que China, designada como “fuerza maligna” por la Administración Trump, está pasando de tener una huella a implantar una raíz en la región centroamericana?

Un cambio en la dependencia del endeudamiento

Dentro de la estrategia económica de financiar la captura de Estado, Ortega-Murillo había aumentado su endeudamiento en el BCIE gracias al clientelismo apoyado por su expresidente, Dante Mossi. Nicaragua se endeudó en más de US$2000 millones durante seis años, desde 2019 hasta 2023. La presión internacional y nacional sobre la forma en que el BCIE apoyaba a la dictadura eventualmente dio lugar a casi un completo alto al endeudamiento con este banco, especialmente tras la destitución de Mossi.

De hecho, Nicaragua no obtuvo más préstamos con el BCIE desde el primer trimestre del 2023 hasta el primer trimestre del 2025. Alternativamente, los “copresidentes” apoyados con la asesoría de algunos economistas diversificaron su dependencia externa, endeudándose con Belarús, China, Rusia y Arabia Saudita por un total de US$1385 millones en cuestión de menos de dos años. 

De esos, US$1078 corresponden a China. Los contratos no solo sustituyen lo que pudieron haber negociado con el BCIE, sino que amplían su inversión pública en obras de infraestructura favorable a unos pocos y en momentos en que el desarrollo social sigue quedándose rezagado. Mientras las escuelas públicas reciben adoctrinamiento con cambios en el currículo educativo acompañado de una politización de la pedagogía, y en las universidades confiscadas dejan abandonados más de treinta centros de investigación científica, países como Costa Rica tienen estudiantes con completo acceso a wifi, tablets y maestros entrenados a manejar nuevos conocimientos, incluyendo los avances en la inteligencia artificial. En Nicaragua, el gobierno se enfoca en fortalecer construcciones con contrataciones a no más de diez empresas cercanas al grupo familiar.

Además, las cláusulas contractuales sustituyen condiciones de apego al desarrollo social, la equidad, a cambio de pagos por adelantado de esos contratos. China no ha desembolsado más del 20% de esos préstamos, sin embargo, Nicaragua se está comprometiendo a pagar bajo términos desfavorables, un 20% del valor del préstamo por adelantado y bajo menor supervisión de condiciones laborales de los trabajadores.

La inteligencia económica de la dictadura se enfoca tanto en la sostenibilidad en el corto plazo de su clientela, como en la durabilidad del régimen frente a adversidades como la contracción económica que resulte de la caída de remesas en el futuro cercano.

Estos contratos protegen sus intereses económicos, mientras se orientan a aumentar su dependencia externa apostando por el turismo internacional y la extracción minera china. Nótese también que aparte del BCIE, los otros acreedores son países no democráticos.

Endeudamiento externo de Nicaragua por acreedor
Endeudamiento externo de Nicaragua por acreedor, de septiembre de 2023 a junio de 2025. // Gráfico: Manuel Orozco

Acelerando su dependencia comercial con China

El clan familiar también ha acrecentado su dependencia comercial con los chinos de manera agresiva. A fines de 2025, Nicaragua habrá importado US$1600 millones en mercadería china, que representa el 20% del total importado.

Este ha sido un proceso acelerado, acompañado con comerciantes chinos que se asocian con ‘empresarios’ nicaragüenses apadrinados por amigos y socios de Laureano Ortega y otros que forman parte del clan familiar. Mientras Nicaragua importa petróleo de Estados Unidos y otros insumos para la productividad, y exporta bienes en demanda en la economía de ese país, China le vende a Nicaragua material de menor calidad y menor rendimiento, mientras desplaza a los comerciantes. Gradualmente, China se ha convertido en el principal socio importador a la par de Estados Unidos. Desde inicios del CAFTA-DR, Estados Unidos ha tenido una participación del 20% del total importado, mientras que China crece de 7% a 19% en el 2025—triplicó sus exportaciones a Nicaragua. Este crecimiento se magnifica a partir de la decisión dictatorial de afianzarse en el poder y aliarse con China y Rusia: el crecimiento anual de las importaciones con China es del 15% frente a un 6% de Estados Unidos.

Diversificaron su dependencia aumentando sus relaciones con otros regímenes no democráticos: Nicaragua está importando más de Rusia que de Corea del Sur, no es solo la cuestión China. Además, quienes montan alianzas con estos negocios son amigos de la familia dinástica.

La penetración de China en Nicaragua
Importaciones de China a Nicaragua de 2006 a 2025, en comparación con otros países. // Gráfico: Manuel Orozco

Lo que la gente piensa de los chinos no son inventos

Mientras la gente se queja de pasar por una difícil situación económica, en la que si no recibís remesa, tu negocio o tu trabajo no te va a dar mucho rendimiento, uno mira el boom comercial chino.

Todo empezó con bromas y rumores de la invasión de las tiendas chinas en los mercados y en los pueblos.

Sin embargo, más de cuatro años después de este aumento en las importaciones, el efecto se respira en las calles. Para un país pequeño como Nicaragua, con menos de 150 000 negocios formales, en donde el acceso al crédito es escaso (y que ha disminuido en 2025), la entrada de negocios y empresas chinos se ha constituido en una amenaza a las empresas nacionales a las que les cuesta vender sus mercaderías.

Uno se preocupa por la baja de las ventas, y en medio de eso descubre la competencia desleal de los chinos. A estas alturas, más de cien empresas están importando estas mercaderías, pasándoselas a más de 10 000 negocios. 

La gente nota el desplazamiento de negocios y por otro lado, observan el maltrato contra los trabajadores. Los comerciantes comentan que “si vemos algo de inversión en la calle, son las inversiones que han creado los chinos”. Pero “muchos de los comerciantes han tenido que vender sus propiedades a los chinos porque ellos les hacen contrapeso con los inventarios.”

Otra trabajadora comentaba que “la gente que no tiene capital para trabajar, está sin empleo, porque la única opción que teníamos aquí [en esta zona] es la zona franca y pues la mayoría de la zona franca cerraron; y el otro lugar que hay donde trabajar son las empresas de los chinos…pero no es agradable trabajar para ellos por el problema de la paga y en segundo lugar pues te tratan horrible, entonces preferís quedar desempleada.” 

Los nicas no están contentos con la presencia China en Nicaragua.

¿Las “fuerzas malignas” confabulan en Nicaragua?

El concepto de “fuerzas malignas” se introdujo hace casi diez años, y en parte en referencia a la forma en que la RPC trata de desestimar las instituciones y valores democráticos, entre otros la libertad de expresión y la libertad de empresa. No es accidental que China sea el principal socio comercial de las dictaduras en el mundo. La relación de la dictadura Ortega-Murillo con China es oportunista pero también ideológicamente atractiva ya que les permite mantener en China un aliado incuestionable de los abusos de derechos civiles y políticos en el país, mientras le permite a China tener una fuerte presencia en el hemisferio.

Para Estados Unidos, combatir las “fuerzas malignas” es parte de la estrategia de su política exterior, y la consolidación china está yendo en detrimento del interés y la seguridad nacional toda vez que gradualmente en los últimos cinco años, Nicaragua está desplazando a Estados Unidos para aumentar su relación y dependencia de la RPC.

Es importante tomar en cuenta que la presión internacional fue vital para liberar a los presos políticos y también para que el BCIE redujera su clientelismo con Nicaragua en detrimento de los nicaragüenses mismos. De tal forma, es importante para Estados Unidos y los movimientos democráticos cortar desde la raíz la “fuerza maligna” que va contra Nicaragua y el interés nacional de Estados Unidos.

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Manuel Orozco

Manuel Orozco

Politólogo nicaragüense. Director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano. Tiene una maestría en Administración Pública y Estudios Latinoamericanos, y es licenciado en Relaciones Internacionales. También, es miembro principal del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, presidente de Centroamérica y el Caribe en el Instituto del Servicio Exterior de EE. UU. e investigador principal del Instituto para el Estudio de la Migración Internacional en la Universidad de Georgetown.

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